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¿Comienzo nuevo para el viejo Partido Liberal?

Escrito por Rubén Sánchez
Miembro del partido Liberal, Humberto de la Calle.

Miembro del partido Liberal, Humberto de la Calle.

Ruben SanchezA pesar del retroceso de los últimos años y de sus crisis constantes, hoy cabe preguntarse si alguno de los cuatro precandidatos que irán a la consulta popular tendrá la fuerza suficientemente para revivir al partido y recuperar la presidencia.

Rubén Sánchez David*

Consulta abierta y acuerdos programáticos

Está decidido: el próximo 19 de noviembre, los colombianos serán convocados a las urnas para definir quién será el representante de los ideales del Partido Liberal bajo la dirección de César Gaviria-quien otra vez fue escogido como jefe único de la colectividad-. 

De esta manera el liberalismo ya definió la ruta para las elecciones de 2018 con cuatro precandidatos, los cuales competirán por el apoyo de los ciudadanos para recuperar la Presidencia de la República.

La consulta popular abierta fue aprobada por unanimidad por Humberto de la Calle, Juan Fernando Cristo, Luis Fernando Velasco y Edinson Delgado. Esta consulta permite que los ciudadanos de cualquier partido sean quienes definan al candidato que representará al Partido Liberal en las elecciones de 2018.

En la puja por la candidatura quedaron por fuera dos precandidatos: Vivian Morales y Juan Manuel Galán.

  • La senadora Morales ya había rechazado los acuerdos entre los demás precandidatos y las directivas liberales, los cuales comprometen a la colectividad a respetar tanto el Acuerdo de paz con las FARC como las minorías sexuales. La congresista precisó que no podía aceptar estos compromisos porque no comparte todos los puntos del Acuerdo con las FARC y porque el segundo punto viola su libertad de conciencia.
  • Por otro lado, y desde la distancia, el senador Galán dio un paso al costado y anunció que no participaría en una “consulta popular de maquinarias organizada por las directivas del Partido Liberal”, un partido que “no ha sido capaz de renovarse”.

Con el camino despejado para elegir el candidato único, los cuatro precandidatos oficiales iniciarán sus campañas para convencer a los ciudadanos de que les den su apoyo en la consulta de noviembre.

Cristo versus Dela Calle

Ministro del Partido Liberal, Juan Fernando Cristo.
Ministro del Partido Liberal, Juan Fernando Cristo.
Foto: Ministerio de Interio

Edinson Delgado es un senador afrodescendiente del Valle del Cauca y Luis Fernando Velasco es un veterano congresista del Cauca que ocupó la presidencia del Senado. Pero la competencia efectiva para el próximo 19 de noviembre parece estar reducida a los otros dos precandidatos:

  • El exsenador y exministro del Interior Juan Fernando Cristo ha recibido el apoyo de 40 de los 53 congresistas que tiene el Partido Liberal. Este apoyo puede ser decisivo si los congresistas en efecto movilizan todo su potencial electoral en las regiones.
  • Sin embargo, no es secreto el guiño que le había dado Gaviria -desde mucho antes de ser proclamado director- a quien fungió como jefe negociador de paz del Gobierno en Cuba, Humberto de la Calle.

El guiño a De la Calle  volvió a ser evidente en el discurso que pronunció Gaviria ante el Congreso Liberal de esta semana, un discurso que no iba dirigido apenas a los militantes del partido sino también al exvicepresidente Vargas Lleras por no apoyar el proyecto que reglamenta la justicia para la paz.

Queda claro entonces que el candidato de Santos no será De la Calle (ni Cristo) sino Vargas lleras. De la Calle dejó claro que su propósito principal es derrotar a Vargas Lleras y al que designe Uribe para representar el Centro Democrático.

Y en una declaración que debería ser la noticia política del momento,  César Gaviria añadió: “Lástima que el presidente Santos no nos garantice una elección sin cartas marcadas por los compromisos que, de seguro, adquirió antes de su elección”. Queda claro entonces que el candidato de Santos no será De la Calle (ni Cristo) sino Vargas lleras.

Lo cierto es que desde el momento en que De la Calle comenzó a fortalecer su candidatura dentro del partido, dejó claro que su propósito principal es derrotar a Vargas Lleras y al que designe Uribe para representar el Centro Democrático. En estas circunstancias el apoyo del ahora jefe único del partido resultaba fundamental para el exvicepresidente, exministro y principal vocero del gobierno ante las FARC.

Pero el camino no está despejado. Aunque ningún dirigente lo reconoce públicamente,  en el Congreso de la República sigue avanzando la propuesta que radicó la senadora del Partido de la U Sandra Villadiego para permitir el transfuguismo en las elecciones de 2018.  De ser aprobada esta propuesta, Galán y Morales podrían migrar a otras colectividades con las que se sientan mejor identificados.

Un partido que agoniza

Partido político colombiano, Partido Liberal.
Partido político colombiano, Partido Liberal. 
Foto: Registraduría

Pero a pesar de la jefatura única, la unidad programática y la cercana escogencia de un candidato único sigue siendo evidente que el Partido Liberal está en medio de una crisis y sigue estando fracturado.

Después de haber sido el partido mayoritario y hasta casi hegemónico durante muchas décadas, hoy el liberalismo es consciente de que está obligado a concertar coaliciones con otras colectividades políticas para alcanzar el poder.

Ideológicamente el Partido Liberal está a la deriva y ha apoyado ideas conservadoras contrarias a su identidad política.

Según un amplio sector del partido, entre quienes figura el exfiscal y exministro Alfonso Gómez Méndez, la situación de crisis que hoy vive el liberalismo es consecuencia de haberse convertido en un partido de parlamentarios, alejado de la población y controlado por “una camarilla que está a punto de liquidarlo”.

La crisis que se agudizó desde el gobierno de Samper y a raíz de las denuncias sobre la financiación de su campaña con dineros provenientes del cartel de Cali, se hizo manifiesta con las derrotas de Horacio Serpa como candidato a la Presidencia, y acabó por estallar con la dirección de Rafael Pardo, apadrinado por César Gaviria.

A pesar de lo anterior, su descrédito y la actitud oportunista de parlamentarios y militantes que transitaron a nuevos partidos políticos, el liberalismo se lanzó a la oposición, figura que había desaparecido del escenario político en Colombia desde el Frente Nacional. Ejerció una oposición tímida al gobierno de Andrés Pastrana y otra radical a los dos períodos de Álvaro Uribe.

Sin embargo, durante los años de Pastrana y Uribe, el partido pasó de tener un 46 por ciento de la votación a rozar el umbral electoral y sobrevivir a la sombra del poder de la coalición gobernante dirigida por el partido de la U para no perder puestos burocráticos.

Ideológicamente el Partido Liberal está a la deriva y ha apoyado ideas conservadoras contrarias a su identidad política. Sus dirigentes han preferido la comodidad burocrática y la preservación de cacicazgos regionales, en lugar de aventurarse a proponer soluciones de fondo para los grandes problemas nacionales.

En la actualidad -y a pesar de todo- coexisten dos alas ideológicas bajo las toldas de un solo  partido:

  • El ala cercana a posiciones progresistas y socialdemócratas, que hoy favorecen una coalición con líderes como Clara López, y
  • El ala centrada en la seguridad de la administración de los asuntos del Estado desde una perspectiva neoliberal- donde estaría el propio César Gaviria-.   

Bajo estas circunstancias cabe esperar que la campaña verdadera comenzará cuando los candidatos a la Presidencia y al Congreso tengan que declarar de qué lado se encuentran.

No podemos perder de vista que tanto los partidos como los políticos de profesión tiene como meta principal el ejercicio del poder, y que asimismo los partidos, como organizaciones políticas, evolucionan en distintas direcciones. Algunas veces los partidos buscan espacios para aumentar su representación, mientras que otras veces se interesan solamente en acceder a la administración o gestión de lo estatal.

En este contexto comienzan a perfilarse los planes de cara a los comicios del año entrante con un partido desdibujado ideológicamente, burocratizado y controvertido, enfrentado al dilema de innovar para sobrevivir o acomodarse a la situación presente y desaparecer.

 

*Profesor de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario.

 

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