Colombia será miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en el período 2026-2027
Foto: Wikimedia Commons

Colombia será miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en el período 2026-2027

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En medio de tensiones geopolíticas crecientes y en uno de los momentos más decisivos de la historia política del país, Colombia asumirá un asiento en la máxima instancia de gobernanza global: el Consejo de Seguridad de la ONU

La elección de Colombia 

La candidatura de Colombia para un asiento como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU contó con el apoyo unánime de los países de la región. Con un resultado de 180 votos a favor y ocho abstenciones, el país hará parte de este importante órgano desde el primero de enero de 2026 hasta el 31 de diciembre de 2027. Será la octava vez que Colombia ocupa esta importante posición en este órgano de gobernanza global.

La elección, que se dio en el marco de la Asamblea General de la ONU, estuvo precedida por una campaña de cabildeo diplomático pensada y diseñada bajo el liderazgo del entonces canciller, Luis Gilberto Murillo, con el apoyo de la Misión de Colombia ante la ONU en Nueva York.

Bajo el lema “Colombia: Experiencia construyendo paz”, Colombia se anotó un nuevo éxito en materia diplomática en un momento crítico a nivel global, teniendo en cuenta que la principal tarea del Consejo de Seguridad de la ONU es el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. En este sentido, vale la pena señalar las palabras pronunciadas por el excanciller Murillo en el lanzamiento de la campaña en la sede de la ONU en Nueva York el pasado 20 de enero de 2025:

“Nuestra visión de un mundo seguro y próspero va más allá de la simple transformación de los conflictos. Entendemos que la verdadera paz descansa sobre una base combinada de equidad, sostenibilidad medioambiental y justicia social. No se trata de cuestiones separadas, sino de hilos entrelazados que crean un tapiz de bienestar para todos. Al defender los esfuerzos de construcción de la paz en los diferentes rincones del mundo, lo haremos con un enfoque holístico, buscando que la seguridad y la prosperidad no sean sólo privilegios para unos pocos, sino un derecho para todos los pueblos y la humanidad”.

La hoja de ruta de Colombia en el Consejo de Seguridad

De este modo, Colombia propuso un plan de acción basado en tres ejes fundamentales: Paz, Experiencia e Inclusión. Al respecto, se destaca cómo la paz continúa siendo el principal interés y la prioridad de Colombia en materia de política exterior, teniendo como herramientas principales la búsqueda de soluciones pacíficas y negociadas a los conflictos, la prevalencia de la diplomacia y el multilateralismo para la paz.

Las actuales amenazas a la paz y la seguridad internacionales son múltiples y de diversa índole. Ante las críticas por la inacción del Consejo de Seguridad frente a las mismas, Colombia insistirá en una revisión de la arquitectura de gobernanza global, privilegiará la acción temprana del Consejo de Seguridad, con el fin de evitar mayores escalamientos, mitigar el riesgo de violencia y propiciar la gestión pacífica de los conflictos. Lo anterior, basado en los mecanismos y disposiciones del Capítulo VI de la Carta de las Naciones Unidas.

La experiencia de Colombia en materia de construcción de paz y fortalecimiento de las funciones del Consejo de Seguridad de la ONU para tal fin son de vieja data. La suscripción del Acuerdo de Paz de 2016 entre el Estado colombiano y las extintas FARC-EP marcó un hito para la historia del país. Elevar dicho Acuerdo a la categoría de Declaración unilateral de Estado ante el Consejo de Seguridad de la ONU implicó la fase de consolidación del proceso de internacionalización de la paz en Colombia.

La paz de Colombia se ha convertido en el principal activo de nuestra política exterior y en una prioridad para la comunidad internacional. De ahí la importancia de contar con el consenso de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y el apoyo unánime de la comunidad internacional en la construcción de paz en Colombia, el cual se ha logrado mantener hasta la fecha.

La presencia y la extensión del mandato de la Misión de Verificación de la ONU para el proceso de paz en Colombia continúa siendo fundamental. Las dificultades y obstáculos estructurales identificados para la completa implementación del Acuerdo de Paz de 2016 requerirán del apoyo unánime de la comunidad internacional para ser superados. El actual gobierno y el próximo, que será elegido en 2026, debe hacer todo lo posible por preservar este privilegio en aras de garantizar el cumplimiento de lo pactado, particularmente las expectativas de las víctimas en cuanto a justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición. En el campo de la justicia transicional la experiencia colombiana es también muy valiosa y así lo ha reconocido la comunidad internacional.

Finalmente, se destaca cómo la inclusión es uno de los valores que animan nuestra democracia. Colombia es un país pluriétnico y multicultural. Esto se ve reflejado en la capacidad para construir una paz inclusiva que dé prioridad a la participación de grupos históricamente excluidos, entre ellos las víctimas.

Las agendas de “Mujeres, Paz y Seguridad” y “Juventud, Paz y Seguridad” resaltan la importancia de incluir perspectivas diversas en los procesos de construcción de la paz. Las mujeres desempeñan un papel central en la prevención de conflictos, en la negociación y la implementación de acuerdos, y en la transformación de las condiciones que fomentan la violencia. El empoderamiento de las mujeres y su participación efectiva en los esfuerzos de paz son indispensables para proteger los derechos de todos los sectores de la población y para aprovechar al máximo los dividendos de la paz. 

Foto: United Nations

Los retos y tareas pendientes

La administración Trump en Estados Unidos viene incorporando una visión crítica y poco constructiva sobre el papel del Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual ciertamente implicará dificultades para mantener el consenso y el apoyo unánime a los esfuerzos de construcción de paz en Colombia. Ya hemos presenciado cómo la semana pasada, el representante de Estados Unidos ante este órgano ha vetado el proyecto de resolución que solicitaba un cese al fuego y la liberación inmediata de los rehenes en el conflicto palestino-israelí. 

La apuesta de la Paz Total del actual gobierno de Colombia ha generado muchas expectativas y pocos resultados para la comunidad internacional. Dicha estrategia no solo le ha quitado visibilidad y preeminencia a la implementación del Acuerdo de Paz de 2016, sino que ha facilitado el surgimiento de nuevos ciclos de violencia, donde la expansión de las organizaciones armadas ilegales y el fortalecimiento de las prácticas de gobernanza criminal impiden avanzar en la construcción de una paz estable y duradera. Esto pone en entredicho la autoridad moral y práctica de Colombia para abogar por la búsqueda de soluciones pacíficas y negociadas a los conflictos armados, en general.

El próximo gobierno de Colombia y lo que resta del presente deben centrar sus esfuerzos en consolidar las bases para una paz real y sostenible que le brinde a la comunidad internacional la confianza necesaria para seguir creyendo de manera unánime en Colombia como un caso de éxito en materia de construcción de paz. Esto, en últimas, requerirá de una política exterior consistente y es lo que permitirá que el papel de Colombia como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU sea constructivo y que pueda incidir de manera efectiva en los procesos de toma de decisión que afectan la paz y la seguridad internacionales.

Le recomendamos: ¿Es viable la solicitud de Petro a la ONU de legalizar la cocaína?

Acerca del autor

Sebastián Zuleta
sebastianzuleta@razonpublica.org.co | + posts

*Senior Fellow del Atlantic Council. Magíster en Derecho Internacional de la Universidad de los Andes, magíster en Protección Internacional de los Derechos Humanos de la Universidad de Deusto, magíster en Acción Humanitaria Internacional de la Universidad de Uppsala, candidato a Doctor de la EHS, profesor universitario y consultor independiente.

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Sebastián Zuleta

*Senior Fellow del Atlantic Council. Magíster en Derecho Internacional de la Universidad de los Andes, magíster en Protección Internacional de los Derechos Humanos de la Universidad de Deusto, magíster en Acción Humanitaria Internacional de la Universidad de Uppsala, candidato a Doctor de la EHS, profesor universitario y consultor independiente.

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