Colombia, el país de la belleza: turismo al alcance de pocos
Foto: Presidencia

Colombia, el país de la belleza: turismo al alcance de pocos

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Aunque se venda como una alternativa para el desarrollo económico y la preservación ambiental, el turismo se está convirtiendo en una nueva forma de exclusión.

Daniel R. Calderón Ramírez*

Del narcotráfico a la belleza

“Colombia es pasión”, “Colombia, el único riesgo es que te quieras quedar” y “Colombia, Realismo Mágico” son algunos de los eslóganes que resaltan la riqueza natural y cultural del país como parte de estrategias publicitarias para el desarrollo del turismo.

Campañas que además pretenden cambiar la imagen negativa de Colombia en el exterior –cuya difusión ha aumentado gracias a varias series y películas– como “el país de Pablo Escobar, el narcotráfico y la explotación sexual”.

Hace unos días el gobierno Petro presentó el video “Colombia el país de la belleza”, una nueva propuesta de marca país que resalta los mismos paisajes de naturaleza y diversidad cultural que las campañas anteriores han usado para posicionar el turismo exótico y alternativo en el imaginario internacional y nacional.

Sin embargo, a diferencia de los videos de campañas anteriores, la propuesta resalta un nuevo actor que muchas veces no se reconoce y analiza en la cadena de valor del turismo: el campesino y la producción agropecuaria, actor y actividad esencial para el desarrollo y sostenimiento del turismo.

Puede leer: Turismo para reemplazar el petróleo, una meta lejana

Nuevas metas

Gran parte de la propuesta de marca país y su video promocional se relacionan con el Plan Nacional Sectorial de Turismo “Turismo en armonía con la vida”, que hace parte del Plan Nacional de Desarrollo y que establece la inversión en programas y proyectos considerados necesarios para alcanzar las metas del sector.

Precisamente, el actual plan sectorial dicta como elementos esenciales:

  • la democratización del turismo para la paz;
  • el desarrollo territorial para la equidad y el bienestar, y
  • el turismo para la transición económica y protección de la naturaleza – probablemente el eje más polémico–.

En el proceso de transición económica, es decir de dejar de depender del petróleo e incluir ingresos de alternativas como el turismo, el gobierno Petro plantea un aumento en la llegada de turistas extranjeros de cuatro millones a doce millones. Visitarán el país motivados por conocer “Colombia, el país de la belleza” y cumplir sus deseos de experiencias.

Foto: Daniel R. Calderón. Calderón. Nabusímake, Cesar, Sierra Nevada de Santa Marta. En esta propuesta del gobierno Petro se destaca al campesino y la producción agropecuaria.

El turismo tal y como se está vendiendo no es la solución a problemas ambientales complejos como el cambio climático, la justicia ambiental o la pérdida de biodiversidad.

Pese a las narrativas de la belleza del patrimonio colombiano y los esfuerzos en la transición económica, las expectativas del gobierno son demasiado ambiciosas: el país aún no tiene la infraestructura turística ni la capacidad operativa, de planificación y de gestión territorial necesarias para que el turismo no se convierta en un generador de impactos negativos como la turistificación y la gentrificación.

Un nuevo extractivismo

La turistificación es el impacto negativo del turismo sobre la economía de un territorio, pues depende principalmente del desarrollo turístico y se vuelve inviable la posibilidad de otras economías productivas, por lo cual el territorio se transforma y cambia la propiedad y usos del suelo.

Incluso sin tener doce millones de turistas al año, algunos destinos de naturaleza empiezan a sufrir los efectos de la turistificación.

Este es el caso de La Macarena, municipio donde se encuentra el icónico atractivo turístico de Caño Cristales. Visitar el “Río de los cinco colores” o el “Río donde se ahogó el arcoíris” es el sueño de muchos colombianos. Sin embargo, la dificultad de transporte y la exigente regulación de la visita lo convierten en un atractivo costoso que no está al alcance de cualquier colombiano.

Pasa lo mismo con otros atractivos turísticos de naturaleza como el Parque Nacional Natural El Cocuy, la actividad de avistamiento de ballenas en el Pacífico, el Eje Cafetero o hasta el famoso Villa de Leyva, donde la turistificación ha encarecido el acceso de los servicios turísticos.

En estos atractivos todo se cobra y está a merced del mercado, lo cual ha restringido la oportunidad de desarrollo del turismo local, donde muchos residentes de los municipios aledaños no podrán conocer los atractivos turísticos de su territorio.

Vale la pena reflexionar si en el proceso de atraer doce millones de turistas internacionales –que pagan con dólares y euros– estamos creando otras formas de extractivismo territorial que terminan en exclusión.

Si es así, la campaña de “Colombia, el país de la belleza” será una construcción infructuosa de identidad nacional y solo los extranjeros, y quienes puedan pagar según las leyes del mercado, lograrán conocer el país de la belleza.

La planificación y gestión del turismo de naturaleza es una de las grandes apuestas de desarrollo en Colombia debido a sus ventajas comparativas como el mar, el océano, las cordilleras y la ubicación en el trópico. Pero debería incluir estrategias que no conviertan el auge del turismo en una forma de extractivismo territorial y exclusión social que únicamente beneficien el ocio de personas con alto poder adquisitivo.

el país aún no tiene la infraestructura turística ni la capacidad operativa, de planificación y de gestión territorial necesarias para que el turismo no se convierta en un generador de impactos negativos

El turismo tal y como se está vendiendo no es la solución a problemas ambientales complejos como el cambio climático, la justicia ambiental o la pérdida de biodiversidad. Reconocerlo permite reajustar las expectativas a la realidad de un sector que se mueve principalmente alrededor del desarrollo económico, por lo que sus resultados e impactos positivos y negativos pueden ser los mismos que otras economías.

Por ahora esperamos que el país de la belleza sea accesible a todos los colombianos, que podamos conocer con seguridad las maravillas de la naturaleza y reconocer parte de nuestra identidad cultural. En este caso, el turismo puede ser una motivación para que los colombianos cuidemos y disfrutemos –mientras podamos– las diferentes formas de expresión de la vida en un territorio que es más que el imaginario social internacional del narcotráfico o la explotación sexual.

Cambiar la mentalidad de los colombianos respecto de los recursos del territorio nacional puede ser uno de los mayores efectos del turismo, siempre y cuando sea accesible para todos.

Lea en Razón Pública: La apuesta del gobierno por una economía más turística

3 comentarios

Daniel Calderón Ramírez

Escrito por:

Daniel Calderón Ramírez

*Docente investigador de la Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras de la Universidad Externado.

3 comentarios de “Colombia, el país de la belleza: turismo al alcance de pocos

  1. Sin vías, con tiquetes aereos por las nubes, con inseguridad y explotación del turista, sin buen servicio hotelero, con rios y quebradas contaminadas, etc y se pretende traer 12 millones de personas? Por favor aterricen. Y será que estos no afectan la huella de carbono también? populismo barato de petro y sus secuaces

  2. Pese a que Colombia es un país megadiverso y sus playas, bosques, cascadas, pueblos, etc. sean lugares mágicos y de gran interés turística el país no está preparado para algo como esto, los peajes son muy caros, los boletos de avión(en aerolíneas decentes), las carreteras derrumbándose o incluso sin pavimentar, el acceso a lugares turísticos también son bastante caros. Además muchos de los recursos se destinan a las zonas hoteleras y de turismo y las personas locales no pueden disfrutar de cosas como agua potable o una manera diferente de generar ingresos (como se ha visto en San Andrés) el vídeo muestra la belleza del país y cambia la narrativa de lo que se asume al escuchar el nombre «Colombia» asociandolo a terribles momentos de nuestra historia, además de mostrar una perspectiva ambiental enorme, pero nuevamente aspiran a más de lo que se puede dar en estos momentos

  3. Una vez leí el artículo, me dirigí a YouTube y observé el video de «Colombia, el país de la belleza». Quedé verdaderamente maravillada por todos los paisajes que se proyectan allí de nuestro país, pues son realmente hermosos. Aproximadamente a la mitad del video se menciona que: «De nuestros dos océanos nacen nuestras hermosas islas». Así que también recordé la pasada crisis en la Isla de San Andrés debido a la baja cantidad de turistas. Cabe resaltar que la problemática continúa evidenciándose incluso en la semana de receso que suele implementarse en Colombia. Según menciona la Secretaría de Turismo de San Andrés, «la cifra de viajeros que han dejado de llegar a la isla en los primeros nueve meses del año es de 416.663, frente al mismo periodo de 2022». Por tanto, se evidencia de manera clara el impacto de la turistificación en el departamento. Considero que más que la protección de la naturaleza, el plan sectorial debería contemplar el saneamiento ambiental básico para la población sanandresana. Es necesario centrarse en primer lugar en la contaminación de las aguas subterráneas, así como en el manejo ineficiente de los residuos sólidos. Por lo pronto, esperaría que el presidente Gustavo Petro priorice el turismo sostenible en esta región, tal y como lo mencionó durante su última visita en la fecha de independencia. Además, es importante que la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios supervise de manera óptima el correcto funcionamiento del relleno sanitario Magic Garden.

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