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Colombia en la segunda ola de contagios

Escrito por Jorge Tovar
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Los datos muestran que el país ya entró en una segunda ola de contagios, que puede ser peor que la primera. El descuido del gobierno o de la gente podría resultarnos catastrófico.

Jorge Tovar*

Incertidumbre

Tras casi ocho meses de pandemia en Colombia, la incertidumbre y la dificultad de interpretar los datos siguen siendo la regla.

Los analistas no se ponen de acuerdo sobre la etapa en que nos encontramos ni, por lo tanto, sobre el futuro cercano: ¿ya pasamos la primera ola de contagios o seguimos en ella? ¿Qué tan confiables son las cifras actuales y qué tan grande es el subregistro? ¿Será necesario volver a decretar cuarentenas en los próximos meses?

Para responder algunas de esas preguntas, este artículo recopila los datos disponibles y presenta un análisis detallado sobre la evolución de la pandemia en Colombia.

¿Seguimos en la primera ola?
La gráfica 1 muestra el número de contagiados por COVID-19 que han sido oficialmente reportados, distinguiendo la fecha de comienzo de los síntomas de la fecha del diagnóstico:

Fuente: elaboración propia con información del Instituto Nacional de Salud.

Un individuo sintomático sentirá uno o varios síntomas, se hará la prueba y días después será diagnosticado. Por eso, el tiempo que pase entre ambas fechas es clave: dado que el período de incubación oscila entre 2 y más de 14 días, lo importante es hacer un diagnóstico rápido, para que las personas puedan aislarse de inmediato y no sigan propagando el virus. De ahí que parezcan demasiado los más de 10 días que han tardado en promedio las autoridades para diagnosticar un individuo durante las últimas dos semanas.

En la gráfica anterior hay una “suavización estadística” de los datos, es decir, una línea que muestra la tendencia general y que facilita su interpretación. La línea se corta unos días antes de la fecha en la que se hace el análisis, pues siempre existe un rezago entre los datos oficiales y los reales. Con esa información, es posible debatir sobre el número de olas de contagio que ha habido en Colombia.

Algunos analistas han dicho que el país no ha superado todavía la primera ola de contagios. Sus argumentos principales son dos:

1. El número de contagiados en Colombia no cayó como sucedió en otros países, en particular en los europeos.

En Italia, por ejemplo, la curva se inclinó de forma drástica: en marzo, había más de 6.500 casos diarios y en julio la cifra cayó a un poco más de 100. Lo mismo sucedió en otros países de Europa.

Como lo muestra la gráfica, el pico de casos diagnosticados en Colombia se registró el 11 de agosto. Después de esa fecha, el menor número de casos se registró el 13 de septiembre, apenas un mes después, con 3.724 casos.

Desde entonces la tendencia ha vuelto a ser de leve aumento. Por ahora el escenario difiere del europeo. En Italia, la segunda ola trajo un aumento sustancial de infectados, y el 13 de noviembre alcanzó los 41.000 casos diarios, más de seis veces el número registrado en el pico de la primera ola.

2. Colombia todavía tiene una tasa alta de positividad.

En las notas al pie de la gráfica 1 se presta la tasa de positividad, es decir, la relación entre el número de casos diagnosticados como positivos y el número de pruebas PCR.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de positividad para abrir una economía debería ser inferior al 5%. En Colombia, desde hace varios meses, tenemos una tasa superior al 15%, y durante la mayor parte de los últimos tres meses, hemos superado el 20%.

Las cifras de fallecidos

Con los datos anteriores, podría pensarse que seguimos todavía en la primera ola de contagios. Pero la conclusión cambia cuando se analiza la tasa de mortalidad en Colombia.

La gráfica 2 muestra los fallecidos por COVID-19, según la fecha de deceso. El reporte diario del Ministerio de Salud hace referencia a los muertos registrados en determinada fecha, pero no considera la fecha efectiva de fallecimiento.

Fuente: elaboración propia con información del Instituo Nacional de Salud.

Al analizar la fecha de fallecimientos se encuentra que el día con el mayor número de muertes fue el 8 de agosto, cuando murieron 382 personas por COVID-19. Se trata de una cifra significativa, pero menor que la de 400 muertos diarios que la prensa colombiana llegó a reportar hacia la tercera semana de agosto. El desfase de las cifras se explica por el rezago en los reportes.

La gráfica 2 también muestra una caída más fuerte en el número de fallecidos que en los diagnósticos según registra la gráfica 1. Este comportamiento sugiere que el país ya habría superado la primera ola de contagios.

La dificultad del subregistro

En todo caso, hay que mencionar que tanto la gráfica 1 como la gráfica 2 tienen una enorme limitación: el subregistro de los contagios y de las muertes.

Aunque Colombia ha sido juiciosa en el manejo de los datos, la dificultad de realizar todas las pruebas necesarias y el número de personas asintomáticas propios de esta enfermedad impide obtener una cifra de contagiados real.

La gráfica 2 reporta únicamente aquellos decesos por COVID-19 detectado. Pero es indudable que un número de personas fallecieron por el virus sin síntomas y, por lo tanto, la causa reportada de su muerte fue otra.

Sobre este punto llama la atención que, según las cifras oficiales, en Bogotá se han concentrado más del 90% del total de personas asintomáticas en el país. Esto indica que en las demás ciudades de Colombia probablemente no se ha hecho un seguimiento adecuado de los casos asintomáticos.

O, dicho de otra forma, parece que en las demás ciudades únicamente se están haciendo pruebas a los individuos con síntomas. Eso, por supuesto, disminuye los números de casos reportados oficialmente.

Además, es llamativo que exista una estrecha correlación entre el número de pruebas PCR que se han realizado y el número de casos: las épocas de menos contagios han sido también las épocas cuando se han realizado menos pruebas.

Según las autoridades, la disminución en el número de pruebas durante los meses de agosto y septiembre se debió primordialmente a una disminución en la demanda de pruebas. Y hay motivos para aceptar esa postura: cuando bajó el número de contagios, también disminuyeron el número de fallecidos y la tasa de ocupación de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

Sin embargo, no está claro qué tanto fue una disminución en la demanda de pruebas y hasta dónde llegó el subregistro.

Foto: Alcaldía de Bogotá Durante el primer semestre del año 95 defensoras y defensores de derechos humanos fueron asesinados.

Viene la segunda ola

La gráfica 3 muestra el exceso de mortalidad por causas naturales comparando las cifras de 2020 con las de los tres años anteriores.

Fuente: elaboración propia con información del Instituo Nacional de Salud.

Esta gráfica demuestra que la pandemia ha implicado un exceso de mortalidad notable en Colombia. Según estos datos, el pico de la primera ola habría ocurrido en la semana del 27 de julio al 2 de agosto, lo cual coincide a grandes rasgos con las gráficas anteriores.

Por todo lo anterior, es posible concluir que Colombia ya superó un primer pico en el número de contagios, aún cuando fue menos pronunciado que en otros países. La curva de fallecidos bajó más que la curva de diagnosticados porque la tasa de mortalidad del virus ha disminuido para todas las personas, sin importar su edad.

Por eso, en mi opinión, Colombia está entrando ya en una segunda ola de contagios. Ello implica que debemos reforzar los cuidados. Hay que tener presente que en Italia y el resto de Europa esa segunda ola ha llegado a ser peor que la primera.

Auque la tasa de letalidad haya bajado, si el número de contagios en Colombia se dispara, podríamos enfrentarnos a un escenario lúgubre en términos de pérdida de vidas humanas. Es labor de las autoridades combinar la apertura de la economía con una campaña permanente y persuasiva que mantenga alerta a la ciudadanía. La fatiga pandémica, ese cansancio de los individuos hacia todo lo relacionado con el coronavirus puede ser una combinación explosiva en nuestro equivalente del verano europeo: la navidad. Por eso hay que mantener presente que la pandemia no es cosa del pasado.

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