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Colombia y la economía mundial

Escrito por Manuel Martinez

La economía mundial va a entrar en una recesión acompañada de altas tasas de inflación. A qué se debe este fenómeno y cómo han respondido las autoridades de Colombia.

Manuel Martínez Mantilla*

La encrucijada

La recuperación económica después de la pandemia ha sido acompañada por la inflación global y al mismo tiempo por signos de una nueva contracción. Este fenómeno tiene distintas causas:

  • La guerra entre Rusia y Ucrania, que encarece los costos de insumos como los fertilizantes, el gas, el petróleo y la energía en general.
  • El aumento en los costos del transporte, especialmente marítimo, por la disrupción en las cadenas de suministros provenientes de China.
  • El aumento desproporcionado de las ganancias corporativas, muy por encima de los aumentos en los costos salariales.

La economía mundial se encuentra pues en un momento de mucha inestabilidad y está en riesgo de estanflación —es decir, de inflación con recesión— que no se vivía desde la década de 1970.

Las autoridades monetarias están en la encrucijada entre controlar la inflación por medio de los aumentos agresivos en las tasas de interés, o impedir que la economía tenga un “aterrizaje forzoso” si es que elevan demasiado esa tasa de interés.

Al mismo tiempo, los mercados financieros muestran riesgos significativos que podrían precipitar el estallido de una burbuja de magnitudes semejantes o superiores a la crisis de 2008.

De esta manera, el mundo se acerca a una nueva crisis que enfrenta varios problemas simultáneos, pero sin los mismos instrumentos que había en el pasado para corregirlos.

La gran asimetría

La economía mundial mostró una recuperación significativa después de las medidas monetarias y fiscales masivas parta enfrentar la pandemia del Covid-19. Pero aquí se registró una asimetría notable entre países centrales y periféricos; según los informes del FMI:

  • Los países centrales aumentaron el gasto público (incluyendo préstamos y garantías) en un 27,7 % del PIB;
  • Los países emergentes y los países “fronterizos” lo hicieron en un 6,7 % y un 1,9 % del PIB, respectivamente, entre 2020 y 2021.

En cuanto a las políticas monetarias, las diferencias son aún más pronunciadas: mientras que los países centrales desplegaron todo su arsenal de políticas no convencionales de masivas compras de activos públicos y privados —expansión cuantitativa—, las economías periféricas apenas pudieron aumentar su endeudamiento público interno y externo para impedir que colapsaran sus mercados financieros.

A pesar de esta expansión en la liquidez internacional y de los gastos públicos, la economía se frenó rápidamente a raíz de los choques geopolíticos, la ruptura de cadenas de suministros globales y el retorno a políticas económicas contractivas.

Según los informes del FMI y la UNCATD, las perspectivas de crecimiento para 2023 se han reducido mucho y no descartan una recesión global con consecuencias desproporcionadas para los países del Sur global.

Foto: Radio Nacional de Colombia - Por una parte, la consolidación del dólar con respecto de las demás monedas se debe a que los inversionistas del resto del mundo se refugian en activos que consideran más seguros.

La recesión que viene  

Un buen indicador que pronostica las crisis financieras es la diferencia entre los rendimientos de los títulos del tesoro americanos de 30 años y el rendimiento de los títulos de 2 años. En una curva normal, se esperaría que los rendimientos de largo plazo sean mayores que los de corto plazo, dada una prima de riesgo asociada con el tiempo.

Pero cuando se combinan aumentos en las tasas de interés de corto plazo con temores de recesión en los próximos trimestres, el rendimiento de corto plazo supera al del largo, por lo que la curva de rendimiento se invierte. Como se aprecia en la Cuadro 1, siempre que la curva de rendimiento se invierte —es decir, que es negativa—, se presenta una crisis —áreas en gris— pocos meses después.

Actualmente, la curva de rendimiento se encuentra muy invertida y esto presagia una crisis financiera de magnitudes aún desconocidas.

Las medidas monetarias de Estados Unidos

Por otro lado, las políticas monetarias aplicadas desde la crisis financiera de 2008, que consistieron en la compra masiva de títulos públicos y privados por parte de la Reserva Federal (FED), fueron una inyección de liquidez en los mercados financieros globales, que a su aumentó la disposición al riesgo de los inversionistas en todo el mundo.

De hecho, el índice bursátil S&P 500 (SPX) ha aumentado por dichas políticas de expansión monetaria y de la liquidez de mercado. En otras palabras, la valorización patrimonial de las acciones en los mercados financieros globales ha estado sustentada en una política de dinero barato y en políticas monetarias flexibles, como se ve en la Cuadro 2.

Ahora bien, la FED comenzó un proceso de normalización monetaria —aumento de tasas de interés y reducción en su balance—, que ha significado una contracción importante en el dinero circulante, con la intención de controlar la inflación, que ha llegado a 8,2 % a septiembre de 2022.

Como consecuencia de esto, el índice S&P 500 ha descendido agresivamente un 25 % aproximadamente, sin que la recesión haya empezado aún y aunque la economía estadounidense haya crecido negativamente durante dos trimestres consecutivos. Los efectos de esta contracción monetaria y aumentos en las tasas de interés precipitan una recesión global, con especial efecto en las economías periféricas.

Por una parte, la consolidación del dólar con respecto de las demás monedas se debe a que los inversionistas del resto del mundo se refugian en activos que consideran más seguros. Esto implica una fuga de los activos más rentables pero riesgosos, como los son los denominados en monedas periféricas e incluso en algunas monedas de países centrales.

Impactos sobre la economía colombiana

La subida del dólar significa que las demás monedas del mundo se debilitan, incluidas otras monedas de reserva como la libra esterlina o el yen japones. Pero, en los países periféricos o emergentes, como Colombia, los efectos son más graves.

Por un lado, la desvalorización del peso colombiano frente al dólar implica una caída en la capitalización bursátil. Conviene aclarar que el mercado de valores colombiano ha caído más que el de los mercados emergentes, pero esto se ha dado desde 2014, así que no es un problema de la coyuntura actual.

Por otro lado, tanto el aumento de las tasas de interés como la consolidación del dólar significan que los títulos de deuda colombianos sean menos rentables. De esta manera, los diferenciales entre los rendimientos de diez años entre los títulos del tesoro americano y los TES han aumentado significativamente, como se aprecia en la Cuadro 4.

Qué han hecho las autoridades colombianas

Los temores de una recesión en medio de un proceso de inflación global se transmiten a las economías periféricas de manera asimétrica, a causa de la relación de dependencia de estas economías.

El espacio de política económica se reduce porque estos países se ven obligados a enfrentar la inflación, la fuga de capitales y la devaluación por medio de agresivos aumentos en las tasas de interés, con elevados costos sociales y una eventual recesión. El Banco de la República insiste en un diagnóstico equivocado de las causas de la inflación, subiendo las tasas de interés hasta que algo se rompa y haya un choque de demanda que precipite un proceso de desinflación agresivo.

Por otra parte, el espacio de política fiscal también se encoge dados los elevados costos de endeudamiento. La Reforma Tributaria va en el sentido correcto al ampliar las fuentes de recaudo mediante cambios progresivos en el régimen, a la vez que se amplía el gasto público, especialmente en inversión, que a su vez se traduce en más ingresos fiscales. Es decir, se trata de una política fiscal anticíclica, que anticipa un año de intensa desaceleración económica.

Finalmente, hace falta una mejor coordinación entre las políticas económicas y un debate serio sobre el régimen macroeconómico que incluya la estabilidad financiera, el empleo y la producción. Además, el gobierno debe aprovechar esta situación difícil para impulsar el cambio con igualdad por medio de reformas como la agraria, la de salud, educación, trabajo y una ambiciosa política de reindustrialización hacia las tecnologías 4.0, la transición energética y la construcción de una verdadera paz social.

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