Colombia - Ecuador: acercamientos entre naciones siamesas* - Razón Pública
Mauricio Jaramillo

Colombia – Ecuador: acercamientos entre naciones siamesas*

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Mauricio Jaramillo​La seguridad de Colombia depende de factores internos y la del Ecuador depende de factores externos. Mejorar las relaciones implica hacerse cargo de ésta y otras diferencias entre las prioridades de Bogotá y Quito, para enfrentar la delincuencia, atender a los desplazados, acelerar la integración económica y ahondar la integración cultural. Una mirada distinta sobre la relación entre Colombia y su vecino.

Mauricio Jaramillo Jassir**

Relaciones conflictivas

En los últimos años, las relaciones entre Colombia y Ecuador han estado marcadas por la volatilidad. Desde la internacionalización del conflicto colombiano y la inestabilidad política ecuatoriana, los vínculos se han degradado hasta un punto inédito desde la desintegración de la Gran Colombia.

Vale recordar que existen tres espacios de tensiones vivas entre las dos naciones, que componen no sólo el contexto actual sino que condicionarán la relación en los próximos años: 

  • Un litigio jurídico ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya, a propósito de las fumigaciones por aspersión aérea ordenadas desde Colombia en su frontera sur. Ecuador se ha quejado en repetidas ocasiones de los daños que esto ha producido en sus poblaciones y en su ecosistema.
  • Un proceso penal adelantado por un juez de Sucumbíos a raíz de la Operación Fénix que entrañó un ataque contra un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano. Este proceso condujo a la emisión de órdenes de captura contra Juan Manuel Santos, Freddy Padilla de León y Óscar Naranjo.
  • Una denuncia que Ecuador tramitó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la muerte de un ciudadano ecuatoriano Franklin Aisalla durante el mencionado ataque a las FARC.

En este contexto no parece fácil alcanzar el objetivo del restablecimiento pleno de las relaciones; por ahora sólo cabe afirmar que el presidente Santos ha logrado su cometido y la relación se encuentra en su mejor estado desde hace varios años. Sin embargo, es importante advertir sobre la disparidad en las percepciones condicionan esta relación y que Colombia debe tener en cuenta para no repetir errores del pasado y corregir, de raíz, algunos hábitos nocivos para su inserción andina, que pasa inexorablemente por sus vínculos con Ecuador.

Ecuador: militares en política

Para empezar debe notarse que la participación en política de las Fuerzas Militares de Ecuador difiere marcadamente de la experiencia colombiana, y hace de éste un caso atípico respecto de otros Estados de América del Sur. En Ecuador, a diferencia de otros países, el ejército fue el actor principal en el proceso de modernización, desde la revolución "alfarista" a finales del siglo XIX y comienzos del XX, hasta la última junta militar en los años setenta:

  • Desde que Eloy Alfaro, destacado pensador y militar ecuatoriano emprendió la Revolución Liberal, que terminó con la laicización del país y la profesionalización del Ejército, los militares siempre han estado presentes en las conquistas sociales del pueblo ecuatoriano.
  • En años posteriores, se produjo la Revolución Juliana (1925-1931), llevada a cabo por jóvenes oficiales y que condujo a grandes avances sociales, con controles más estrictos sobre las empresas privadas, el reconocimiento de los derechos sindicales de los trabajadores y la limitación del poder de los bancos.
  • De igual forma, en 1937 el gobierno militar de Alberto Enríquez modificó sustancialmente la Ley de Seguridad Social para mejorar las condiciones de la clase trabajadora, garantizando a su vez la libertad sindical. Su gobierno es recordado por la expedición del Código de Trabajo, que le otorgó un marco jurídico a las relaciones patrón-obrero.
  • Posteriormente, la Junta Militar que gobernó al país entre 1963 y 1966, puso en marcha un ambicioso plan para la redistribución de la riqueza. En esa vía, ejecutó una reforma agraria, y creó el Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria (IERA)[1].

En síntesis, la dimensión social ha sido un aspecto vital en la configuración de la seguridad ecuatoriana, habida cuenta de la acentuada dimensión social de sus Fuerzas Armadas.

Ecuador: del problema con Perú al problema con Colombia

Si bien en la concepción de la seguridad ecuatoriana los aspectos sociales son constitutivos, existen también elementos vinculados al ejercicio legítimo de la soberanía sobre su territorio. Esta problemática ha tenido dos escenarios a lo largo de las últimas décadas: (a) el área limítrofe con el Perú y, (b) la frontera norte con Colombia. 

Desde los años cuarenta y hasta finales de los noventa, la principal preocupación en términos de amenaza militar para Ecuador estaba asociada con el diferendo limítrofe con el Perú. El litigio dio pie a dos guerras entre ambas naciones, una entre 1941 y 1942 y otra entre 1995 y 1998. El resultado de ambas guerras generó descontento entre los ecuatorianos, que perdieron buena parte de su territorio amazónico (ver mapa adjunto).

Colombia_-_Ecuador
Durante mucho tiempo, el conflicto con Perú fue la piedra angular del discurso sobre seguridad que sostuvo Ecuador. Sin embargo, a finales de la década de los noventa se produjeron dos sucesos que modificaron sustancialmente las prioridades en cuanto a la seguridad y la política exterior de ese país. De un lado, la firma de un acuerdo de paz entre los presidentes Jamil Mahuad (1998-1999) y Alberto Fujimori (1990-2000), que puso fin a medio siglo de tensiones limítrofes[2]. De otro lado, la internacionalización del conflicto colombiano había tomado fuerza en dos sentidos.

El gobierno de Andrés Pastrana había adoptado la "diplomacia por la paz" como derrotero de su política exterior. El objetivo era contribuir a echar las bases del posconflicto en Colombia con recursos provenientes de la comunidad internacional. Pero para entonces, los efectos que el conflicto colombiano empezó a causar en los países vecinos, en el marco del denominado efecto derrame, fueron cada vez más flagrantes.

Correa, los temores y los hechos

La llegada en 2006 de Rafael Correa a la presidencia ecuatoriana, luego del gobierno interino de Alfredo Palacio, supuso la confirmación de la no intervención ecuatoriana en el conflicto colombiano. Desde que era candidato, Correa se negó a calificar a las FARC como un grupo terrorista, lo que en un principio no fue bien recibido por Bogotá.

A esto se suma una afinidad ideológica así como una relación de amistad entre el mandatario ecuatoriano y su homólogo venezolano, Hugo Chávez (1999- ) que hacían presagiar una hostilidad del vecindario hacia Colombia. En enero de 2007 la revista Cambio habló de una "tenaza" en la que los "dos vecinos estarían dispuestos a aliarse en contra de Colombia". Esta hipótesis fue muy mal recibida en Ecuador[3], ya que se ponía en entredicho la autonomía del pueblo ecuatoriano para elegir a sus líderes. El hecho de sugerir que Correa había resultado elegido por el apoyo de Chávez y que éste sería un títere de Caracas, suponía criticar la decisión que libremente había optado el electorado de ese país. 

No obstante, los eventos ocurridos en el transcurso de estos años han desnudado una realidad que los medios colombianos no esperaban; la independencia en la postura de Correa en temas de política exterior frente al gobierno de Hugo Chávez. Esto se puede evidenciar en algunas manifestaciones claras.

En primer lugar y aunque pocos lo creían, el presidente ecuatoriano ha decidido permanecer en la Comunidad Andina, sin seguir el ejemplo venezolano.

En segundo lugar, a pesar de la insistencia del mandatario venezolano por impulsar un acuerdo de defensa regional para combatir una eventual agresión por parte de los Estados Unidos utilizando territorio colombiano, Correa se ha mantenido al margen de dicha propuesta y ha utilizado los canales multilaterales en el marco de UNASUR y la OEA. Es más, luego del ataque al campamento de Raúl Reyes, el mandatario ecuatoriano recurrió en primera instancia a Mercosur y luego a la OEA. Recientemente, para dirimir las disputas con Bogotá, ha preferido los encuentros directos binacionales entre cancilleres o los canales institucionales, sin permitir la injerencia de Venezuela. 

Tercero, el presidente Correa no hizo eco de la propuesta venezolana de otorgar el estatuto de beligerancia a las FARC. Incluso, a mediados de febrero de 2008, el líder ecuatoriano hizo un inesperado llamado a este grupo para la liberación incondicional de todos los secuestrados[4].

El talante de independencia que ha mostrado Correa se ha convertido, sin ninguna duda, en una ventana de oportunidades para profundizar la relación.

Prioridades diferentes

A partir de lo anterior, queda claro que las prioridades en materia de seguridad en Ecuador no coinciden con las colombianas:

  • En Colombia, la principal preocupación en términos de seguridad sigue siendo el conflicto armado interno, que por décadas ha golpeado al país.
  • Para Ecuador, los ejes centrales de la inserción internacional tienen que ver con la reducción de su vulnerabilidad frente a los cambios sucedidos en el ambiente internacional, bien sean las fluctuaciones en el precio de los alimentos (cacao, café, atún, camarones) y recursos naturales (en especial el petróleo) o los fenómenos naturales, que tanto han afectado al país.

Por ser un productor de alimentos y materias primas, inestable políticamente y sensible a fenómenos climáticos, Ecuador es un país muy vulnerable a los sucesos internacionales. Recodemos que a finales de 1999 se dio la peor crisis económica que ha sufrido esa nación en su historia; el colapso causó el éxodo de más de un millón de ecuatorianos, y se produjo por la combinación de tres factores externos que corroboran la vulnerabilidad internacional del país:

En primer lugar, el colapso financiero del sudeste asiático creó una crisis de confianza, ocasionando una fuga de los capitales foráneos en países inestables del tercer mundo como Ecuador;

En segundo término, la caída de los precios de petróleo afectó uno de los principales rubros para ingresos que vía exportación percibe la nación, y

En tercer lugar, el fenómeno de "El Niño", que golpea con particular fuerza al Ecuador por su ubicación geográfica, tuvo un efecto nefasto sobre la agricultura y la pesca, causando estragos sobre las exportaciones de camarones, atún, banano, café y cacao. Asimismo, se produjo una emergencia humanitaria por las inundaciones.

En síntesis, la crisis dejó al descubierto que las principales amenazas contra la estabilidad del Ecuador como Estado-Nación provienen del exterior. En contraste, las amenazas contra la seguridad del Estado colombiano, tienen su origen interno al estar ligadas al conflicto armado local.

Cooperación para enfrentar la delincuencia 

Ahora bien la existencia de tales disparidades, no implica que sea imposible la cooperación entre los dos países. Aunque no pueda establecerse una agenda común, existen puntos de coincidencia entre las dos naciones para la cooperación y la coordinación de acciones concretas.

Esto es especialmente cierto en relación con las amenazas a la seguridad de naturaleza transnacional, que afectan a ambos  países y que requieren de acciones coordinadas. En el combate contra flagelos como el contrabando, el tráfico ilícito de armas, de precursores químicos para la producción de narcóticos, y de personas así como actividades ilegales, resulta imprescindible un diálogo constante entre ambas naciones.

Dicho dialogo debe darse en un contexto institucional, que no dependa de los avatares ideológicos que en muchas oportunidades derivan en cambios drásticos en política exterior de uno u otro país y terminan afectando la relación bilateral. Uno de los mecanismos más apropiados para mejorar la relación bilateral es el que encarna la Comisión Binacional de Fronteras entre Colombia y Ecuador (Combifron), creada en noviembre de 1996 para la solución de controversias y el desarrollo de iniciativas con miras a promover la seguridad fronteriza.

De igual forma, otro de los temas ligados a la seguridad binacional y en el que pueden converger los intereses de ambos es en materia de narcotráfico. Desde los años 90, Ecuador ha entrado en el circuito de la producción a través de los precursores químicos[5], aunque sin tener hectáreas de cultivos de uso ilícito. Por más que Ecuador no asuma el asunto como un tema de seguridad nacional, ambos, con el concurso de otros países andinos (en especial Bolivia y Perú) pueden formular una política exterior regional a largo plazo para abordar el tema frente a terceros.

Efectivamente, el principal logro en materia de diplomacia regional de la Comunidad Andina lo constituye la consecución de ventajas arancelarias en el marco de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (Andean Trade Preferences Act-Drugs Regime, -ATPA-DEA), por medio de la cual los productos andinos, surgidos de una agricultura sustitutiva de cultivos de uso ilícito, ingresan con preferencias arancelarias al mercado de Estados Unidos.

Desplazados

Se cree que alrededor de dos millones de colombianos han atravesado la frontera huyendo de las consecuencias fatales del conflicto colombiano. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), existen 250 mil colombianos que han cruzado la frontera para huir de la violencia.

No obstante, desde 2000 sólo se han registrado 50 mil como refugiados por el temor a represalias o por desconocimiento y 15 mil han sido reconocidos como tales por el Estado ecuatoriano. Solamente en Lago Agrio, provincia de Sucumbíos, llegan 230 colombianos al mes. Vale la pena reconocer en todo caso, que Ecuador ha respetado la Convención de 1951 sobre el Estatuto de Refugiados, destinando recursos para su atención[6].    

Integración e inserción andinas 

Finalmente, el campo económico se revela como el más propenso para encontrar puntos de convergencia entre ambas naciones, especialmente en lo concerniente a la integración en el marco de la Comunidad Andina y la inserción de la zona en el mundo.

  • Para la integración, vale notar que ambos países han convergido en un frente común para facilitar el retorno de Venezuela a la institución. Ecuador y Colombia han sido los dos Estados más beneficiados por el comercio intra-andino en los últimos años, algo que puede generar consensos.
  • De la misma forma, el posible ingreso de Colombia y Ecuador al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Asian Pacific Economic Cooperation-APEC) abre enormes posibilidades de proyección hacia el Pacífico, hasta ahora desdeñadas por ambos a lo largo de su historia. Al comparar la proyección hacia el Pacífico de Perú y Chile, se puede constatar que Colombia y Ecuador ostentan el penoso título de ser los países andinos que menos aprovechan su condición de naciones del Pacífico.
  • Integración ciudadana y cultural

    Es indudable que las vicisitudes entre Ecuador y Colombia aún no han sido superadas del todo; no obstante los escenarios de exploración mutua y de cooperación pueden multiplicarse. Mirando hacia el futuro, Colombia debe entender la importancia del mundo andino como su escenario natural de integración (aunque no sea exclusivo). Esto implica

    • Promover la curiosidad por un vecino desconocido en todos los segmentos de la sociedad colombiana.
    • Comprender que las relaciones entre Colombia y Ecuador van más allá de los vínculos diplomáticos formales entre autoridades oficiales. En esta relación los actores no oficiales (universidades, cámaras de comercio, organizaciones sociales, autoridades locales) desempeñan un papel vital, porque son ellos quienes, a la larga, han salvado la hermandad por encima de las diputas ideológicas.
    • Paralelamente, Colombia debe conocer más a su vecino, lo cual entraña leer con mayor profundidad e interés la historia política de Ecuador, su música, su literatura y en general todo lo que encierra su cultura. Se debe hablar menos de las FARC y más de José de la Cuadra, Jorge Icaza, Eliécer Cárdenas y Joaquín Gallegos; ése será el último y más avanzado estadio de la integración binacional. 

     

    * El término de naciones siamesas como referencia a Colombia y Ecuador  fue tomado de una conferencia pronunciada por el historiador ecuatoriano Jorge Núñez.

    ** Internacionalista de la Universidad del Rosario. Magíster en Seguridad Internacional del Instituto de Estudios Políticos de Toulouse y en Geopolítica del Instituto Francés de Geopolítica de París. Aspirante a Doctorado en Ciencia Política de la Universidad de Ciencias Sociales de Toulouse. Investigador en la Universidad del Rosario e investigador en el Ceeseden de la Escuela Superior de Guerra.

    Notas de pie de página


    [1] Para una mayor precisión sobre los avances sociales producidos por los militares se recomienda ver: Hurtado, Osvaldo: "El reformismo militar" en El poder político en Ecuador Planeta; Quito 1997 pp.269 – 281 

    [2] Es prudente aclarar que muchos ecuatorianos perciben el acuerdo como desventajoso para los intereses de su país.

    [3] Hernández, Joaquín: ¿La tenaza? En: Diario Hoy de Quito. Quito.16 de enero de 2007. Disponible en:
    http://www.hoy.com.ec/NoticiaNue.asp?row_id=256271

    [4] "Liberación inmediata e incondicional de secuestrados pide Correa a las FARC" En: Diario EL Tiempo. Bogotá. [en línea], Disponible en: http://www.eltiempo.com/politica/2008-02-13/ARTICULO-PRINTER_FRIENDLY-PRINTER_FRIENDLY-3957172.html

    [5] Para mayor información sobre el tema consultar Edwards, Sandra. En "Illicit drugs control policies and prisons: The human cost" Special Update. Ecuador. Noviembre de 2003. Washington Office on Latin America p.1 [en línea]. Disponible en:
    http://www.wola.org/media/Ecuador/ddhr_ecuador_memo4.pdf

    [6] "Ojo al Ecuador". En: Diario El TiempoEditorial. 18 de noviembre de 2007. ​

    Acerca del autor

    Mauricio Jaramillo-Jassir
    mauricioj-j@razonpublica.org.co |  + posts

    * Profesor de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, autor del libro Anatomía heterodoxa del populismo. Editorial de la U. del Rosario.

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    Mauricio Jaramillo-Jassir

    * Profesor de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, autor del libro Anatomía heterodoxa del populismo. Editorial de la U. del Rosario.

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