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Cinco claves que definirán la segunda vuelta

Escrito por Yann Basset

​¿Qué pasará con los abstencionistas? ¿Funcionará la maquinaria en la Costa? ¿Qué harán los que votaron por Ramírez? ¿Será que la izquierda vota por Santos? ¿Quién ganará en Bogotá? De las respuestas a estas preguntas depende el nombre del próximo presidente.

Yann Basset*

​1. ¿Qué harán los abstencionistas?

La abstención y, en menor medida, el voto en blanco, el nulo y el no marcado, fueron protagonistas de la primera vuelta. El nivel inhabitualmente alto de este tipo de votos dejó  una gran reserva de electores que podría pesar sobre el resultado de la segunda vuelta si este grupo se vuelca hacia uno de los dos candidatos.

En 2010, todas estas modalidades de votación aumentaron entre las dos vueltas, pero hay que decir que el resultado de la primera vuelta  no dejó dudas sobre el ganador final, lo cual contribuyó a desmotivar al electorado, que tendió a considerar que el segundo round estaba decidido de antemano.

En 2006 y 2002 no hubo segunda vuelta, y hay que retroceder hasta 1998 para encontrar una situación comparable a la de hoy. En ese momento la participación aumentó de 51,6 por ciento en primera vuelta a 59,02 por ciento en la segunda, o sea que 2,5 millones de electores más votaron para otorgar la victoria a Andrés Pastrana, quien había quedado de segundo en la primera vuelta.


El candidato Juan Manuel Santos recibió el apoyo
de varios representantes de oposición, entre ellos
Antanas Mockus.
Foto: Heinrich-Böll-Stiftung

2. ¿Arrancará la “maquinaria costeña”?

Como se ve en el mapa anterior, en la primera vuelta la abstención fue particularmente alta en la costa caribe, la cual representa algo más del 20 por ciento del electorado inscrito en todo el país.  

En esa región es notable el contraste con las elecciones parlamentarias de marzo, cuando la costa acudió masivamente a las urnas para dar la victoria a la Unidad Nacional. Por eso, la campaña de Santos tiene sus esperanzas puestas en la región, donde el candidato-presidente dominó claramente en la primera vuelta.

No obstante sería un error concentrase exclusivamente en la costa. De hecho, la diferencia de participación entre la costa y el resto del país en las elecciones presidenciales es un fenómeno de vieja data, y además, creciente. Por eso no es tanto lo que puede esperarse de la famosa “maquinaria costeña” en segunda vuelta.

Ya pudimos ver su poder en las legislativas, pero no se ve (y se ve cada vez menos) en las presidenciales, en parte porque los políticos de la región movilizan a sus clientelas para sus propios intereses pero no para apoyar a otros; y en parte porque la elección presidencial incita los electores a decidir su voto en forma más “cívica”, sopesando la imagen y los programas de los candidatos.

Tasas de participación históricas de la Costa Caribe

 

Costa caribe

Nacional

Diferencia

2014 (1ra vuelta)

30 %

39,9 %

-9,9

2010 (2da vuelta)

34,8 %

44,4 %

-9,6

2010 (1ra vuelta)

39,1 %

48,6 %

-9,5

2006

35,9 %

45,1 %

-9,2

2002

38,3 %

46,5 %

-8,2

1998 (2da vuelta)

52,3 %

59 %

-6,7

1998 (1ra vuelta)

42,3 %

51,56 %

-9,3

La última vez que la maquinaria costeña se movilizó con eficacia en una presidencial fue para la segunda vuelta de las ya aludidas elecciones de 1998. En ese momento, para vencer a Andrés Pastrana, Horacio Serpa, muy popular en la costa, le apostó fuertemente al voto de la región. La diferencia de participación con el resto del país se redujo notablemente en segunda vuelta, pero como sabemos, no le alcanzó a Serpa para ganar.

En una elección tan reñida como la de ahora, ningún voto puede ser despreciado, y ambos candidatos harán un gran esfuerzo para mover sus redes en la costa, pero la clave de la elección probablemente estará en otras partes.

3. ¿Adónde irán los electores de Marta Lucía Ramírez?

Zuluaga recibió el apoyo de Marta Lucía Ramírez, quien logró un llamativo tercer lugar en las pasadas elecciones con 15,5 por ciento, a pesar de que el Partido Conservador se encuentra dividido y parte de su bancada en el Congreso apoya a Santos. Pero hay que ver hasta qué punto sus 2 millones de electores resultan ser endosables a favor de Zuluaga en la segunda vuelta.

El electorado de Marta Lucía Ramírez es tal vez la variable más difícil de interpretar de esta primera vuelta. Es evidente que corresponde al electorado conservador (en Norte de Santander o el norte del Valle, por ejemplo), pero solo en parte.

Se nota la debilidad de Ramírez en la costa caribe, donde Roberto Gerlein y Efraín Cepeda se habían pronunciado a favor de Santos, y varias regiones tradicionalmente conservadoras le aportaron poco a Ramírez, incluso con el apoyo oficial de los políticos locales del partido. Esto se nota en Nariño (que prefirió a Santos) y en buena parte de Antioquia (que prefirió a Zuluaga).


La ex-candidata presidencial Marta Lucía Ramírez y
el actual candidato a la Presidencia,
Oscar Iván Zuluaga.
Foto: Facebook Oscar Iván Zuluaga Oficial

De este modo, Ramírez compensó el apoyo deficiente de las redes de su partido con un voto de opinión que encontró en el electorado urbano, particularmente de las ciudades intermedias, y en el altiplano cundiboyacense. Llama la atención su excelente desempeño en las pequeñas ciudades ubicadas entre Bogotá y Tunja, en una zona que no responde al conservatismo tradicional que se encuentra más al oriente de la sabana de Bogotá. Esta zona se había destacado en las legislativas de marzo por apoyar masivamente el voto blanco.

Por lo tanto puede decirse que el electorado de Ramírez se compone en parte de conservadores fieles, que probablemente la seguirán masivamente en su apoyo a Zuluaga, y en parte de un electorado independiente de las ciudades intermedias y pequeñas del centro del país, cuyo comportamiento en segunda vuelta es incierto.

En cierto modo, este electorado envió a través de Ramírez un mensaje de inconformidad hacia Santos sin ir hasta un voto a favor de Zuluaga o de la izquierda, y la insistencia de Ramírez en el tema de la corrupción fue probablemente importante en estos sectores.

Así, el endoso de Ramírez a Zuluaga no resulta tan fácil como podría pensarse a primera vista. El candidato uribista tendrá que retomar las banderas de Ramírez para seducir el electorado urbano y del centro del país que la apoyó, y ya empezó a hacerlo al matizar su posición sobre las negociaciones de La Habana. Habrá que ver si esto es suficiente.

4. ¿La izquierda votará por Santos?

Para la segunda vuelta Santos no recibió el apoyo oficial ni del Polo Democrático Alternativo, ni de la Alianza Verde. Sin embargo, muchos de sus miembros anunciaron que votarán por él a título personal, en particular la excandidata Clara López, lo que constituye un refuerzo de peso para su campaña.

No obstante, no resultará fácil para los electores de izquierda y verdes votar la reelección de un gobierno que criticaron a lo largo de estos cuatro años. ¿El temor a un regreso del uribismo y el apoyo al proceso de La Habana serán argumentos suficientes?

En 2006 y 2002 no hubo segunda vuelta, y hay que retroceder hasta 1998 para encontrar una situación comparable a la de hoy.

Cabe decir que Santos ya recibió apoyos de buena parte de la izquierda en primera vuelta: los de Marcha Patriótica,y de los sectores cercanos a Gustavo Petro. Y estos apoyos se notaron: al comparar la evolución porcentual del voto por la Unidad Nacional en el Senado en marzo por Santos en primera vuelta, se observa que los pocos municipios donde  el presidente-candidato recibió más votos que su coalición al Senado están en bastiones tradicionales de la izquierda: del Partido Comunista (en Uribe, Meta, el Catatumbo, y el occidente de Arauca), del movimiento indígena (en el norte del Cauca), o zonas donde Piedad Córdoba goza de buena popularidad (la costa pacífica).

El apoyo de los petristas es más difícil de evaluar porque se concentra principalmente en Bogotá, y no disponemos todavía de datos desagregados para poder rastrearlo.

Por su parte, el voto de Clara López es relativamente distinto del voto de Gustavo Petro en 2010, cuando este asumió la candidatura del Polo. Si bien López logró mejores resultados que Petro, las excepciones se ubican en los ya mencionados bastiones tradicionales de izquierda o en la costa caribe, que se inclinaron hacia Santos.

Así, Santos sí obtuvo votos de izquierda en la primera vuelta, y es muy factible que obtenga más en la segunda.

5. ¿Quién ganará la batalla de Bogotá?

Para finalizar, cabe añadir unas palabras a propósito de Bogotá, aunque en este caso la falta  de datos desagregados limita el análisis. Al revés de lo que ocurre en el plano nacional, la aritmética parece favorecer a Santos en la capital.

Zuluaga llegó al primer puesto en Bogotá, pero con solo 22,1 por ciento del voto, y Marta Lucía Ramírez llegó de última con 14,9 por ciento. Así, le bastaría a Santos obtener la mitad de los votos de Clara López (quién llegó de segunda con 20,4 por ciento) y de Enrique Peñalosa, para igualar la suma de los de Zuluaga y Ramírez.

Ambos candidatos harán un gran esfuerzo para mover sus redes en la costa, pero la clave de la elección probablemente estará en otras partes.

No obstante, no hay que olvidar que Bogotá, por su nivel inusual  de abstención, y de voto blanco (8,46 por ciento), tiene la mayor reserva de votantes realmente movilizables.

Los candidatos de la primera vuelta de 2014 recibieron en total unos 525.000 votos menos de lo que habían recibido los candidatos en 2010. Por lo tanto, la “batalla de Bogotá” promete ser decisiva. Con los apoyos de Gustavo Petro, Antanas Mockus, Gina Parody y Clara López, Santos tiene todas las cartas para ganarla. Pero si el uribismo logra resistir frente a esta coalición tan heterogénea, se ubicará en una buena posición para conquistar la Alcaldía en 2015.

Así, si bien la primera vuelta dejó a Zuluaga en posición de favorito, por su primer puesto, por el fervor que creó en la opinión, y por el apoyo de Ramírez, los elementos que acabó de presentar dibujan posibles escenarios para que el presidente-candidato revierta la tendencia. Las urnas dirán si lo logra.

 

*Doctor en Ciencia Política, Profesor de la Universidad del Rosario. Director del Observatorio de Procesos Electorales.
twitter1-1@yannbasset 

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