Ciencia, tecnología e innovación: entre la oferta y la demanda de conocimiento - Razón Pública
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Ciencia, tecnología e innovación: entre la oferta y la demanda de conocimiento

Escrito por Julio César Zuluaga
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Los debates recientes sobre el impacto de la investigación y la necesidad de una nueva política industrial están conectados: mientras los empresarios no demanden innovaciones, de poco sirve seguir formando doctores.

 

 
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Foto: http://www.justomedio.com 

Aumentar la demanda del saber

Las políticas de ciencia e innovación deberían hacer mayor énfasis sobre los incentivos y mecanismos que estimulen el crecimiento de la demanda de conocimiento. Sin una demanda creciente por parte de los actores del Sistema Nacional de Innovación, las inversiones estatales para elevar la oferta – producción de conocimiento local y mayor capacidad de absorber tecnología extranjera- no tendrán el efecto esperado.

El problema es delicado: del debate actual sobre el impacto de la investigación científica y la puesta en práctica de políticas coherentes, depende de no volver a perder la oportunidad de generar las capacidades tecnológicas y de innovación necesarias para un mayor desarrollo económico, como ya ocurrió durante el período de industrialización por sustitución de importaciones (ISI).

 

 
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Foto: http://noticias.universia.net.co 

Política sin hechos

Por primera vez en Colombia, el gobierno Santos ha formulado una política explicita y financiada de ciencia, tecnología e innovación (CTI). La innovación es una de las “locomotoras del crecimiento”, incluida en el Plan Nacional de Desarrollo y financiada en gran parte mediante las regalías de las industrias extractivas. En el sector privado parece existir un ambiente receptivo hacia la innovación como estrategia competitiva de las empresas, pues el tema está presente en foros académicos y reuniones gremiales, donde se habla bastante de innovación y emprendimiento.

No obstante, como vienen señalando varios analistas , los planes del gobierno en materia de CTI todavía son letra muerta, dado que no se observan ejecuciones claras ni el interés suficiente para lograr continuidad en los esfuerzos.

Además existe el peligro de que los recursos de regalías para CTI se dispersen en una gran diversidad de proyectos y caigan en los bolsillos rotos de la corrupción y del clientelismo, tanto en el nivel central como en el territorial.

 

 
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Foto: http://www.proyectoscauca.gov.co 

De la retórica a la innovación

Pese al discurso y al ambiente propicio para la innovación en el sector privado, no hay evidencia de que las empresas están tomando en serio la tarea de basar sus procesos de producción y de crecimiento en estrategias de innovación . Más bien persisten, por el contrario, la captura de rentas y o aún las actividades ilegales del sector privado, como señalan los medios de comunicación.

Más allá de unos pocos emprendimientos tecnológicos exitosos, los indicadores objetivos para el sector manufacturero ponen en evidencia que la innovación no es de veras una “estrategia” de competitividad en Colombia.

Esto puede explicarse por la naturaleza misma de la innovación — altos costos, alta incertidumbre y altos riesgos —que ha llevado a que las empresas (y los gobiernos anteriores) no apuesten seriamente a la inversión en actividades de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i).

Qué pasa en otras latitudes

Las políticas de CTI en América Latina se han enfrentado desde siempre con el problema de la escasez de demanda por parte del sector privado .

No es la falta de buenos científicos e ingenieros ni la ausencia de laboratorios de I+D; la dificultad para adoptar las innovaciones necesarias para transformar las economías de bajo ingreso, es la falta de demanda por parte de sus usuarios potenciales: los empresarios .

Para afrontar este problema, varios países vienen desarrollando instrumentos a través de políticas nacionales, sectoriales y regionales de innovación. Por ejemplo, la “política de innovación desde el lado de la demanda” es el centro de la estrategia de innovación planteada por la OECD en 2011.

La política de innovación de la Unión Europea (UE) está orientada a la demanda pública de bienes y servicios, que representa más del 17 por ciento del PIB regional, en mercados tan dinámicos como los de salud, construcción y transporte.

Y en todo caso los ejemplos exitosos de desarrollo económico en el mundo coinciden en disponer, simultáneamente, de un flujo de gente mejor educada y de los puestos de trabajo donde sus habilidades se utilicen y su saber pueda aplicarse en forma productiva .

Mas doctores… y más puestos productivos

Dadas las estrategias actuales del gobierno colombiano y del sector empresarial, es clave preguntarse: ¿dónde van a trabajar las generaciones de doctores que se están formando?

El peligro radica en repetir los errores de mediados del siglo XIX, cuando los ingenieros que regresaban al país no encontraban dónde aplicar sus capacidades, más que en la construcción de iglesias – como lo demostró el historiados Frank Safford . El diagnóstico para el siglo XIX — la falta de oportunidades económicas — no es otra cosa, a inicios del siglo XXI, que una baja demanda de conocimiento en la sociedad colombiana.

Por supuesto, el problema va más allá del clásico dilema de si la oferta produce la demanda o viceversa. Por ejemplo, al explicarlos procesos de innovación, Schumpeter puso mayor énfasis en el lado de la oferta: en primer lugar, el emprendedor individual y después los grandes laboratorios de I&D de las grandes corporaciones de la II guerra mundial . Esta visión fue desafiada tempranamente por Schmookler, quien demostró cómo el crecimiento de la demanda es un requisito previo para la innovación.

En la década de 1980, Christopher Freeman señalaba la necesidad de superar la escisión entre la innovación impulsada por factores de oferta frente a la innovación impulsada por factores de demanda.

Así, recientemente y desde enfoques diferentes, la creciente literatura sobre economía de la innovación y del desarrollo ha llegado a un acuerdo sobre la necesidad de promover una visión sistémicao de interrelación entre la oferta y la demanda de conocimientos.

En efecto se ha encontrado que uno de las principales debilidades de los sistemas de innovación de muchos países es la desconexión entre la producción y la utilización del conocimiento tecnológico.

La esencia del subdesarrollo

Y llegamos al fondo del problema. Como señala Judith Sutz, no somos subdesarrollados porque no sabemos qué es lo que tenemos que hacer, sino porque aún sabiéndolo no podemos (o no queremos) hacerlo.

Por no afrontar el problema de la demanda de conocimiento, están condenados al fracaso todas las políticas de innovación y todos los esfuerzos que se hagan para ponerla en práctica. Por el contrario, la experiencia de los países del sudeste asiático y más recientemente la de China demuestran que al estimular la demanda de conocimiento, la economía puede crecer sostenidamente a tasas elevadas.

Colombia debe seguir fortaleciendo sus capacidades científicas y tecnológicas, aumentando el número de doctores, las publicaciones de calidad y su relevancia, el número de patentes y la inversión pública y privada en educación e I&D, entre otras. No obstante estos esfuerzos deben estar acompañados de políticas claras que estimulen la demanda y encaucen la economía hacia un proceso de aprendizaje tecnológico sostenido.

Notas

1. Ver los análisis que diferentes autores (Misas, Chica, Montenegro, Hernán Jaramillo, Melo, Ferrari, Daniel Gómez, ) han publicado en Razón Pública sobre temas relacionados con la ciencia, la innovación, la educación y el desarrollo industrial del país.

2. Baso esta apreciación en análisis de las Encuestas de Desarrollo e Innovación Tecnológicas –EDITS- para los periodos 2003-2004, 2005-2006, 2007-2008 y 2009-2010 realizadas por el DANE.

3. VerCimoli, M., Ferraz, J.C., and Primi, A., 2009. “Science technology and innovation policies in global open economies: reflections from Latin America and the Caribbean”. GCG Georgetown University, Universia, 3 (1), p.32-60; ver también: Arocena, R. and Sutz, J. (2010), ‘Weak knowledge demand in the South, learning divides and innovation policies’, Science and Public Policy, Vol. 37, No. 8, 571-582

4. Rodrik, D. (2008). “Normalizing Industrial Policy”. Commission on Growth and Development, Working Paper No. 3, Washington, DC.

5. Reinert, E (2008). How Rich Countries got Rich and Why Poor Countries Stay Poor, Anthem Press India and Third World Network.

6. Safford, F. (2002). Los valores socioculturales, las estructuras y las políticas públicas en el desarrollo colombiano, Cátedra Corona No. 5, Bogotá, Universidad de los Andes, Facultad de Administración, p. 1-51.

7. Langlois, R. N. (2003). “Schumpeter and the Obsolescence of the Entrepreneur”, Advances in Austrian Economics, Vol 6, pp. 287-302.

8. Schmookler, J. (1966). Invention and Economic Growth, Harvard University Press, Cambridge.

9. Freeman, C. (1992). The Economics of Hope: Essays on Technical Change, Economic Growth, and the Environment, Pinter Pub Ltd.


* Historiador de la Universidad del Valle, estudiante de doctorado en Administración de la Universidad de los Andes e investigador visitante en el Jackstädt Center for Entrepreneurship and Innovation Research, University of Wuppertal (Alemania). Ha sido Profesor en las Universidades Javeriana, de los Andes y el Colegio de Estudios Superiores en Administración (CESA).

 

 

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Julio César Zuluaga *

 

 

 

 

 

 

 

 Sin una demanda creciente por parte de los actores del Sistema Nacional de Innovación, las inversiones estatales para elevar la oferta – producción de conocimiento local y mayor capacidad de absorber tecnología extranjera- no tendrán el efecto esperado.

 

 

 

 

 

Existe el peligro de que los recursos de regalías  para CTI  se dispersen en una gran diversidad de proyectos y caigan en los bolsillos rotos de la corrupción y del clientelismo

 

 

 

 

 

Más bien persisten, por el contrario, la captura de rentas y o aún las actividades ilegales del sector privado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los ejemplos exitosos de desarrollo económico en el mundo coinciden en disponer, simultáneamente, de un flujo de gente mejor educada y de los puestos de trabajo donde sus habilidades se utilicen y su saber pueda aplicarse en forma productiva

 

 

 

 

 

 

 

No somos subdesarrollados porque no sabemos qué es lo que tenemos que hacer, sino porque aún sabiéndolo no podemos (o no queremos) hacerlo

 

 

 

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