Chocó y la COVID-19: el falso imaginario de abandono y corrupción - Razón Pública
Inicio TemasEconomía y Sociedad Chocó y la COVID-19: el falso imaginario de abandono y corrupción

Chocó y la COVID-19: el falso imaginario de abandono y corrupción

Escrito por Julián Barbosa
Covid en el Chocó

Julian BarbosaPara poder enfrentar la pandemia en el Chocó, lo primero es evitar los lugares comunes y entender la realidad del departamento.

Julián Barbosa Vargas*

La COVID-19 en Chocó

El pasado 11 de abril, el Instituto Nacional de Salud (INS) anunció el primer caso de COVID-19 en Chocó. Se trata de una enfermera que trabajaba en el Hospital San Francisco de Asís de Quibdó.

Como era de esperarse, ese primer caso alarmó a muchas personas. En el diario Portafolio, por ejemplo, se escribió que el paciente cero en Chocó “pone en alerta a un sistema de salud históricamente en estado crítico por la corrupción y el abandono”.

Y no es para menos. Chocó tiene apenas 27 camas en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y todas son propiedad de entidades privadas, lo cual es absolutamente insuficiente para su medio millón de habitantes.

Sin embargo, sería demasiado sencillo explicar la crisis en el departamento por el abandono estatal o la incapacidad de sus habitantes de administrar su propio territorio.

En verdad, el problema es más complejo. Por eso vale preguntarse de dónde surge el imaginario de que en Chocó no hay Estado y de que sus líderes locales son corruptos e incapaces. Solo así podremos entender cuál es el verdadero problema del departamento y cómo afrontar esta pandemia.

La construcción de un territorio “periférico”

Al menos desde el siglo XIX se ha hablado de la ausencia del Estado en el Chocó. En 1880 un miembro de la “élite” chocoana denunciaba en el periódico El Atratense que “ya hace más de medio siglo que se señalan los mismos males [y] se repiten las mismas quejas”: sin importar qué tanto cambiaran las leyes, los municipios del Atrato permanecían “siempre atrasados”.

Diez años después, en 1890, en el periódico La Antorcha, se hablaba de Chocó como una de las zonas más ricas de Colombia, pero añadiendo que parecía no ser parte de la patria al no tener voz en los espacios de debate: “El Gobierno Supremo rara vez se da cuenta de la conducta de los gobernantes ni de las necesidades de los gobernados. Parece que viviéramos en la luna”.

Fue la élite blanca quien popularizó el discurso de la ausencia del Estado en Chocó.

En realidad, el Estado fue apareciendo en Chocó desde muy temprano, al mismo tiempo que se decía todo lo anterior. Poco a poco, el poder político central y local construyó a la región como una parte de la Nación, aunque fuera de modo marginal y periférico.

Pandemia en el Chocó

Foto: Gobernación del Chocó
El discurso alrededor de la debilidad del Estado se ha construido en Chocó hace más de un siglo.

Para las élites locales, de origen blanco y esclavista, era urgente conectar al departamento con el mundo andino y traer las instituciones desde Bogotá. Por eso fue la élite blanca quien popularizó el discurso de la ausencia del Estado en Chocó.

Después, a mediados de los años cincuenta, la población negra se apropió de ese discurso, pues se dio cuenta que el Estado central tenía herramientas que podían servir para defender sus derechos.

Posteriormente, la relación entre las comunidades negras y el Estado central se estrechó, y la Constitución de 1991 les reconoció herramientas poderosas para defender sus intereses.

Puede leer: Chocó: Estado, distribuciones territoriales y segregación étnica

Poder local y corrupción

El segundo estereotipo sobre Chocó está relacionado con la corrupción. Según este imaginario, la población local es incapaz de administrar su propio territorio.

La crisis de la COVID-19 ha vuelto a desatar ese tipo de discursos:

  • En el diario Portafolio se afirma que el personal de salud suele ser el último “en recibir [su sueldo] por la corrupción política reinante en el sector”.
  • En su capítulo dedicado a Chocó, La Pulla cataloga al departamento como el “paraíso de los corruptos”. Además, repite el estereotipo sobre la “riqueza natural” del territorio, que se ve opacada por una clase política sin escrúpulos. Para La Pulla, Chocó es un “paraíso bien podrido” y todo comienza por los alcaldes, “reyes de la corrupción”, y los gobernadores, los “dioses de la corrupción”.

Estos estereotipos son casi idénticos a los que aparecían en la prensa del siglo XIX. Escritos de la época señalaban la falta de “inteligencias” en la región para llevar a Chocó por la senda de la modernización y el desarrollo.

El Chocó siempre está en algún tipo de emergencia, ya sea una inundación, un desplazamiento, una masacre

En 1914, el Intendente de Chocó, un hombre blanco, publicaba en el periódico ABC un informe donde afirmaba que “esas agrupaciones en donde predomina la raza negra, [donde] el analfabetismo es (…) la herencia obligada de sus desgraciados miembros, en vez de ascender retroceden y por su pésima y lamentable organización, constituyen una verdadera rémora en el servicio público”.

El Intendente señalaba que “únicamente las ciudades de Istmina y de Quibdó, capitales de las Provincias de San Juan y Atrato en que se halla dividida la Intendencia, cuentan con personal idóneo para la administración municipal. Los demás Distritos carecen de personal, de rentas y pudiera agregar, hasta de espíritu público”.

Puede leer: Crisis humanitaria en el Chocó

Más allá del abandono y la corrupción

Pero la corrupción en Chocó no puede ser entendida como un fenómeno moral o como una cuestión de “inteligencia” de sus habitantes. Se trata de un fenómeno histórico, que obedece al tipo de articulación que ha tenido el departamento con el Estado central.

El estudio de dicho fenómeno histórico debe tener en cuenta, al menos:

  • Las formas como el territorio se ha relacionado con el centro;
  • El papel de las burocracias nacionales y locales;
  • La intermediación de los políticos locales en las relaciones de poder y dominación;
  • El conflicto armado en la región;
  • La ilegalidad y la crisis humanitaria, que hoy se agravan con la pandemia.
Sistema de salud del Chocó

Foto: Facebook Gobernación del Chocó
La debilidad estatal no es respuesta suficiente para las deficiencias que existen en el Chocó

Culpar de la crisis a los políticos locales es muy simple y reduccionista. La narrativa según la cual el departamento es la eterna víctima de la corrupción y el abandono muestra a los chocoanos como simples observadores de su tragedia, despojados de toda agencia e incapaces de tomar decisiones sobre su destino.

En vez de repetir ese discurso, debe siempre recordarse que en el departamento existen obstáculos de fondo que impiden la materialización de los derechos de los habitantes, más aún en escenarios de crisis como el actual.

En 2018, una exfuncionaria de la Defensoría del Pueblo lo explicó de forma acertada en una entrevista: “una razón de la falta de capacidad de los alcaldes e instituciones locales es que el Chocó siempre está en algún tipo de emergencia, ya sea una inundación, un desplazamiento, una masacre, un incendio, entonces los alcaldes trabajan más en función de la coyuntura y no tanto por los problemas estructurales”.

Si no queremos repetir los estereotipos racistas de siempre, es necesario comprender los procesos de larga duración que aún subsisten en Choco. Esta es una invitación a superar los lugares comunes y a identificar las raíces históricas de los problemas que vemos en las regiones.

Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de pensar en los discursos racistas que reproducen. En lugar de hablar de los “reyes de la corrupción” en Chocó y de las “ollas podridas” abandonadas por el Estado, los medios deben analizar los problemas de fondo y cómo son la consecuencia del tipo de presencia que ha tenido el Estado central en el departamento.

La crisis actual, que seguramente pondrá al Estado en un lugar más protagónico, servirá para seguir pensando cómo debe ser la relación del Estado central con las regiones “periféricas”.

* Estudiante de doctorado en Historia del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín.

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies