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Chile Baila su Ronda

Escrito por Jorge Mora

Qué significa la elección de Piñera y para dónde va la política chilena.

Jorge Mora Forero*

Y se turnan los bailarines. Porque eso dicen las reglas de juego. Nadie las cambia en su provecho porque nadie se atornilla a ese espacio que debe ser compartido, y desalojado, cuando ese árbitro que se llama "el pueblo", optando libremente, así lo decida.

Y así el pueblo que decida sea sólo un 10% de los votantes. Pero eso sí: decide, respetando las reglas del juego, condición sine qua non para que funcione ese invento que se llama democracia y que permite que podamos arreglar (no suprimir) los conflictos sociales, sin tener que matarnos. Pero democracia, significa que "pueblo" no son sólo las mayorías, sino también las minorías.

Ganó Sebastián Piñera, uno de los hombres más ricos de Chile y, de acuerdo con algún índice que jerarquiza por riqueza unida a poder político, está ahora entre los 20 primeros hombres más poderosos del mundo. Y ha presentado en el Museo de Historia (como para que se recuerde por siempre jamás), con toda la parafernalia que se llama "estilo republicano", a su gabinete compuesto por 16 hombres y 6 mujeres, en cuestión de género, y por 8 miembros de la Alianza  (RN-UDI), un democratacristiano (renunciado a, y excluido de, la Democracia Cristiana), y 13 independientes.

Las mujeres no han protestado por la diferencia numérica (no hay " cuoteo" de ninguna especie, ha dicho el nuevo presidente) y, hasta ahora, tampoco lo han hecho los partidos políticos aliancistas. Pero, es posible que, con el tiempo, lo hagan porque no podrán aceptar haber hecho una campaña política ganadora para que la mayoría del gobierno sea entregada a unos independientes que miraban, desde las barrera, así fueran simpatizantes de la Alianza por el Cambio.

El  "estilo republicano" asumido por el nuevo presidente y su gabinete, nos indica dos cosas: una, que la derecha quiere mostrar que hace las cosas mejor que la Concertación y, la otra, que ha llegado para quedarse largo tiempo -y lo hará si la Concertación no se autocritica y no busca un eje programático aglutinador.

El gabinete es más económico que político. Eso quiere decir que profundizará (óigase: "profundizará", no "cambiará") el modelo de Estado empresarial, con alguna protección social, que ha venido funcionando en el Chile post-pinochetista, como resultado de los acuerdos entre las grandes fuerzas políticas: la Concertación y la Alianza que han co-legislado en los grandes temas nacionales.

Un poco menos de "populismo" (menos bonos y más empleo) y un poco más de eficiencia (más productividad), es lo que veremos con el nuevo gobierno.

El Presidente, que no tiene mayoría en el congreso, ha convocado a la unidad nacional. Y ha nombrado al exministro de Defensa Jaime Ravinet, democratacristiano (ahora ex) como Ministro de Defensa. Con eso mata dos pájaros de un tiro: primero, le envía a la Concertación un torpedo "sarkozyano" para intentar dividirla y, segundo, le entrega un ministerio que es clave, a alguien que lo conoce muy bien. Y esto es muy importante dado que, por un lado, parece haber un acuerdo entre el nuevo presidente y militares retirados para que cesen las acusaciones por violación de los derechos humanos y, por otro lado, la presidenta Bachelet ya manifestó en público su deseo de que continúen los procesos. Así que, ¿quién mejor para desatar el nudo?

¿Cómo definir al nuevo gabinete? Para mi gusto, lo ha hecho muy bien el columnista Héctor Soto quien lo valora desde lo operativo, hasta lo social:

"Fuerte en postgrados y méritos académicos, débil en peso político, discutible en competencias sectoriales, cándido desde la perspectiva de la experiencia y homogéneo en términos de extracción social". Es decir, ni los de abajo ni los de en medio, han tenido chance. Por eso, el columnista agrega que "era inevitable sentir que algunos metros o kilómetros más allá -en la Plaza de Armas, en poblaciones de Santiago, en las localidades perdidas del norte o del sur- la diversidad cultural y social del Chile profundo, en esta pasada, otra vez habría quedado fuera"[1]

Chile baila su ronda. Atrás quedaron: el Tacnazo del general Biaux de octubre de 1969, cuyos  fogonazos sentimos de cerca y con el cual se buscó deponer al presidente Frei Montalva; Allende con su Unidad Popular y su montón de errores y las presiones externas e internas que lo llevaron al precipicio; el pinochetazo con su oscura y larga noche de violación de los derechos humanos, y veinte años de gobiernos de la Concertación que, después de afirmar la estabilidad institucional de Chile y de reducir en alto grado el índice de pobreza, sucumbieron ante el desgaste que producen la corrupción, el avance del narcotráfico y la delincuencia común, la mala administración, los personalismos y guerras internas de los partidos políticos y su consecuencia: la ausencia de democracia en el juego de la selección de candidatos a las magistraturas, creando resentimientos y divisiones. La Concertación pagó todo esto en la últimas elecciones, corporativas y presidencial.

La presidenta Bachelet se va con un alto nivel de favorabilidad. Más del 80%. Parece que se preocupó más de cuidar su imagen maternal y bonachona con algunas políticas semi-populistas de protección social (mini-pensiones de tercera edad, bonos familiares y computadores), que por hacer funcionar bien el gobierno. Porque nadie se explica cómo la gente aprueba en alto grado a su presidenta y vota en las elecciones presidenciales en contra del  gobierno.

Pablo Ruiz- Tagle, de la organización Océanos Azules, dice que el apoyo a la mandataria "es una construcción mediática"[2]. Construcción que iba a ser fortalecida, al final, con la asignación  de 150 millones de pesos (uno 300 mil dólares) para dar a conocer las obras de la mandataria… Esta decisión fue confrontada fuertemente por personeros del piñerismo, que consideraron que los recursos públicos tienen destinación legal concreta y no deben utilizarse para hacer propaganda a los gobernantes.

Pero, ahí va Bachelet, con su sonrisa tierna, pasando mentalmente las hojas del calendario hasta el 2014, año de… reelección. Claro, si antes la Concertación no ha volado en pedazos a causa de sus propias contradicciones y de la terrible soledad del poder. O si la Alianza no le destapa y le enrostra las falencias de su gobierno.

Santiago de Chile, 10 de febrero de 2010

 

* Doctor en Historia de El Colegio de México. Pedagogo de Excelencia de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia.

Notas de pie de página

[1] "Piñera y sus elegidos", La Tercera, 10 de febrero de 2010.

[2]"Las paradojas de Michelle", Revista Ercilla, no.3391 del 8 al 21 de febrero de 2010, p.23

 

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