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Censo 2018: ¿seguiremos sin buena información municipal?

Escrito por Alberto Maldonado
Encuestas por parte del DANE.

Encuestas por parte del DANE.

Alberto MaldonadoLos municipios ejecutan buena parte del gasto social en Colombia, y sin embargo navegan en el oscuro. El Censo es una nueva oportunidad para llenar el vacío, pero la encuesta no incluye variables muy importantes. ¿Qué debería incluirse y cómo podría hacerse?

Alberto Maldonado Copello*

Vacíos que se repiten

Los gobiernos territoriales reciben el 28 por ciento de los ingresos corrientes de la Nación, ejecutan recursos por 90 billones de pesos al año y realizan más del 50 por ciento de la inversión pública para garantizar derechos a la población más pobre mediante acceso subsidiado a servicios como educación, salud y agua potable.

Y sin embargo el DANE no tiene un sistema de información territorial para su planeación y evaluación, ni una herramienta para que la ciudadanía y sus organizaciones sociales pueda pedir cuentas al Estado, lo cual incumple el artículo 49 de la ley 152 de 1994 según el cual “el DANE establecerá un sistema de información que permita elaborar diagnósticos y realizar labores de seguimiento, evaluación y control de los planes de desarrollo por parte de las entidades nacionales y territoriales de planeación”.

El censo que se avecina sería el medio evidente para empezar a llenar ese vacío.  Pero ya Roberto Angulo, coautor del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) en Colombia, expresó a través de twitter que de no conseguirse los recursos necesarios completaremos “más de veinte años sin medidas oficiales de pobreza multidimensional a escala municipal”.

Y es además una lástima que el Censo no se ocupe de otras variables relevantes para garantizar derechos constitucionales y proveer bienes y servicios para el desarrollo, especialmente en materia laboral y de ingresos.

Navegando sin la luces

Logo del DANE.
Logo del DANE. 
Foto: DANE

 

Al comienzo de la descentralización en la década de 1980, el DANE hizo esfuerzos para  establecer un sistema de información municipal denominado SISMUN, pero la iniciativa nunca prosperó.

De modo que llegamos al 2018 y esta es la situación:

Los ministerios tienen intereses directos en las políticas, y aunque a veces critican la gestión territorial, no hacen una evaluación seria de resultados e impactos por municipios. 
  • El DANE produce alguna información que puede categorizarse por municipios, pero en conjunto no ha asumido un liderazgo relevante en la materia, pese a ser la cabeza del Sistema Estadístico Nacional.
  • La página web del DANE no indica ningún vínculo sobre información territorial,
  • Dentro de la Estrategia de Fortalecimiento de la Capacidad Estadística Territorial, que hace parte del Plan Estadístico Nacional 2017-2022, ni siquiera se menciona el mandato de la ley 152 de 1994. 
  • Durante el proceso de descentralización territorial el DANE fue dejando en manos de los Ministerios los sistemas de información, la mayoría de los cuales son muy precarios, dado que no hay información fundamental oportuna por municipios. Peor todavía: los ministerios son juez y parte, porque tienen intereses directos en las políticas, y aunque a veces critican la gestión territorial, no hacen una evaluación seria de resultados e impactos por municipios.

Claro está que la responsabilidad no recae solamente sobre el DANE sino sobre la sucesión de   gobiernos nacionales que poco se preocupan por obtener información esencial para saber en qué se está gastando la plata y cómo están los pobres de Colombia.

Ya en 1992 Eduardo Wiesner, en su libro sobre descentralización fiscal, había subrayado la importancia de los sistemas de información para garantizar los resultados de la descentralización, asunto que la Nación ha seguido ignorando y descuidando.

Como señalé antes en esta revista, el indicador de desempeño integral del Departamento Nacional de Planeación ha sido un fiasco, de manera que no hemos contado ni contaremos con buena información por municipios, zonas y áreas dentro de estos territorios.

El censo y la descentralización

Buena parte de la información generada por el DANE y algunas otras entidades se basa en encuestas representativas para el país, regiones o departamentos, pero no por municipios y áreas en su interior, salvo algunas excepciones con relación a ciudades capitales.

Lo anterior significa que no hay datos sobre aspectos laborales e ingresos o sobre la calidad de vida en la mayoría de municipios. Buena parte de la información proviene de registros administrativos que resultan útiles pero no cuentan con el total de la población en diferentes categorías; en estos censos hay muchos vacíos y limitaciones para la construcción de tasas de cobertura.

El Censo es de especial importancia para hacer seguimiento a la garantía de derechos a la población por municipios y áreas dentro de ellos, y en particular para contribuir al seguimiento de la gestión territorial.

Además de la información básica y el total de habitantes por sexo, edad, y otras características poblacionales (las cuales no incluyen pregunta alguna sobre población desplazada o víctima) el Censo de 2018 va a proporcionar datos relevantes en materia de educación, salud, servicios públicos y vivienda, donde se concentran los mayores recursos para financiar las competencias territoriales.

Las preguntas incluidas en el Censo de 2018 cubren 12 de las 15 variables necesarias para elaborar el IPM. Esto permitirá medir tanto la situación en variables sectoriales específicas como la pobreza en forma agregada, ofreciendo un instrumento muy valioso para la gestión, y principalmente para la petición de cuentas y veeduría social. El panorama no es tan malo como lo sugiere el título de este artículo pero tampoco tan bueno como debería ser.

El Censo de 2018 va a proporcionar datos relevantes en materia de educación, salud, servicios públicos y vivienda, donde se concentran los mayores recursos para financiar las competencias territoriales. 

Desafortunadamente el DANE no incluye las preguntas necesarias para conocer las 3 variables restantes del IPM. Y le hacen falta otras preguntas relevantes sobre derechos de la población y  provisión de bienes y servicios clave por municipios:

  • no se pregunta sobre afiliación a la seguridad social en salud, ni sobre desempleo, empleo formal, posición ocupacional, actividad laboral por ramas productivas o acceso a activos productivos de distinta naturaleza;
  • tampoco se indaga nada sobre aspectos importantes para el postconflicto como el desarrollo productivo rural o la infraestructura vial;
  • no hay una sola pregunta sobre temas políticos como la participación ciudadana en organizaciones sociales y otros espacios. Si se incluye una pregunta sobre la calidad de la prestación del servicio de salud ¿no podría preguntarse algo sobre la calidad de la democracia?

No es conveniente recargar el Censo con demasiadas preguntas, pero ante la falta de información para la planeación y gestión territorial, bien hubiera valido la pena profundizar un poco sobre temas como la actividad económica, el empleo y la democracia.

Como debería ser

Estadísticas sobre niveles de pobreza.
Estadísticas sobre niveles de pobreza.   
Foto: DANE

El Censo debería concebirse como el elemento básico de un sistema de información territorial eficaz, enfocado en la garantía de derechos mediante indicadores de cobertura, calidad y continuidad y con relativa independencia de los gobiernos de turno.

Y sobre todo – en una democracia- e objetivo principal es suministrar la información transparente y necesaria para que los ciudadanos pidan cuentas a los gobernantes. 

El DANE debería crear una estrategia para:

  1. entregar a las organizaciones sociales en cada municipio la información básica resultante del Censo;
  2. diseñar y poner en marcha un sistema de encuestas periódicas que  sería financiado con cargo al Sistema General de Participaciones (SGP) y a recursos territoriales, articulado con las encuestas de calidad de vida y hogares.

Y sobre todo – en una democracia- e objetivo principal es suministrar la información transparente y necesaria para que los ciudadanos pidan cuentas a los gobernantes. El DANE, junto con otras entidades públicas debería reportar la información y crear sistemas de capacitación y asesoría para su uso.

El Censo debería verse como una oportunidad para avanzar en un sistema de información territorial independiente de las entidades rectoras y ejecutoras de las políticas de descentralización, transversal o sectorial. A partir del Censo el DANE debería definir mecanismos para mantener actualizados los datos, recurriendo a medidas como el empadronamiento o la realización de encuestas periódicas de hogares y de calidad de vida.

Todo municipio del país debería tener como mínimo una encuesta laboral y una encuesta de calidad de vida por lo menos cada cuatro años, coincidiendo con la terminación del mandato constitucional del alcalde o gobernador. Estas encuestas deberían ser financiadas con cargo a los recursos del SGP y con contrapartida por parte de los municipios según su capacidad fiscal.

El modelo anterior ya ha sido probado para la financiación del SISBEN, de manera que tenemos  un antecedente que puede servir de referencia. El DANE debería recibir del presupuesto nacional para un proyecto encargado de la coordinación técnica, asistencia y supervisión de esta iniciativa.

*Economista

 

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