Cees Nooteboom: escritor y viajero - Razón Pública
Inicio TemasArte y Cultura Cees Nooteboom: escritor y viajero

Cees Nooteboom: escritor y viajero

Escrito por Darío Rodríguez

El escritor holandés Cees Nooteboom.

Darío RodríguezHolanda será el país invitado de honor de este año en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. De ese país viene un escritor que, como novelista, ensayista o cronista de viajes, representa lo mejor de la literatura neerlandesa.

Darío Rodríguez*

Un viajero en Colombia

El escritor y poeta holandés Cees Nooteboom volverá a Colombia para hablar de su especialidad: los viajes. Ya se sabe, quienes tienen la vocación del libro de viaje son, o deben ser, algo más que cronistas, un poco más sesudos que los documentalistas o reporteros y también, sobre todo, hechiceros.

Al igual que sus pares en el oficio de registrar con gracia literaria recorridos y trashumancias por el planeta, gente como el británico Bruce Chatwin, el estadounidense Paul Theroux, o en nuestro idioma Martín Caparrós, Juan Pablo Meneses y Jorge Carrión, gracias a sus libros el lector conoce unas realidades que el mero turismo, el paseo superficial o los canales televisivos le niegan.

El viajero escritor es diligente, sabe detenerse donde otros pasan de largo, investiga y posee mucho rigor, además de encanto para narrar. Así se ve, por ejemplo, en su periplo español del cual da cuenta el libro El desvío de Santiago, donde, entre otras cosas, el autor elige los rodeos y callejuelas que le brotan al camino principal hacia Santiago de Compostela pues, según afirma, ser peregrino es mejor que llegar al santuario, al final del camino.

Así mismo, se hospeda durante una buena porción de días en pueblos de la España profunda con el objeto de comprobar su tesis según la cual la península Ibérica está encargada de resguardar el pasado completo de Europa.

Viene Holanda

Berlín, donde se desarrolla gran parte de la novela “El día de todas las almas” (1998)
Berlín, donde se desarrolla gran parte de la novela “El día de todas las almas” (1998)
Foto: Artis Pupins

Este año la Feria Internacional del Libro de Bogotá rinde homenaje a Holanda, y a Nooteboom le han asignado una charla que se titula justamente: ‘Los viajes de Cees Nooteboom’, en la que se explayará, sin duda, en anécdotas y vivencias de sus varias vueltas al mundo.

Por ser quizás el escritor holandés contemporáneo más conocido en Occidente (y si no, por lo menos uno de los más traducidos) este incansable viajero es una de las estrellas indiscutibles de la feria, junto a las autoridades mundiales de la ilustración y a Svletana Alexievich, premio Nobel de Literatura 2015.

Con todo, Nooteboom quizás va a quedar en deuda con sus lectores colombianos pues se necesitaría una conferencia aparte, o más tiempo, para que hablara de la otra faceta en su producción escrita: las novelas, los ensayos y la poesía, donde ha logrado un sitial muy importante digno de la literatura más alta.

La producción ensayística de Nooteboom es muy amplia.

No estaría mal preguntarle un poco por esa novela suya, En Holanda, en la que a un viajero español de apellido Tiburón se le ocurre repensar las estructuras narrativas de los cuentos de hadas y de uno en particular, ‘La reina de las nieves’ – escrito por Hans Christian Andersen -.

Mientras recorre España, Tiburón piensa en un modo más posmoderno, más actual, de contar esa historia y las historias para niños en general. A los personajes del relato original les atribuye caracteres adultos y no es ya la inocencia lo que se recupera cuando entra la Policía al castillo de la reina de las nieves, sino la vida de un ser humano. Al tiempo que relata esta singular y poco infantil narración, Nooteboom se cuestiona acerca de la manera en que elaboramos los mitos, en cómo los transmitimos y escribimos.

Así mismo, el libro presenta una imagen arriesgada de Holanda como centro de Europa, dividida en el país neerlandés de los ricos, un “Primer Mundo”, y la Holanda de los demás, los pobres –incluidos con gran ironía Alemania y Francia-, un “Tercer Mundo”. Un giro sencillo para denotar la exclusión hacia los refugiados de la que hace gala Europa por estos días.

Una obra por conocer

“The House by the Railroad” (1925) del pintor norteamericano Edward Hopper.
“The House by the Railroad” (1925) del pintor norteamericano Edward Hopper.
Foto: Wikimedia Commons

Búsquedas parecidas pueden notarse en El día de todas las almas, su novela más recientemente traducida al español. En ella un fotógrafo y cineasta llamado Arthur Daane trata de olvidar la tragedia de su pasado en Berlín, junto a sus amigos, persiguiendo a una extraña y joven mujer holandesa, Elik, por Alemania y España.

Daane trata de encontrar un sentido para todos los absurdos que ha vivido y por esto su tiempo en la novela va de un registro sólido de escenas que observa por calles y lugares, hasta el mantener conversaciones sobre diversos temas con las personas que le son más cercanas.

Muy poco convencional historia de amor, novela de ideas donde se debaten temas científicos y humanísticos de todas los calibres, pero también una acertada conjunción de voces anónimas que acompañan a los personajes (y las cuales siempre hablan en un tono poético donde aflora la capacidad lírica del autor), esta novela bien puede ser entendida como una especie de sinopsis del trabajo completo escrito por Nooteboom hasta el momento.

La producción ensayística de Nooteboom es muy amplia. Entre sus numerosas colecciones de ensayos se mencionan dos para despertar la curiosidad de los lectores. Una es Cartas a Poseidón que, excusándose en el formato de cartas dirigidas al dios Poseidón reflexiona en torno a temáticas atrevidas como la actitud pagada de sí misma que posee Europa, una puesta en entredicho de los aparentes estados de bienestar en los cuales se encuentra el Viejo Mundo y la sugerencia de revisar las costumbres y prácticas religiosas del paganismo como garante ético de tolerancia en estos tiempos de dogmas y fanatismos.

La obsesión y la convicción principal de Cees Nooteboom es el viaje.

Aquí la perspectiva del viajero se disipa un poco y sale a flote la del escritor como pensador, una persona preocupada por indagar en la crueldad del mundo desde su pequeño tinglado carente de poder político y, gracias a esta carencia, pleno de lucidez, de compasión.

La otra selección de ensayos cobija una virtud indiscutible en el holandés: su envidiable capacidad de observación que le permite escudriñar territorios del orbe y también de la historia del arte en una especie de viaje interior.

A pesar de que no se califica a sí mismo como crítico, Nooteboom es un disciplinado y estudioso conocedor de la pintura, al punto de ofrecer conceptos osados sobre artistas analizados sin descanso, como Diego Velázquez.

En El enigma de la luz hay un poema que sirve como texto para el catálogo de una exposición, un inteligente combate entre la mirada fotográfica y la pictórica y esa obra maestra, mitad poema en prosa y mitad ensayo, que bucea en las profundidades técnicas y existenciales del pintor norteamericano Edward Hopper.

Debido a la brillante calidad de su obra, los lectores nos encontramos en una disyuntiva que quizás esta vez sí logremos dirimir con su visita a la Feria del Libro de Bogotá: ¿cuándo es más excelso, al documentar un desplazamiento y al volver inmortales a unos paisajes o a unos lugares, o cuando escribe ficciones con arrojo en las que cuestiona asuntos intocables como la aparente supremacía de los medios de comunicación, el orgullo de las naciones europeas o las fisuras dentro del pensamiento cristiano?

Tal vez debamos responder que la obsesión y la convicción principal de Cees Nooteboom es el viaje, interior y exterior, el del caminante y el del observador atento, la ruptura de la fijación, de lo sedentario; esta divisa permea todos sus libros, incluso los primeros, escritos hace más de cincuenta años.

Ese viaje permite algo que la literatura de todas las épocas nos ha hecho posible: desinstalarnos, abandonar nuestras posturas conformes y cerradas. No importa si el holandés nos propone atravesar una pintura, una ciudad o una idea, siempre le estaremos agradecidos por sacarnos del reconfortante y simple espacio propio, por hacernos el favor de ampliarnos el mundo.

 

* Escritor y editor. Columnista de www.cartelurbano.com

twitter1-1 @etinEspartaego

 

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies

Conoce la galería de obra gráfica de Razón Pública

Podrás adquirir obra gráfica de reconocidos artistas latinoamericanos a un excelente precio y ayudarnos a financiar este maravilloso proyecto periodístico