Cazadores de hombres | Columna Armando José Mercado

Cazadores de hombres

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La semana pasada se conoció la noticia de que la justicia italiana estaba investigando el caso de turistas multimillonarios que habrían pagado para disparar a civiles en Sarajevo, durante la guerra de Bosnia en los 90s. Las denuncias de estos safaris humanos fueron presentadas por el periodista y escritor Ezio Gavazzeni, quien entregó sus hallazgos a la Fiscalía de Milán. Desde los 90s existieron alertas sobre la existencia de estas prácticas en Bosnia y más recientemente el documental Sarajevo Safari (2022) del director esloveno Miran Zupanic documentó el episodio.

Al parecer el viaje de estos “turistas” iniciaba en la ciudad italiana de Trieste, de allí seguía hasta Belgrado en Serbia, y luego a la ciudad de Pale, muy cerca de Sarajevo, en Bosnia. Allí eran llevados hasta las colinas de la ciudad controladas por las tropas serbias, dónde procedían a posicionarse y disparar a blancos a la distancia, o, a realizar recorridos por la ciudad con el mismo fin. También se detalla que tenían distintas tarifas: por asesinar adultos, mujeres, niños, mujeres embarazadas o soldados el valor podía oscilar entre 100.000 y 80.000 euros actuales, por su parte, asesinar ancianos era “gratis”. 

Los otros detalles de la investigación están muy bien descritos en otras notas de prensa en varios medios de comunicación. El objetivo de esta esta columna no es resumirlos ni recapitularlos, más bien, nos proponemos hacer una reflexión sobre cómo, en ocasiones algunos episodios reales de violencia humana superan con creces a la ficción.

Existen muchos casos en el cine, la televisión y la literatura que han abordado temáticas similares, siendo escabrosamente parecidas a lo ocurrido en Bosnia. En la película de acción Hard Target: operación cacería (1993) dirigida por John Woo y protagonizada por Jean-Claude Van Damme, se relata como un misterioso grupo les vende a millonarios la posibilidad de participar en cacerías humanas por todo el mundo, siendo en esta ocasión, el sitio de caza escogido la ciudad de Nueva Orleans. 

A continuación, reproducimos un fragmento de un diálogo de la película, entre Emil Fouchon, el líder de la empresa de caza, Pik Van Cleef, su mano derecha, y un cliente interesado. Note lo escalofriante de la última parte del diálogo con relación al tema de esta columna: 

  • Pik Van Cleef: ingresará usted 500.000 dólares en nuestra cuenta en un banco de las Islas Caimán… se le propiciará un guía, rastreadores y el arma que usted elija… no se preocupe por nada más, usted solo tendrá que apuntar y disparar… 
  • Emil Fouchon:… excelente elección. Siempre ha sido privilegio de la minoría cazar a la mayoría. Soldados, policías, pilotos de caza, hombres que matan para el gobierno con total impunidad. Lo que hacemos nosotros es ofrecer la misma oportunidad a ciudadanos privilegiados como usted.
  • Cliente: ¿y qué hay de la policía?
  • Pik Van Cleef: El doctor Morton nos ayuda con el trámite policial de las autopsias. 
  • Emil Fouchon: No estamos en Nueva Orleans por accidente señor, el año pasado hicimos una cacería en Rio de Janeiro durante el Carnaval, también en Yugoslavia en plena guerra civil, créame, siempre hay un rincón infeliz del planeta donde ejercer nuestro negocio… 

Otra película no relacionada directamente con la caza de hombres a campo abierto, pero sí con una situación similar es Hostel (2005) película de terror y gore escrita, producida y dirigida por Eli Roth, que narra la existencia de una organización internacional conocida como «Caza de Élite» la cual vende a personas ricas o con suficiente dinero para pagar, la posibilidad de torturar y matar a una persona en una habitación, con las armas que deseen y de las formas que se les ocurra. En la película se muestran distintas tarifas también: 25.000 dólares por un norteamericano, 10.000 por un ruso y 5.000 por un europeo.   

Lo aterrador de estas situaciones no es solo que no ocurran solamente en la ficción, sino que además el caso de Sarajevo no es, ni será, ni habrá sido el único en la historia. Multimillonarios alrededor del mundo pagando por cazar, violar, torturar o matar seres humanos, aprovechándose de los contextos de violencia e incertidumbre generados por guerras civiles, desastres naturales y abandono o corrupción estatal. Por solo mencionar otro caso igualmente escabroso y muy cercano a nosotros, en la ciudad Cartagena de Indias en el 2018 varios medios de comunicación nacionales y locales hicieron referencia a un supuesto “Tour de la violación” en el cual según las denuncias, niñas y adolescentes eran cazadas, abusadas sexualmente y desaparecidas con posterioridad, todo ocurría al parecer en una finca a las afueras de la ciudad.

En su famoso ensayo titulado El horror sobrenatural en la literatura (1927) H.P Lovecraft escribió que “El miedo es una de las emociones más antiguas y poderosas de la humanidad, y el miedo más antiguo y poderoso es el temor a lo desconocido”. Creo que, en ocasiones, el miedo no a lo desconocido, sino a lo conocido, a lo que el ser humano le puede hacer -y le ha hecho- a otros, puede ser mucho más aterrador que cualquier fantasma, monstruo o entidad sobrenatural. Lastimosamente como hemos visto, los depredadores de humanos no solo están en la ficción. 

Acerca del autor

Armando José Mercado
Armandomercado@razonpublica.org.co |  + posts

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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Armando José Mercado

Escrito por:

Armando José Mercado

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

2 comentarios de “Cazadores de hombres

  1. El lobo seguirá siendo un lobo para el hombre. Cada vez es notoria la forma en que los hombres buscan nuevas maneras de sentir el poder, el vértigo y la siniestra aventura de poderlo todo con el dinero. ¿Qué mas satisfacción se inventaráahora? Demencial estos extremos irracionales.

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