Causas y riesgos de la recesión global: ¿cómo le irá a Colombia?
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Causas y riesgos de la recesión global: ¿cómo le irá a Colombia?

Escrito por Jesús Botero García
Los riesgos de la recesión global

La recesión anunciada para el próximo año tiene diversas causas que pueden agravarse o aliviarse. A Colombia también le espera un año económico difícil, que el gobierno Petro debe manejar con gran cuidado.

Jesús Botero García*

Empleo en Estados Unidos

El 7 de octubre se divulgó el informe sobre el ritmo de creación de empleos en Estados Unidos. Esta es una buena y una mala noticia.

Es una buena noticia, porque refleja la resiliencia del mercado laboral norteamericano: se crearon 263 mil empleos netos, por debajo de promedio del año hasta agosto, pero por encima del promedio histórico anterior a la pandemia. Además, se alcanzó de nuevo una tasa de desempleo del 3,5 %, la menor de los últimos 10 años.

Pero es una mala noticia para el resto del mundo, porque la tasa de interés en Estados Unidos aumentará probablemente, de un 3,25 %, a un 4,5 % en las próximas reuniones del comité de mercado abierto de la Reserva Federal. Esto agravará las presiones inflacionarias.

En efecto, el aumento de la tasa de interés, sumada a los temores de recesión, ha contribuido a la gran alza en el precio del dólar en los mercados mundiales: el índice DXY de valor de esta moneda se ha elevado un 20 % en el último año.

Los riesgos de la recesión global
Fuente: U.S. Dollar Index Chart — DXY Quotes — TradingView

Además, las presiones en los mercados energéticos causadas por la confusa relación de abastecimiento de Rusia y Europa y la decisión de la OPEP de reducir la oferta, crean un entorno de presiones inflacionarias difícil para otras economías avanzadas.

Particularmente, las economías europeas se ven amenazadas por la expectativa de un inverno frio y por los temores del eventual escalamiento nuclear de la guerra en Ucrania al que se refirió el presidente Biden de manera explícita el 6 de octubre.

Por otra parte, los riesgos de una recesión global en 2023 se ven exacerbados por la situación china. Aunque hay algunas señales débiles de recuperación, como la salida de terreno negativo del índice de gerentes de compra (PMI) en septiembre —que se ubicó en 50,1, tras haber llegado dos meses atrás a 49— no compensan la ostensible debilidad de la demanda de inversión. Específicamente, el sector inmobiliario decrece a una tasa anual de 7,4 % en el acumulado hasta agosto.

Los riesgos de la recesión global
Foto: Radio Nacional - En Colombia, el efecto de la coyuntura mundial puede ser moderado, a menos que se produzca un colapso mayor en el frente geopolítico o en el frente económico.

“Multricentralidad” y fragmentación estratégica

¿Qué definirá el rumbo que tome la economía global en el futuro inmediato? El desarrollo del conflicto ruso-ucraniano será sin duda decisivo, junto con el el abastecimiento de gas en Europa.

El reclutamiento reciente de soldados rusos ha empezado a resquebrajar la indiferencia popular hacia la guerra. Esto crea nuevas presiones en el gobierno para aumentar la efectividad en la invasión, pero también contribuye a debilitar la posición del presidente Putin.

Esas expectativas podrían dar pie al aumento en occidente de las operaciones ofensivas contra Rusia o, por el contrario, destruir el consenso y dar paso a una nueva etapa de conflicto. Esta posibilidad empieza a anunciarse en la admonición del presidente Macrón al presidente Biden sobre su referencia al Armagedón nuclear y en la declaración del director de uno de los grandes operadores de red en Alemania, que advierte sobre un posible recorte del abastecimiento de electricidad a otros países europeos.

La posición de la OPEP, que parece desafiar la solicitud del presidente Biden para aumentar en vez de recortar la producción, revela la consolidación de una tendencia que podría llamarse de “multicentralidad” en la geopolítica global, donde emergen centros alternativos.

La nueva regulación norteamericana, que intenta limitar el acceso de China a microchips de alta tecnología, muestra que esa multicentralidad irá acompañada de una “fragmentación estratégica”, lo cual podría desalinear intereses entre las economías más poderosas y debilitar la necesaria coordinación entre ellas, tal como parece estar sucediendo en el caso de las políticas monetarias.

Las consecuencias de los mercados financieros mundiales serían devastadoras si no se aprueba una reforma tributaria o si persisten señales confusas e inoportunas en el ánimo fundamentalista que parece alentar a algunos funcionarios.

Mauricio Obstfeld señala que “el peligro no es tanto que las medidas actuales y planificadas (de los bancos centrales) no logren sofocar la inflación. Es que colectivamente vayan demasiado lejos y llevan a la economía mundial a una contracción innecesariamente dura”.

En ese sentido, el mayor riesgo está en la confluencia de multricentralidad y fragmentación estratégica. Ojalá la agudización del riesgo lleve a los líderes mundiales a una apreciación mucho más ponderada de sus consecuencias e impulse soluciones cooperativas a la difícil situación que enfrenta el mundo en el momento.

La situación colombiana

En Colombia, el efecto de la coyuntura mundial puede ser moderado, a menos que se produzca un colapso mayor en el frente geopolítico o en el frente económico.

Las rentas petroleras —cuya importancia estratégica es hoy ostensible, por encima del juicio que se haga del papel de los combustibles fósiles en la transición energética— brindará sin duda un escudo frente al endurecimiento de los mercados financieros internacionales.

Ese escudo es necesario por el elevado déficit en la cuenta corriente de la Balanza de Pagos y por el desajuste entre ahorro e inversión que se replica en las Cuentas Nacionales, ambos limitantes de las oportunidades de mejoramiento y de inclusión social que el país tiene y que necesita aprovechar.

No obstante, las consecuencias de los mercados financieros mundiales serían devastadoras si no se aprueba una reforma tributaria o si persisten señales confusas e inoportunas en el ánimo fundamentalista que parece alentar a algunos funcionarios.

La reforma tributaria debe garantizar que se mantengan alineados los tres imperativos del momento, las tres “D”:

  • avanzar en el pago de la Deuda social,
  • mantener bajo control de Déficit fiscal y
  • no inhibir el Desarrollo productivo.

Lo que se ha hecho hasta el momento parece ir en la dirección correcta. Por una parte, se han encontrado caminos moderados para aumentar el impuesto a las personas sin exceder la magnitud del esfuerzo exigido, con el ajuste del impuesto a los dividendos, por ejemplo.

Por otra parte, se advierte una voluntad expresa de eliminar las asimetrías del régimen tributario, que parecen premiar la asignación de recursos a la gestión tributaria y al lobby parlamentario y que distraen de su verdadero propósito, la eficiencia productiva.

Sin embargo, es un grave error de economía política proponerle al sector empresarial una eliminación de beneficios sin reflejar sus efectos en una reducción general de la tasa impositiva, como es un error proponer impuestos saludables   —necesarios, por lo demás— en momentos críticos de presiones inflacionarias.

Esos impuestos deberían proponerse, hasta que se recuperen niveles admisibles de inflación. De ese modo, se evitarían presiones ulteriores sobre negociaciones críticas, como la del aumento del salario mínimo.

Pero incluso sin un efecto negativo severo de la coyuntura mundial, la debilidad del comercio internacional, las variadas fuentes de presiones inflacionarias globales, el deterioro del ingreso real por la explosión de precios y la propia lucha contra una inflación que luce incontenible, afectarán el crecimiento del 2023 de manera notoria y significativa. Hay consenso de que difícilmente se alcanzará un crecimiento cercano al 2 %. La pregunta es, más bien, cuán cercano estará del crecimiento cero.

Una reforma tributaria adecuada, un manejo riguroso de la política monetaria y el uso prudente de otras herramientas para moderar la inflación —incluyendo el manejo de los precios de la electricidad, el aumento del salario mínimo si éste no se logra mediante la concertación y el manejo de indexaciones en la economía— deberían mitigar una inflación desbocada. Además, nos permitirán abordar los problemas decisivos del momento: la deuda social y el desarrollo productivo, en el marco de un déficit fiscal controlado.

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