El canje de deuda por naturaleza no es la panacea
Foto: Ministerio de Ambiente

El canje de deuda por naturaleza no es la panacea

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Cambiar el pago de la deuda externa por inversiones para la conservación es una buena idea. Pero la experiencia real del mundo y de Colombia muestra que tiene costos y riesgos escondidos.

Yolima Vargas*

¿Qué es el canje de deuda por naturaleza?

El Canje de Deuda es un mecanismo financiero de refinanciación de deuda para países pobres. Debe incluir incentivos de alivio de intereses, a cambio de que el país beneficiario invierta ese descuento en proyectos de cooperación como la educación, la creación de pequeña empresa o la conservación, en este último caso se le denomina Canje de Deuda por Naturaleza – CDN, últimamente también Canje de Deuda por acción climática.

Para poner dichos mecanismos en marcha suelen crearse fondos o fiducias de financiación de proyectos, que se alimentan con los dineros públicos de los países beneficiados.  Aunque la herramienta puede ser favorable para países pobres, no es la solución a problemas complejos y profundos como la actual crisis ambiental, la falta de financiación para conservación o el sistema de endeudamiento de países pobres que obedece a lógicas coloniales (Munévar, 2023).

El CDN también puede ser negativo cuando en su diseño se da prioridad al lucro de privados, imponiendo condiciones que menoscaban la autonomía de los países o la gobernabilidad sobre los fondos y las áreas naturales.

La experiencia mundial

El CDN fue ideado por Estados Unidos en la década de los ochenta, y ha sido utilizado entre diferentes países ricos y pobres, con el propósito de la cooperación. Estados Unidos, a través de ONG ambientales y otro tipo de organizaciones, es uno de los líderes mundiales con decenas de canjes en América Latina, África, Asia, y Oceanía.

que Colombia puede acabar involucrada en nuevos juicios desiguales por demandas de organizaciones con un músculo financiero y jurídico superior, además de tener que invertir sus escasos recursos en defensas.

Tras la crisis del COVID, Estados Unidos ha reencauchado el mecanismo y ha presionado la firma de nuevos acuerdos. En Latinoamérica ha logrado CDN de nueva generación con Belice, Barbados, Ecuador, Costa rica y, recientemente, en el Amazonas de Perú.

Expertos y organizaciones ambientales advierten que estos nuevos acuerdos firmados entre el gobierno de Estados Unidos, ONG estadounidenses, instituciones financieras y países como Belice, Barbados y Ecuador han sido desfavorables. Según Laixhay (2023) y Ortega, Munévar & Fresnillo (2023)[1]:

  • Las negociaciones se dan en secreto y sin procesos participativos;
  • Los acuerdos tienen una estructura financiera enredada que los hace poco transparentes;
  • Los fondos se crean en paraísos fiscales, desviando al exterior el dinero público de los países y haciendo difícil su rastreo o veeduría;
  • Los privados extranjeros involucrados —incluidas ONG— no hacen públicos los rendimientos que obtienen de las transacciones;
  • Las condiciones de inversión en conservación son demasiado exigentes y difíciles de sustentar por los países beneficiarios del CDN.

En Belice y Barbados, por ejemplo, los contratos de inversión no son públicos. En Belice la exigencia de invertir cierto monto en conservación de los ecosistemas marinos fue superior al disponible por ese país, obligándolo a sacrificar el presupuesto de otros fines que beneficiarían a su población como la educación, la salud o la lucha contra el hambre y la pobreza.

Según Ortega (2023)[2] en Ecuador los compromisos de inversión para conservación en Galápagos resultaron mayores que los beneficios del CDN, así que Ecuador tendrá que buscar dinero adicional, o como Belice, sacrificar rubros urgentes de su presupuesto;  y el fondo Galapagos Life Fund (GLF), fue creado en Delaware, Estados Unidos, que se considera un paraíso fiscal, además es administrado por una junta directiva compuesta, en su mayoría, por el sector privado, con lo cual el país perdió autonomía sobre Galápagos, gobernabilidad sobre el tipo de proyectos de conservación, sus ejecutores, y el dinero público saldrá del país dejando de irrigar la economía local.

[1] https://www.facebook.com/watch/?v=272104019090141

[2] Ortega, D. (2023) Galapagos deal: an ignominious legacy. https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=4455918

Foto: Parque Nacional Galápagos - Ecuador deberá buscar dinero adicional, pues los compromisos de inversión para la conservación de Galápagos son mayores a los beneficios del canje de deuda por naturaleza.

Le recomendamos: Canjear deuda por ambiente: ¿buen negocio?

La experiencia de Colombia

Colombia ha realizado dos CDN con Estados Unidos, uno en los años 90—que en pequeña proporción incluyó a Canadá—por U$ 322,800,000, y otro en 2004, bajo el gobierno Uribe, por U$ 10,000,000.

En 1993 fue creado ECOFONDO, donde convergieron varias organizaciones ambientales nacionales y que administró los recursos del Fondo. Según Tobasura (2003)[1] Ecofondo fortaleció el movimiento ambiental colombiano al financiar proyectos socioambientales que contribuyeron a la conservación, pero sobre todo benefició a muchas personas y comunidades por todo el país. Aunque se le criticó que gran parte del compromiso civil voluntario en temas ambientales fue coaptado por la proliferación de ONG nacionales en búsqueda de recursos para desarrollar proyectos.

El CDN del 2004 no tuvo el mismo impacto, en parte porque fue por un monto mucho menor, y porque las condiciones del acuerdo dieron mayor poder y protagonismo a ONG estadounidenses en lugar de fortalecer las nacionales. El acuerdo firmado especificó que antes de tomar decisiones sobre la administración del Fondo, Colombia tendría que dar cuentas al Departamento del Tesoro de Estados Unidos y a las ONG ambientales estadounidenses TNC, CI y WWF. [2]

Postura actual de Colombia

Siguiendo el ejemplo de los países vecinos, el presidente colombiano Gustavo Petro insiste en ejecutar los CDN, sugiriendo que serán un Plan Marshall contra la crisis climática. Pero las críticas a las recientes experiencias de Barbados, Belice y Ecuador, así como las propias de Colombia, dejan lecciones para que no se cometan los mismos errores que los vecinos y para que las organizaciones civiles del Colombia hagan veeduría al proceso de negociación.

De darse nuevos CDN en Colombia, no se debe obviar que estarán en el marco de siete Tratados Bilaterales de Inversión (TBI) y nueve Tratados de Libre Comercio (TLC), los cuáles obligan al país a dirimir cláusulas de incumplimiento bastante exigentes en centros de arbitraje internacional.

Esto es muy desfavorable, ya que Colombia puede acabar involucrada en nuevos juicios desiguales por demandas de organizaciones con un músculo financiero y jurídico superior, además de tener que invertir sus escasos recursos en defensas.

Según Federico Suárez (2023) en el año 2018 Colombia fue el país más demandado del mundo. En la actualidad está involucrado en trece demandas de compañías de Canadá, Estados Unidos y Europa por un valor de U$ 19.000.000, y tras cinco intentos rechazados, finalmente Glencore logró condenar a Colombia a pagarle U$ 19.000.000, casi dos veces el valor del CDN de 2004.

Ratón cuidando el queso

De ninguna manera Colombia puede permitir que en futuros acuerdos de CDN las condiciones para acceder excedan sus capacidades exponiéndola a futuras demandas y obligándola a desviar el presupuesto de la salud, la educación o políticas de bienestar. La experiencia nos indica que la peor enemiga de la conservación es la pobreza y que no es posible conservar sin las comunidades.

Sería deseable replicar y mejorar la experiencia de Ecofondo, manteniendo el enfoque socioambiental, asegurando que el dinero público y los fondos permanezcan en Colombia, y fortaleciendo instituciones nacionales privadas y públicas.

Las necesidades de conservación de Colombia deben ser decididas de manera autónoma tras procesos participativos con las comunidades en áreas rurales del país. Bajo ningún pretexto se debe aceptar el chantaje de que sean impuestas por gobiernos y ONG extranjeras que desconocen las realidades locales.

Urge reflexionar sobre lo injusto que es que países pobres de Latinoamérica, África o Asia, que poco aportan y han aportado a la crisis climática actual, que son muy vulnerables a ésta, y que cuentan con áreas naturales en buen estado de conservación, cuya biodiversidad aporta a la estabilidad de los ecosistemas, a la regulación del clima mundial y a las contribuciones de la naturaleza para las personas; tengan que recurrir a mecanismos de reendeudamiento como única alternativa para salir de situaciones fiscales imposibles como le sucedió a Belice, o para conservar áreas naturales como Ecuador y Perú.

[1] Tobasura, I. (2003). El movimiento ambiental colombiano, una aproximación a su historia reciente.

[2] https://www.state.gov/wp-content/uploads/2019/02/04-429-Colombia-Finance-Debt-for-Nature-Swap.EnglishOCR.pdf

El CDN también puede ser negativo cuando en su diseño se da prioridad al lucro de privados, imponiendo condiciones que menoscaban la autonomía de los países o la gobernabilidad sobre los fondos y las áreas naturales.

El Canje de Deuda por Naturaleza de ninguna manera puede reemplazar las compensaciones que los países contaminantes deben aportar para la conservación, y tampoco satisface las necesidades económicas para mantener áreas naturales, pues los países beneficiarios ni captan presupuesto adicional, ni disminuyen su deuda externa.

En Latinoamérica aún quedan ecosistemas naturales en buen estado de conservación que sustentan al mundo, a diferencia de lo que pasa en países ricos.

La misma apuesta colonial de antaño sigue insistiendo en que Latinoamérica es incapaz de crear estrategias para seguir manteniendo y aumentar sus áreas naturales, y por tanto que necesita que quiénes han contaminado y destruido gran parte de la naturaleza global, sean los que tomen las decisiones sobre las áreas naturales soberanas. En efecto lo que están logrando es poner al ratón a cuidar el queso.

Puede leer: Transición energética: ¿extractivismo con otra cara?

4 comentarios

Yolima Vargas

Escrito por:

Yolima Vargas

*Bióloga con estudios en turismo sostenible y estudiante de doctorado en educación ambiental, analista y tallerista sobre la perspectiva de Latinoamérica para la organización Bildung Trifft Entwicklung-BtE en Alemania.

4 comentarios de “El canje de deuda por naturaleza no es la panacea

  1. En esta noticia se menciona un canje de deuda por naturaleza; sin embargo, se advierte que los acuerdos suelen ser secretos, poco transparentes, y a menudo benefician a privados extranjeros, lo que puede afectar la autonomía y la gobernabilidad de los países beneficiarios.
    Por otro lado, sería beneficioso si el artículo ofreciera una visión más equilibrada al considerar ejemplos exitosos de canje de deuda por naturaleza y cómo podrían mejorarse estos acuerdos en lugar de simplemente resaltar sus desafíos. Además, la inclusión de datos y estadísticas para respaldar los argumentos proporcionaría un mayor respaldo a las afirmaciones hechas en el artículo.

  2. Considero que como idea primitiva el CDN es bueno ya que implica una «buena utilización de las deudas que tiene el país»; sin embargo con lo expuesto en la presente noticia, se evidencia como en realidad el ser humano y entidades gubernamentales pueden tergiberzar el destino de este dinero. Lo que hace que sea ilógico que el nuevo gobierno Colombiano tenga como opción volver a tener una CDN, observando el panorama en Belice, Barbados, Ecuador, Costa rica y, recientemente, en el Amazonas de Perú, además de lo sucedido en el 2004.
    Espero que esto sea analizado con más cautela para que no se siga entorpeciendo la economía de Colombia y sus presupuestos (muchas veces insuficientes) en ámbitos de salud, educación…

  3. Hoy es cada vez. mas precaria la atencion de. salud.
    en. Colombia. pocos profesoonales, medicinas paleativas, atencion. negligente y. el alto numero de. afiliados a las Eps. que. quedan. hacen. imposible responder a las consultas requeridas en. el tiempo justo motivando así. aumento de enfermedades y contagioso en hospitales,clinicas y eps ademas de contratacion personal administrativo. incompetente quien. pondra fin a esta ecatombe

  4. Siento que no llega a ser la solucion esperada para la solucion del cambio climatico, generando una deuda mayor en e l pais y generando un posible interes o perdida de territorios aún mayor, no obstante si el tesorero y los demas personajes influyentes les parece una buena idea, evidentemente donde ayuden al pais, lo mejor seria esperar que sea la mejor idea, para buscar ayudar ciertos problemas ambientales.

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