Candidatos y medio ambiente
Foto: Ministerio de Ambiente

Candidatos y medio ambiente

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Con base en los compendios siguientes sobre la política de medio ambiente de cada candidato, cabe al elector informarse y decidir sobre las mejores perspectivas y propuestas de cara al próximo período gubernativo.

A menos de una semana de las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia, una mirada a las propuestas de Abelardo de la Espriella, Claudia López, Iván Cepeda, Paloma Valencia y Sergio Fajardo, quienes puentean en las encuetas y, por tanto, se asume que tendrán posibilidades de ganar en primera y/o de pasar a segunda vuelta, permite un análisis sobre sus posicionamientos y propuestas frente a los temas de medio ambiente.

Para cumplir este objetivo, se ha desarrollado un análisis del contenido de sus propuestas de gobierno. Para acceder a ellas, se ha recurrido a los documentos que compendian sus propuestas de gobierno, descargados de las páginas de las campañas. Estos documentos resultan ser diversos de varias maneras. López, Cepeda y Fajardo los denominan programas; Valencia lo denomina plan, mientras que De la Espriella lo denomina propuestas/milagros. El de De la Espriella tiene una extensión de tres páginas; el de Valencia, 19; el de López, 37; el de Fajardo, 62, y el de Cepeda, 433. 

Como es de esperarse, el contenido absoluto perteneciente a la lógica ecológica o ambiental es proporcional al tamaño de los documentos. Sin embargo, más allá de presentarlos en orden ascendente en relación con la cantidad de menciones a lo ambiental, a continuación, se presenta el resumen y una aproximación al sentido de lo encontrado en cada uno de los documentos analizados.

Entre la omisión y la visión utilitarista de la naturaleza

En el documento titulado Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella presidente 20206-2030, lo ambiental brilla por su ausencia. Y es que De la Espriella aborda únicamente un asunto relacionado con el medio ambiente, que tiene que ver con la promoción de “turismo sostenible” y “energías renovables”, pero, asociado a “nuevas energías (con una política en energía nuclear y licenciamientos express y acelerar consultas a comunidades) e industria 4.0.”. Contrario a las tendencias mundiales en materia de transición energética, no se propende por avanzar en fuentes eólicas ni solares y sí por desarrollar el sector minero, del gas y del carbón, incluido el fracking; y en materia de conservación, se promueve el modelo del agronegocio brasileño de expansión de la frontera agrícola. Se observa, pues, un abandono de la agenda ambiental que, a falta de propuestas, lo que sugiere es una inconformidad con los procedimientos actuales de licenciamiento y consulta. 

Pero no es bueno llamarse a engaños, pues como ya había propuesto Thomas Dye desde 1972, en materia de política pública, la omisión es también acción.

La candidata Paloma Valencia titula su documento: Firmeza para estabilizar. Corazón para transformar. Visión para el futuro. Colombia Más Grande 2026. En el subtítulo nueve: Una Colombia que cuida y protege su medio ambiente, expone una estructura para la acción sobre varios componentes del medio ambiente, partiendo de una concepción bélica —transversal a su agenda de gobierno— que, para este caso, se ve en metáforas como “desactivar la bomba de la deforestación”. Para lograr los propósitos en la materia, se enuncian estrategias asociadas a la seguridad, el orden, el control y las reglas claras. Se observa una mezcla de conservacionismo con mecanismos de protección de parques naturales para la protección de la biodiversidad y los bosques andinos y del Pacífico, mediante el combate de las economías ilegales y la contención de la frontera agrícola; así como una promoción de la generación de riqueza a partir de los recursos naturales, ya sea por vías de plantaciones comerciales, familias guardabosques y páramos, pagos por servicios ambientales. Se ve la intención de hacer compatible la explotación y la conservación, así como una clara visión utilitarista de la biodiversidad como fuente de riqueza. La candidata incluso propone que “los recursos generados por la explotación legal de minas, petróleo, energía y gas deben financiar el cuidado de la naturaleza”, perspectiva cuestionada por su contradicción ecológica y sociopolítica. La candidata también promueve la expansión minero-energética con la extracción de fósiles “costa adentro y costa afuera”, incluido el fracking, pues, para ella, la energía no sería un lujo sino una condición necesaria para el desarrollo, y en su búsqueda deberían usarse todos los recursos energéticos disponibles. 

Capital natural y proyectos asociativos

Claudia López titula su programa: Una Nueva historia de soluciones para la gente. El documento se organiza en lo que la candidata denomina tres acuerdos: por la seguridad y la gobernabilidad territorial, por la igualdad y la justicia social y por el desarrollo regional sostenible sin corrupción. De tal manera que el tema ambiental no se aborda como una dimensión específica —pero tampoco transversal—, sino que aparece referenciado, sobre todo en el tercer acuerdo. Este acuerdo promueve el desarrollo buscando el cierre de brechas entre regiones y poniendo en el centro la participación comunitaria para gestión del agua, los ecosistemas y los recursos naturales de los territorios. Esta propuesta incluye la revisión de procesos de licenciamiento ambiental de proyectos de infraestructura, con el fin de adaptarlos en un proceso de descentralización que se muestra bastante estructurado. La candidata propone explotar todos los recursos minero-energéticos, incluidos “pilotos de fracking bajo evidencia científica y riguroso licenciamiento ambiental” de las regiones, bajo de la promesa de hacerlo mediante esquemas asociativos entre Estado, empresas y comunidades y para la reinversión de las utilidades en los territorios.

Por su parte, Sergio Fajardo titula su programa: Cambio. Serio. Seguro. Síntesis Programa de Gobierno Sergio Fajardo 2026-2030; y en el tercer subtítulo: Medio ambiente, Biodiversidad y Bioeconomía, concibe el medio ambiente en términos de “capital natural” como un “activo necesario para el bienestar y la competitividad”. Propone proteger, conservar y producir; sostener económica y ecológicamente, todo al mismo tiempo. Se trata de una clara expresión del ambientalismo consensual contemporáneo, promovido por unos y cuestionado por otros en el ámbito académico. Para lograrlo, propone un conjunto de acciones organizadas en tres ejes. Conservación de ecosistemas estratégicos, mediante el control de la deforestación en parques, la regularización de tierras, el uso de tecnologías de monitoreo y la promoción de alternativas de producción. La producción económica basada en la biodiversidad o bioeconomía, consistente en agregar valor a los recursos de la biodiversidad, mediante la tecnología y la innovación, y la industrialización. La gestión ambiental urbana y rural en asuntos de movilidad, residuos, infraestructura ecológica, etc. En términos de transición energética, el candidato apuesta por la promoción de fuentes alternativas con la participación de las comunidades como socias de los proyectos de generación, pero no renuncia a la continuidad en la explotación de gas y petróleo, incluso en el mar; incluidos proyectos piloto de fracking bajo lo que denomina “estrictas evaluaciones técnicas y ambientales independientes”.

Foto: Cortolima

Visión culturalista: bioética y desarrollo

Finalmente, Iván Cepeda, en su documento titulado: El Poder de la Verdad. Iván Cepeda Presidente. Programa de Gobierno 2026-2030, presenta, de forma inusual, un programa de gobierno compuesto por más de sesenta textos, correspondientes en su mayoría a discursos pronunciados en eventos de campaña en plazas públicas, pero que guardan hilos estructurantes en torno a principios como la revolución ética, la verdad, la transparencia, y claro, la continuidad de las políticas del actual gobierno. Sin embargo, particularmente el discurso pronunciado en Armenia titulado “Somos la fuerza de la vida y de la naturaleza” hizo énfasis en la biodiversidad del país y su importancia para el equilibrio ecológico y la protección de la vida en el planeta. En el mismo discurso aprovechó para señalar al extractivismo de los gobiernos anteriores, con sus modelos económicos y alianzas mafiosas, como el responsable del deterioro ambiental actual y del exterminio de pueblos y líderes ambientales que quisieron oponérseles. Se opone el candidato al extractivismo en general, y al fracking en particular, y aboga por la transición hacia fuentes de energía alternativas. Promueve la bioeconomía, el agua como derecho y no como mercancía, y continuar el ordenamiento del territorio en torno a este recurso. Insiste en la categoría de justicia ambiental introducida por el gobierno actual — y ausente en las demás propuestas—, aunque aparentemente con una visión aún muy jurídica y menos sociopolítica. 

Propone sistemas productivos agroecológicos, biodiversos, que al basarse en los saberes tradicionales promuevan la soberanía alimentaria; al tiempo que invita a los empresarios a sumarse a una producción que respete la vida. Es necesario mencionar que, en otro de sus discursos, como parte de lo que ha denominado una revolución ética, el candidato desarrolla una crítica contra lo que califica como el “ecocido” producido particularmente por el neoliberalismo, al tener una visión utilitarista y “colonizadora y explotadora de la naturaleza hasta agotar especies enteras”, postura que incluye una visión de límite en uso de los recursos naturales. Cepeda identifica entre las causas del ecocidio la expansión de la frontera agrícola y ganadera, la minería y el tráfico de fauna. Se suma en este discurso la mención a logros como los de la lucha contra la tauromaquia, la ratificación del Acuerdo de Escazú, la protección de humedales y el reconocimiento de los animales como sujetos de atención frente a desastres. 

Otras propuestas que se encuentran en su programa se relacionan con la reducción en 51% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, la protección de líderes ambientales, la prohibición de fumigaciones con glifosato, generación de comunidades energéticas, la expedición del Código Minero, la reorganización del Sistema Nacional de Protección Animal, el reconocimiento de los animales como sujetos de derechos, la educación climática y ética obligatoria, la creación del Viceministerio de los derechos animales, entre otras.

Siendo las cuestiones ambientales aquellas relacionadas con la posibilidad de la reproducción material y simbólica de los pueblos, así como la de su permanencia en el tiempo, pero también susceptible de ser una excusa para la acumulación y el despojo, según su forma de apropiación, cabe al elector informarse y decidir sobre las mejores perspectivas y propuestas de cara al próximo período gubernativo.

Le recomendamos: ¿Qué tan serio es el debate educativo en las campañas presidenciales?

*El análisis se desarrolló bajo la orientación conceptual y metodológica de la Sociología Pragmática y el apoyo en un ecosistema de investigación compuesto por herramientas informáticas de uso libre.

Acerca del autor

Gustavo Muñoz Gaviria
gmunoz@razonpublica.org | + posts

* Ingeniero Ambiental, especialista en Economía, magíster en Gobierno, doctor en Planeación urbana y regional.

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Gustavo Muñoz Gaviria

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* Ingeniero Ambiental, especialista en Economía, magíster en Gobierno, doctor en Planeación urbana y regional.

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