Cambio de ciclo en Panamá | Razón Pública 2024
Foto: Presidencia Panamá

Cambio de ciclo en Panamá

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En medio de un contexto de creciente tensión por el deterioro en la situación económica y social, el pasado domingo 5 de mayo tuvieron lugar las séptimas elecciones generales desde la redemocratización de Panamá en 1994.

Marcela Ríos Tobar*

El pasado domingo 5 de mayo tuvieron lugar las séptimas elecciones generales desde la redemocratización de Panamá en 1994. Además de presidente y vicepresidente se votaba por 71 diputaciones de la Asamblea, 81 alcaldías de distrito, 701 representantes de corregimiento, 11 concejales y los 20 diputados al Parlamento Centroamericano. 

Estos comicios se desarrollaron en un contexto de creciente tensión por el deterioro en la situación económica y social, y luego de una de las explosiones de protesta más grandes en la historia democrática del país, en contra de un contrato minero con alto impacto ambiental en la provincia de Colón. Además de las disputas programáticas tradicionales, el proceso estuvo marcado por un alto grado de incertidumbre producto de la judicialización por la participación de un candidato.

Sin embargo, resultó ser la asistencia más alta de los últimos 30 años, alcanzando un 77,64%, es decir 2.332.558 sobre 3.004.083 habilitados para votar.

La campaña inició con el expresidente Ricardo Martinelli como candidato presidencial y Mulino como su vicepresidente. Pero, tras la sentencia de la justicia panameña contra Martinelli por lavado de activos, Mulino fue escogido por Martinelli como su sucesor. 

Para añadir tensión, Martinelli solicitó asilo en la embajada de Nicaragua en Panamá y continuó haciendo campaña por Mulino en redes sociales. La incertidumbre fue creciendo debido a la interpretación aplicada para convalidar su candidatura y la inexistencia de candidato vicepresidencial que acompañase a Mulino en la boleta. Luego de varios meses de suspenso e indecisión, y su no participación en los debates, dos días antes de la elección la Corte Suprema de Justicia convalidó que Mulino reemplazara a Martinelli.

A pesar de la tensión previa, el 5 de mayo el proceso se realizó sin inconvenientes y el Tribunal Electoral pudo entregar resultados extraoficiales tempranamente, y contar con la aceptación de todos los sectores políticos. Era incierto antes de la jornada electoral cuál sería el nivel de participación, dado el malestar preponderante y que el voto no es obligatorio en Panamá. Sin embargo, resultó ser la asistencia más alta de los últimos 30 años, alcanzando un 77,64%, es decir 2.332.558 sobre 3.004.083 habilitados para votar. 

Los resultados presidenciales y legislativos terminaron a su vez, marcando un cambio de ciclo en el sistema político del país que reflejan las transformaciones y demandas desatendidas de la sociedad panameña. 

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Alternancia en la presidencia

Siguiendo con la regularidad histórica, la ciudadanía panameña se decidió una vez más por la alternancia. El ex ministro de seguridad Raúl Mulino, fue elegido presidente con el 34.25% de los votos. Esto indica, por un lado, que cuenta con un apoyo inicial minoritario, ya que dos tercios del electorado no lo escogió, y por otro lado, simboliza un cambio de signo político respecto al actual gobierno del PRD que lidera Laurentino Cortizo. Mulino propuso un discurso marcado por propuestas de mano dura en materia de seguridad y control migratorio, pro-empresa privada y con la añoranza de un retorno a las políticas del expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014).

En Panamá no hay doble vuelta, por lo que, con una simple mayoría, quién más votos obtiene se convierte en presidente. Mulino ganó con una ventaja cercana a los 10 puntos sobre Ricardo Lombana (MOCA), quién sorpresivamente finalizó segundo con 24.59%. En las encuestas previas quién marchaba segundo era el expresidente Martín Torrijos, quién terminaría en un lejano tercer puesto con 16.02%. Torrijos en esta ocasión compitió por el Partido Popular, abandonando el partido que lo llevó a la presidencia en 2004 y que su padre edificó, el PRD. El candidato del actual gobierno del PRD, el vicepresidente Gabriel Carrizo terminó en sexta posición, con solo un 5.88% de los apoyos. Esto demuestra el alto nivel del rechazo a la actual gestión, constituyéndose en la menor votación de su historia partidaria. 

Transformación del sistema político

Los resultados muestran que el sistema de partidos panameño está experimentando una profunda transformación. Históricamente el PRD y el Panameñismo eran las principales fuerzas políticas del país. Luego de la invasión, se intercambiaron gobiernos, pero con la irrupción de Ricardo Martinelli el sistema comenzó a abrirse a nuevas opciones políticas. Actualmente con la apertura de la competencia a candidatos independientes, innovadoras voces han preferido participar por fuera de las fuerzas políticas tradicionales. En un hecho inédito, para el próximo período legislativo de la Asamblea unicameral la principal agrupación serán los independientes que sumaron 20 de 71 curules. En cambio, según los datos provisorios, el tradicional PRD descendió de 31 asientos que tenían en 2019 a 8 ahora, mientras que Cambio Democrático bajó de 18 a 8, y el Panameñismo se mantuvo en 8 curules.

Uno de los principales desafíos para el presidente electo cuando asuma el 1 de julio será la conformación de una coalición de gobierno amplia que le permita volver ley sus proyectos de campaña. Actualmente, su coalición “Salvar Panamá” solo acumula 14 curules de Realizando Metas y 2 asientos del partido Alianza, es decir, 16/71 (22.5%). Habrá nueve partidos con representación en la Asamblea y las 20 diputadas y diputados independientes. Con estos resultados, Panamá no queda ajeno a la tendencia latinoamericana de creciente fragmentación de los congresos, lo que sin coaliciones estables tiende a dificultar la gobernabilidad y estabilidad presidencial. 

Por otra parte, y contrario a la tendencia regional, en esta elección las mujeres panameñas nuevamente estarán subrepresentadas en el poder legislativo, con solo 14 de los 71 escaños, lo que representa el 19,7%, casi 15 puntos menos que el promedio para las Américas de representación femenina en congresos.

Otra de las inmediatas interrogantes que emergen es cómo será el vínculo del ya presidente Mulino con el asilado Martinelli. En otros países de la región se han visto frecuentes tensiones que afectan la gobernabilidad entre los expresidentes y sus delfines electos con los apoyos de los líderes antiguos. Adicionalmente, Mulino tiene una larga lista de demandas sociales por resolver, tales como, apuntalar el crecimiento económico y la inversión extranjera, decidir la cuestión del contrato de la mina de cobre, las finanzas públicas y la inseguridad, así como lo que se ha transformado en una verdadera crisis humanitaria con repercusiones regionales: el flujo migratorio a través del Darién. 

Recientemente hemos visto cómo los márgenes de paciencia con los nuevos gobiernos latinoamericanos se han ido acortando, y la sociedad panameña en los últimos años ha reclamado activamente en las calles ante decisiones impopulares. Está por verse si el futuro gobierno lograra prevenir esta tendencia.

Resta saber, finalmente, si el presidente electo insistirá con la idea de convocar a una Asamblea Constituyente Originaria que puede abrir la caja de pandora a cambios institucionales profundos o si se inclinará por la vía incremental de reformas parciales. En este sentido, hemos advertido de primera mano en la conversación con académicos y analistas locales que el próximo proceso de reforma electoral -que por ley debe realizarse luego de cada elección- será esencial para continuar con el proceso de modernización del sistema político-electoral, fortaleciendo las capacidades institucionales de los organismos electorales y haciendo del proceso un espacio más participativo e inclusivo.

¿Cómo sigue el super ciclo electoral en América Latina y el Caribe?

Este es el año con mayor cantidad de elecciones de la historia: 62 procesos nacionales y locales. Más de la mitad de la población adulta global acudirá a las urnas a elegir a sus gobernantes. 

Foto: X: José Raúl Mulino - El ex ministro de seguridad José Raúl Mulino fue elegido presidente con el 34.25% de los votos.

Es posible reconocer avances sustantivos del legado democrático en materia de mecanismos de participación política, inclusión y representación de las mujeres en la política, integridad electoral, y movilización ciudadana para la protección de derechos.

En 2024 América Latina será cita de 6 elecciones presidenciales y otras 7 elecciones subnacionales (Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Panamá, México, Brasil, Chile), siendo los próximos 30 días los más cargados del calendario. El domingo 19 de mayo es la siguiente cita en República Dominicana (primera vuelta presidencial y legislativas), mientras que el 2 de junio será el momento de las elecciones generales en México, las más grandes en su historia por número de representantes en disputa. En estas dos elecciones los candidatos oficialistas cuentan con la ventaja en las encuestas. De esta manera, podrían ir a contravía de la tendencia regional de voto castigo a los oficialismos. De las últimas 20 elecciones regionales democráticas, en 18 la ciudadanía ha preferido la alternancia. 

El calendario electoral seguirá el 28 de Julio con la elección presidencial de Venezuela donde Maduro va por la reelección contra la oposición unida tras la candidatura de Edmundo González, y en octubre cierra el año con las elecciones nacionales de Uruguay. 

A 45 años del inicio de la tercera ola democrática, América Latina enfrenta múltiples desafíos, algunos estructurales y persistentes -desigualdad, pobreza, inseguridad-, y otros correspondiente a los nuevos tiempos -Inteligencia Artificial, cambio climático, migración, polarización-. Sin embargo, es posible reconocer avances sustantivos del legado democrático en materia de mecanismos de participación política, inclusión y representación de las mujeres en la política, integridad electoral, y movilización ciudadana para la protección de derechos. Las próximas elecciones serán clave para profundizar los avances democráticos y dar respuesta a la crisis institucional y demandas sociales de la ciudadanía.

Lea en Razón Pública: Javier Milei y Satoshi Nakamoto: dos caras del neoliberalismo

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Marcela Rios Tobar

Escrito por:

Marcela Rios Tobar

*Socióloga y politóloga. Directora Regional de América Latina y el Caribe IDEA Internacional.

0 comentarios de “Cambio de ciclo en Panamá

  1. Sra periodista ser imparcial en esta profesión es difícil ya sea por postura del medio o personales pero, por favor infórmese mejor. Deje de querer implementar ideas propias del movimientos feministas. No deshonre a las mujeres. Acaso usted a pensado alguna vez que usted escribe aquí por su méritos o sólo por ser mujer?? Que tristeza no me escogen por cuotas no por lo que yo puedo o quiero aportar. En Panamá ya hemos tenido autoridades mujeres, Presidente, Diputadas y Alcaldes. mujerez que se lo han ganado por mérito no por cuotas. Basta de querer dar a entender que somos machistas. Somos ciudadanos que creemos en la meritocracia por el bien de Todos y no Cuotas por imposición de algunos. Y como dice Milei Viva la Libertad, CARAJO.

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