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Bogotá, el paro nacional y la alcaldía ante la protesta

Escrito por Nadia Perez
Nidia Perez

Bogotá salió a las calles: una de las ciudades más golpeadas por la pandemia, una ciudad distinta de la que era o creen que era los periodistas y las autoridades.

Nadia Pérez Guevara*

Protestas en el centro de poder

Algunos aspectos para tener en cuenta en el marco de este nuevo ciclo de protesta:

  • Las movilizaciones durante el paro nacional contra el gobierno Duque se extendieron y se extienden por toda Colombia.
  • Bogotá es la protagonista, como centro de poder político y económico; además, el gobierno distrital se considera el segundo cargo ejecutivo más importante: proyecta liderazgos políticos a nivel nacional y a quien lo ocupe hacia la Presidencia.
  • Estamos en un año electoral; la oposición dentro de la que se encuentra el partido de gobierno de Bogotá tiene como objetivo sacar al uribismo del poder de la Presidencia.
  • Bogotá salió a las calles entre otras cosas porque es una de las ciudades más golpeadas por la pandemia y una de las que más sumó al índice de pobreza nacional​​​. Sin embargo, las movilizaciones y el descontento generalizado venían madurado desde hace más de un año.
  • La crisis sanitaria aquietó las protestas de finales de 2019 pero con el paso del tiempo, sus motivos se avivaron y se vieron agravados por la pandemia y sus consecuencias sociales.
  • Las protestas en Bogotá son el reflejo y el resultado de la expansión y urbanización desordenada, que, desde hace varias décadas han venido intensificando la pobreza, desigualdad y segregación social.

Nuevos espacios de protesta (y de represión)

La movilización social en Bogotá se ha transformado de manera paulatina: al igual que en el resto de Colombia, se ha descentralizado, se ha trasladado a nuevos barrios y localidades, lugares a los que ciudad no estaba acostumbrada.

Bogotá salió a las calles entre otras cosas porque es una de las ciudades más golpeadas por la pandemia

Lugares y espacios clásicos como la Carrera Séptima, el Parque Nacional o la Plaza de Bolívar siguen siendo epicentros de protesta; aun así, durante los últimos años han compartido protagonismo con las periferias de Bogotá. En la protesta actual, los barrios se han consolidado la organización y la acción colectiva de los ciudadanos. De esta manera localidades como Bosa, Usme o Engativá se han convertido en protagonistas.

Por otra parte, el descontento social ha movilizado a sectores distintos a los ya acostumbrados como los sindicatos o movimientos estudiantiles, llegó a quienes se conocen como «ciudadanos de a pie», quienes sufren en el día a día las consecuencias de la segregación social de la ciudad. Esto se ve reflejado en estos otros espacios y lugares que se convierten en blanco de la violencia durante las movilizaciones: el ataque contra los bancos​,  los CAI​ y Transmilenio​, en contraste con la respuesta de los gobiernos nacional y distrital, no puede entenderse como simple vandalismo, este tipo de violencia muestra cómo estos espacios se han convertido en escenarios de represión, exclusión y violencia física o simbólica de la cotidianidad en Bogotá.

Foto: Facebook: Secretaría de gobierno Bogotá - Tanto el estallido social como la respuesta por parte del gobierno distrital, se complejizan a medida que pasa el tiempo.

La alcaldía y el paro nacional: las contradicciones de la alcaldesa

Las manifestaciones que comenzaron el 28 de abril en Bogotá y llevaron al paro nacional en toda Colombia, alcanzaron a la alcaldesa Claudia López con un 76 % de aprobación de acuerdo con la última encuesta de Invamer, lo que aún la mantiene como una de las mandatarias locales mejor calificadas, a pesar de la caída de varios puntos porcentuales por su gestión de la pandemia.

Pero realizar algún análisis de la respuesta del gobierno distrital a la protesta social —que ya lleva 11 días seguidos— parte de un antecedente: la violencia desatada en septiembre de 2020, en donde 10 personas fueron asesinadas en medio de las manifestaciones y donde la alcaldía asumió una posición ambivalente frente al abuso policial​​​.

Así, lo que se esperaba fuera un cambio gracias a la llegada de Claudia López y el Partido Verde a la alcaldía, que desde la campaña prometía una nueva forma de ejercer el poder local y de servir como contrapeso al gobierno nacional de corte uribista, con el paso del tiempo se ha desdibujado. Hoy tras un año de mandato, esta otra forma se fue diluyendo junto con el liderazgo de la alcaldesa.

Al igual que en otros temas​​​, la mandataría se ha mostrado ambigua en sus decisiones y en la manera de comunicarlas. En este caso, frente a la movilización y a la protesta social, manifiesta el respeto por la movilización, pero vuelca la policía y el ESMAD a las calles. Después de varios episodios de violencia y respuesta desproporcionada de la fuerza policial, no rechaza enfáticamente estas acciones. Lo que ha sucedido durante la última semana convalida las críticas a Claudia López por su respuesta a las manifestaciones de septiembre de 2020, cuando la Policía pasó por encima del orden civil en Bogotá.

Bogotá se enfrenta también a una contradicción constante en los mensajes y el discurso que se envía desde la alcaldía; como se anotaba, en algunos comunicados mencionan el respeto por la movilización y la protesta, pero en otros sostienen que se ha visto más vandalismo que protesta​​​, que las movilizaciones han perdido un norte o que obedecen a una serie de intereses políticos. Todo esto a pesar de los esfuerzos de la Secretaría de Gobierno y de los gestores de convivencia para mitigar la violencia en algunos puntos de la ciudad.

Estas contradicciones también dependen del escenario: a veces se ve una alcaldesa fiel a su estilo —vehemente, apasionada, fuerte—; en otros casos muestra un tono más condescendiente y pausado, como cuando se dirige a los jóvenes —o los pelaos, como los llama—.

El punto más álgido de la contradicción se presentó con la solicitud de apoyo a las Fuerzas Militares para garantizar la seguridad en sectores de la ciudad, el cual fue desmentido por la alcaldía pero después confirmado por los medios de comunicación, en donde se muestra a la alcaldesa en el Puesto de Mando Unificado al tanto de la situación. Esto sin mencionar el aterrizaje de un helicóptero del ejército en inmediaciones del colegio Claretiano en la localidad de Bosa y por el que se anunciaron denuncias por la violación al Derecho Internacional Humanitarios.

El paro nacional continúa

El estallido social se agudiza y la respuesta de la Alcaldía cada vez más contradictoria, agudiza la confrontación entre el gobierno distrital y la ciudadanía con el paso del tiempo. La pandemia empeora los problemas sociales y convergen cada vez más con las causas de la protesta contra un gobierno nacional impopular.

A veces se ve una alcaldesa fiel a su estilo vehemente, en otros casos muestra un tono más condescendiente, como cuando se dirige a los pelaos, como los llama.

Esto deja a Bogotá en una situación compleja, debilita el liderazgo de Claudia López como alcaldesa de Bogotá y las proyecciones de su partido para las elecciones del 2022 suscitan cada vez más dudas.

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