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Bogotá: Ocho millones de habitantes, pero pocos ciudadanos

Escrito por Jorge Gaitán
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jorge gaitanPeñalosa baja, Petro sube, las encuestas sugieren que a algunos candidatos les convienen las alianzas, y hay aspirantes con más futuro que presente en la ciudad. Pero la decisión crucial para Bogotá está en manos de ciudadanos desinformados y desanimados, de manera que en los próximos cuatro años la competitividad de la ciudad corre el riesgo de seguir deteriorándose. Un análisis de las encuestas locales y de los rankings internacionales confirma este diagnóstico inquietante.

Jorge Gaitán Villegas*

elecciones-locales Tienden a subir, tienden a bajar

A medida que se acercan las elecciones, la actividad de las firmas encuestadoras se acelera: se disparan cifras en bruto con una frecuencia cada vez mayor, en medio de un ritual bien aceitado por los grandes medios de comunicación.

Estas encuestas básicamente tratan de medir lo mismo: la intención de voto en un momento dado, inferida a partir de preguntar a una muestra de votantes potenciales, “si las elecciones fueran mañana…”.

Generalmente, la pregunta se hace por teléfono, llamando a hogares seleccionados de manera cuidadosa. Obviamente, surgen dudas sobre la calidad del diseño muestral y sobre la seriedad o la sinceridad de las respuestas, pero en fin, algo es algo y tal vez lo más valioso sean las tendencias que se van perfilando a medida que avanzan las campañas.

La gráfica siguiente intenta capturar la dinámica y la tendencia de la intención de voto para los seis principales candidatos a la alcaldía de Bogotá. Los datos cubren un período de casi ocho meses y corresponden a 13 encuestas, de las cuales 10 se realizaron a partir de julio, casi una por semana.

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Fuente: http://www.lasillavacia.com/elecciones; Cálculos del autor

El cuadro siguiente recoge y sintetiza la información de las encuestas. En la columna de la derecha aparece el dato aproximado para el 15 de septiembre de la tendencia de la intención de voto en este momento, definida como el promedio móvil de las últimas tres encuestas.

Puede afirmarse que la tendencia en la intención de voto por Peñalosa ha perdido fuerza en las últimas cinco encuestas, pasando de cerca de 22 por ciento a 19 por ciento en este momento. La línea de Petro muestra un crecimiento muy fuerte hasta finales de julio, para estabilizarse alrededor del 21 por ciento. Lo cierto es que ambas líneas se cruzaron en el intervalo entre las dos últimas encuestas.

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Mientras tanto los otros cuatro candidatos parecen haber alcanzado su nivel de equilibrio, sin que se puedan prever grandes sorpresas, si aspiran a seguir solos hasta el final. Es buen momento para jugadas audaces y movimientos estratégicos, como alianzas bien negociadas.

 

Futuros más o menos promisorios

Llama la atención otro resultado que derivo de la más reciente encuesta Gallup: como las opiniones que suscita cada candidato pueden ser favorables o desfavorables, el balance entre ambas es un buen indicador de otra variable, diferente de la intención de voto.

Podría tratarse del capital político futuro o potencial electoral del candidato, puesto que las cartas ya están echadas para estas elecciones. Tal vez esa sea la motivación que mantiene en la brega a candidatos que ya saben que por ahora no podrán ganar.
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Fuente: Encuesta Opinión Pública Alcaldes Bogotá – Gallup – 19 de septiembre de 2011

Parece que los jóvenes, digamos “oficialistas”, Galán, Luna y Parody, en este orden, están “haciendo carrera” y tienen campo para seguir haciéndola, así en este momento no logren ser alcalde. Petro tiene algún margen por delante y a los ex alcaldes Mockus y Castro no les va tan mal, pero Peñalosa está cerca, digamos de “restiarse” y a los demás no los quiere la opinión.

El diario Le Monde publicó recientemente un curioso artículo, dando cuenta del trabajo realizado en tres centros de investigación sobre este tema, donde se preguntaba qué pasaría si los electores pudieran expresar sus preferencias de otra forma. A unas mil personas representativas del censo electoral se les pidió que en vez escoger un solo candidato, manifestaran sus preferencias asignando probabilidades de votar por todos lo que quisieran —0 significa que no existe ninguna probabilidad de votar por el candidato X, y 10 una muy alta probabilidad de hacerlo.

La encuesta se aplicó al menú de 21 precandidatos para la Presidencia de Francia en el 2012. El resultado muestra tres zonas: de indiferencia, de atracción y de hostilidad, y se supone que este sea un buen indicador de qué tanto potencial para crecer tiene cada uno de los candidatos. Esperemos los resultados

¿Qué pasaría si alguna de las firmas encuestadoras se atrevieran a aplicar esta forma no excluyente de expresar preferencias con respecto a los candidatos para la alcaldía de Bogotá para el período 2012-2016?

Lo que está en juego

Las próximas elecciones son de veras decisivas para la ciudad. Así parece entenderlo la opinión; un  editorial de El Tiempo  de hoy domingo 25 de septiembre, pone el énfasis en la necesidad de tomar una decisión colectiva en forma responsable.
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Lamentablemente, todo conspira en contra de esa posibilidad:

  • En primer lugar, efectivamente se trata de tomar una decisión colectiva extremadamente difícil, en un ambiente muy pesimista, de baja movilización electoral y marcado por el fracaso de ocho años de malas administraciones.
  • El sujeto de la decisión es un enorme cuerpo de unos cuatro millones de seudo-ciudadanos: no son racionales, están mal informados, atontados por los medios, movilizados solo en torno a intereses individuales o particulares, sin conciencia de lo público. A estos ciudadanos se les concede, eso sí, el derecho de ejercer su voz sin tener salidas alternativas y empujados a formas de lealtad mercenaria.
  • El objeto mismo de la decisión es complejo: no se trata de escoger a una persona, lo que de por sí no es poca cosa. La decisión se extiende a escoger ediles, concejales, alcalde y un equipo directivo para más de cuarenta entidades que conforman la administración pública local, sobre la base de un nivel muy bajo de información. Es casi una pesca milagrosa…que por supuesto tiende a salir mal.

Lo que de veras se juega en estas elecciones es la posibilidad de volver a encarrilar la ciudad en un proceso de construcción colectiva de largo plazo, que fue interrumpido en forma abrupta e irresponsable. Los ciudadanos solo perciben los síntomas más evidentes de la enfermedad; los medios y los políticos se encargan de hacer alharaca sobre lo obvio: la movilidad, las obras inconclusas, las inversiones mal concebidas, el desorden.

Pero basta con examinar el informe presentado por la consultora McKinsey a la Cámara de Comercio de Bogotá, titulado “Bogotá 2038, una visión de futuro”, para comprender que la ciudad está frenada hoy y que tenderá a retroceder en relación con las cien ciudades más relevantes del mundo, puesto que la calidad de la gestión urbana resulta sumamente ineficaz para una metrópoli de la complejidad de Bogotá.

Analistas como Jaime Acosta y José Salazar en Razón Pública también han mostrado la inconveniencia de abandonar los planes de desarrollo y haber confiado el futuro de la ciudad a aventureros de la política.

La decisión a cargo de ese enorme colectivo de habitantes con cédula, pero lejos todavía de ser ciudadanos, consiste en escoger en manos a cuál equipo de administradores va a confiarse la gestión de Bogotá, sin siquiera conocer quiénes componen esos equipos hipotéticos, pues todavía no existen. En función de las componendas políticas, se improvisarán unas semanas después de las elecciones.

La competitividad de Bogotá

La investigación anual de América Economía permite apreciar las brechas que se han abierto entre Bogotá y otras ciudades latinoamericanas, que compiten directamente con nuestra capital.

Los resultados para 2010 dan cuenta de que Bogotá retrocedió en el ranking por primera vez desde 2003: en ese año ocupaba el puesto 16 y gradualmente fue escalando diez posiciones. El año pasado la ciudad cedió ante Río de Janeiro y Ciudad de Panamá.

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Dos documentos comparativos permiten analizar en detalle las variables que determinan la competitividad de las ciudades latinoamericanas:

Ranking de competitividad 2010, de América Economía.
Ranking para la Atracción de Inversión, de la Universidad del Rosario e IdN- Inteligencia de Negocios, consultora chilena, publicado en abril de 2011.

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Futuro incierto 

La democracia es la fuerza de la razón de la mayoría, pero a condición de que todos entiendan bien lo que está en juego y de que puedan expresar su voz o utilizar su salida, así salgan derrotados en la pugna democrática. La lealtad no es simple vasallaje mercenario. 
De lo contrario, la democracia se convierte en un orden político que lleva a los ciudadanos emergentes precisamente a rechazar la política en bloque, tal como lo indica el estado de la opinión en Bogotá y a refugiarse en el individualismo, en la familia, en minorías militantes, en movimientos provisionales, defendiendo intereses particulares, cada vez más lejos del republicanismo cívico sobre la base del racionalismo secular, que abrió las puertas de la modernidad. 

Las próximas elecciones se anuncian mal, pues no hay indicios que prueben que la dirigencia política local aprendió la lección: todo lo contrario, vemos que se han activado los mismos resortes para buscar la toma del poder de la capital:

  • Bogotá como ciudad-botín: los enormes ingresos de la ciudad constituyen un poderoso aliciente para reproducir las aventuras que llevaron al fracaso a la actual administración distrital.
  • Bogotá como ciudad-trampolín: la alcaldía de la capital como etapa intermedia hacia la presidencia de la república.

Lamentablemente, Bogotá ha sido víctima de su tamaño relativo, de las economías de aglomeración, de su mercado interno, de su propio poder de atracción. 

Bogotá se encuentra en la paradójica situación de que propios y extraños habiten la ciudad, utilicen sus servicios públicos, recorran sus calles, vean progresar a sus familias gracias a una economía urbana relativamente próspera en el corto plazo, encuentren refugio lejos del conflicto armado, le exijan elevar aún más rápidamente su calidad de vida… pero poco les importe el futuro de la ciudad. 

* Ingeniero industrial, Máster en Administración Pública Internacional, Ph.D. (Cand.) en Análisis y Política Económica, Consultor especializado en Pensamiento Estratégico Aplicado y Competitividad Sistémica Comparada.

 

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