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Balance del debut legislativo de la FARC

Escrito por Juan Pablo Milanese.
Bancada de la FARC.

Bancada de la FARC.

Juan Pablo Milanese¿Qué han hecho los senadores y representantes de la guerrilla convertida en partido? Qué tanto se ha notado su presencia, cuáles son sus intereses y cómo han manejado las alianzas con otros partidos.

Juan Pablo Milanese*

Del monte a las urnas

En junio del año pasado, diez congresistas de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) tomaron posesión de las curules que les fueron otorgadas en virtud de los acuerdos de La Habana.

Su llegada fue opacada por la curiosidad y por el “morbo” que provocaron los casos de Jesús Santrich e Iván Márquez, quienes no ocuparon sus curules. Pero a pesar de esa ausencia y de las miradas de recelo, sobre todo por parte de las bancadas regionales, la presencia de la FARC en el Congreso se naturalizó con bastante rapidez.

Han pasado seis meses desde su llegada y, si bien no es mucho tiempo, sí es suficiente para hacer un primer balance del comportamiento legislativo del nuevo partido.

Cuanto más se acerquen las elecciones, es probable que los partidos empiecen a alejarse más de la FARC.

No es común reelegir a quienes llegan por primera vez al Congreso —y, en especial, a la Cámara de Representantes—. Por eso suele decirse que los congresistas aprenden cuando ya están a punto de irse. En el caso de la FARC, esa dificultad parecía agravarse por el hecho de que sus miembros estuvieran alejados tanto tiempo de la vida civil y de la actividad política.

Sin embargo, como señaló El Tiempo, el partido comenzó a aprender sobre la marcha, en medio del trabajo en el Congreso. Los primeros pasos fueron lentos y, como es normal, los voceros de la FARC tardaron en ponerse a tono con el congresista promedio, a pesar de que “el congresista promedio” no sea particulamente destacado.

En el proceso de convertirse en partido, la FARC hizo una convocatoria pública y conformó las Unidades de Trabajo Legislativo (UTL) que los asesorarían. Tanto los nuevos congresistas como sus asesores participaron en programas de entrenamiento en técnicas legislativas a cargo de la Universidad Nacional y de la Universidad Externado de Colombia.

La transición del “monte a la urnas” fue evidentemente compleja y los resultados electorales lo muestran con claridad: la FARC apenas consiguió 52.532 votos en Senado y 32.636 en Cámara.

La agenda

El nuevo partido se concentró en los temas que su discurso tradicional hacía previsibles, y así lo muestra su distribucion por comisiones del Congreso:

 

Composición actual de la bancada de la FARC

Senado

Cámara

Julián Gallo Cubillos (Comisión Primera)

Luis Alberto Albán (Comisión Primera)

Pablo Catatumbo Torres Victoria (Comisión Quinta)

Carlos Alberto Carreño (Comisión Tercera)

Victoria Sandino Simanca Herrera (Comisión Séptima)

Omar Restrepo (Comisión Cuarta)

Criselda Lobo Silva (Comisión Sexta)

Jairo Reinaldo Cala (Comisión Cuarta)

 

Benedicto González (remplazo de Santrich)

Fuente: Congreso Visible.

Naturalmente, destacó la discución acerca de los acuerdos de paz, su desarrollo y reglamentación. En ese punto se hizo una intensa —aunque poco lúcida— defensa de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y de las fallidas diciseis circunscripciones para las zonas más afectadas por el conflicto armado.

Puede leer: La FARC y la crisis del proceso de paz.

Pero aunque concentraron su interés en los acuerdos, los miembros de esta bancada no desatendieron otros temas sobre los que radicaron proyectos de ley, por ejemplo:

  • En el campo de los derechos laborales, el Proyecto de Ley 07 de 2018 busca suprimir la intermediación de las cooperativas de trabajo asociado;
  • El Proyecto de Ley 98 de 2018 propone crear una Comisión Legal para la defensa y protección animal en el Congreso;
  • En el campo de la participación ciudadana y la tenencia de tierras, el Proyecto de ley 02 del 2018 busca declarar a los campesinos como sujetos de derechos y reglamentar las consultas populares.

Como también era previsible, el contacto más estrecho lo tuvieron con los demás partidos que declararon su oposición al Gobierno, especialmente con los de izquierda, como el Polo Democrático Alternativo y la Lista de los Decentes. Aunque en menor medida, la FARC también tuvo contacto con otros partidos más cercanos al centro como la Alianza Verde, con la intención de conformar lo que en un principio se llamó la “bancada alternativa”.

La FARC apenas consiguió 52.532 votos en Senado y 32.636 en Cámara.

Aunque la FARC presentó varios proyectos de distinto tipo, la mayoría de las veces prefirió acompañar las propuestas de esas otras fuerzas. Y esto desde luego les quitó protagonismo. Aunque activa, la participación de los exguerrilleros en los debates también fue claramente opacada por otras figuras que lideraron la discusión. Por ejemplo, en los debates referentes a la JEP, destacó la participación de la representante Juanita Goebertus, de la Alianza Verde.

Las difíciles alianzas

Carlos Lozada y Victoria Sandino.
Carlos Lozada y Victoria Sandino.  
Foto: Facebook Farc

Es posible que la FARC haya depositado demasiadas expectativas en la formación de la mencionada bancada alternativa. Y cuando la bancada no cuajó, los congresistas de la FARC se quedaron paralizados.

Eso podría ser otro signo de la inexperiencia legislativa: hacer alianzas y conformar bancadas ya es difícil, pero además la cercanía de las elecciones regionales de octubre hace que los partidos empiecen a distanciarse unos de otros por diferentes motivos.

Cuanto más se acerquen las elecciones, es probable que los partidos empiecen a alejarse más de la FARC para no asumir el costo político de ser sus aliados. Para las fuerzas de centro y, en algunos casos, incluso para los partidos de izquierda, la FARC sigue siendo un “socio” incómodo.

Le recomendamos: Las FARC, el nuevo partido y la verdad.

Un largo camino

Marcos Calarcá y Victoria Sandino en trabajo legislativo
Marcos Calarcá y Victoria Sandino en trabajo legislativo
Foto: Facebook Farc  

La FARC ha asumido el trabajo lesgislativo de forma seria en lo que se refiere a:

  • la conformación de UTL;
  • el acercamiento a otros partidos para concertar agendas,
  • la presencia regional para rendir cuentas.

Sin embargo, todavía no ha logrado abrirse campo para alcanzar mayor visibilidad y para constituirse como un “fijador de agenda”. En los debates —incluso en los “grandes debates” convocados por la izquierda o relacionados con el proceso de paz— los congresistas de la FARC siguen muy por debajo del resto de sus colegas.

Aunque el Congreso es una oportunidad para acercarse al poder e inclinar la balanza política en determinado sentido, la FARC no ha aprovechado todo el potencial que tiene ese espacio para destacarse y hacerse más visible.

Es cierto que la FARC logró superar rápidamente el recelo que producía en muchas personas. Pero no es lo mismo estar en el Congreso que ser relevante, ni tampoco es lo mismo ser relevante que ser visible.

Eso demuestra que el Congreso sigue siendo un desafío para los exguerrilleros y que aún se siente el golpe de realidad que llegó después del entusiasmo inicial.

*Doctor en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Bolonia (Italia), jefe del Departamento de Estudios Políticos y profesor asociado del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi de Cali.

 

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