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Baja calidad y desigualdad: las cruces de nuestra educación

Escrito por Julián De Zubiría

Estudiantes presentando las pruebas

Julián De Zubiría SamperHemos avanzado mucho en medir la calidad de la educación, pero muy poco o nada en mejorarla. Crece la brecha entre los alumnos más ricos de los colegios privados y la inmensa mayoría de los jóvenes que asiste a la educación pública. En el país se hacen pruebas para determinar la calidad de la educación pero no se aprende lo necesario de ellas, y se sigue culpando únicamente a las condiciones socioeconómicas de los estudiantes como la causa de nuestro estancamiento.

Julián De Zubiría Samper*

Buenas mediciones

Colombia puede tener el mejor sistema de seguimiento de la calidad de la educación en  América Latina.

Durante más de dos décadas, este sistema  se ha aplicado en los grados 3º, 5º, 9º y 11º. Además, el sistema se extendió recientemente  a la educación universitaria (Pruebas Saber Pro), de modo que hoy podemos contestar una pregunta esencial: ¿Qué tanto contribuyen la educación básica y la post-secundaria al desarrollo de las competencias cognitivas de sus alumnos?

En el año 2000, el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (ICFES) realizó el cambio más importante en este tipo de mediciones, cuando pasó a evaluar las competencias para leer y pensar. Desde entonces, a los estudiantes que culminan la educación media se les da a leer un texto breve y se les pregunta por la idea esencial que ellos contienen, por los argumentos que la sustentan y por las ideas que se pueden inferir.

Durante los últimos años el ICFES ha introducido algunas modificaciones en estas pruebas, lo cual ha permitido evaluar competencias más generales cada año. En 2014  fueron evaluadas cinco áreas (científicas, sociales, de lectura crítica, matemáticas y de comprensión lectora en una segunda lengua) y se produjo uno de los cambios más importantes en la historia de la evaluación de la calidad de la educación en Colombia: comenzaron a evaluarse competencias ciudadanas para determinar las actitudes de los egresados de la educación media ante la discriminación, la inequidad y la desigualdad en relación con los otros y con el Estado; algo esencial en un país que por primera vez en décadas tiene la oportunidad de resolver políticamente uno de los conflictos más intensos y duraderos del continente.

Una buena parte de las universidades y los académicos se quedan peleando contra las pruebas y no aprovechan la valiosísima información que estas les brindan.

Como siempre, quedan muchos aspectos por fuera del examen: la autonomía, la solidaridad, las competencias para investigar, la integralidad, la sensibilidad, el arte o el deporte, entre otros. Igualmente, en educación es imposible hablar de calidad sin tener en cuenta qué tan pertinentes son los currículos y los fines que se pretenden.

Pero lo que ha hecho el ICFES es sumamente importante ya que entre múltiples competencias eligió tres esenciales para trabajar en la educación: argumentar, interpretar y proponer. Y al evaluarlas, se obtiene información fundamental para los municipios, las Secretarías de Educación, los rectores, las instituciones educativas, las universidades y los estudiantes.

Esta información incluye promedios y desviaciones por áreas, por institución y por entidades territoriales, lo que nos permite establecer líneas de tendencias, niveles de dispersión de los resultados, fortalezas y debilidades por competencias, instituciones, áreas y regiones, entre otros.

Por todo lo anterior, hay que felicitar al ICFES por su labor durante las dos últimas décadas, ya que  nos ha acercado a un diagnóstico general y adecuado sobre la calidad de la educación en Colombia.

Taller de Naciones Unidas en el colegio Tilatá de Bogotá.
Taller de Naciones Unidas en el colegio Tilatá de Bogotá.
Foto: Cinu Bogotá

Muy pocos usos

Si las evaluaciones anteriores fueran aprovechadas pedagógicamente por los secretarios de Educación y los rectores,  ellas habrían sido  decisivas para mejorar la calidad de la educación en Colombia.

Pero infortunadamente no ha sido así: los colegios y municipios a los que le va mal  esconden la información, y en los escalafones se destacan solo a los punteros mientras el resto no aprende nada del proceso.

Para completar, una buena parte de las universidades y los académicos se quedan peleando contra las pruebas y no aprovechan la valiosísima información que estas les brindan.

Las pruebas 2014

Las conclusiones que se desprenden de las últimas pruebas ICFES para el grado 11 son muy sencillas:

  • En calidad estamos mucho peor de lo que cree la gente, y
  • Más grave aún,  no hemos mejorado en los últimos catorce años.

Estamos creando así  una sociedad cada vez más desigual, y se están ahondando las brechas entre un grupo de estudiantes de estratos medios y altos cuyos colegios privados brindan más calidad, y la mayoría de estratos bajos que padecen una educación pública estancada y con muy bajos niveles de calidad, reflexión pedagógica y modificación.

No mejoró la calidad de la educación y los niveles de comprensión lectora y desarrollo del pensamiento siguen siendo muy bajos. Por ejemplo, en lenguaje solo un 3 por ciento de los alumnos logra niveles altos en argumentación, interpretación o competencias propositivas después de doce años de educación.

Esto indica que solo un grupo muy pequeño de estudiantes está recibiendo educación de calidad, y una democracia exige que independientemente del origen social, género, región o etnia, un joven pueda ascender socialmente gracias a su esfuerzo y dedicación.

Si comparamos los resultados de 2000 y los de 2014, podemos decir que en Colombia hay unos 800 colegios que mejoraron bastante sus resultados, pero hay casi 11.000 instituciones  que siguen estancadas y unos 500 colegios que empeoran. Por eso el promedio nacional no ha mejorado y seguimos alcanzando puntajes inferiores a 50 sobre 100 puntos posibles.

Los colegios que mejoraron son casi todos de estratos medios y altos y los que se estancaron o deterioraron son colegios a donde asisten niños y jóvenes de estratos 1 y 2.

Algunos colegios privados se reorganizaron, cambiaron sus currículos, intensificaron las reuniones de maestros, evaluaron a sus docentes y procesos pedagógicos, y establecieron planes de mejoramiento y compromisos. Así mismo coordinaron sus equipos docentes por ciclo y por área para revisar sus procesos de mediación y evaluación. Estos colegios asumieron y ampliaron la autonomía que les dio la Ley general de educación de 1994 y cualificaron su trabajo pedagógico.

Otro amplio grupo de colegios privados y la casi totalidad de colegios públicos siguieron haciendo lo que hacían: una educación rutinaria, mecánica y tradicional, sin modificar la formación, las reuniones de los docentes ni los lineamientos curriculares.

Colegio Oficial Las Américas en la localidad de Kennedy.
Colegio Oficial Las Américas en la localidad de Kennedy.
Foto: Portal Oficial de Bogotá

Eternizar las diferencias

A mediados del siglo pasado algunos de los colegios de mayor renombre eran públicos, como el Nicolás Esguerra o el Camilo Torres. Pero en las últimas pruebas, el Camilo Torres quedó  en el puesto 3.674 para la jornada de la mañana y en el 11.341 para la jornada de la noche, y algo similar ocurrió con el Nicolás Esguerra.

Algunos pedagogos y docentes creen que es injusto comparar los resultados de regiones y contextos diferentes. En esto tienen algo de razón, ya que son colegios de condiciones sociales, económicas y culturales diferentes. Pero no ven que más injusto es tener un sistema educativo que agrava las inequidades por estrato, género y región a medida que pasan los años y los grados. El problema no está en las pruebas, sino en la inequidad creciente que ellas reflejan, y en nuestra impotencia actual para revertir esta situación.

Las distancias en procesos de pensamiento y comprensión lectora están creciendo. Por ejemplo, los primeros colegios de Bogotá – todos ellos privados- obtienen un promedio tres y media veces superior a los últimos colegios de la ciudad (con puntajes de 77 los primeros y 22 para los últimos).

Los colegios que mejoraron son casi todos de estratos medios y altos y los que se estancaron o deterioraron son colegios a donde asisten niños y jóvenes de estratos 1 y 2.

Hoy solo existen en Colombia 500 colegios del calendario A con puntajes superiores a 60 (sobre 100), mientras que los 11.000 colegios restantes muestran promedios inferiores a 59. Y por regiones, Boyacá le toma una ventaja significativa a Chocó, Amazonas y Magdalena.

Si miramos los primeros 250 colegios del calendario A para el acumulado de los resultados SABER 11 entre los años 2012 a 2014, tan solo hay 7 colegios oficiales entre ellos, y solo uno de Bogotá: el Instituto Técnico Central.

En la lista se destacan también el Colegio Humboldt de Barranquilla y el Liceo de la Universidad de Nariño, y esto se debe a que desde hace tiempo en ellos hay procesos muy interesantes de reflexión pedagógica entre sus docentes y liderazgo pedagógico de sus rectores.

Como demuestra un estudio del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de Calidad de la Educación (LLECE), los alumnos que logran mejores resultados tienen como profesores a docentes que no atribuyen los bajos resultados a “condiciones familiares”. Según las pruebas PISA 2012, el 14 por ciento de las diferencias puede ser atribuido a factores familiares, pero el resto debe ser explicado por factores pedagógicos y de gestión.

Desafortunadamente, en Colombia seguimos creyendo que los bajos rendimientos se deben a la condición socioeconómica de las familias, y por tanto no hemos hecho las reformas  pedagógicas necesarias para mejorar la calidad de la educación. La explicación socioeconómica, que solo es parcialmente válida, ha frenado la reflexión pedagógica y los cambios en el currículo y en la formación de los docentes.

Así que lo que falta – sobre todo – son ideas, creatividad, innovación, decisión, compromiso y voluntad en el Ministerio y las Secretarías de Educación, en los docentes, en el sindicato, en los padres y en la sociedad civil.

 

* Fundador y Director del Instituto Alberto Merani (www.pedagogiadialogante.com.co)

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