Shameel Thahir Silva, autor en Razón Pública
Foto: Twitter: Migración Colombia

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Retrato de la familia que controla a Barranquilla, ha amasado una fortuna y aspira a la presidencia. Crónica de escándalos viejos y nuevos, hasta ordenar la captura del que fuera presidente del Senado.

Shameel Thahir Silva*

El modelo y el proyecto

El sistema político colombiano se basa en un pacto entre élites trasnacionales, nacionales y regionales, que a menudo aprovechan el clientelismo,  la captura de las instituciones, la corrupción y los vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo para mantener o aumentar su poder. Este poder se reparte en acuerdos tácitos que comienzan por la Presidencia de la República como institución central del sistema.

La familia Char es una de las que mejor representa este modelo. La familia ha dominado la región Caribe durante los últimos veinte años, y actualmente, tiene aspiraciones presidenciales. Por eso los Char pretenden desestabilizar el sistema implícito de la élite tradicional.

El patriarca del clan, Fuad Char, pudo saborear las mieles del poder a través del hijo, Arturo, quien fue presidente del Congreso hace tres años y tuvo el control de dos ministerios. Impresiona ver cómo, siendo apenas un cacique regional con una ambición histórica comparable a la de Álvaro Uribe, Fuad abrió oportunidades políticas por medio de Arturo.

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El tropiezo

Pero el proyecto político de los Char se ha visto afectado por el escándalo de la compra de votos donde Aída Merlano ha sido figura central. Además Fuad ha tenido dificultades para someter o controlar a sus propios hijos, y a figuras como Germán Vargas Lleras: este delfín se quemó en 2018 por la puñalada trapera de Fuad en el último minuto.

La situación desembocó en una fractura en Barranquilla y el Caribe, agudizada por escándalos nacionales, como el de los 70 mil millones de pesos que se perdieron en la contratación de la ministra Karen Abudinen, prima de los Daes y cuota de los Char en el gobierno Duque.

los Char se benefician del control que tienen sobre la capital del Atlántico y los recursos públicos de la región. Estas maniobras han logrado que los Char sean uno de los diez grupos económicos más poderosos

Foto: Facebook: Alejandro Char - Los Char están intentando recuperar el control político con la candidatura de Alex a la alcaldía de Barranquilla.
Claro está que otras familias tradicionales intentarán disputarles a los Char el control político y económico de la región en las elecciones de octubre. Por el momento, solo Gustavo Petro ha logrado reunir nuevamente al ‘Don’ Fuad y el delfín Vargas Lleras para recuperarse del golpe de Aída Merlano y ‘soñar’ nuevamente con ocupar la presidencia en 2026.

El libro que censuraron

Por otro lado, hace dos meses la periodista Laura Ardila denunció que su libro La Costa Nostra, donde revela prácticas criminales de la familia Char, fue censurado por el Grupo Planeta, editorial que ha publicado libros sobre personajes cuestionados como Diego Molano y Néstor Humberto Martínez.

La censura del libro constituye una amenaza para la libertad de expresión y el periodismo en Colombia. Y es además una posible proyección del poder de la familia Char. La publicación fue cancelada gracias a Luis Carlos Vélez, director de la FM y esposo de Siad Char, quien fungió como puente entre la familia y la editorial.

Pero la decisión de la editorial Rey Naranjo de publicar la investigación sobre el clan Char fue un triunfo del periodismo colombiano y de las industrias culturales emergentes. Ahora es un deber de los colombianos leer el libro y exigir explicaciones sobre sus denuncias.

Los Char en Odebrecht

El pacto tácito entre las élites centrales y regionales es cada vez más palpable a través de negocios del Estado que se entregan o contratan para beneficiar a un sector de estas élites.

Un ejemplo fue la adjudicación de la Ruta del Sol a Odebrecht y Corficolombiana en 2009.

También, en 2011, el consorcio Navelena fue adjudicado a la sociedad entre Odebrecht y Valorcon, empresa de los Gerlein. En algún momento se barajó la posibilidad de que esta concesión fuera compartida con los Daes, los Nule y los Char, además de la participación mayoritaria de los gigantes brasileños. Hoy se sabe que hubo, por lo menos, un acuerdo de entendimiento.

Otra cuestión que se mantiene en la penumbra es el papel de los hermanos Daes en el modelo de gobernanza corrupta, que ni siquiera Aida Merlano ha señalado de manera directa.

Alex Char, hijo de Fuad Char, comenzó la carrera de contratista con los cuñados Nule en la vía Bogotá-Girardot. Cuando fue alcalde de Barranquilla le concedió el contrato del Transmetro a los Nule, a pesar del desfalco a las arcas de Bogotá con la alianza corrupta que tuvieron con los hermanos Moreno.

Los Nule fueron muy consentidos por las élites. Hoy son los Char quienes disfrutan de sus relaciones cercanas con el uribismo, el vargasllerismo y el santismo.

Además de los negocios antedichos, los Char se benefician del control que tienen sobre la capital del Atlántico y los recursos públicos de la región. Estas maniobras han logrado que los Char sean uno de los diez grupos económicos más poderosos de Colombia.

Los Char quieren recuperar el control político que los encaminaba hacia la toma de la presidencia de la República con la candidatura de Alex a la alcaldía de Barranquilla y el poder repetir como alcalde.

Orden de captura a Arturo Char

Arturo Char había dicho que viajó a Estados Unidos en febrero porque adoptó la ciudadanía estadounidense una vez que renunció al Congreso. Pero en la indagatoria que rindió ante la Corte Suprema en junio, se acogió al derecho de guardar silencio para no incriminarse.

Esto se da dos meses después de la llegada de Aida Merlano a Colombia, fruto de los puentes tendidos entre Maduro y Petro, que ha prometido revelar información sobre la compra de votos en Barranquilla y el Atlántico.

Merlano ha implicado a varios políticos, incluidos Julio Gerlein, Alex Char, Fuad Char, Héctor Amaris, Lilibeth Llinás y Faisal Cure.  Los políticos y megacontratistas han negado las acusaciones, pero sus fortunas se han controvertido por presuntos vínculos con el narcotráfico, el paramilitarismo, la corrupción y el clientelismo.

Arturo no quería ser político. Su vocación es la música. Pero en estos modelos corruptos tan propios de la realidad colombiana, las relaciones filiales son fundamentales para que la confianza fluya como lubricante de las lealtades necesarias.

Lo que seguramente no hará Arturo es incriminar a su papá y a su hermano. Sabe que llegado el caso le tocará caer solo

Sin embargo, estos actos son crímenes que merecen la cárcel. Arturo se vio obligado a heredar la curul de su padre Fuad y encabezar la bancada charista en el Congreso para preparar el terreno en la carrera de su hermano Alex a la presidencia.

Arturo, hoy recluido en la cárcel La Picota, deberá demostrar que las pruebas que ha presentado Aida Merlano no son suficientes y que la Corte concluya que no es culpable de corrupción al sufragante y concierto para delinquir.

Arturo muy seguramente jugará a manipular el sistema para ser liberado sin que se evalúe con rigor la responsabilidad, ya que tiene como abogado a Iván Cancino, el maestro de los vencimientos de términos, quien ya ha servido a otros corruptos como Carlos Mattos o Richard Aguilar.

Lo que seguramente no hará Arturo es incriminar a su papá y a su hermano. Sabe que llegado el caso le tocará caer solo, pues cuando Aida cayó y declaró contra ellos, no dudaron en mover los recursos posibles para asesinarla.

Lo que sigue

Fuad puede entonces confiar en el silencio de su hijo. Ahora el desafío son las elecciones de octubre y utilizar esas posiciones para volver al proyecto de 2018: hacer presidente a Vargas Lleras en 2026, basados en una oposición virulenta al gobierno de Petro.

Para el 2030, Aida será algo del pasado, así como hoy lo son el paramilitarismo de David Char o la corrupción de los cuñados Nule.  Alex podrá proyectarse como la opción viable para que los costeños les quiten la presidencia a los cachacos.

Lea en Razón Pública: La carrera de los Char hacia las elecciones regionales

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Shameel Thahir Silva

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Shameel Thahir Silva

*Politólogo, magister en Estudios políticos Latinoamericanos, estudiante de Doctorado en Estudios Políticos y profesor universitario. Twitter: @ShameelThahir.

Foto: Facebook: Alejandro Char

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En medio de investigaciones y escándalos, los Char intentarán hacerse de nuevo con el control del Atlántico. ¿Qué puede cambiar este rumbo?

Shameel Thahir Silva*

Censura y persecuciones judiciales

Recientemente, el Grupo Planeta causó controversia al negar la publicación del libro La Costa Nostra de la periodista Laura Ardila. En este libro se detalla la historia de cómo los Char se convirtieron en uno de los principales grupos económicos del país y en un poderoso clan regional en el Congreso de la República.

La editorial dijo que la publicación del libro supone un riesgo que no quieren asumir. Esta justificación se puede discutir ya que limita la libertad de expresión y amedrenta el ejercicio periodístico.

Además, resulta contradictorio que esta corporación haya publicado libros con narrativas controvertibles, como el del exministro de Defensa Diego Molano, quien ofreció una versión fantasiosa sobre el estallido social, o el libro de Néstor Humberto Martínez, en el cual expone su versión mentirosa sobre cómo se obstaculizó el Acuerdo del Teatro Colón desde la Fiscalía.

Anteriormente, la Casa Char ha amenazado a periodistas que se atrevan a investigarlos y salirse de su narrativa del «milagro barranquillero» con persecuciones judiciales. Resulta poco creíble que una corporación como el Grupo Planeta no tenga los recursos para enfrentar cualquier demanda del clan barranquillero, especialmente si se alegan daños morales. Además, la edición del libro estuvo respaldada por la abogada Ana Bejarano, quien a través de su fundación El Veinte se ha dedicado a defender la libertad de expresión en Colombia.

Lo cierto es que esperamos ver una investigación que, según el Grupo Planeta, es «una joya periodística». El libro no se limita a recopilar los diez años de trabajo de la periodista en la Silla Caribe, sino que relata de manera exhaustiva cómo el Clan Char ha consolidado su poder en el Atlántico mediante prácticas mafiosas y criminales.

Otros clanes prefirieron llegar a acuerdos con el Pacto Histórico pero los Char y Vargas Lleras tienen motivaciones políticas e ideológicas que van más allá de la “mermelada”.

Este valioso ejercicio de periodismo fue censurado por la proximidad de las elecciones regionales, en las que el clan quiere recuperar los espacios perdidos tras el escándalo de Aida Merlano. Además, quieren aprovechar la intención de Germán Vargas Lleras de volverse el líder de la oposición al gobierno Petro.
Foto: Facebook: Germán Vargas Lleras - A finales de junio se llevó a cabo una reunión entre Germán Vargas Lleras, Fuad Char y algunos empresarios para reconciliarse después de la fractura que tuvo Cambio Radical en 2018.

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La reconciliación con German Vargas Lleras

A finales de junio, se llevó a cabo una reunión en Barranquilla entre Germán Vargas Lleras, Fuad Char y varios empresarios para cerrar su reconciliación tras la disputa que fracturó a Cambio Radical en 2018. En ese entonces, Lleras reclamaba a los Char por no oponerse a Iván Duque, pero el patriarca Char argumentó que Duque les dio dos ministerios y un amplio protagonismo en el Congreso con la presidencia del Senado.

La reconciliación entre Germán y Fuad se debe en parte a la elección de Gustavo Petro, a quien los Char ahora harán oposición. Otros clanes prefirieron llegar a acuerdos con el Pacto Histórico pero los Char y Vargas Lleras tienen motivaciones políticas e ideológicas que van más allá de la “mermelada”.

La reconciliación se hizo pública con el anuncio de la candidatura de Alex, hijo de Fuad Char, para la alcaldía de Barranquilla. Aunque se especuló sobre la posibilidad de que Alex se postulara para la gobernación del Atlántico, en esta ocasión prefirió asegurar una posición más valiosa en la Alcaldía.

Lo único que cambiaría el juego sería la investigación que adelanta la Corte Suprema de Justicia por compra de votos pues Alex está involucrado, pese a que sólo llamaron a declarar a Arturo.

No debemos olvidar que el poder de los Char en el Atlántico es tan grande que la actual gobernadora, Elsa Margarita Noguera de la Espriella, sobrina de la esposa de Fuad, fue elegida pese a que su esposo, Juan Carlos Hernández Lucarini, fue condenado por concierto para delinquir con fines de narcotráfico. La misma gobernadora también fue ministra de Juan Manuel Santos y alcaldesa de Barranquilla.

Este poder les permitiría, por ejemplo, influir en la candidatura de Karen Abudinen en estas elecciones, para la alcaldía o la gobernación. Abudinen no solo fue su cuota como ministra en el gobierno de Iván Duque, sino que es prima de los Daes, propietarios de Tecnoglass. Estos controlan la contratación en Barranquilla gracias a su alianza con los Char. Si Fuad logra mantener su matrimonio de corrupción con los Gerlein y los Daes en estas elecciones podemos decir que los Char han superado los daños causados por el escándalo Merlano en su región.

La carta que les cambiaría el juego

Lo único que cambiaría el juego sería la investigación que adelanta la Corte Suprema de Justicia por compra de votos pues Alex está involucrado, pese a que sólo llamaron a declarar a Arturo.

Lamentablemente, Arturo Char se está aprovechando de la lentitud de nuestro sistema judicial para dilatar el resultado hasta el próximo año. Es su apuesta. Las elecciones regionales serán la vara para determinar si los Char siguen siendo el clan más poderoso del Caribe colombiano. Esto será clave para la candidatura presidencial de Germán Vargas Lleras en 2026 y para alguien de la Casa Char en 2030.

Otra de las posibles fichas para 2030 es Jaime Pumarejo, el actual alcalde de Barranquilla y nieto del patriarca Fuad Char. A diferencia de Alex y Arturo, no tiene escándalos ni investigaciones en su contra, pero sigue la misma estrategia publicitaria para mejorar la imagen del clan y su narrativa del «milagro barranquillero», aunque ignora por completo los indicadores sociales de la capital del Atlántico y el departamento.

Lea en Razón Pública: La renuncia de Arturo Char: se tambalea el clan familiar

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Shameel Thahir Silva

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Shameel Thahir Silva

*Politólogo, magister en Estudios políticos Latinoamericanos, estudiante de Doctorado en Estudios Políticos y profesor universitario. Twitter: @ShameelThahir.

Foto: Twitter: Roy Barreras

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La democracia ultra presidencial y elitista es la fuente de muchos de nuestros problemas. Cómo funciona esa democracia y cómo podríamos tener una que sea ciudadana.

Shameel Thahir Silva*

¿Quién es Roy Barreras?

Roy Barreras es un politiquero profesional. Una expresión viva del sistema político colombiano.

Su figura ilustra el por qué resulta tan difícil cambiar ese sistema. Barreras fue el autor de una propuesta de reforma política que el presidente Petro rechazó, precisamente por la audacia y sagacidad que Barreras demostró al maniobrar en las difíciles aguas de la política colombiana.

Barreras tiene la mira puesta en suceder a Gustavo Petro en la presidencia. Fue más astuto que otros al anticipar la posibilidad de convertirse en presidente, y rápidamente consolidó una alianza política. Petro sabía ─y aún sabe─ que no podía alcanzar la Presidencia sin recurrir a la politiquería tradicional.

Existe un obvio acuerdo tácito entre Roy y Petro: Roy, como presidente del Congreso, se comprometió a impulsar las reformas estratégicas de Petro durante el primer año, y Petro no se opondrá a que Barreras se convierta en un sucesor viable dentro de las reglas del Pacto Histórico. Hasta ahora, Roy ha cumplido con su parte en el acuerdo al apoyar la reforma tributaria.

El principal obstáculo para Barreras es que Petro tiene líneas rojas relacionadas con   su legado histórico, líneas que no está dispuesto a ceder, pese a su pragmatismo político y a sus alianzas poco convencionales.

En un esfuerzo por diferenciarse del presidente, en 2023 Barreras propició una campaña mediática de críticas tempranas contra el proyecto de reforma de la salud, una bandera central para el gobierno.

Barreras tiene la mira puesta en suceder a Gustavo Petro en la presidencia. Fue más astuto que otros al anticipar la posibilidad de convertirse en presidente, y rápidamente consolidó una alianza política. Petro sabía ─y aún sabe─ que no podía alcanzar la Presidencia sin recurrir a la politiquería tradicional.

En una entrevista con Coronell, Petro expresó abiertamente su disgusto con Barreras. Poco después retiró su apoyo a la reforma política que Roy había impulsado en el Congreso y que pretendía consolidar su propia fuerza electoral de cara a las elecciones regionales de este año y establecer una base sólida para su eventual candidatura presidencial.

La idea era ganar una representación alta en las elecciones y obtener un puesto como ministro de Estado sin perder la posibilidad de volver a ocupar un escaño en el Congreso. Desde allí planeaba organizarse para suceder a Petro en las presidenciales de 2026.

Sin embargo, Gustavo le dejó claro que de no comprometerse con las reformas que deben ser aprobadas este año en el Congreso, no dudará en obstaculizar sus ambiciones personales de llegar a la Presidencia.

Foto: Alcaldía de Bogotá - La democracia procedimental refiere a la celebración de elecciones sin tener en cuenta los resultados prácticos, políticos, sociales y culturales para la población.

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¿Qué democracia? ¿Qué política?

Durante su campaña presidencial, Petro fue criticado por afirmar que en Colombia no existe una verdadera democracia. Esta crítica se basa en que el poder mediático ha impuesto la idea de que la democracia se limita a celebrar elecciones regulares, pese al conflicto armado, el clientelismo, la corrupción, las mafias y la falta de legitimidad de las instituciones de representación y del poder del Estado.

En la Ciencia Política no existe una definición única de democracia, así como no hay una definición única de política. Para las discusiones sobre la reforma política necesaria en Colombia, es importante diferenciar entre aquello que se conoce en la academia como democracia sustantiva y democracia procedimental, tomando en cuenta las tensiones entre representatividad y participación.

Para explicarlo de forma sencilla, la democracia procedimental es exactamente lo que el poder mediático en Colombia ha impuesto a la opinión como la definición de democracia: las elecciones regulares, sin importar los resultados prácticos, políticos, sociales y culturales para las personas que habitan en Colombia.

Por otro lado, la democracia sustantiva toma en cuenta los resultados que esos procedimientos tienen para la sociedad. Un país es verdaderamente democrático si, a través de procedimientos democráticos, se logra una sociedad más justa, digna y equitativa.

Como ocurre con cualquier diseño institucional que crea en la promesa de la soberanía del pueblo, el propósito es facilitar las conversaciones públicas importantes que cada sociedad debe tener. Lamentablemente, aún no estamos viendo que eso suceda con el sistema que tenemos actualmente.

En este debate sobre la democracia y la política, es fundamental entender que los partidos políticos han sido históricamente las organizaciones que representan los intereses ideológicos, económicos, culturales, sociales y de poder de los distintos sectores sociales.

Los partidos políticos deben ser un reflejo de las sociedades que pretenden representar. Sin embargo, en la actualidad, las sociedades son tan diversas y fragmentadas que están evolucionando hacia partidos-movimiento que no se adhieren a ideologías fijas o intereses fácilmente atribuibles a sectores con una identidad de clase clara.

Debido a este problema con los partidos políticos, algunos creen que debemos acentuar los mecanismos de democracia participativa (referendos, consultas populares…),  y así dar legitimidad en las instituciones. Pero esto no es conveniente para quienes han monopolizado la representación política, como se ve por ejemplo en las críticas de Germán Vargas Lleras al mecanismo de las consultas previas.

La Constitución de 1991 y las reformas posteriores

Durante gran parte de nuestra historia republicana, los dos partidos  predominantes han sido el Liberal y el Conservador. Debido a las influencias culturales de las elites hispánicas y a las herencias de las guerras de independencia, estos partidos siempre han considerado la violencia como un medio legítimo para resolver diferencias políticas.

Estos partidos han construido un sistema político muy excluyente y ultra presidencialista que les ha permitido, a través de sistemas como el Frente Nacional (1958-1974), repartirse el poder del Estado, y consolidar sus privilegios económicos, sociales y culturales.

Si estoy de acuerdo con aquellos que defienden la Constitución de 1991, es porque fue el primer modelo constitucional en nuestra historia republicana que fue consensuado por la mayoría de los sujetos políticos de la sociedad de esa época.

Gracias a la Constitución de 1991, los partidos políticos tradicionales reconocieron la circunscripción nacional para el Senado de la República. Esto permitió romper los dominios regionales de ciertos cacicazgos que se habían consolidado desde los tiempos del Frente Nacional.

Esto a su vez catapultó a ciertos líderes de opinión en la escena político electoral, sin importar el clientelismo que aún nos afecta. Sin embargo, a la Constitución le faltó énfasis en los escenarios regionales y locales, dejando promesas inconclusas que solo fueron resueltas con el impulso del Acuerdo de La Habana, como fue el caso del Estatuto de la Oposición.

Después de 1991, el gobierno de Uribe (2002-2010) llevo a a cabo una serie de reformas que logaron resolver un problema clásico de ingobernabilidad: la multiplicidad de partidos políticos que para 2003 alcanzaba los 63. Esta premisa falsa, en un escenario clientelista y corrupto, sostenía que, a mayor cantidad de partidos, mayor diversidad representativa y participativa.

Impulsado por el Partido Conservador, que pretendía retomar, se adoptó una reforma política que condicionó la personería jurídica de los partidos a conseguir un cierto número de votos en relación con el censo electoral del momento. En un principio fue del 2%, y posteriormente se elevó al actual 3%.

Es importante destacar que esta reforma hizo que la Unión Patriótica perdiera su personería jurídica, no porque no convenciera al electorado, sino debido al genocidio del que fue víctima.

La exigencia del umbral disminuyó el número de partidos y permitió que reaparecieran los partidos Conservador, Liberal y de la U, creado por Uribe para consolidar su legado. Este último partido recibió el apoyo de caciques regionales como Roy Barreras y Dilian Francisca Toro, así como de representantes de las familias que han controlado el poder del Estado, como Juan Manuel Santos.

También surgieron nuevos partidos, como Cambio Radical, que siguiendo las claves del Partido de la U, hoy en día es liderado por Germán Vargas Lleras y la familia Char.

Durante los últimos años, como fruto de sentencias del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, el Estado colombiano fue obligado a restablecer la personería jurídica de la Unión Patriótica.

Es particularmente importante exigir a los partidos la adopción de procedimientos democráticos internos para escoger sus candidatos a cargos de representación. Sin embargo, lamentablemente, la mayoría de los partidos, ya sean de izquierda o de derecha, no parecen estar dispuestos a aceptar esta obligación.

Sin embargo, a raíz de esta decisión judicial y como consecuencia de la victoria de Petro en las presidenciales, se está llevando a cabo una reforma política «por la puerta de atrás», a través del Consejo Nacional Electoral, una institución que está capturada por la politiquería tradicional.

Esta reforma ha resultado en la existencia de casi 40 personerías jurídicas diferentes, las cuales no responden a criterios de umbral, pero que sí dividen los esfuerzos populares para conseguir espacios de representación. Esto ha llevado a ejercicios de unidad similares al Pacto Histórico.

Conclusiones

No hay un modelo perfecto de reforma política, ya que los sistemas políticos están en constante evolución en respuesta a las luchas de poder de las sociedades.

Lo notable de la victoria de Gustavo Petro y Francia Márquez, junto a su bancada mayoritaria en el Congreso, es que lograron competir y triunfar bajo las reglas establecidas por las élites. Sin embargo, ahora el reto será cambiar esas reglas desde una posición de poder.

Es particularmente importante exigir a los partidos la adopción de procedimientos democráticos internos para escoger sus candidatos a cargos de representación. Sin embargo, lamentablemente, la mayoría de los partidos, ya sean de izquierda o de derecha, no parecen estar dispuestos a aceptar esta obligación.

Así, hay que entender que más allá de modificar las normas ─que es importante, pero no suficiente─, lo crucial es una cultura de participación y democracia. Deben ser las fuerzas vivas de la sociedad quienes moldeen las instituciones en vez de las elites. Se deben tomar las medidas necesarias para eliminar la violencia como medio para resolver los conflictos, y esa sería una reforma política histórica.

Puede leer: Las elecciones de 2023: no sabremos cómo les fue a los partidos

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Shameel Thahir Silva

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Shameel Thahir Silva

*Politólogo, magister en Estudios políticos Latinoamericanos, estudiante de Doctorado en Estudios Políticos y profesor universitario. Twitter: @ShameelThahir.

Foto: Instagram: Arturo Char

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La familia Char ha construido un poderoso clan político regional, pero el escándalo por las declaraciones de Aída Merlano ha sido un golpe que amenaza acabar con su poder.

Shameel Thahir Silva*

Los clanes   

El sistema político colombiano puede explicarse a partir de los autoritarismos subnacionales o burocráticos competitivos, es decir, el pacto tácito entre élites nacionales, como los Santos, los Lleras o los Pastrana, y élites regionales como los Char, los Aguilar o figuras como Dilian Francisca Toro.

Dicho de otro modo, ese sistema político se define como la repartición donde una minoría acapara el poder central del Estado, mientras otros ostentan una autoridad absoluta en sus respectivas regiones. En algunos casos, como ocurrió con Álvaro Uribe o César Gaviria, los intereses regionales se trasladan al escenario nacional.

Precisamente ese ha sido el proyecto político de Fuad Char, el patriarca de una de las familias más acaudalas del Atlántico.

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El escándalo

La cobertura de los medios de la figura de Aída Merlano se ha quedado en la anécdota y no ha profundizado en la responsabilidad de uno de los clanes políticos más poderosos de la región Caribe. Sin embargo, el escándalo de la compra de votos de la entonces congresista Merlano marcó el declive del proyecto político de la familia Char.

Aunque las pretensiones gubernamentales de Fuad Char han tenido mil problemas, salió herido de muerte por esa variable que no pudo controlar. En pocas palabras, el proyecto político que aumentó la riqueza de los Char, y que tenía como propósito la presidencia de Colombia, se desplomó gracias al factor Merlano.

Quiénes son y qué hacen los Char

La violencia, la corrupción, el clientelismo y las relaciones con el narcotráfico y el paramilitarismo permitieron que los Char fueran los dueños del 25 % de los aeropuertos concesionados de Colombia. Además, ayudó a que el Grupo Olímpica, su firma más conocida, facturara más de 5 billones de pesos cada año.

Foto: Instagram: Alejandro Char - Fuad Char no estaba de acuerdo con la relación sentimental entre Alejandro Char y Aída Merlano, pues afectaría su vínculo con Julio Gerlein, pieza clave de su maquinaria.

Pero Aída Merlano no guardó silencio; se fugó espectacularmente de la cárcel y evitó alguna represalia por parte de los Char o de los Gerlein. Sus declaraciones, sumadas al seguimiento mediático, frustraron las posibilidades de Álex Char de aspirar a la presidencia de la República en el 2022.

Un ejemplo: no debemos olvidar que David Char, sobrino de Fuad Char, se sometió a la JEP por sus vínculos con el paramilitarismo, los cuales le permitieron ser congresista.

En las últimas elecciones regionales, los Char ocuparon 7 gobernaciones, 3 son de la región Caribe (Guajira, Atlántico y Sucre), y cerca de 32 alcaldías, de las cuales diez pertenecen al Atlántico. Los anteriores resultados, sumados a más de un millón de votos, les permitieron tener su propia bancada en el Congreso. En esta misma elección, Aída Merlano fue capturada por fraude electoral.

Dentro del proyecto de Fuad Char, sus esposas desempeñan un papel fundamental. Por ejemplo, María Mercedes de la Espriella es la tía de Elsa Noguera, exalcaldesa de Barranquilla y gobernadora del Atlántico. A su vez, Noguera tuvo como secretaria de Gestión Social a la exministra Karen Abudinen, cuota directa de los Char en el gobierno de Iván Duque y, en el 2010, fue la fórmula presidencial de Germán Vargas Lleras.

Por otro lado, Katia Nule, esposa de Álex Char, es la razón por la que su marido pudo entrar al negocio de la infraestructura vial, específicamente a la licitación de la vía Bogotá-Girardot. También ayudó a que su esposo entregara la concesión del Transmetro de Barranquilla a los Nule, pese a los estragos del carrusel de la contratación en Bogotá.

Durante los últimos años, el charismo llegó a lo más alto del Estado colombiano. En medio de este inusitado ascenso, ha tenido serias disputas con las élites del centro del sistema político. Por ejemplo, no es reciente la discusión entre Álex Char y Germán Vargas Lleras por el control de Cambio Radical.

La fractura del poder en Barranquilla

Lo que distingue a los Char de otras “familias tradicionales” es el haber sometido a otros clanes, como los Name, los Díaz Granados, los Cote o los García Romero. Por esta razón, el “factor Aída Merlano” ha sido aprovechado por estas familias para ocupar el lugar que hoy mantienen de manera precaria Fuad y sus hijos.

Barranquilla es la ciudad más importante para el charismo en el Caribe. Sin embargo, es fundamental precisar que su poder tiene tres caras que se necesitan una de la otra: los Char, los Gerlein y los Daes.

Los hermanos Gerlein están a la cabeza de Valores y Contratos S.A (Valorcon). Julio Gerlein, además de mantener una relación con Aída Merlano, controlaba por lo menos la mitad de la contratación en Barranquilla. Roberto Gerlein, su hermano, ocupó una silla en el Congreso de la República durante medio siglo. Asimismo, Valorcon es la socia de Odebrecht en el consorcio Navelena para garantizar la navegabilidad del río Magdalena.

Del mismo modo, fue precisamente Julio Gerlein quien le entregó a Aída Merlano cientos de millones para la compra de los votos, los cuales la llevaron al Congreso en el 2019. Ella, como congresista, sería el reemplazo de Roberto en el legislativo.

La familia Daes es otra de las fuerzas que acaparan la contratación en Barranquilla. Junto a los Gerlein comparten el contrato del superpuerto de la ciudad. En la década de los años 90 se relacionaron con el cartel de Cali, y, desde entonces, han intentado cambiar su imagen a través de su firma más reconocida: Tecnoglass.

Yuyo Daes, uno de los rostros detrás del “milagro barranquillero”, utiliza una silla de ruedas porque sufrió un atentado a manos del narcotráfico, un ajuste de cuentas que todavía es investigado por la justicia de Estados Unidos.

El factor Merlano

Aída Merlano se involucró sentimentalmente al mismo tiempo con Julio Gerlein y Álex Char. Dicha relación jamás fue aprobada por el patriarca Fuad Char, ya que, además de afectar la imagen pública de su hijo, generaba enfrentamientos con Julio Gerlein, una de las piezas clave de la maquinaria charista.

Por esa razón las autoridades recibieron información sobre la compra de votos de Aída Merlano después de las elecciones, cuando la maquinaria charista ya había asegurado su dominio electoral.

En las últimas elecciones regionales, los Char ocuparon 7 gobernaciones, 3 son de la región Caribe (Guajira, Atlántico y Sucre), y cerca de 32 alcaldías, de las cuales diez pertenecen al Atlántico. Los anteriores resultados, sumados a más de un millón de votos, les permitieron tener su propia bancada en el Congreso. En esta misma elección, Aída Merlano fue capturada por fraude electoral.

Pero Aída Merlano no guardó silencio; se fugó espectacularmente de la cárcel y evitó alguna represalia por parte de los Char o de los Gerlein. Sus declaraciones, sumadas al seguimiento mediático, frustraron las posibilidades de Álex Char de aspirar a la presidencia de la República en el 2022.

Los resultados de las últimas elecciones legislativas, la proximidad de las elecciones regionales del 2023, la victoria de Gustavo Petro, y, por último, el avance de las investigaciones de la Corte Suprema de Justicia en el caso de los Char, llevaron a que Arturo Char renunciara a su curul.

En la actualidad, el clan Char está en una retirada táctica, pero no ha sido derrotado. La suspensión del presidente de la SAE, por evitar el detrimento patrimonial de la Triple A, a manos de la procuradora charista es un ejemplo de ello. Sólo sabremos si su poder se ha fragmentado después de los resultados de las elecciones venideras.

Puede leer: Entre la corrupción y el amor: la novela de Merlano, los Char y los Gerlein

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Shameel Thahir Silva

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Shameel Thahir Silva

*Politólogo, magister en Estudios políticos Latinoamericanos, estudiante de Doctorado en Estudios Políticos y profesor universitario. Twitter: @ShameelThahir.

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