Ricardo Ruiz, autor en Razón Pública

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La Misión de Observación Electoral ha hecho un fuerte llamado frente a limitada participación de las mujeres en política. Una precisa explicación de como el mismo funcionamiento de las elecciones genera las limitaciones.

Ricardo Ruiz*

El llamado de la Misión de Observación Electoral

Las curules de paz son un nombre comúnmente utilizado para hacer referencia a las 16 curules que se designaron, como producto del Acuerdo de Paz, para las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP) a la Cámara de Representantes y para los períodos constitucionales 2022-2026 y 2026-2030.

Estas curules se conformaron por las dificultades tanto en participación política, como la violencia política que se desarrolló en estos 167 municipios históricamente. Además, aunque el Acto Legislativo que le da forma – 02 de 2021 – consideraba que

las listas para participar de la elección debían elaborarse teniendo en cuenta el principio de equidad e igualdad de género, esto no se ha cumplido.

Como consecuencia de esta preocupante situación, la Misión de Observación Electoral (MOE) ha hecho un fuerte llamado desde el pasado 13 de junio en la audiencia pública del Senado de la República sobre tres aspectos principales de las curules de paz: la falta de reglamentación del Acto Legislativo, un balance sobre la ejecución de las CITREP desde el enfoque de género y las dificultades que las organizaciones de mujeres tienen para poder participar en esta corporación.

En síntesis, su llamado gira en torno a evaluar las condiciones actuales y proponer medidas para garantizar una representación equitativa de género en estas circunscripciones.

Falta de reglamentación

La MOE resalta la ausencia de una reglamentación adecuada del Acto Legislativo 02 de 2021, que creó las CITREP. La Corte Constitucional declaró inconstitucional el Decreto 1207 de 2021, argumentando que el Gobierno Nacional emitió normas sin la habilitación constitucional necesaria y omitió someterlas a control previo de constitucionalidad.

La Corte instó al Congreso y al Gobierno a expedir las normas pertinentes para la elección de las CITREP, pero hasta hoy no hay iniciativas legales en curso. La MOE subraya la urgencia de avanzar en la definición de reglas claras para garantizar que estas circunscripciones sean elegidas a tiempo para el segundo periodo constitucional establecido.

Implementación de las CITREP en las elecciones 2022-2026

Conformación de listas paritarias

Las CITREP fueron las únicas curules del Congreso con listas paritarias, con 203 mujeres en las 401 candidaturas. Sin embargo, solo tres de las 16 curules están ocupadas por mujeres, indicando que la paridad en las listas no fue suficiente para asegurar una representación equitativa.

La MOE recomienda diseñar e implementar medidas que consideren integralmente las desigualdades de género, abarcando obstáculos políticos, socioeconómicos y de seguridad.

Requisitos para la inscripción de candidaturas

El Decreto 1207 de 2021 añadió un requisito adicional para las organizaciones de mujeres: la validación de su objeto social por la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer (CPEM). 

Esta validación fue restrictiva y limitó la participación de organizaciones cuyo objeto social no incluía explícitamente la defensa de los derechos de las mujeres. De las 203 listas inscritas, solo cinco fueron validadas como organizaciones de mujeres.

La MOE sugiere eliminar esta validación adicional.

Listas exclusivamente femeninas

La MOE observó que la cláusula de paridad obligó a organizaciones de mujeres a incluir hombres en sus listas. Se recomienda permitir listas exclusivamente femeninas para promover la igualdad sustancial en la participación política y deconstruir estereotipos de género.

Violencia en las CITREP y Contra Mujeres en Política (VCMP)

La MOE reporta un alto nivel de violencia en las CITREP desde 2022, con un tercio de los actos violentos y la mitad de los asesinatos contra liderazgos ocurriendo en estos territorios. 

Durante 2023, se registraron 275 hechos de violencia en 97 municipios CITREP. Las amenazas constituyeron el 55,6 % del total de afectaciones, y los asesinatos representaron uno de cada cuatro hechos violentos en estos territorios. Con cifras más actuales, en los primeros meses de 2024, se registraron 32 hechos de violencia en 22 municipios de 10 regiones CITREP, manteniendo el mismo patrón de años anteriores. 

La violencia contra mujeres en política ha aumentado significativamente, con el 52 % de los hechos registrados en territorios CITREP en 2023. Las candidaturas CITREP perciben mayor inseguridad, afectando su participación política. Además, la MOE solicitó información a los Tribunales Electorales Transitorios de Paz sobre violencia contra candidaturas y acciones contra la VCMP, sin obtener respuestas concretas. 

Se recomienda establecer criterios claros para la conformación y funcionamiento de los tribunales, fortalecer la recepción de denuncias de VCMP y adoptar medidas concretas para la atención, prevención, y sanción de la VCMP.

Financiación de Campañas Electorales

El Acto Legislativo 02 de 2021 establece que las campañas CITREP deben financiarse con recursos públicos y donaciones privadas canalizadas a través del Fondo de Financiación de Campañas Políticas.  Sin embargo, se identificaron problemas como la demora en la entrega de anticipos y obstáculos en la obtención de pólizas, lo que generó desventajas para las campañas. La MOE recomienda flexibilizar estos procesos para facilitar el acceso a la financiación.

Reglas claras y medidas efectivas

Con este pronunciamiento, la MOE enfatiza la necesidad de establecer reglas claras y medidas efectivas, para el Congreso y el Gobierno Nacional, para garantizar la participación equitativa y segura de las mujeres en las CITREP, alineadas con el Acuerdo Final de Paz. 

Estas recomendaciones buscan superar las barreras existentes y fortalecer la representación de género en estas circunscripciones, promoviendo una participación política más inclusiva y equitativa.

Sin embargo, y como anotación personal, es preciso señalar que las dificultades desde el enfoque de género que señala la MOE, aunque se enfocan específicamente en la elección de esta corporación, son transversales a la participación democrática de las mujeres en el sistema político colombiano. 

Por ello, debe existir una complementariedad del enfoque de género no solo con las CITREP y su elección hasta 2026, sino coordinar las acciones favorables a la participación política de las mujeres del Gobierno Nacional y las iniciativas y reformas del Congreso de la República en esta materia, especialmente en el campo rural al que le apunta las CITREP. 

Finalmente, debe ser claro que desde mucho antes del Acuerdo de Paz y del conflicto armado existe una deuda histórica con las mujeres dentro de la sociedad. Las dificultades que enfrentan a la hora de agruparse políticamente; la violencia sistemática que reciben, como lideresas o como simples ciudadanas; y como está instalada toda una estructura en donde les resulta más riesgoso denunciar los hechos de los cuales son víctimas; solo son una muestra de la complejidad de lo que ello significa en la sociedad colombiana. 

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Ricardo Ruiz

*Politólogo. Trabaja en la construcción de visualizaciones de datos del histórico electoral del país junto a otras bases de datos. Govtech y las transformaciones digitales del Estado.

Foto: Radio Nacional de Colombia - Curules de paz.

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Ricardo Ruiz

Qué está en juego, a quiénes representan y qué implicaría la elección de los 16 representantes a la Cámara que el Acuerdo reservó para las víctimas del conflicto armado.

Ricardo Ruiz*

Las reglas de juego

Mediante Decreto 1207 del 5 de octubre, el gobierno nacional reglamentó la elección de los representantes a la Cámara por las 16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CTEPCR). Durante la discusión cambiaron algunos puntos y los requisitos principales quedaron definidos:

  • Se tendrán en cuenta los puestos de votación rurales, pero se omitirán los puestos urbanos.
  • Los candidatos deben reunir las mismas condiciones de los representantes a la Cámara, además de las siguientes:
    • Haber nacido o habitado el territorio de la misma circunscripción de su candidatura; los desplazados deberán demostrar que habitaron allí al menos tres años en cualquier época de su vida.
    • Acreditar la condición de víctima, es decir, haber sufrido un daño como consecuencia de las infracciones al DIH u otras violaciones internacionales con ocasión del conflicto armado en el Registro Nacional de Víctimas.
    • Únicamente podrán inscribirse as organizaciones de víctimas, campesinas, sociales, mujeres o grupos significativos de ciudadanos. Siempre y cuando la circunscripción presente esa particularidad, podrán inscribirse también los consejos comunitarios, los resguardos indígenas y kumpañy.
  • Quedan excluidos los partidos políticos tradicionales, los excandidatos y los miembros de la antigua guerrilla.
  • Los ciudadanos que voten por las CTEPCR no verán afectado su derecho a votar por la Cámara y el Senado como lo venían haciendo.

Dos lecturas del Acuerdo

Las reglas anteriores pretenden ayudar a construir una sociedad más democrática, aumentar la participación política de las víctimas del conflicto y remediar en algo la falta de atención a los territorios históricamente olvidados por el Estado. Este proceso es una oportunidad que puede convertirse en un problema, si se recuerdan la falta de financiación y la lentitud en la ejecución del Acuerdo del Teatro Colón.

Al final, las campañas a las curules de paz y el apoyo que reciban de otros sectores políticos afectarán la narrativa sobre las circunscripciones y la ejecución del Acuerdo de Paz durante la próxima legislatura.

El ambiente alrededor del Acuerdo puede sintetizarse en dos corrientes mayoritarias:

-Por un lado, la corriente liberal ve el Acuerdo del Colón y sus consecuencias como producto de una negociación política; esta corriente acepta el diálogo entre las partes como una forma de solucionar los problemas que surjan en su desarrollo.

-Por otro lado, la corriente conservadora interpreta el Acuerdo con recelo y considera que el Estado no debe renunciar a su autoridad en ningún modo.   Por eso le es difícil negociar con personas externas al gobierno y cree que quienes atentan contra él deben ser sometidas. Las diferencias entre los ciudadanos solo pueden resolverse a través de las instancias judiciales.

Estas lecturas opuestas del proceso tienen versiones extremas. Por eso, por ejemplo:

  • Los sectores más radicales de las FARC volvieron a las armas;
  • Los exguerrilleros que insisten en ver honor en su historia son excluidos del juego político, especialmente de la campaña presidencial.
  • Del otro lado, algunos sectores radicales del uribismo tuvieron que moderarse o exponerse a ser excluidos (“El patriota” fue un ejemplo) para lograr la victoria de Duque bajo su interpretación del Acuerdo de Paz de “ni trizas ni risas”.
Foto: Urna de cristal - Una última preocupación se relaciona con la participación de los exmilitares como víctimas.

Puede leer: Los cinco retos del centro político en las elecciones del 2022

A quienes representan los candidatos

Las dos facciones descritas estarán presentes en la mayoría de las circunscripciones e intentarán quedarse con las curules. Estas facciones están representadas por grupos y organizaciones con ideas diversas sobre el Acuerdo de Paz. Algunas organizaciones no tienen una línea política definida, pero se unen gracias a que son desplazados, víctimas o pertenecen a una misma etnia.

En una de las corrientes se encuentran el Movimiento Nacional de Victimas de Crímenes de Estado (MOVICE) y otros grupos de víctimas de la fuerza pública durante el conflicto armado. Aquí también hay algunos consejos comunitarios de regiones excluidas como el Cauca y Chocó, las organizaciones indígenas y los movimientos de mujeres asociados con posturas liberales.

Por otra parte, las facciones conservadoras están en grupos como la Corporación Rosa Blanca, las asociaciones de exmilitares, las víctimas de masacres como La Chinita y regiones como el Urabá antioqueño y ciertas zonas de Arauca.

Hay algunas agrupaciones en zonas grises que dependen más de las discusiones dentro de la organización. Aquí se ubica la mayoría de los consejos comunitarios, las organizaciones de mujeres en las circunscripciones y las organizaciones campesinas.

Aún no es claro cómo esas afiliaciones pueden afectar el desempeño de los candidatos. Antes de ser elegidos, su campo de acción es reducido

Alta abstención y poco liderazgo

La siguiente gráfica muestra los resultados de las elecciones locales más recientes en estos territorios, donde además se nota que la abstención allí es bastante elevada:

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de escrutinio de la Registraduría Nacional del Estado Civil.
La falta de liderazgo local es evidente. Las campañas a las circunscripciones serán de interés y atención regional —o a veces local—. Con frecuencia los candidatos a las circunscripciones acompañarán a los aspirantes tradicionales a la Cámara y el Senado.

La violencia aumenta en algunas zonas e impide observar el desarrollo de la contienda electoral y garantizar sus resultados. Las consecuencias se observarán una vez los candidatos sean elegidos, pues la exclusión sistemática que han vivido hace difícil anticipar su comportamiento en el Congreso.

Le recomendamos: Elecciones 2022: lo que parece saberse y lo que no se sabe

Los exmilitares

Otro tema controversial es el hecho de que los exmilitares puedan aspirar a la Cámara en calidad de víctimas.

En todo caso este grupo no aún logra participar con éxito en la política local y apenas puede consolidarse en el plano nacional con algunas figuras al margen de su papel como exmilitares (este es el caso de Manuel Virguez en el MIRA). Además, ningún caso sucedió en las zonas de circunscripciones de paz. Los exmilitares tuvieron los resultados siguientes en las pasadas elecciones regionales:

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Ricardo Ruiz

*Politólogo. Trabaja en la construcción de visualizaciones de datos del histórico electoral del país junto a otras bases de datos. Govtech y las transformaciones digitales del Estado.

Foto: Senado de la República - Sin duda, uno de los debates más fuertes con los que ha empezado este ambiente preelectoral se remite a la aplicación de las curules de paz para el período legislativo (2022) y el siguiente (2026).

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Ricardo Ruiz

Contrariamente a lo que se dice en redes sociales, las curules no quedarán en manos de los exguerrilleros de las FARC ni favorecerán a la izquierda. El examen cuidadoso de las cifras dice cosas distintas.

Ricardo Ruiz*

Las reglas de juego

Aunque falta más de un año para las elecciones de 2022, ya han empezado a circular mitos sobre las curules de paz que podrían confundir a la ciudadanía.

Antes de desmentirlos, es importante recordar las reglas de juego:

  • El Acuerdo de Paz de 2016 estipuló la creación de 16 curules en el Congreso para las víctimas del conflicto. En mayo de este año, una sentencia de la Corte Constitucional avaló el cumplimiento de este compromiso.
  • Los nuevos congresistas serán los candidatos más votados en cada una de las 16 circunscripciones que se pueden ver en el siguiente mapa:
  • En esas elecciones no pueden participar excandidatos al Congreso que se hayan lanzado en los últimos cinco años o hayan estado en la dirección de partidos políticos durante el mismo período. Tampoco podrán participar los partidos tradicionales. Con esto se pretende asegurar la participación de personas que no habían tenido oportunidades en la política electoral.
  • Quienes aspiren a estas curules deberán aparecer previamente en el registro de víctimas o de organizaciones sociales, resguardos o consejos comunitarios afro. Con esto se pretende que las curules beneficien a los grupos más afectados por el conflicto.
  • Únicamente votarán las zonas rurales de los municipios escogidos. En un principio fueron excluidas las cabeceras de catorce municipios, pero después se decidió que podían participar todos los municipios que forman parte de las Circunscripciones Especiales para la Paz (CEP). Probablemente el municipio más beneficiado será Calamar, Guaviare, pues pese a su gran extensión (es el duodécimo en el país por tamaño) tiene apenas un puesto de votación en la cabecera municipal.

Los principales mitos

Paso ahora a examinar la veracidad de los principales mitos que se han difundido sobre las curules de paz:

  1. Las curules quedarán en manos de exguerrilleros o personas cercanas a las FARC.

En realidad, es muy poco probable que esto ocurra porque la experiencia electoral de las FARC (ahora Partido Comunes) ha sido sumamente pobre en esos territorios.

En las elecciones de 2018, la Circunscripción 3 (ubicada en el nororiente antioqueño compuesto por municipios como Cáceres, Tarazá, Ituango y Amalfi), fue donde este partido obtuvo la mayor cantidad de votos, pero aun así quedó en el puesto número 17. En la misma zona, partidos como el Centro Democrático quintuplican la votación obtenida por Comunes.

Además, el gobierno ha subrayado que el Partido Comunes no podrá interferir en la elección de las 16 curules y que ninguna será ocupada por excombatientes de las FARC.

2. Son elecciones enfocadas en la población indígena y afro

Salvo por las circunscripciones especiales números 1, 11 y 6, correspondientes a territorios de Cauca y Chocó, estas zonas están dominadas por partidos políticos que tienen poca relación con comunidades indígenas y afro.

En las circunscripciones mencionadas es donde partidos como ASI, MAIS y AICO tienen más fuerza, pero aun así están muy rezagados frente a partidos tradicionales como el Conservador, el Liberal y la U. Los Consejos Comunitarios que hay en esas zonas también tienen poca fuerza.

Lista de dominancia de partidos en las Circunscripciones de Paz

3. Son elecciones para personas que nunca han estado en política y será una oportunidad para ampliar la participación democrática 

Si bien este es uno de los objetivos de las nuevas circunscripciones, es temprano para saber si se cumplirá o no, pues el 19% de las CEP votó en blanco, anuló o no marcó su voto a la Cámara en 2018 y a los Concejos y Asambleas en 2019.

Sin embargo, seguramente habrá candidatos apoyados por líderes locales. La siguiente gráfica muestra los más votados en las CEP. El color corresponde al partido político: el rojo representa al Partido Liberal, el fucsia a Cambio Radical, el azul al Partido Conservador, el azul claro a Opción Ciudadana y el naranja al Partido de la U.

4. Las CEP no se hicieron en los lugares más afectados por el conflicto, sino donde ganó el Sí.

Esto es completamente falso. Si observamos las zonas más afectadas por el conflicto según el Centro de Memoria Histórica, resulta evidente que en gran parte de las CEP ganó el No en el Plebiscito de 2016.

Sin embargo, es discutible el hecho de que municipios donde ganó el No, como Segovia o Granada, no estén incluidos en las CEP.

Le recomendamos: ¿Qué ha pasado con las circunscripciones especiales para la paz?

5. El uribismo se verá perjudicado en estas elecciones

Si bien en las CEP dominan los partidos de la Unidad Nacional (Partido de la U, Cambio Radical y Partido Liberal), el uribismo, el Partido Conservador y el MIRA también han logrado una presencia importante gracias a las alianzas que han establecido. Por ejemplo en la CEP 16, el Centro Democrático y el Partido Conservador establecieron una alianza que podría permitirles quedarse con una curul.

6. Estas elecciones favorecerán a la izquierda

Este es uno de los mitos más difundidos, pero como vimos en el gráfico del primer mito, los partidos de izquierda tienen pocas oportunidades de ganar a menos de que candidatos de izquierda se lancen por partidos como el Verde o ASI.

Es importante recordar que, históricamente, los partidos de derecha han sido mucho más prácticos y eficientes al establecer alianzas que los partidos de izquierda. Además, en cada circunscripción solo resultará electo el candidato más votado.

7. Los líderes cocaleros dominarán las CEP

Algunos congresistas han señalado que candidatos cercanos a los líderes cocaleros podrían quedarse con las curules de paz, pero al revisar las listas de partidos y candidatos más votados en elecciones pasadas, resulta evidente que es poco probable que eso suceda.

Sería sumamente paradójico y desalentador que las víctimas del conflicto fueran apoyadas por los promotores del narcotráfico.

Aunque algunos sectores de la derecha conservadora insistan en desconocer estas curules, es muy poco probable que sean anuladas por vías jurídicas o legislativas. Los diputados y Representantes a la Cámara que decidan apoyar algunos candidatos locales transitarán por un terreno desconocido, pues estos territorios nunca habían tenido tanto protagonismo en el juego electoral.

Los candidatos que resulten elegidos serán un refuerzo importante para quienes encabecen los comicios presidenciales en cada CEP, especialmente en el caso de que haya segunda vuelta. Debemos permanecer atentos a su labor.

Foto: 5.2 Senado de la República - Aunque algunos sectores de derecha conservadora opten como posición política desconocer las circunscripciones, es muy difícil que éstas se anulen por vía jurídica o legislativa.

Le recomendamos: El Acuerdo de Paz: la resiliencia ante la incertidumbre

Colofón:

En un poco más de dos semanas habrá elecciones atípicas para la Alcaldía de San Onofre, un municipio que pertenece a la Circunscripción 8. Lo que ocurra puede ser visto como un preludio a las curules de paz.

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*Politólogo. Trabaja en la construcción de visualizaciones de datos del histórico electoral del país junto a otras bases de datos. Govtech y las transformaciones digitales del Estado.

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