Óscar Mesa, autor en Razón Pública
foto: Alcaldía de Medellín

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La empresa operadora del sistema interconectado nacional prendió las alarmas sobre un eventual racionamiento eléctrico. ¿Qué está pasando, qué ha hecho el gobierno, qué se puede hacer?

Óscar Mesa Sánchez*

La situación de los embalses  

Aunque ya estamos en los primeros días de abril, sigue siendo válida mi afirmación: “Nadie sabe si habrá racionamiento en 2024”.

Pero tenemos algunos elementos para ser optimistas. Después de un descenso vertiginoso durante el primer trimestre del año y de acercarnos a niveles críticos en casi todos los embalses y en el agregado nacional, en los últimos días la energía almacenada en los embalses está casi estabilizada.  Parece que logramos superar el evento de El Niño, a pesar de que las autoridades energéticas han sido omisivas frente a la amenaza e incluso intentaron tomar medidas contraproducentes. Abusando de los refranes populares, ‘no hay bobo de malas’. Afortunadamente, porque el impacto mayor de un eventual racionamiento recaería sobre la población y la economía.

Las cuentas de tendero: la demanda diaria está alrededor de 237 GWh, que se abastecen por las plantas térmica, 88 GWh, y 149 GWh de generación renovable y fundamentalmente hidráulica. Como se puede ver en la figura 1, el almacenamiento en marzo cayó en promedio 54 GWh por día y está actualmente en 5978 GWh. Si todo permaneciera como en marzo se podría llegar a estados críticos en un par de semanas, teniendo en cuenta que gran parte de la energía almacenada en el sistema de Bogotá está atrapada y no se puede utilizar porque la prioridad es el acueducto.

Sin embargo, abril parece llegar con lluvia. El 4 de abril los aportes fueron 75% del promedio para la fecha, cuando en marzo eran inferiores al 50%, y en lo que va del mes los aportes acumulados son el 58% del acumulado promedio. Además, la tendencia de la hidrología es a aumentar los aportes, como se verá al final de este artículo.

Le recomendamos: Alta tensión por las elevadas tarifas de energía y gas

Las cifras del DANE muestran que el 77 % del suelo agropecuario en Colombia se destina a la ganadería, y apenas el 9,2 % se destina a la producción agrícola

La advertencia

Claro que la predicción del clima no es perfecta, el clima tiene una variabilidad natural que no se puede ignorar, además, estamos en terrenos no observados debido al cambio climático.  Existe también la posibilidad de que se desarrollen eventos negativos como incidentes que produzcan la salida de centrales. Sin embargo, esta última contingencia no justifica programar un racionamiento.

Por otra parte, hay que aceptar que puede haber dificultades en algunas zonas para abastecer los picos en la demanda de potencia. Por todo esto es justificada la advertencia de XM, la operadora del Sistema Interconectado y administradora del Mercado de Energía Mayorista de Colombia, y las medidas de emergencia que proponen son adecuadas. Ante la gravedad de un eventual racionamiento es prudente tener un margen de seguridad.

Las instituciones

Aprendí de mi padre que un negocio bueno debe ser bueno para todas las partes. En lo fundamental, la estructura del sector eléctrico colombiano cumple con tal premisa, sin desconocer que hay aspectos por mejorar. Antes de la constitución del 91 y la estructuración del sector con la ley 143 de 1994 se tenía un sector estatizado, con operación centralizada.

Tal medida simplista traería como consecuencias el desabastecimiento en el cercano, mediano o largo plazo. Da las señales equivocadas para la operación y desincentiva la inversión, pues, nadie invierte para perder.

Foto: Alcaldía de Bogotá
El Estado tenía que invertir una porción significativa del presupuesto nacional en el sector y, aun así, la cobertura no era la actual y se presentaron varios racionamientos con inmensos costos económicos, sociales y políticos. Con la entrada del sector privado, el Estado liberó recursos para invertir en sectores más estratégicos como la educación, la salud y la justicia. El sector privado recibe una remuneración adecuada a su inversión y a los riegos que asume.

Todo lo anterior es vigilado por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), un organismo altamente técnico e independiente en el que también está el gobierno. Los consumidores hemos ganado en lo que se refiere a cobertura y confiabilidad. En los treinta años de operación del nuevo sistema no ha habido ningún racionamiento, a pesar de la ocurrencia de siete eventos El Niño.

En mi concepto, las instituciones del sector eléctrico requieren mayor participación de los consumidores. Entre las funciones de la CREG está representar el interés de los mismos, pero en los mecanismos económicos como la bolsa, contratos de largo plazo y subastas, sólo los grandes consumidores tienen participación. La crisis de las tarifas en la costa ilustra esto.

Los errores del gobierno  

Existen maneras de agravar el problema al intentar solucionarlo, lo que es más común de lo que se cree: los análisis de experiencias en accidentes y los estudiosos de la mente confirman que esta fatal advertencia, que contradice el optimismo detrás del dicho de que toda crisis, es una oportunidad. Es posible que sea una trampa. Ambas posibilidades existen ¿cuál será la escogida depende de las decisiones?

Por ejemplo, el gobierno ha amenazado con un control de precios. Hay un borrador de resolución de la CREG que pone un tope a los precios de la bolsa de energía. Tal medida simplista traería como consecuencias el desabastecimiento en el cercano, mediano o largo plazo. Da las señales equivocadas para la operación y desincentiva la inversión, pues, nadie invierte para perder.

Además, no se tomó ninguna medida preventiva de ahorro. La demanda en marzo aumentó un el 4,8% respecto a febrero y el aumento compuesto anual es de 2,62% desde 2016. La experiencia de ‘ahorrar paga’ llevada a cabo en 2015-2016 no se aprovechó a pesar de que varios la propusimos oportunamente.

Las exportaciones a Ecuador, también parece, no se justifican ante el riesgo de racionamiento.

Se han propuesto reformas regresivas del sistema, motivadas por el desprecio por lo técnico y por meras ocurrencias ideológicas.  Cualquier reforma requiere de elementos fundamentales: un diagnóstico certero y el diseño de cómo los cambios propuestos pueden atender las fallas detectadas, además de un necesario plan de acción que no ignore los detalles técnicos.

Adenda: pronóstico del clima

De acuerdo con los modelos y boletines de la NOAA, el evento El Niño 2023-2024 continua, el océano Pacífico tropical sigue anómalamente cálido, pero, la fase de debilitamiento ya inició y es muy probable que, para el fin de la primavera, comienzo del verano del hemisferio norte, estemos en una fase neutra.

De allí en adelante, para el segundo semestre, lo más probable es el desarrollo de un evento La Niña. La Figura 2 muestra que, de acuerdo al índice multivariado, el actual evento es el cuarto más intenso en el registro. Si se extrapola la tendencia de los demás eventos, se confirma la predicción anterior de que las condiciones neutras llegarán aproximadamente para junio.

Por otro lado, durante el trimestre marzo-abril-mayo, la dependencia de las lluvias en Colombia en el evento El Niño es menor que para el trimestre diciembre-enero-febrero. La Figura 3 presenta el mapa del coeficiente de correlación entre la precipitación en cada punto de nuestra geografía y el índice ONI para este trimestre.

Como puede verse, estadísticamente la correlación no es significativa para la mayoría de Colombia. Esto significa que el hecho de que el mar esté caliente no implica que las lluvias en Colombia vayan a ser mayores, menores o normales. Es decir, la mejor predicción respecto a lluvias es la climatología, la distribución completa con su media y su desviación estándar.

La demanda en marzo aumentó un el 4,8% respecto a febrero y el aumento compuesto anual es de 2,62% desde 2016. La experiencia de ‘ahorrar paga’ llevada a cabo en 2015-2016 no se aprovechó a pesar de que varios la propusimos oportunamente.

La Figura 4 presenta las observaciones para Medellín. Como se ve durante enero, febrero y marzo, la sequía que se venía presentando en el 2023 continuó, pero en abril hay una recuperación de las lluvias, siguiendo el ciclo anual. Sin embargo, no se puede afirmar lo mismo para los caudales de los ríos. Los suelos y acuíferos tienen un déficit de humedad, lo que retrasa la recuperación de los caudales.

Lea en Razón Pública: El Niño avanza pese a las lluvias

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Óscar Mesa

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Óscar Mesa

* Profesor Titular de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

Foto: Corpocesar

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El fenómeno El Niño no alcanza todavía su máxima intensidad. Con proyecciones de menos lluvia, Colombia deberá estar lista para tomar las medidas necesarias.

Óscar Mesa Sánchez*

Los efectos en la temperatura

A pesar de las lluvias que nos trajo octubre, el fenómeno de El Niño está presente desde abril y con certeza irá hasta abril-mayo del año entrante. Hay algo de incertidumbre sobre su duración y cuál será su intensidad máxima.

Actualmente, este se caracteriza como un evento intenso porque según su indicador más utilizado, la anomalía de temperatura superficial del mar en la región por el Niño3.4 está en 1.8 °C (región del este y centro del Pacífico tropical, entre latitudes 5N y 5S, y longitudes 170 y 120 Oeste, ver gráfica 1 para un mapa).

Como se puede apreciar en la gráfica 1, todas las regiones usadas como indicadores del fenómeno El Niño están más calientes que lo normal, vienen calentándose desde abril y no muestran tendencia a disminuir, es decir que no ha llegado el pico todavía.

En general, los efectos sobre Colombia del fenómeno son de disminución de las lluvias, aumento de la temperatura, aumento de la evaporación y disminución de los caudales de ríos y quebradas.

Puede leer: El fenómeno El Niño (2023-2024)

Los efectos en los caudales

La gráfica 2 ilustra el efecto sobre los caudales de los ríos que alimentan los embalses del sistema hidroeléctrico interconectado colombiano. Desde aproximadamente mayo los valores están por debajo del promedio, destacándose septiembre con aproximadamente el 50% del promedio.

todas las regiones usadas como indicadores del fenómeno El Niño están más calientes que lo normal, vienen calentándose desde abril y no muestran tendencia a disminuir, es decir que no ha llegado el pico todavía.

En octubre hay una recuperación debido a las lluvias, pero no se alcanza el promedio. Estos caudales agregados muestran bien cuál ha sido la hidrología sobre la zona Andina y Caribe, donde se encuentran los proyectos hidroeléctricos.

Por su parte, noviembre inició con pocas lluvias y el panorama para el resto del año y el primer trimestre del entrante es seco de acuerdo con los pronósticos.

La evolución de El Niño

Se espera que el fenómeno tenga su máximo punto en diciembre-enero, con probabilidad de alcanzar valores de calentamiento de 2 °C o más en la región Niño3.4. La gráfica 3 muestra una comparación del actual evento con los anteriores, desde 1950. Los tres eventos más intensos son los de 1982-83, 1997-98 y 2015-2016. No se descarta que este pueda superar alguno de ellos.

De la gráfica 3 también se aprecia que la evolución de todos los eventos es semejante: inician, tienen el máximo y terminan aproximadamente en las mismas épocas del año, aunque hay algunas excepciones de eventos más largos. De allí se deduce que es probable que este evento esté terminando hacia mayo de 2024, aunque no hay certeza. La gráfica 4 muestra las predicciones del centro europeo que soportan estas predicciones.

El calentamiento ha cambiado

Una de las características diferentes de este evento en comparación con los anteriores es que el calentamiento no ha estado restringido a las regiones tropicales, sino que se ha extendido a las extras tropicales.

La gráfica 5 muestra la comparación con uno de ellos, el de 1997-98. La explicación de esta diferencia está en el calentamiento global. Entre las consecuencias se encuentra la temporada de huracanes, que ha sido muy activa en comparación con los años con El Niño en el pasado.

Este calentamiento extra tropical también puede tener consecuencias en los efectos sobre las temperaturas y precipitaciones en todo el planeta, lo que se ha denominado las interconexiones. Esta circunstancia se suma al carácter caótico natural del clima y aumenta la incertidumbre en las predicciones porque estamos recorriendo territorio nuevo.

Las lluvias

Las predicciones sobre las lluvias de Colombia son de disminución, sobre todo en las regiones Andina, Caribe y Pacífica. En la Amazonía y Orinoquía los efectos son menores, incluso puede haber alguna recuperación de las lluvias. La gráfica 6 muestra las predicciones del centro europeo para el primer trimestre del 2024.  Sin duda, el modelo europeo está entre los mejores.

Los efectos merecen atención

Como hemos repetido en estas páginas, los efectos para la hidroelectricidad, el abastecimiento de agua, la agricultura, ganadería, los incendios forestales y la salud son mayores y merecen atención de todas las autoridades y de la ciudadanía en general. Sobre la prevención de un racionamiento eléctrico se entró en algún detalle; los acueductos veredales y de pequeñas poblaciones son muy vulnerables; y las campañas de ahorro son eficaces.

Una de las características diferentes de este evento en comparación con los anteriores es que el calentamiento no ha estado restringido a las regiones tropicales, sino que se ha extendido a las extras tropicales.

Foto: Minambiente - Durante los eventos de El Niño, los episodios de contaminación del aire en las ciudades suelen ser más graves.
Vale la pena insistir en los temas de salud, la incidencia de las enfermedades transmitidas por vectores tiende a aumentar y las medidas preventivas pueden salvar padecimientos y muertes.

Otra consecuencia algo ignorada, pero no menos importante, es sobre la calidad del aire en las ciudades. Es tradicional que en los meses de febrero-marzo se agudicen los episodios de contaminación. Durante los eventos El Niño estos tienden a ser más severos.

Los efectos sobre la salud de estos episodios son graves en infecciones respiratorias y cardiovasculares, como está bien documentado. Además, las emisiones de fuentes móviles y fijas en las ciudades no solo son altas, sino que siguen creciendo.

Durante estos meses, y agravado durante los años con El Niño, las condiciones de circulación atmosférica son desfavorables para que los vientos barran la contaminación y las concentraciones crecen por acumulación. Entre los factores importantes está la llamada inversión térmica que inhibe la circulación vertical del aire. Las restricciones a la circulación de vehículos, en particular camiones y volquetas, es una medida a la que probablemente habrá que recurrir.

Ojalá haya un buen monitoreo y valentía en la toma de decisiones, no siempre populares, que protegen la salud pública, en especial de niños y personas mayores, que son los más vulnerables.

Lea en Razón Pública: Prevenir el apagón

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Óscar Mesa

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Óscar Mesa

* Profesor Titular de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

Foto: Radio Nacional

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La sequía y la incertidumbre sobre generación energética predicen un posible apagón que podría prevenirse con el ahorro de recursos.

Óscar Mesa Sánchez*

El Niño y los racionamientos

Todos los racionamientos anteriores en Colombia han ocurrido durante el fenómeno de El Niño.

Esto no es óbice para recordar que los racionamientos tienen un origen multifactorial y no se deben solamente a la sequía asociada con los eventos cálidos del Pacífico tropical, sino también a retrasos en la entrada de proyectos, desgreño administrativo y/o fallas técnicas.

Por otra parte, he de decir que no todos los fenómenos de El Niño han producido racionamientos en Colombia. En los eventos de 1997-1998 y 2015-2016, ambos muy intensos, el sector eléctrico pudo sortear la sequía sin apagones.

Pero en 1977, 1980, 1981, 1983, 1992 y 1993, los costos económicos y políticos de los racionamientos fueron muy altos. Se estima que durante el apagón del gobierno Gaviria los costos fueron del orden de 1.600 millones de dólares. Los costos políticos fueron probablemente mayores.

Le recomendamos: El fenómeno El Niño (2023-2024)

El Niño de ahora

Actualmente estamos en un evento muy intenso que, con alta probabilidad, tendrá un pico hacia fines o principio del siguiente año. El índice oceánico actual (julio-septiembre de 2023) es de 1.3ºC, mientras que la anomalía de temperatura superficial del mar en la región NI34 es de 1.5ºC. Todos los indicadores oceánicos y atmosféricos, así como las predicciones de las principales agencias, incluyendo el IDEAM, son consistentes con un evento intenso.

Foto: Alcaldía de Medellín - Las reservas energéticas en los embalses del sector eléctrico están en 12857 GWh, un 73.21% del volumen útil.

Cada kWh ahorrado significa una disminución de costos para el sistema eléctrico que se puede compartir con el usuario que hizo el ahorro.

Aunque no es posible anticipar la duración, es alta la probabilidad de que el evento se extienda al menos hasta el mes de abril. Los efectos del calentamiento del Pacífico sobre nuestras lluvias son mayores para la temporada tradicional de verano que va de diciembre a marzo y, aunque pudiera haber una eventual recuperación de las lluvias en abril, los caudales de los ríos que alimentan los embalses no responden de inmediato por la sequía acumulada en los suelos y acuíferos.

Se ha avanzado mucho en el conocimiento de El Niño, en particular por el desarrollo de un sofisticado sistema de observación con satélites, barcos, boyas, y estaciones en tierra y mar. La predicción mediante modelos físicos o estadísticos también ha progresado, aunque todavía hay incertidumbre. Predecir la intensidad o duración del fenómeno no es comparable con la con la de un eclipse.

Los efectos de El Niño o de La Niña sobre el clima y la hidrología de Colombia se entienden bien. En general, cuando el calentamiento del océano Pacífico es mayor hay menos lluvias: la gráfica 1 muestra el coeficiente de correlación entre un índice de El Niño y las lluvias sobre Colombia para el trimestre diciembre a febrero.

Se observan valores absolutos altos para gran parte del territorio colombiano, en particular para las regiones donde están los proyectos hidroeléctricos. El signo negativo indica que cuando el mar se calienta la lluvia disminuye.

Aportes hidrológicos y reservas energéticas

Las reservas energéticas en los embalses del sector eléctrico están en 12857 GWh, un 73.21% del volumen útil: 17562 GWh. Durante el último mes, en números redondos, cada día se han generado 240 GWh, de ellos, unos 90 por centrales térmicas y 150 por centrales renovables, fundamentalmente centrales hídricas. De los 150, el aporte de los ríos es 110, y 40 es desembalse que produce disminución de las reservas.

Los caudales están a niveles muy bajos, 55% del promedio. La sequía se ha sentido ya. Una de las incertidumbres es cómo serán los aportes futuros. En un año colombiano típico, octubre y noviembre son lluviosos y a partir de mediados de diciembre inicia la temporada seca.

Durante los tres primeros meses de 2016 (período final del anterior fenómeno de El Niño fuerte), el embalse agregado bajó del 57% al 27%, es decir, aproximadamente un 10% mensual. A ese ritmo tendríamos un abastecimiento de agua para 7 meses, es decir hasta el fin mayo.

Nadie sabe cómo van a estar los aportes hidrológicos futuros, que pueden ser mayores o menores que los de 2016 aunque estemos en la misma fase de un Niño fuerte, esto se debe a la variabilidad natural (el clima no se repite) y al calentamiento anómalo de todo el planeta este año.

Tampoco se sabe la duración del evento. En promedio los eventos El Niño han durado hasta abril-mayo, pero hay casos de eventos más largos.

Ahorro es el camino

También hay que tener en cuenta que en 2016 se realizó una campaña de ahorro que tuvo excelentes resultados, se refleja en una cifra de descenso del 10% mensual de las reservas. Tampoco es prudente bajar de forma considerable los niveles de reserva, antes de que tal cosa ocurra es necesario diseñar un racionamiento preventivo para evitar un apagón total, el cual tendría costos muy superiores.

A los ingenieros nos enseñaron a ir siempre por el lado de la seguridad, creo que tal manera de proceder es sensata y le conviene a la población en general y, en este caso particular, a las autoridades energéticas. Los costos de un racionamiento son muy altos, por tal razón es sensato pensar en medidas preventivas. En particular, considero que la campaña de “ahorrar paga”, realizada en 2016, que acogió la propuesta que hicimos varios, se debería repetir aplicando los aprendizajes correspondientes.

En síntesis, la propuesta es incentivar el ahorro. Cada kWh ahorrado significa una disminución de costos para el sistema eléctrico que se puede compartir con el usuario que hizo el ahorro. Los detalles del cálculo se pueden trabajar, pero el incentivo al usuario puede ser del orden de $300 por kWh, otro tanto se ahorra entre los generadores y los distribuidores. Es económicamente un gana-gana. Desde el punto de vista ambiental también significa evitar emisiones de CO2. Otro aspecto positivo es la ganancia cultural e institucional en términos del capital social.

Actualmente estamos en un evento muy intenso que, con alta probabilidad, tendrá un pico hacia fines o principio del siguiente año. El índice oceánico actual (julio-septiembre de 2023) es de 1.3ºC, mientras que la anomalía de temperatura superficial del mar en la región NI34 es de 1.5ºC.

El tema del capital social debe de ser atractivo para el actual gobierno. Las reformas de 1994 han construido un sistema con participación privada y pública, con estabilidad regulatoria. Entre los resultados positivos está que se han sorteado dos eventos fuertes: El Niño sin racionamientos, y que el sector pasó de ser una carga onerosa para las finanzas públicas a una fuente significativa de ingresos por impuestos y contribuciones.

Hay temas por mejorar. Por ejemplo, los usuarios no regulados merecen un mejor papel en el sistema. Hay tarifas altas en algunas componentes (distribución, por ejemplo) de algunas regiones. Las campañas de ahorro han mostrado, en el pasado y en otros países, que pueden contribuir a mejorar la participación de los usuarios.

No sobra aclarar que sólo se han tocado algunos de los temas de este asunto tan complejo. Otros seguramente abordarán los temas financieros, el suministro de gas, los retrasos en la expansión y varios más que tienen clara importancia.

Puede leer: ¿Racionamiento de la energía eléctrica?

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Óscar Mesa

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Óscar Mesa

* Profesor Titular de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

Foto: Gobernación Atlántico

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El fenómeno El Niño es una realidad que se agrava con el calentamiento global. El panorama es desalentador; las acciones para mitigar sus efectos son urgentes.

Óscar Mesa Sánchez*

“Hay tres cosas que ejercen una influencia constante sobre la mente de los hombres, el clima, el gobierno y la religión

Voltaire (1756).

Colombia y el Niño

Un estudio reciente estima que el impacto económico global del fenómeno El Niño entre 1982-1983 y 1997-1998 fue respectivamente de 4.1 billones y 5.7 billones de dólares.

Esas pérdidas se distribuyen por países de acuerdo con la incidencia climática. Por supuesto, Colombia está entre los más afectados.

El Niño se define como un evento cálido que surge cuando el promedio móvil de las anomalías de temperatura en la región 3.4 Ni del Pacífico tropical está por encima de los 0,5C por tres meses consecutivos.

La reducción de las lluvias, ríos y quebradas, sumado al aumento de la temperatura, ha afectado a la agricultura, la ganadería, la hidroelectricidad, la salud, la navegación fluvial y la calidad del aire en las ciudades. Este problema se refleja en los precios de los productos que encontramos en los supermercados.

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Viene malos tiempos

Por desgracia, de acuerdo con todos los modelos de predicción, las condiciones son propicias para que la situación empeore.

Agencias internacionales como la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) afirman que hay una alta probabilidad de que el fenómeno del Niño se presente a partir de julio. El Niño se define como un evento cálido que surge cuando el promedio móvil de las anomalías de temperatura en la región 3.4 Ni del Pacífico tropical está por encima de los 0,5°C por tres meses consecutivos.

Vale la pena señalar que venimos de una Niña (condiciones más frías) que duró hasta el pasado mes de abril. Por esta razón, el Niño empezaría apenas en julio, sin importar que la temperatura actual ya supera los límites establecidos. Una razón básica es que por debajo de la superficie hay calentamiento que va a aflorar en los próximos meses.

Como se ha insistido en otras ocasiones, se ha avanzado significativamente en el estudio del fenómeno del Niño gracias a la información que proviene de satélites, barcos, boyas y estaciones en tierra y mar. Aunque todavía hay mucho por recorrer, los modelos han progresado.

El calentamiento global y el Niño

El Niño es un evento macro climático que ocurre de manera irregular una vez cada cuatro años. Su duración aproximada es de un año. Comienza en abril y tiene su punto más alto entre diciembre y enero.

Todavía hay discusión sobre el efecto del calentamiento global en la frecuencia, intensidad y duración de los eventos asociados con el fenómeno El Niño. Es evidente que, al igual que el resto del planeta, el Pacífico tropical se está calentando más rápido en el este que en el oeste. Al mismo tiempo, el cambio en la estructura vertical está aumentando la estratificación. Ambos factores son las principales causas de este problema.

Una publicación reciente muestra que la variabilidad ha aumentado, lo cual implica una tendencia hacia eventos más intensos en el este, sobre todo en la costa suramericana. De igual forma, el número de problemas vinculados a La Niña por el enfriamiento del centro aumentarían. Por ejemplo, si se parten los datos en dos tramos de 60 años, los cambios entre 1900-1960 y 1960-2020 son: El Niño muy intenso en el este (2 a 4 Ni), La Niña muy intensa en el centro (1 a 9 Ni) y El Niño muy fuerte en el centro (11 a 14 Ni).

Sin embargo, otros análisis muestran que la probabilidad de que ocurra El Niño en la región central es la que más ha aumentado. Como El Niño hace que el ritmo de aumento de la temperatura global sea mayor, para el 2023 se teme que el calentamiento llegue a 1,5°C. En 2015, en París durante el COP 21, la anterior cifra se estableció como el parangón máximo para buscar urgentes medidas de mitigación.

Algunas recomendaciones

Hidroelectricidad. Los racionamientos en 1977, 1980, 1981-1983 y 1992-1993 ocurrieron cuando el gobierno de turno tuvo que lidiar con las consecuencias del fenómeno El Niño. Durante el gobierno de César Gaviria, se estima una pérdida de 1600 millones de dólares, sin contar las consecuencias políticas.

En 1997-1998 se evitó el razonamiento gracias a la adopción de un sistema de competencia, la cooperación entre el sector privado y el público, una reglamentación clara, y, una serie de señales económicas adecuadas para la coyuntura (ley 143 de 1994).

Actualmente, por razones políticas, se propone volver al sistema anterior al apagón, lo cual implicaría una pérdida de 30 años de aprendizaje exitoso. Por este motivo, no se debe cambiar el modelo ni mucho menos las señales económicas que trasmiten las tarifas actuales. De igual forma, los precios de bolsa han permitido que se guarde agua en los embalses. La experiencia de 2016 sobre el manejo de la demanda debe retomarse.

Salud. Es claro que las cifras de incidencia de dengue, malaria y chikunguña aumentan paralelamente a los eventos asociados con El Niño. Hoy en día se conocen varias medidas de adaptación y mitigación como los mosquiteros.

El World Mosquito Program, la Universidad de Antioquia y la de Monash han realizado varios experimentos exitosos donde se reemplazan las poblaciones de mosquitos aedes aegypti silvestres, que transmiten dengue, zika y chikunguña, por aedes aegypti. Estos últimos portan la bacteria wolbachia, la cual les impide transmitir dichas enfermedades.

Vale la pena señalar otras medidas como el entrenamiento de personal en las zonas endémicas para toma de muestras, detección temprana y aislamiento.

Foto: Gobernación del Cauca - Durante el fenómeno del Niño los eventos de dengue, malaria, y chikunguya aumentan.

Actualmente, por razones políticas, se propone volver al sistema anterior al apagón, lo cual implicaría una pérdida de 30 años de aprendizaje exitoso.

Agricultura.  El manejo del agua es clave. Complementar con riego en zonas que tradicionalmente cuentan solo con lluvia es fundamental. Igualmente, las aguas subterráneas pueden ser la solución para algunas de las regiones más afectadas.

Otros sectores. La calidad del aire en las ciudades se empeora debido al aumento de los eventos de inversión térmica. El adecuado seguimiento y las emergencias que reduzcan la circulación de vehículos contaminantes es efectiva. Se espera que estas medidas sean más frecuentes entre febrero y marzo de 2024.

Aunque el número de huracanes en el Atlántico normalmente disminuye cuando empieza el fenómeno El Niño, en esta oportunidad el mar está muy caliente por lo que se espera una temporada con bastantes huracanes.

Las medidas de adaptación son bien conocidas. La sequía y el aumento de temperaturas normalmente aumentan los incendios forestales. Reforzar el monitoreo, el control a las quemas y los equipos de reacción oportuna con dotación adecuada serán fundamentales.

No sobra repetir que la actitud ante el riesgo debe ser propositiva. El catastrofismo y el oportunismo de los discursos políticos no contribuyen.

Puede leer: ¿Racionamiento de la energía eléctrica?

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Óscar Mesa

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Óscar Mesa

* Profesor Titular de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

Wikimedia Commons Edificio EPM

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Óscar Mesa

La falta de pesos y contrapesos en EPM ha llevado a dos de las peores crisis de su historia. Pero hay un modo claro de resolver el problema.

Óscar Mesa Sánchez*

Las crisis

En apenas seis meses, Empresas Públicas de Medellín (EPM) ha sufrido dos de las peores crisis institucionales de su historia.

En agosto de 2020, ocho miembros de la junta directiva renunciaron a su cargo, como forma de protesta por las decisiones del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, y el gerente de la empresa, Álvaro Rendón, sin consultarlos:

  • Quintero había presentado al Concejo de Medellín un proyecto de acuerdo para cambiar el objeto social de EPM, sin que el cambio fuera discutido y aprobado en la junta directiva.
  • El gerente demandó a los subcontratistas de Hidroituango por 9,9 billones de sin que la junta hubiera analizado los riesgos de la demanda, lo cual implicó desconocer las cláusulas de resolución de conflictos estipulados en los contratos.

Después de esta renuncia, la calificadora Fitch Ratings bajó la calificación de EPM de BBB a BBB-, por la “intervención mayor del propietario de EPM, la ciudad de Medellín, en la gestión de la empresa”.

Seis meses después, a comienzos de febrero, el gerente general de la empresa fue destituido por el alcalde Quintero. Esta nueva decisión volvió a encender las alarmas por sus posibles consecuencias para la estabilidad operativa y financiera de la empresa.

¿A qué se deben estas crisis y cómo podrían atajarse?

El milagro de EPM

EPM es una empresa tan exitosa que muchas veces ha sido presentada como “un milagro de lo público”: el ejemplo perfecto para refutar a quienes dicen que todo lo público es ineficiente.

EPM nació como una empresa municipal y hoy en día es un grupo empresarial multinacional. Durante las últimas dos décadas, la empresa le ha transferido al municipio de Medellín, su propietario, 18,3 billones de pesos, aproximadamente 6 mil millones de dólares. Las utilidades se han destinado a financiar los programas de inversión social del municipio, por ejemplo, el fondo de becas de EPM para la educación superior.

Claramente este tipo de éxito no es usual, ni en el sector privado ni en el público. En el sector privado, detrás de cada ejemplo de una empresa exitosa hay un millar de fracasos. Y en el sector público, sobre todo en el caso de monopolios, como los servicios públicos, las señales de los mercados no son tan claras y abundan los ejemplos de fracasos.

EPM es una empresa tan exitosa que muchas veces ha sido presentada como “un milagro de lo público”:

¿Cómo explicar entonces el éxito de EPM? Sin duda hay muchas explicaciones y, por eso, este es un buen caso de estudio para ingenieros, economistas, sociólogos y políticos. Ayala y Millán explicaron en 2003 el éxito de la empresa por “la combinación de la renta del recurso hidroeléctrico y los recursos humanos que permitieron desarrollarlo, pero, fundamentalmente, por el ejercicio de parte de los ciudadanos de Medellín de una forma de control de la gestión de la empresa que impidió su apropiación oportunista por la clase política”.

Y en efecto, una condición necesaria de la administración eficiente, transparente y rigurosa de EPM ha sido su autonomía del poder político.

Foto: EPM Hay que encontrar la forma de que EPM tenga un gobierno corporativo que no dependa del alcalde de turno.

Le recomendamos: ¿Por qué entutelan a EPM?

Los problemas

Pero como toda empresa, EPM tiene sus propios problemas.

El caso más reciente es el Proyecto Hidroeléctrico de Ituango (Hidroituango): la conocida falla del proyecto produjo sobrecostos por 4,8 billones de pesos, un atraso de dos años y un lucro cesante de 5,4 billones. En total, esto representa un sobrecosto del 89% respecto del costo original.

De esa manera Hidroituango pasó de ser un excelente proyecto, con un costo medio equivalente de la energía de 98 pesos por kilovatio hora (kWh), a ser apenas un buen negocio, con un costo de 186 pesos por kWh, cuando el promedio del último año ha sido de aproximadamente 200 pesos por kWh.

Aunque se reconoce la prioridad de salvar vidas y evitar una catástrofe, también importa identificar con precisión a las personas responsables de los distintos hechos que impliquen culpa o negligencia para poder establecer las responsabilidades. No parece muy acertada la estrategia de generalizar las culpas, como lo hizo la Contraloría, o de demandar a todos los subcontratistas. Bajo estas estrategias, nadie es realmente responsable. Las investigaciones y demandas deben ser mucho más precisas.

También hay otros proyectos con problemas, atrasos y sobrecostos, pero no son tan grandes como el de Hidroituango. Por ejemplo, la hidroeléctrica de Bonyic, en Panamá, y la planta de tratamiento de aguas residuales de Bello.

La falta de contrapesos

En todo caso, a mi juicio, la actual crisis de EPM nace de un problema estructural: la empresa carece de pesos y contrapesos.

El alcalde de turno tiene la facultad de nombrar a los miembros de la junta directiva y al gerente general. Además, nada le impide inmiscuirse en la administración de la empresa, presionar el nombramiento de personas que le simpaticen, o cambiar las decisiones de la empresa. Y como siempre habrá alcaldes buenos, regulares y malos, es muy riesgoso darle tanto poder a una sola persona, sin los controles correspondientes.

En su campaña y en su programa de gobierno, el hoy alcalde Quintero identificó precisamente este problema. Dijo que el gerente debería ser escogido mediante un proceso de mérito que a su vez sería confiado a una firma especializada en la “caza de talentos”. Dijo además que el período del gerente debería durar más que el del alcalde, para así reforzar su independencia.

Hidroituango pasó de ser un excelente proyecto, con un costo medio equivalente de la energía de 98 pesos por kilovatio hora (kWh), a ser apenas un buen negocio, con un costo de 186 pesos por kWh,

Años antes, ya se habían tomado algunas medidas para darle respuesta a los posibles conflictos derivados de la falta de pesos y contrapesos. En 2006 se firmó un Convenio Marco con el municipio según el cual la administración de la empresa debería estar sujeta a los siguientes principios:

  • Sostenibilidad y crecimiento;
  • Transparencia;
  • Autonomía responsable en la gestión;
  • Sujeción al objeto empresarial;
  • Eficiencia, productividad y rentabilidad del patrimonio; y
  • Rigor técnico, jurídico y administrativo.

Tanto EPM como el municipio adquirieron entonces una serie de obligaciones y, entre otras cosas, el municipio se comprometió a respetar la autonomía administrativa de EPM.

Sin embargo, el cumplimiento de tal convenio depende de la buena voluntad de las partes, y la única sanción en caso de incumplimiento parece ser la política, dado que este acuerdo no es judicialmente obligatorio.

¿Qué hacer?

EPM es una “Empresa Industrial y Comercial del Estado”, aunque la Ley 142 de 1994 permite que sea una sociedad por acciones. Considero que se trata de un error histórico.

Por eso, para corregir el rumbo de EPM, es necesario cambiar la estructura de la empresa, convertir a EPM en una sociedad por acciones y democratizar una participación del orden del 10% entre todos los usuarios, con facilidades de pago y financiación a cinco años en las cuentas de servicios.

Esto, además de representar un ingreso no despreciable de recursos (aproximadamente 2,5 billones), permitiría cambiar la estructura de la empresa y tener:

  • Gerente nombrado por la junta directiva;
  • Miembros de la junta directiva nombrados por la asamblea de socios;
  • Normas para la defensa de los socios minoritarios;
  • Estabilidad en el ejercicio de los cargos;
  • Criterios de experiencia, idoneidad, profesionalismo, honestidad y solvencia moral para los cargos;
  • Miembros independientes de la junta nombrados bajo reglas específicas para garantizar su idoneidad y su independencia.

Un efecto positivo inmediato de convertir a EPM en sociedad por acciones es la recuperación de las calificaciones crediticias, que hoy son una amenaza real para la sostenibilidad de la empresa. Pero tal vez el principal efecto positivo es la consolidación del capital social que representa EPM en el imaginario colectivo de los antioqueños.

Además de lo anterior, sería necesario conformar un grupo impulsador, redactar condiciones precisas, hacer campañas de divulgación y buscar aliados en el Concejo, y eventualmente, en el mismo alcalde, quien puede retomar sus promesas de campaña.

Se pueden introducir otros elementos, por ejemplo, puede haber participación del departamento o de otros municipios o departamentos.

De mis conversaciones en distintos ámbitos académicos y gremiales encuentro un amplio acuerdo sobre lo benéfico de la propuesta, aunque mucha incredulidad de llevarla a cabo por un cierto temor a la privatización. Creo que son temores que se pueden vencer con argumentos, hechos, e información.

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Óscar Mesa

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Óscar Mesa

* Profesor Titular de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

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Mandatarios del Caribe, expresan inconformidad frente a los servicios por parte de Electricaribe.

Óscar MesaLa Costa está hoy al borde de un apagón general debido al círculo vicioso entre falta de pago, falta de inversión, deterioro del servicio…y remedios de emergencia. Pero es posible pasar a un círculo virtuoso de pagos oportunos y nuevos operadores.

Óscar Mesa Sánchez*

Continue reading «Electricaribe: las razones de la crisis y las posibles soluciones»

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Óscar Mesa

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Óscar Mesa

* Profesor Titular de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

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Oscar MesaLos índices de ahorro de energía, el retorno de las lluvias y las proyecciones climatológicas permiten ser optimistas sobre el futuro energético inmediato. Pero las cosas no están tan bien como para olvidarnos de los problemas de fondo.

Óscar Mesa Sánchez*

 

Continue reading «¿Nos alejamos del apagón en 2016?»

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Óscar Mesa

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Óscar Mesa

* Profesor Titular de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

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Óscar MesaHay probabilidad de racionamiento eléctrico en 2016, además algunas plantas están trabajando a pérdida, la propuesta permitiría que los consumidores recibieran un pago por ahorrar. Un negocio redondo para todos.

Óscar Mesa Sánchez*

Continue reading «Una propuesta audaz para evitar el apagón que se viene»

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Óscar Mesa

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* Profesor Titular de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

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Oscar MesaNo se trata de bajar el precio, sino de subirlo…Incluir una tasa retributiva que compense el daño ambiental por cada galón de gasolina que se quema es la propuesta que ya logró un millón de firmas en Estados Unidos. ¿Alcanzará la conciencia ambiental en Colombia para impulsar esta iniciativa?

Óscar José Mesa Sánchez*

Continue reading «Precio de los combustibles y sobretasa por daño ambiental»

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Óscar Mesa

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* Profesor Titular de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

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Oscar MesaHay confusión en las palabras, hay confusión en las instituciones, hay confusión en las causas y por lo tanto hay confusión en las medidas que se adoptan para hacer frente a la emergencia invernal.

Óscar José Mesa Sánchez*

Continue reading «¿Se están derritiendo las montañas?»

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Óscar Mesa

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* Profesor Titular de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

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