Mariana Duque - Pedro Piedrahita, autor en Razón Pública
Foto: Facebook: Presidencia

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La nominación del presidente Petro al premio Nobel de Paz ha tenido un gran eco mediático. ¿Cuáles fueron las razones de esta nominación y qué tan probable es que reciba el mismo premio de Santos?

Mariana Duque Díez* y Pedro Piedrahita Bustamante**

¿Cómo funcionan las nominaciones?

En estos días han aparecido titulares de prensa rimbombantes con el anuncio de que el presidente Petro había sido nominado al premio Nobel de Paz, uno de los más prestigiosos reconocimientos que pueden darse a una persona o institución en el mundo.

La pretensión de equiparar las acciones de Petro con las de Nelson Mandela, Malala Yousafzai, la Cruz Roja o el Programa Mundial de Alimentos ha dado pie a todo tipo de reacciones en Colombia.

El premio Nobel de Paz se otorga cada año a la persona u organización que “(…) más haya hecho por la fraternidad entre las naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y promoción de congresos de paz”. Aunque la premiación tiene lugar el 10 de diciembre de cada año, fecha de la muerte del magnate Alfred Nobel, se da un proceso previo de postulación de personas o entidades, de manera que los equipos de especialistas del premio consideran decenas, cientos o miles de candidatos.

Después de elaborar una lista larga de nominados, se crean múltiples comités que estudian los perfiles y los logros para que las cinco personas que estipule el parlamento de Noruega decidan a quién otorgar el premio.

los incumplimientos de guerrillas como el ELN en el cese al fuego; el avance y presencia de grupos paramilitares en diversas zonas del país y el aumento de actividades de redes criminales dedicadas al narcotráfico y tráfico de personas y migrantes, dejan sin credibilidad los grandes anuncios y promesas de paz del gobierno.

Lo anterior no significa que cualquier persona pueda enviar una nominación. Para hacerlo se necesita ser parte del gobierno nacional de un Estado formalmente reconocido, miembro de una alta corte o alto tribunal internacional, profesor de universidad o centro de investigación, haber recibido un premio nobel o ser parte del Comité Noruego del Nobel.
Foto: CODECHOCÓ - La inacción en asuntos relacionados con el conflicto, como la deforestación y la minería ilegal, ha causado daños ambientales de alto impacto.

Puede Leer: ¿En qué va el proceso de paz con el ELN? Retos y oportunidades para el 2024

¿Por qué fue tan sonora la postulación de Petro?

Posiblemente por dos razones.

La primera: estas nominaciones son técnicamente secretas; la fundación Nobel ha estipulado con toda claridad que la lista no se divulga y que se guarda durante 50 años antes de hacerse accesible al público.

En Colombia se conoce la nominación del presidente Petro porque Rasmus Hansson, el congresista noruego que realizó la postulación, hizo público el hecho a través de sus redes sociales y recibió una respuesta de Petro en estas mismas redes.

De aquí viene la segunda razón: detrás de esta postulación suele haber el interés de hacer visible a alguien en la agenda pública nacional o internacional; podríamos estar hablando de Petro, o del mismo Hansson.

Conviene recordar que este activista y parlamentario ecologista fue quien nominó a la activista iraní Narges Mohammadi, laureada en el 2023, sentenciada a 31 años de prisión en su país por la defensa de los derechos de las mujeres. Este antecedente ha dado más visibilidad a la nominación de Petro, sin que esto signifique mayor posibilidad de ganar que cualquiera de los otros nominados.

¿Por qué la nominación?

Según Rasmus Hansson, la nominación se debe a la continuación de los procesos de paz, la política de paz total en Colombia y su acción por el cambio climático. Los primeros dos puntos encajan bien con el propósito del premio Nobel de Paz, aunque el presidente no tenga resultados concretos.

La comunidad internacional ha acogido favorablemente la propuesta de negociar con todos los grupos armados por su carácter novedoso, si tenemos en cuenta que en los procesos más tradicionales solamente se negocia con grupos que tienen agendas políticas. El hecho adicional de abrir espacios de diálogo incluyentes o con mayor participación de comunidades excluidas también suele ser visto como un ejemplo para otros procesos de paz en el mundo.

Un candidato improbable

Los avances de la “paz total” todavía no son claros y los incumplimientos de guerrillas como el ELN en el cese al fuego; el avance y presencia de grupos paramilitares en diversas zonas del país y el aumento de actividades de redes criminales dedicadas al narcotráfico y tráfico de personas y migrantes, dejan sin credibilidad los grandes anuncios y promesas de paz del gobierno. Además, la inacción en otros asuntos que involucran el conflicto en Colombia ha generado daños ambientales de alto impacto, como la deforestación, el incremento de cultivos de coca y la minería ilegal, entre otras prácticas que ocurren de manera paralela a los diálogos, y que evidencian, una vez más, que aunque el presidente Petro hable mucho de la protección ambiental, en la práctica pocos logros se evidencia.

detrás de esta postulación suele haber el interés de hacer visible a alguien en la agenda pública nacional o internacional; podríamos estar hablando de Petro, o del mismo Hansson.

La nominación del presidente Petro al premio Nobel tiene el peso que los medios de comunicación decidan darle, que de ser bien capitalizado podría constituir un espaldarazo a la política de paz total que quiere llevar a cabo este gobierno.

El problema es que el país está lejos de controlar los focos de violencia y la política de paz total no ha pasado de ser una buena intención. Todavía tiene problemas en sus métodos y alcances.

En este panorama nacional, la discusión de una posibilidad de un Nobel resulta tan remota como insignificante. En otras palabras, no hay nada de especial en esta nominación, más allá de la importancia mediática que se le ha dado.

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Mariana Duque - Pedro Piedrahita

Escrito por:

Mariana Duque - Pedro Piedrahita

*Investigadora del centro de pensamiento Humanitarian Outcomes y docente de la Universidad Bolivariana.
** Director del pregrado en Ciencia Política de la Universidad de Medellín.

ISSN 2145-0439

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