Luis Eduardo Gonzalez Lozano, autor en Razón Pública
Foto: DNP

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Hasta donde cambió realmente el proyecto del Plan de Desarrollo durante su trámite parlamentario, cuáles son sus metas y cuál su desafío.

Luis Eduardo González Lozano*

Lo novedoso

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2022-2026 Colombia Potencia Mundial de la Vida desafía el orden tradicional del país. Dentro de este orden conservador, las organizaciones populares son débiles y los derechos sociales se conceden de manera gradualista; el PND aspira a cambiar estas dos realidades.

Por eso el Plan subraya la necesidad de un nuevo contrato social que respete todas las formas de vida, tanto las personas y sus necesidades como la riqueza ambiental y nuestra relación con ella.

Este plan es inspirador por sus mensajes poderosos. Uno de ellos es la ordenación del territorio en torno al agua. Se destaca también el papel de los Diálogos Regionales Vinculantes (DRV) para definir el Plan, diálogos que llevaron a la práctica la democracia participativa que introdujo la Constitución del 91.

¿Pero por qué es tentador que la vida esté en el centro? Porque en una democracia todos deberíamos tener cabida y nadie debería quedar excluido. Además, la vida es valiosa en todas sus formas y, por lo tanto, debemos protegerla.

El Plan recupera la idea de no tener apenas una justicia administrada por el «Estado Gendarme», como en su tiempo señaló el gobierno Barco en su Plan de Economía Social. El nuevo PND quiere restablecer ese papel activo del Estado en la búsqueda de la justicia ambiental, social y restaurativa.

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Lo que el Congreso aprobó y lo que cambió

Estos fueron los elementos del Proyecto que se conservaron y los cambios principales que introdujo el Congreso y se plasmaron en la Ley que fue aprobada el 5 de mayo.

Este plan es inspirador por sus mensajes poderosos. Uno de ellos es la ordenación del territorio en torno al agua. Se destaca también el papel de los Diálogos Regionales Vinculantes (DRV) para definir el Plan, diálogos que llevaron a la práctica la democracia participativa que introdujo la Constitución del 91.

Foto: Gobernación del Tolima - La economía popular hace parte del eje de seguridad humana y justicia social del PND; se resignifica la participación de sus actores, por ejemplo, los tenderos y los vendedores ambulantes.
Las bases del PND 2022-2026 se mantuvieron en su formulación original, que consta de cinco transformaciones, un capítulo sobre paz total e integral y una sección dedicada a los actores diferenciales para el cambio, que son ocho en total. Cada transformación se divide en catalizadores y componentes.

La primera transformación se refiere al ordenamiento del territorio alrededor del agua y la justicia ambiental. Considero que esta es la parte más significativa del Plan, puesto que cambiará la planificación y el desarrollo mediante el Sistema de Administración del Territorio (SAT) y la actualización del Catastro Multipropósito.

Esta transformación fue la única en la cual el Congreso no modificó las metas acordadas entre Planeación Nacional y otras entidades del gobierno.

En cuanto a la formalización de la propiedad rural en pequeñas y medianas unidades, la meta es alcanzar 3,9 millones de hectáreas. La meta de entrega de tierras es de 3 millones de hectáreas, y se pretende que el 70% del área geográfica tenga un catastro actualizado al final del periodo 2022-2026.

La segunda transformación es la de seguridad humana y justicia social. Esta transformación consta de 27 componentes y 131 subcomponentes. Se trata de atender las demandas más importantes de las comunidades en los DRV, como la protección social universal, la prioridad de los derechos y las libertades fundamentales, y la defensa de los territorios y sus comunidades.

La idea es expandir las libertades o capacidades de las personas para lograr su pleno desarrollo humano. Un buen ejemplo es el de la economía popular, que reconoce la presencia de los tenderos de barrio y los vendedores ambulantes, pero ya no los ve desde una perspectiva meramente asistencial.

El Congreso aumentó de 6 a 12% la meta de aumento anual de los ingresos de los micronegocios de economía popular durante este cuatrienio, un propósito más ambicioso y coherente con los resultados de la Encuesta de Micronegocios del DANE en 2022.

Además, se eliminó el indicador del promedio de horas semanales que las mujeres jefas de hogar dedicaban al cuidado de niños, niñas, adultos mayores o personas con discapacidad. También se actualizaron las cifras de referencia y la meta para los fallecidos en accidentes de tráfico.

La tercera transformación se refiere al derecho humano a la alimentación. La idea es garantizar gradualmente que todas las personas tengan acceso a una alimentación adecuada según sus necesidades. Esta transformación complementa la territorial, ya que propone estrategias para regular la producción agropecuaria.

También se establecen vínculos entre el acceso físico a los alimentos y elementos como cadenas de suministro eficientes, digitales y una infraestructura de transporte mejorada.

Durante el trámite parlamentario se ajustaron algunas de las metas incluidas bajo este eje. La de producción en cadenas agrícolas prioritarias aumentó de 38,9 a 39,1 millones de toneladas de alimentos. Además, el número de instalaciones portuarias fluviales a ser intervenidas durante este gobierno pasó de 96 a 117.

La cuarta es la transformación productiva, internacionalización y acción climática. Dentro de esta se incluyen políticas importantes del gobierno Petro, como la transición energética justa, segura, confiable y eficiente, así como la política de reindustrialización.

Se reconocen la baja inversión del país en investigación y desarrollo y la dependencia de fuentes de energía fósil en la matriz energética. El propósito es diversificar las actividades productivas para aumentar la competitividad del país, contribuyendo al mismo tiempo a reducir el calentamiento global y construyendo una sociedad resistente a los efectos del cambio climático.

En este contexto, el Congreso ajustó algunas cifras de las líneas base y las metas de los indicadores principales, pero en todos los casos se mantuvo la magnitud del efecto esperado.

La última transformación es la convergencia regional, que tiene en cuenta las diferencias sociales y económicas entre las regiones y los hogares colombianos.

La mayoría de nuestros municipios, más de mil en total, tienen una tasa de pobreza multidimensional superior al promedio nacional del 26%. Entre estos municipios, 281 tienen tasas de pobreza dos o más veces por encima de la media nacional.

Bajo esta transformación, el PND pretende aprovechar la infraestructura existente en las ciudades y adoptar modelos de desarrollo supramunicipales para estrechar lazos entre las áreas urbanas, entre lo urbano y lo rural, y dentro de las subregiones.

También se mejorarían los sistemas nacionales y regionales de productividad, competitividad e innovación, incluyendo más diálogo regional y con el mundo.

Durante el proceso en el Congreso, se estableció que la meta de reducción de la brecha del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) en los municipios PDET en comparación con el promedio nacional no sería un rango de entre 7,4 y 10 puntos porcentuales, sino de 10 puntos porcentuales.

Se reconocen la baja inversión del país en investigación y desarrollo y la dependencia de fuentes de energía fósil en la matriz energética. El propósito es diversificar las actividades productivas para aumentar la competitividad del país, contribuyendo al mismo tiempo a reducir el calentamiento global y construyendo una sociedad resistente a los efectos del cambio climático.

Además, se ajustó el enfoque del indicador de intervención en las vías terciarias, aclarando que se enfocaría en las vías regionales y caminos ancestrales, pero se mantiene la meta.

Todas las transformaciones se basan en tres directrices clave:

  • Mejorar las instituciones para recuperar la confianza de la ciudadanía.
  • Ampliar los mecanismos democráticos de participación.
  • Promover el diálogo, la memoria y la reconciliación entre los ciudadanos, así como la inclusión y protección de la población migrante y de los colombianos que viven en el exterior.

Las inversiones y la dificultad

El Plan Plurianual de Inversiones (PPI), que forma parte del Plan de Desarrollo, mantuvo la misma asignación presupuestaria para cada transformación, pero se realizaron ajustes en los proyectos prioritarios dentro de cada área de inversión nacional.

Para comprender estos ajustes en detalle, sería necesario un nuevo artículo. Sin embargo, conviene recordar las palabras de Jorge Iván González, Director del Departamento Nacional de Planeación quien, en reciente entrevista con El País afirmó que para los congresistas «es más importante salvar un escenario deportivo, una carretera o un hospital en su departamento que luchar por cuestiones políticas». El PPI refleja esta perspectiva.

No obstante su mensaje inspirador y novedoso, es importante notar que la ejecución del Plan enfrenta desafíos significativos. Como escribió Jorge Armando Rodríguez en esta revista, el problema del PND es el desbalance entre la ambición y la capacidad de ejecución.

Queda por ver cómo se hará realidad esa nueva visión de país bajo un gobierno que quiere superar la lógica de planeación sectorial y conservadora, con una ciudadanía cada vez más activa. El propósito es ser la potencia mundial de la vida.

Puede leer: El Plan Nacional de Desarrollo gira alrededor del agua

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Luis Eduardo Gonzalez Lozano

Escrito por:

Luis Eduardo Gonzalez Lozano

*Economista de la Universidad del Rosario, MBA en Administración de Negocios del Colegio de Estudios Superiores de Administración, analista de datos y negocios, investigador y gerente de proyectos.

ISSN 2145-0439

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