Julder Gomez, autor en Razón Pública
Foto: Foro

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Una reflexión sencilla y una invitación convincente para que usted sea parte del país mejor que necesitamos.

Júlder Gómez*

La tentación de simplificar 

Para un ciudadano común y corriente, la democracia es deseable por muchas razones, pero es difícil saber cómo participar en ella. La mayor parte del día hay que destinarlo a trabajar y para formarse una opinión sobre los asuntos públicos, sobre lo que está pasando o lo que habría que hacer en el país o en la ciudad, no queda mucho más tiempo que el destinado a transportarse de la casa al trabajo, o algo así. 

Pero las dificultades más importantes aparecen justo en ese breve espacio de tiempo: casi todos los problemas de los que se habla en las noticias, en las redes y en los blogs son problemas relativamente complejos, están llenos de detalles y, como dicen, “el diablo se oculta en los detalles”. 

Entonces surge la tentación de simplificarlo todo: si todas las personas se pudieran dividir en buenas y malas, si todos los problemas fueran “en el fondo” el mismo problema y una sola forma de actuar fuera la solución para todos ellos, si las cosas fueran así de simples, entonces lo tendríamos todo resuelto. 

Y la tentación de simplificarlo todo aumenta cuando oímos decir eso: que alguien, o un grupo de personas, conoce las necesidades y preferencias de todos o de casi todos, que son “esencialmente” las mismas, que hay una estrategia para resolverlo todo, en el largo plazo. 

Como la mayor parte de la gente sólo habla con personas que se parecen mucho entre sí, resulta muy difícil salir de esta especie de ignorancia populista.

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El remedio 

La solución parece obvia: sumarle voces a la conversación, para que resulten comprensibles los problemas en su complejidad y para que, tal vez, los ciudadanos respaldemos estrategias de solución más depuradas, con mayores probabilidades de éxito. 

Foto: Datos abiertos Foros no para que hablen sólo los humanistas, sino para que moderen las discusiones entre los representantes de los diversos sectores de la sociedad.

Pero lo que necesitamos, además de los foros técnicos y personalísimos, son foros públicos.

Pero cuando, con esta intención, instituimos foros o espacios de discusión sólo para los técnicos o los científicos y para las grandes personalidades o influenciadores, dejamos por fuera la voz de los ciudadanos comunes y corrientes, y nos quedamos cortos en la solución, muy cortos. 

Por supuesto que debemos oír la voz de la ciencia y la técnica, así como también está claro que a muchas personas les resulta placentero e instructivo atender a la voz de los influenciadores. 

Pero lo que necesitamos, además de los foros técnicos y personalísimos, son foros públicos. Los foros públicos pueden albergar una mayor pluralidad de voces, pueden incluir las voces que menos se escuchan, pueden permitir un desarrollo razonable de los desacuerdos y pueden hacer manifiesta la diversidad de perspectivas de quienes vivimos en este país y en sus ciudades. En suma, los foros públicos pueden ayudarnos a superar la aparente simplicidad de los problemas públicos, pueden facilitar la participación de todos en la democracia.

Dónde y cómo

Estos foros pueden ser facilitados, entre otras, desde las escuelas, departamentos o facultades de artes y humanidades, por las universidades. No para que hablen sólo los humanistas, sino para que moderen las discusiones entre los representantes de los diversos sectores de la sociedad; no sólo para que los técnicos y los científicos digan qué deberíamos hacer, sino para aclarar las propuestas y sus distintas consecuencias prácticas sobre distintos componentes de la sociedad; y, sobre todo, para permitir y difundir más información acerca de las opiniones, las preferencias y las razones por las que la gente piensa y prefiere lo que tendría que ser tenido en cuenta por los políticos que quisieran estar a la altura de la complejidad de nuestros problemas.

Dado que se necesitan muchos foros públicos y una cierta armonía entre tantas voces, resulta además muy conveniente que quienes ya los venimos organizando hace algún tiempo y buscamos seguir haciéndolo, como es el caso de la Universidad EAFIT y de otras organizaciones, nos conectemos para facilitar la comunicación pública en beneficio de la democracia.

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Julder Gomez

Escrito por:

Julder Gomez

*Profesor e investigador del Área de Lenguaje de la Escuela de Artes y Humanidades de la Universidad EAFIT

ISSN 2145-0439

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