Juan Antonio Zornosa Bonilla, autor en Razón Pública
Foto: Alcaldía de Medellín

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La sanción por participación en política al exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, ha generado revuelo en la discusión nacional. Al mismo tiempo, desvela algunas de las jugadas y prácticas que veremos en la precampaña de los próximos meses.

Juan Antonio Zornoza*

El preludio a la sanción

El 9 de mayo de 2022, a las 9:14 pm, el exalcalde de Medellín, Daniel Quintero publicó un video en su red social, en el que aparece en una camioneta accionando la palanca de cambios, mientras pronuncia las palabras “El cambio, en primera”. En esos días de agitada campaña presidencial, el entonces presidente Iván Duque, el general Zapateiro y el ministro Molano ya habían hecho pública su simpatía por el candidato de sus afectos.

A 18 días de las elecciones presidenciales de 2022-2026, la Procuraduría decidió suspender provisionalmente por tres meses a los alcaldes de Medellín Daniel Quintero, y de Ibagué, Andrés Hurtado, así como a un concejal y personero por “presunta y reiterada intervención en actividades y controversias políticas”. 

La Procuraduría consideró que en distintas declaraciones el alcalde Quintero habría incurrido en participación política, particularmente en el referido video. 

El Ministerio Público consideró que tenía la facultad de destituir, suspender e inhabilitar funcionarios públicos, lo que desató un debate jurídico en torno al antecedente del fallo de la Corte Interamericana de Derecho Humanos en el caso del exalcalde de Bogotá Gustavo Petro.

En dicho fallo, el tribunal advierte que no se pueden conculcar derechos políticos como inhabilidad o destitución a ciudadanos elegidos por voto popular a través de sanciones administrativas de un ente como la Procuraduría, porque sólo los jueces pueden imponer este tipo sanciones disciplinarias. 

Daniel Quintero ya tenía una investigación abierta en la Procuraduría por posible participación en política durante las elecciones legislativas del 13 de marzo. La Procuradora General de la Nación diligentemente ordenó abrir una investigación para determinar si el mandatario participó en política a favor del Pacto Histórico, y determinó la suspensión del alcalde por 3 meses. 

Para cumplir con esta suspensión provisional, se delegó a la entonces secretaria de Salud de la Alcaldía de Medellín, para reemplazar al alcalde durante su ausencia temporal. La designación fue demandada ante el Consejo de Estado alegando que la secretaria de Salud de la alcaldía no formaba parte del movimiento Independientes.

El Consejo de Estado confirmó que Jennifer Andree Uribe Montoya, secretaria de Salud, efectivamente formaba parte del movimiento Independientes, al ser designada como alcaldesa encargada del Distrito Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación de Medellín, mientras que el alcalde titular de Quintero cumple la suspensión provisional decretada por la Procuraduría por participación en política. 

No obstante, el gobierno de Iván Duque nombró a Juan Camilo Restrepo, funcionario de su gobierno, como alcalde encargado. Una vez terminaron los tres meses el alcalde Daniel Quintero, se reintegró a sus labores, y finalmente renunciaría al cargo antes de terminar su periodo.

La sanción para Quintero

El proceso disciplinario adelantado por la Procuraduría siguió su curso y desde principios de 2024 anunció que fallaría el día 3 de julio a las 9:00 am. El exalcalde de Medellín dijo en la audiencia de los alegatos de conclusión de su defensa que, dependiendo del fallo del Ministerio Público, recurrirá a instancias internacionales, y advirtió que se encuentra en Washington para tomar las medidas correspondientes. 

“La Procuraduría, un órgano administrativo y no penal, que quiere sacar a uno de los candidatos a la presidencia por tres razones: la primera por un video en campaña, dos por haber votado, acto que vigila la Registraduría y que ejerció como alcalde, y tres, por haber pedido justicia en un proceso electoral”. Quintero, publicó en sus redes un texto en el que dice no haber participado indebidamente en política en las pasadas elecciones presidenciales. 

Según Quintero, el fallo de este ente buscaría inhabilitarle por 15 años, para evitar su posible participación en las elecciones presidenciales de 2026. “No tengo duda de que la procuradora Margarita Cabello seguirá adelante”, dijo el exalcalde.

Como ya es conocido, en el fallo de primera instancia del 3 de julio, el ente de control determinó que Quintero quedará inhabilitado por un plazo de seis meses para ejercer cargos públicos y, dado que Quintero ya no está ejerciendo su cargo, a la sanción se suma una multa de 104 millones de pesos. 

Según la Procuraduría, Daniel Quintero hizo públicos contenidos que mostraban afinidad por una coalición política particular. 

Con esta sanción, Quintero aún podría participar en las elecciones de 2026. Cuando aún faltan más de dos años para el relevo presidencial en Colombia, este tipo de acciones ha polarizado aún más la atmósfera política en el país.

“Es a partir y gracias a la figura del alcalde que las comunicaciones terminaron generando eco y malestar (…) Lo que hizo fue convertirse en protagonista de comportamientos”, afirmó el procurador Luis Fernando Casas Farfán, quien reiteró: “Fue el propio disciplinado el que publicó las imágenes en su cuenta de X … para el órgano de control lo que se censura no es la publicación de la fotografía en un medio de comunicación, sino que sea él mismo en una cuenta suya el que lo haya publicado”.

“La procuradora volvió a infligir la convención americana de derechos humanos. Ningún funcionario administrativo le puede quitar los derechos políticos a ningún ciudadano o ciudadana de Colombia”, dijo el presidente Petro

De cara a la precampaña

Con esta sanción, Quintero aún podría participar en las elecciones de 2026. Cuando aún faltan más de dos años para el relevo presidencial en Colombia, este tipo de acciones ha polarizado aún más la atmósfera política en el país. 

Ya los distintos movimientos y partidos políticos lo interpretan a su favor, se descalifican mutuamente y consideran que su accionar es el más atinado para llegar al ejercicio del poder y llevar a cabo sus desconocidos proyectos.

La opinión pública y los medios de comunicación se dedican hoy a barajar nombres de todas las corrientes políticas para iniciar prematuramente una campaña presidencial que probablemente tendrá resultados sorprendentes y alejados de las cábalas que se tejen por estos días.

Sin embargo, nadie habla aún de contenidos programáticos ni de propuestas concretas. Se trata, en cambio, de una precampaña sin aportes, plena de adjetivos, controversias y resentimientos. 

Es probable que durante los dos años restantes del gobierno del presidente Petro, surjan liderazgos que cuenten con el respaldo ciudadano suficiente para concretar un nuevo estilo en el que primen mucho más las razones y los argumentos que las pasiones y las emociones, como las que han sido generadas por este tipo de episodios.

La opinión pública y los medios de comunicación se dedican hoy a barajar nombres de todas las corrientes políticas para iniciar prematuramente una campaña presidencial que probablemente tendrá resultados sorprendentes y alejados de las cábalas que se tejen por estos días.

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

* Abogado, magister en Ciencia Política, especialista en Planeación del Desarrollo Regional y doctor en Historia de la Universidad Nacional. Profesor de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Nacional, y director del Laboratorio de Ciencias Sociales y Económicas (FCHE).

Foto: Facebook: Alcaldía de Medellín

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Van cuatro meses de gobierno, y Gutiérrez no despega. Estos son los pocos hechos y los muchos anuncios dispersos del nuevo alcalde de Medellín.

Juan Antonio Zornoza Bonilla*

Después de Daniel Quintero 

A 120 días de iniciado el segundo gobierno de Federico Gutiérrez, vale la pena examinar su gestión hasta el momento y lo que está por venir. Elegido con una votación contundente, los índices de favorabilidad probablemente lo acompañarán en la primera parte de su segundo periodo en la alcaldía de Medellín.

Pero, ¿cuál es la realidad de Medellín hoy? ¿Cómo avanza su gobierno? ¿Qué cambios se han dado en la ciudad? ¿Cuáles temas se han propuesto para el Plan de Desarrollo Distrital (PDD) y cuáles se han dejado de lado?

El resultado de las elecciones del 29 de octubre de 2023 en Medellín fue el producto de una reacción radical frente al antecesor Daniel Quintero Calle, quien dejó un saldo en rojo que catapultó los movimientos de oposición y justificó el relevo. 

Los primeros meses de Gutiérrez no han sido distintos de su mandato de 2016-2019. Al finalizar el mes de abril de 2024 no se percibe el rumbo de su gestión, aunque los medios de comunicación de los grupos económicos que le apoyaron en la campaña, anuncian cambios con bombos y platillos. 

Sin embargo el deterioro del mobiliario público, el caos vehicular, las basuras en el espacio público, la explotación sexual infantil y la sensación de inseguridad no ha cambiado con respecto a los años anteriores. 

Entonces, ¿cómo se ha reestructurado la administración distrital? ¿Cuál es la agenda de la Alcaldía de Medellín para los próximos cuatro años? ¿Se atienden los problemas más apremiantes de la ciudad?

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Ciudadanía ausente 

La semana pasada la Universidad Nacional en Medellín convocó a las dependencias de la alcaldía involucradas, al concejo distrital, gremios, organizaciones de la sociedad civil y académicos de las principales universidades de la ciudad. Las dependencias de la alcaldía anunciaron su participación, pero minutos antes de iniciarlo la cancelaron sorpresivamente. Sus aliados en el Concejo distrital también brillaron por su ausencia. No obstante, participaron activamente las organizaciones sociales y económicas, las veedurías ciudadanas y las universidades de la ciudad. 

Los primeros meses de Gutiérrez no han sido distintos de su mandato de 2016-2019. Al finalizar el mes de abril de 2024 no se percibe el rumbo de su gestión, aunque los medios de comunicación de los grupos económicos que le apoyaron en la campaña, anuncian cambios con bombos y platillos.

Se revisaron los cinco pilares de anteproyecto del plan de desarrollo: bienestar social y económico, agenda social, confianza y transparencia, infraestructura y desarrollo, y sostenibilidad ambiental.  La conclusión en general apunta en el sentido de que el Plan de Desarrollo Distrital no cuenta mecanismos efectivos de consulta ciudadana, más allá de la participación instrumental que caracterizó el primer gobierno de Federico Gutiérrez. 

La dicotomía entre lo público y lo privado debe tener un lugar en el debate político por sus múltiples impactos en la opinión pública. No hay una clara divulgación ni adecuada gestión del conocimiento para propiciar espacios de participación y discutir las posibilidades de movilidad social y lucha contra las desigualdades en Medellín. 

Es clave replantear el papel de las relaciones entre universidad, Estado y empresa; en Medellín estas relaciones han sido utilizadas por los grupos económicos y, en esa medida, han dado lugar a manipular la opinión pública sobre la percepción del Estado y sobre sus actuaciones.

La representación de las mujeres, de las juventudes y de las víctimas necesitan espacios en la discusión sobre los programas municipales, para que estas puedan diseñar una política incluyente y con enfoque interseccional. Por otro lado, el asistencialismo persistente de la administración local no permitido ejecutar políticas horizontales, participativas y vinculantes, particularmente en materia alimentaria.

Infraestructura y desarrollo

Hay que apostar a la gestión y planeación a largo plazo en lugar de seguir modelos genéricos, la administración debe enfocarse en entender la geografía, cultura y necesidades específicas de la población, lo cual implica una planeación más contextualizada y sensible a las condiciones locales. 

Los proyectos deben tener en cuenta los impactos ambientales a largo plazo para adoptar prácticas sostenibles en todas las áreas de la planificación y la gestión urbana, y apostar al cuidado y protección de las zonas verdes y las fuentes hídricas. 

El anteproyecto es tímido en propuestas e indicadores. Se necesita un ejercicio de modelación y escalas, de recolección y procesamiento de datos. Adicionalmente, el anteproyecto es conservador y está orientado a sostener y recuperar. Resulta clave apuntar a la solución de los problemas básicos de infraestructura en la ciudad.

Falta un enfoque diferencial en las intervenciones en los territorios,  faltan estrategias de alertas tempranas a riesgos en los bordes y laderas, y faltan los avances en calidad del aire con participación comunitaria. 

Medellín necesita aumentar la capacidad del relleno sanitario y adaptarse al cambio climático para mejorar integralmente los barrios populares. Las metas en sostenibilidad ambiental y calidad del aire demandan herramientas de medición y ejecución más ambiciosas. 

La gestión de riesgo de desastres es ignorada, por eso son necesarias obras de mitigación y seguimiento a planes de gestión del riesgo comunitario, porque actualmente el cuidado por la calidad del aire está relegado.

Además, se ignoran el río y el mantenimiento de la canalización, lo cual puede afectar al metro y al sistema de transporte masivo; tampoco hay estrategias ni indicadores de la situación respecto de la crítica situación en materia de ruido.

Un potpurrí de programas 

Se repiten los programas aplicados en el pasado, sin metodología ni responsabilidad. La lectura de la ciudad es homogénea, pero en la realidad todos sabemos que Medellín es un territorio con diversidades y matices muy considerables. 

El Programa Parceros se recicla como un componente estratégico de seguridad que no está orientado al bienestar de la juventud y seguirá siendo operado por la Secretaría de Seguridad y Convivencia. 

No existe un enfoque claro de prevención del delito. Los programas del pilar de planeación y gestión territorial del distrito se concentran en la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial. 

Hay que apostar a la gestión y planeación a largo plazo en lugar de seguir modelos genéricos, la administración debe enfocarse en entender la geografía, cultura y necesidades específicas de la población, lo cual implica una planeación más contextualizada y sensible a las condiciones locales.

La transición de la ciudad a distrito ha quedado relegada, y las promesas de transparencia se limitan a los encuentros mediáticos del alcalde con la ciudadanía, el reencauche del ‘gobierno corporativo’ en las entidades y la actualización de sus estatutos.

Durante los primeros cuatro meses de 2024, el enfoque policivo en la seguridad ha retornado como instrumento principal, con el mismo énfasis mediático de su primer cuatrienio. 

No se propone una estrategia de prevención integral del delito, a pesar de promover la convivencia en tres indicadores, sin una conexión sistemática en la respuesta preventiva. 

Por otro lado, no hay claridad si se va a realizar la revisión o actualización del POT, ni se observa una disposición para abrir conversaciones con los sectores sociales. Sin embargo, la creación de la Secretaría de Turismo puede potenciar este sector y contribuir a mitigar la explotación sexual como destino de ciudad.

Otro reto será recuperar la autonomía de Ruta N y su papel articulador del ecosistema CTI, complicado por la lucha de intereses ante la declaratoria de distrito de la ciudad.

También será un reto definir si la Secretaría de Innovación digital tendrá un rol central en la adaptación de la administración local a las exigencias tecnológicas, técnicas, económicas y sociales que impone el mundo actual. 

Urge adoptar sistemas robustos de gobernanza de datos, mejorar  procesos de apertura de datos públicos y desarrollar procesos con inteligencia artificial para simplificar los trámites y la comunicación con la ciudadanía. 

También se necesitan modelos de compra pública innovadores que destraben el modelo nacional y faciliten la gestión pública.

En general, la administración no apuesta a la efectiva colaboración entre diferentes sectores, academia, empresa y sociedad civil para abordar los desafíos de manera integral y aprovechar los recursos disponibles. 

El alcalde Gutiérrez ha presentado un plan mediocre que no atiende a los problemas de la ciudad de manera integral. 

En participación ciudadana, no hay cambios significativos frente al modelo de presupuesto participativo que ha sido cooptado en las comunas. Sus anuncios de campaña de investigar a su antecesor, no fructificaron, y al contrario, ha sido condenado a arresto domiciliario por desacatar una tutela orientada a cumplir con el bienestar de una de sus servidoras públicas en la Secretaría de Educación.

Es urgente examinar las relaciones inter-gubernamentales en la actual coyuntura, frente a la difícil interacción entre el gobierno nacional y algunas administraciones departamentales, distritales y municipales. 

Las transacciones políticas seguirán estando a la orden del día para complementar las tareas de los gobernantes de los tres niveles administrativos. En el caso de Medellín los recursos para la infraestructura van a seguir condicionados al diseño adecuado de programas como los de paz, educación y bienestar social.

*Con ayuda del Semillero de Gestión y Políticas Públicas Territoriales

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

* Abogado, magister en Ciencia Política, especialista en Planeación del Desarrollo Regional y doctor en Historia de la Universidad Nacional. Profesor de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Nacional, y director del Laboratorio de Ciencias Sociales y Económicas (FCHE).

Foto: Alcaldía de Medellín

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El alcalde de Medellín y el gobernador de Antioquia se han opuesto a políticas nacionales como la paz total. ¿Cómo conciliarán estas tensiones para promover el bienestar distrital y departamental?

Juan Antonio Zornoza Bonilla*

Relaciones en tensión

Los resultados de las elecciones del 29 de octubre distribuyeron el poder en Colombia en tres niveles: nacional, regional y local.

En Antioquia y Medellín, particularmente, se marcaron las diferencias entre los gobiernos de Petro, Rendón y Gutiérrez. Los medios de oposición, voceros de los grupos políticos y económicos, declararon que se había producido un referendo y expresaron su júbilo por la derrota del partido de gobierno.

Simultáneamente, el presidente de la República reclamó la victoria en varios departamentos y convocó una reunión con aquellos gobernadores electos de su simpatía. Este hecho causó la reacción airada de la Federación de Departamentos y de los candidatos electos, ofendidos por no haber sido invitados.

Tanto Federico Gutiérrez, alcalde electo de Medellín, como Andrés Julián Rendón, gobernador electo de Antioquia, se han referido al presidente de la República con términos desobligantes, antes y durante la campaña, y una vez electos. Circunstancia que amerita un análisis de factibilidad política y viabilidad financiera frente a los proyectos conjuntos en el territorio antioqueño y el distrito de Medellín para los próximos años.

Mientras que la reforma educativa nacional apunta al reconocimiento de esta como un derecho humano fundamental y al acceso gratuito para los jóvenes más vulnerables, el proyecto del plan de desarrollo del distrito de Medellín se orienta a promover la competitividad de la educación en sus niveles básico y superior.

Si bien es cierto que las transferencias de la nación a los departamentos y municipios están reguladas por la ley mediante el Sistema Nacional de Participaciones y el Sistema Nacional de Regalías, que financian parcialmente el Plan Nacional de Desarrollo, y tienen cifras específicas en el Plan Plurianual de Inversiones; también es cierto que la concurrencia en algunos programas y proyectos dependen de la facultad discrecional del gobierno nacional, y que los planes de desarrollo territoriales en los sectores relacionados en el PND 2022-2026 requieren la voluntad política de los gobiernos regionales y locales.

Puede leer: Incertidumbre en la Alcaldía de Medellín

Infraestructura vial                                                                                          

Antioquia y Medellín necesitan los giros de la nación para la realización y culminación de sus megaproyectos de infraestructura más estratégicos, como la vía a Urabá, el tren de Antioquia, los tramos viales 5G, el metro de la 80, el tren del río y los 5 metrocables, proyectados en los planes de desarrollo.

Así mismo, las políticas nacionales de paz y educación requieren del concurso de los ejecutivos de Medellín y Antioquia para su implementación territorial efectiva. Está clara, entonces, la tensión y el panorama que convoca a la negociación y las transacciones en estos asuntos estratégicos.

El pasado 25 de noviembre, un diario de Medellín anunció el riesgo que corre el túnel Guillermo Gaviria Echeverri, en el alto del Toyo, de no quedar conectado con el tramo de la autopista correspondiente al Instituto Nacional de Vías (Invías), que avanza en un 45%, y el gobierno nacional afirma no tener recursos para financiar las vías de acceso que faltan.

El tramo a cargo de Invías, entre Santa Fe de Antioquia y Giraldo, requiere la instalación de equipos electromecánicos en el llamado túnel del Toyo, como ventiladores, luminarias y cámaras. Para ello, se requieren alrededor de $1,7 billones. Si el Gobierno Nacional desembolsara los recursos restantes, la obra se entregaría en 2 años.

Paz total en medio de críticas

A su vez, en el Plan Nacional de Desarrollo de Petro se destaca la paz total como estrategia transversal que incide en los ejes restantes. La paz total, con los grupos armados ilegales rebeldes y la delincuencia común, pretende hacer de Colombia una “potencia de la vida” y cumplir con pilares como el ordenamiento territorial, el catastro multipropósito nacional (en un 70%) y consolidar así la reforma rural integral. La entrega masiva de tierras en 3 millones de hectáreas ha contribuido a la restitución y titulación de tierras como instrumentos de la paz total y potencia la producción agrícola.

Gutiérrez y Rendón han sido críticos de la paz total porque consideran que no cuenta con una sólida base jurídica y han preferido la guerra a la negociación con los grupos armados ilegales como un asunto táctico e ideológico trasvasado de Uribe Vélez. Oponerse a la paz ha representado una bandera política. No obstante, entre sus experiencias, Gutiérrez y Rendón han participado en procesos de paz y entienden que para atraer inversión resulta crucial contener la violencia.

El 24 de noviembre, Rendón propuso autonomía fiscal para Antioquia e intentó promover un referendo para que los departamentos consigan recursos tributarios, sin atender al mandato constitucional. Y, de manera subsidiaria, pretendió modificar los contratos de concesión de la ley 80 de 1994 para incrementar la inversión privada en un 50 % y tener autonomía en los proyectos viales de envergadura en Antioquía.

Por ello, hay preocupación en torno a la efectiva implementación de la paz en las regiones, ya que se carece de un marco legal completo para la reinserción de bandas criminales comunes, y están en crisis los procesos de negociación con los dos grupos guerrilleros: el ELN y disidencias de las FARC, que han insistido, respectivamente, en el secuestro y el narcotráfico.

Justicia Restaurativa y Educación en Medellín

Este año, en Medellín se ha avanzado satisfactoriamente con los procesos de la Casa R, una institución de justicia restaurativa para acoger a jóvenes, victimarios y víctimas de las bandas criminales de la ciudad en un proceso de reparación y reconciliación. Es posible suponer que la administración de Gutiérrez Zuluaga, proclive a protagonizar capturas de delincuentes por vía mediática, negocie con el gobierno nacional la continuidad de este programa.

En el mismo sentido, la apuesta nacional por la educación se encuentra en una posición distante del programa de gobierno del alcalde electo de Medellín. Mientras que la reforma educativa nacional apunta al reconocimiento de esta como un derecho humano fundamental y al acceso gratuito para los jóvenes más vulnerables, el proyecto del plan de desarrollo del distrito de Medellín se orienta a promover la competitividad de la educación en sus niveles básico y superior.

Primeros contactos

Por ello, no ha resultado extraño que pocos días después de la confirmación de los candidatos electos, se haya verificado una reunión informal de Federico Gutiérrez con Juan Fernández, asesor económico del presidente Petro, donde eventualmente planteó la necesidad del concurso de la nación en la financiación de los megaproyectos de infraestructura en el distrito de Medellín.

Medellín
Foto: Gobernación de Antioquia - Hace unos días se anunció el riesgo que existe de que el túnel Guillermo Gaviria Echeverri no quede conectado con un tramo de la autopista a cargo de Invías, pues el gobierno afirma que no hay recursos.

también es cierto que la concurrencia en algunos programas y proyectos dependen de la facultad discrecional del gobierno nacional, y que los planes de desarrollo territoriales en los sectores relacionados en el PND 2022-2026 requieren la voluntad política de los gobiernos regionales y locales.

En el mismo sentido, el 7 de diciembre Rendón publicó en sus redes que aceptó la invitación del presidente Petro para una reunión el 12 de diciembre próximo. En su publicación, el gobernador electo de Antioquía advierte que espera agendar asuntos básicos de competencia del Gobierno Nacional como el “aumento de pie de fuerza policial, reconsiderar la decisión de no entregar recursos para la finalización de las Autopistas de la Montaña… y renovar la delegación minera para Antioquia”, considerando la importante financiación de empresas mineras en las campañas electorales del alcalde y el gobernador electos.

Con la cercana preparación de los planes de desarrollo municipales y departamentales, en los próximos 6 meses, nos encontraremos ante un ejercicio intensivo de transacciones de políticas, programas y proyectos entre los gobiernos nacionales, departamentales distritales y municipales, para promover el interés general porque resulta clave satisfacer las estrategias de cada nivel de gobierno.

Lea en Razón Pública: Los resultados en las grandes ciudades

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

* Abogado, magister en Ciencia Política, especialista en Planeación del Desarrollo Regional y doctor en Historia de la Universidad Nacional. Profesor de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Nacional, y director del Laboratorio de Ciencias Sociales y Económicas (FCHE).

Foto: Facebook: Alejandro Eder

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Las cinco grandes ciudades del país eligieron alcaldes, algunos muy esperados y otros que sorprenden. ¿Cuáles son los retos? ¿Cómo será su relación con el gobierno nacional?

Juan Antonio Zornoza Bonilla*

Las grandes ciudades

Por fin terminó la devastadora y controvertida campaña electoral. Los colombianos elegimos a los alcaldes y gobernadores para el periodo 2024-2028. En las cinco capitales más importantes el poder cambió de manos, en buena parte por el fracaso alternativo. La elección estaba cantada e incluso algunos ya conformaron su gabinete. Tampoco fueron unas elecciones disputadas, ya que la diferencia entre el ganador y los candidatos restantes resultó considerable.

Examinemos el panorama de Bogotá, donde ganó Carlos Fernando Galán; Medellín, donde ganó Federico Gutiérrez; Barranquilla, donde ganó Alejandro Char; Cali, donde ganó Alejandro Éder; y Bucaramanga, donde ganó Jaime Andrés Beltrán. Mientras que en Bogotá, Medellín y Barranquilla el escenario fue similar con un ganador contundente, en Cali y Bucaramanga la elección fue más reñida.

en Medellín la continuidad de los programas de paz total y de justicia restaurativa posiblemente se verá afectada ante obstáculos de fondo de parte del nuevo mandatario, que volverá a la justicia punitiva como su eje de seguridad.

Con el triunfo del uribismo en Medellín y Bucaramanga, y en Antioquia y Santander el gobierno tendrá una oposición declarada. Por su parte, Cali y Bogotá, en Valle del Cauca y Cundinamarca, se muestran más moderados, independientes y de centro. Mientras que Barranquilla y Atlántico, con Char y Verano, de Cambio Radical y Partido Liberal, se presentan con una tendencia colaboracionista hacia el gobierno nacional.

La oposición en Bucaramanga y Santander probablemente causará obstáculos en las relaciones intergubernamental, tanto en lo programático frente a la paz total, como en los asuntos presupuestales, en particular frente al principio de concurrencia en asuntos de movilidad y transporte público.

Las alianzas son diversas. Unas son forzosas, como en Cali y Valle del Cauca; otras contradictorias, como en Bogotá; y otras hegemónicas y polarizadas, como Antioquia y Santander. Lo cierto es que los colombianos votamos mayoritariamente como respuesta a un proyecto que aún no se consolida y que, eventualmente, no se comprende.

Foto: Facebook: Federico Gutiérrez - Todo indica que Federico Gutiérrez puede tener una buena gobernabilidad mediante alianzas con el Centro Democrático y el Partido Conservador.

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¿Qué viene para Medellín?

En Medellín no hubo sorpresas, Federico Gutiérrez Zuluaga, del movimiento Creemos, asegura su gobernabilidad por cuatro años en la alcaldía y el Concejo Distrital con las alianzas con el Centro Democrático y el Partido Conservador. Los partidos restantes arañan algunas curules en Medellín, pero su composición cambia definitivamente.

¿Qué se espera de esta gestión? Primero, el regreso de la llamada “gobernanza corporativa” con el grupo empresarial antioqueño (GEA) y Proantioquia, moviendo los hilos de la agenda y de las políticas locales. Segundo, un cambio sustancial en EPM, la principal fuente financiera del Distrito. Y tercero, focalizar la seguridad punitiva nuevamente, como la acción pública prioritaria.

Como efectos colaterales, en los próximos cuatro años posiblemente habrá una relación conflictiva con el nivel nacional porque el alcalde electo se ha referido en términos descalificadores al presidente. Aun así, el Distrito necesita la cofinanciación del Presupuesto Nacional para los megaproyectos del sistema integrado de transporte público (Metro de la 80, Tren del Río y 5 Metro-cables del PND).

Las alianzas son diversas. Unas son forzosas, como en Cali y Valle del Cauca; otras contradictorias, como en Bogotá; y otras hegemónicas y polarizadas, como Antioquia y Santander.

De otro lado, en Medellín la continuidad de los programas de paz total y de justicia restaurativa posiblemente se verá afectada ante obstáculos de fondo de parte del nuevo mandatario, que volverá a la justicia punitiva como su eje de seguridad.

Un panorama alentador

Todos los alcaldes electos en las grandes capitales tienen una formación académica de postgrado en universidades reconocidas y una experiencia administrativa vasta y diversa que permite augurar buenas capacidades y liderazgo.

Entre todos, se destacó Carlos Fernando Galán Pachón, quien ofreció un discurso conciliador, incluyente y democrático, y anunció construir sobre lo construido, reconocer al otro y que la acción pública se oriente al bien común y deje de lado el tradicional énfasis en los intereses particulares. En Cali, igualmente se convocó a sectores diversos en pro de una construcción colectiva y una sana convivencia.

Resulta factible concluir que no hay un plebiscito en contra del gobierno nacional ni este podrá ejecutar los ejes estratégicos del plan nacional de desarrollo sin el concurso de los alcaldes de las grandes capitales de Colombia. Se trata de un juego saludable de la democracia que puede conducir a una mejoría del sistema democrático.

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

* Abogado, magister en Ciencia Política, especialista en Planeación del Desarrollo Regional y doctor en Historia de la Universidad Nacional. Profesor de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Nacional, y director del Laboratorio de Ciencias Sociales y Económicas (FCHE).

Foto: Facebook: Daniel Quintero

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Daniel Quintero renunció de manera súbita a la Alcaldía de Medellín. Un análisis de sus motivos, sus logros, sus fracasos, sus peleas, las elecciones que vienen y el incierto futuro de la capital antioqueña.

Juan Antonio Zornoza Bonilla*

La noticia

Ha producido revuelo la renuncia del alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle.

Unos dicen que fue para eludir la justicia, otros que para respaldar la candidatura de Upegui y el movimiento Independientes, y otros que fue para aceptar un cargo en el gobierno nacional. Una semana después, la atmósfera política de la ciudad se siente cargada, como anunciando una tormenta. El tenso ambiente político resulta irrespirable como el aire de la capital de la montaña.

La gestión de Quintero comenzó con un respaldo en las urnas sin precedentes en la historia de la ciudad, frente al candidato uribista Alfredo Ramos. No obstante, la estrategia de polarizar a la ciudadanía convirtió a Medellín en una administración de amores y odios.

Puede leer: Medellín y el alcalde Quintero: hay que escuchar a la gente

El balance

Entre los logros se destaca el Plan de Desarrollo ‘Medellín Futuro’ que consiguió el premio en el concurso ‘Mejores Planes de Desarrollo Territorial’ organizado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), debido a la capacidad de ajustar líneas estratégicas y programáticas frente a la pandemia y la emergencia.

Así mismo, Medellín fue reconocida por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) por incorporar asuntos de género en el plan. Integró la propuesta a través de la participación, el diagnóstico, con ejes temáticos claros y con un presupuesto fijo.

Pero el balance en la ejecución de este plan es agridulce por los compromisos adquiridos por las administraciones anteriores y por la mala calidad y ejecución de los contratistas de la segunda parte de la gestión.

Sobresale también la obtención de recursos del gobierno nacional, la estructuración e inicio de obras de la nueva línea del Metro de la 80, que beneficia a las comunas de Robledo y Belén en el occidente de Medellín, desconectadas del metro durante 30 años.

Esto llevó al alcalde a rodearse de un gabinete leal e inexperto, que condujo a la improvisación y al giro de los procesos de contratación con operadores efectivos a otros sin logros ni experiencia.

Igualmente, la recuperación de algunas obras que estaban paralizadas, como la Avenida 12 sur, el Hospital de Buenos Aires y la Biblioteca España en la Comuna de Santo Domingo.

Aunque quedan en incertidumbre otros proyectos importantes como Parques del Río Norte, una apuesta por espacio público y ordenamiento territorial, un refugio de fauna silvestre y otras inversiones en materia ambiental.

La educación y el turismo merecen un capítulo aparte. La matrícula cero en las instituciones educativas oficiales como el Colegio Mayor, el Pascual Bravo y el Instituto Tecnológico Metropolitano ITM, representó un espaldarazo al voto juvenil que contribuyó a su elección. Y la distribución de computadores a la población en edad escolar significó un logro de la gestión asistencialista de Quintero.

La ciudad de Medellín se organizó mediante el acto legislativo 01 de 2021 como Distrito Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación. Si bien su régimen político y fiscal no ha sido reglamentado por leyes del Congreso, este hecho significó el posicionamiento de Medellín en el concierto internacional como atractivo turístico y como residencia de nómadas digitales. Un millón y medio de visitantes durante 2022 reiteraron esta afirmación.

Los proyectos estratégicos de Quintero que se centraron en el norte y en la periferia de la ciudad no fueron parte de un proyecto de ciudad de largo plazo ni se integraron con otros espacios y estrategias urbanísticas en marcha.

Ahí se encuentran las casas y las redes de música y artes, o los espacios deportivos y recreativos. Todos ejecutados por firmas sin experiencia, por lo que no lograron consolidarse más allá de los titulares de prensa. Se destruyeron algunos procesos institucionales y, a finales de la administración, resulta visible el deterioro físico de algunas zonas de la ciudad en materia de basuras, huecos y hurto de infraestructura.

El punto de quiebre

El punto de quiebre comenzó a darse cuando tomó medidas frente a los descubrimientos de corrupción en la contratación de la alianza conocida como la Triple C, un consorcio conformado por Conconcreto, Correa Camargo y Coninsa, que precipitaron la crisis de Hidroituango y los cambios de fondo en EPM.

Esto hizo que las utilidades y el presupuesto anual de la ciudad disminuyeran, motivó la renuncia de la tradicional junta directiva, la elección de nuevas personas y la ruptura de la llamada gobernanza corporativa de la mano del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA).

Afectar los intereses de uno de los factores de poder más importantes de Medellín involucró, además, una feroz oposición del diario El Colombiano. La polarización se agudizó cuando Quintero intervino esos privilegios e intereses y comenzó a dedicar más tiempo a la confrontación en redes sociales y menos a gobernar la ciudad.

Llegaron los problemas de gobernabilidad con la autorización del ingreso del Esmad a la Universidad de Antioquia que desilusionó a buena parte de los jóvenes que lo respaldaron y se agudizó con la renuncia de la primera directora del Departamento de Planeación.

Esto llevó al alcalde a rodearse de un gabinete leal e inexperto, que condujo a la improvisación y al giro de los procesos de contratación con operadores efectivos a otros sin logros ni experiencia. Es decir, una caída en la calidad de los servicios, pero con prestadores cercanos al alcalde.

El caso del programa ‘Buen Comienzo’, uno de los estandartes de la gestión social, presentó de manera elocuente este descalabro. De hecho, los organismos de control y la fiscalía investigan hoy una denuncia por destinar recursos de la Secretaría de Comunicaciones en un contrato con sobre costos para la presunta financiación de la campaña electoral de los candidatos al Concejo y a la Alcaldía por el movimiento oficial del alcalde.

¿Medellín aislada?

Hoy, el ambiente político se expresa en la rivalidad entre los movimientos antiquintero y antifico, un pulso que está ganando el candidato de Creemos que apunta a restablecer las relaciones entre la Alcaldía y el empresariado del GEA.

Las candidaturas son tan abundantes porque están alineadas con uno u otro bando. Y aunque Upegui anunció una eventual alianza del Pacto Histórico, el candidato Carlos Ballesteros lo negó categóricamente.

Sin embargo, no se observan candidatas ni candidatos propiamente alternativos. El Robledo-Fajardismo, por ejemplo, se alió durante cuatro años con el uribismo, representado por los clanes Valencia Cossio y Ramos Botero —ambos con condenas judiciales por parapolítica—.

Foto: Facebook: Daniel Quintero - La entrega de computadores a la población en edad escolar representó un logro de la gestión asistencialista de Daniel Quintero.

La gestión de Quintero comenzó con un respaldo en las urnas sin precedentes en la historia de la ciudad, frente al candidato uribista Alfredo Ramos. No obstante, la estrategia de polarizar a la ciudadanía convirtió a Medellín en una administración de amores y odios.

En los eventos entre aspirantes a la alcaldía los ataques personales han relegado las propuestas de gobierno a un segundo plano. En un reciente debate el candidato de Quintero, con los nervios a flor de piel, exclamó que una persona grababa y perfilaba a su equipo de campaña y preguntó “¡¿si es porque les van a hacer falsos positivos?!”.

El balance finalmente es complicado porque, de acuerdo con todos los sondeos, en el evento de ganar Gutiérrez Zuluaga, y tal como están las relaciones con el gobierno nacional, se pondrán en suspenso el desembolso y la ejecución de los trascendentales megaproyectos de infraestructura vial como el Metro de la 80 y el Tren del Río.

Además, dejarían de ejecutarse algunos ejes estratégicos del Plan Nacional de Desarrollo en la ciudad como los 5 metrocables pendientes de ejecución.

Se trataría de un escenario inédito en la historia de Medellín y el gobierno nacional. No obstante, la complejidad del sistema político colombiano puede llegar a equilibrar las cargas y a lograr acercamientos pragmáticos entre estas dos fuerzas antagónicas.

Lea en Razón Pública: Medellín 2023: otra campaña sin nuevos liderazgos

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

* Abogado, magister en Ciencia Política, especialista en Planeación del Desarrollo Regional y doctor en Historia de la Universidad Nacional. Profesor de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Nacional, y director del Laboratorio de Ciencias Sociales y Económicas (FCHE).

Foto: Facebook: Fico Gutiérrez

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El regreso del uribismo en Medellín parece inevitable tras la nefasta administración de Daniel Quintero. Por eso cabe preguntarse ¿dónde están los candidatos alternativos?

Juan Antonio Zornosa Bonilla*

El regreso del uribismo

A dos meses de las elecciones regionales, y casi cuatro años después de la posesión del candidato del “Movimiento Independiente”, es posible afirmar que la gestión del actual alcalde de Medellín revitalizó la vida política de su predecesor, Fico Gutiérrez.

Aunque la principal preocupación de Daniel Quintero era combatir la desigualdad en la ciudad, se desgastó políticamente en controversias y peleas con sus opositores. Poco a poco, estos enfrentamientos desmantelaron su administración y ayudaron a que su popularidad cayera en picada.

Hoy, emulando al expresidente Iván Duque, el alcalde paisa se ha convertido en el jefe de debate del candidato más opcionado para sucederlo. De igual forma, Quintero tejió una maraña burocrática que actualmente enfrenta graves denuncias por corrupción y malos manejos del erario. Además de alejar a la ciudadanía, las acciones del mandatario se han convertido en argumentos para sus adversarios.

Los problemas más importantes de Medellín, después de la histórica desigualdad y la concentración de la riqueza, son: la inseguridad, los problemas de movilidad, el desempleo y la contaminación. Aunque las administraciones de Sergio Fajardo, Alonso Salazar y Aníbal Gaviria propiciaron una transformación urbanística, no redujeron significativamente el índice de desigualdad de la capital de Antioquia.

La ausencia de nuevos liderazgos políticos ha hecho que Medellín vuelva a las manos del uribismo, un conglomerado de actores que favorece exclusivamente sus intereses y los de su círculo más cercano. La gran perjudicada ha sido la gente pobre de Medellín, una urbe desigual y con un ingreso per cápita inequitativo en contraste con su relativo progreso.

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Candidaturas

Entre los quince candidatos restantes a ocupar el cargo de la Alpujarra ninguno ofreció un programa que interese a sus electores, ya que la mayoría optó por regresar ocho años en el tiempo. El principal rival de Federico Gutiérrez es Juan Carlos Upegui, uno de los alfiles de Quintero, que, además de ser familiar de su esposa, ha apoyado sus proyectos políticos durante los últimos años.

la ausencia de líderes que sinteticen un giro en la política tradicional va a condenar a Medellín a regresar al pasado y a reinstalar un equipo con una serie de prácticas corporativas que lo último que pretenden es beneficiar a la población trabajadora

Foto: Facebook: Juan Carlos Upegui - Juan Carlos Upegui es el principal rival de Federico Gutiérrez. Ocupó la Secretaría de No-Violencia, pero su gestión fue poco efectiva frente a la disminución de la criminalidad.
Juan Carlos Upegui ocupó la nueva Secretaría de No-Violencia, en la cual deja un cuantioso legado clientelista y una gestión poco efectiva frente a la criminalidad. En las encuestas le sigue Albert Corredor, un uribista que se convirtió en aliado de Quintero tan pronto tuvo la oportunidad. Aunque el administrador y emprendedor afirma que la ciudad lo necesita, no ha logrado atraer a los electores con propuestas reales.

Por debajo del voto en blanco está Liliana Rendón y Gilberto Tobón, quienes representan la vieja guardia de la política y aspiran a la alcaldía sin tener opciones reales ni un programa de gobierno concreto. Le siguen: Bernardo Vélez, un asiduo concejal que se inscribió por firmas y representa al movimiento Cuidemos Medellín; Juan David Valderrama, un curtido funcionario desde hace 20 años; Rodolfo Correa, quien tuvo que inscribirse por Colombia Renaciente porque la Registraduría no avaló  sus firmas; y Deicy Bermúdez, que representa al Partido Ecologista y ofrece un programa feminista de carácter interseccional.

En la parte baja de la tabla se encuentran: Felipe Vélez, ex director de Planeación y representante de Medellín Vuelve a Brillar; y, Juan Camilo Restrepo, un aspirante a la gobernación de Antioquia que tuvo cargos administrativos en el gobierno Duque. Este último, además de ser funcionario encargado en diversas administraciones, no alcanzó el número mínimo de firmas y tuvo que ser avalado por el movimiento de extrema derecha de Salvación Nacional.

Vale la pena destacar otros candidatos como: Daniel Duque, concejal apoyado por la alta jerarquía del Partido Verde, quien, además de ser un fallido aspirante a la Cámara de Representes y renunciar a su candidatura, en el fondo solo persigue su futuro político. También está Paulina Aguinaga, concejal entre 2016 y 2019, la cual lideró importantes debates de control político y representa al movimiento Por Medellín.

Los problemas más importantes de Medellín, después de la histórica desigualdad y la concentración de la riqueza, son: la inseguridad, los problemas de movilidad, el desempleo y la contaminación.

Finalmente, entra en escena Carlos Ballesteros, candidato del Polo Democrático y del Pacto Histórico, y César Hernández, un funcionario con amplia trayectoria en el sector público (EDU y Planeación) y casi invisible de acuerdo con la percepción de la ciudadanía.

Un regreso al pasado

En pocas palabras, como ocurre a nivel nacional, la ausencia de líderes que sinteticen un giro en la política tradicional va a condenar a Medellín a regresar al pasado y a reinstalar un equipo con una serie de prácticas corporativas que lo último que pretenden es beneficiar a la población trabajadora de la capital antioqueña.

No es gratuito que, en su última administración, Federico Gutiérrez se limitara a presentar una instrumental rendición de cuentas y sistemáticamente se resistiera a mostrar las cifras de su gestión a la ciudadanía. De este modo, el exalcalde instaló un paréntesis a la institución de Gobierno Abierto durante los cuatro años de su mandato.

Lo anterior significa que, en una nueva administración de Gutiérrez, la ciudadanía tendrá que presionar a la alcaldía para que Medellín finalmente se transforme en el Distrito Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación. Para cumplir con dicho objetivo, será fundamental modificar las antiguas prácticas en la administración pública, el manejo del territorio, las campañas políticas y la relación con la ciudadanía.

Lea en Razón Pública: La democracia local amenazada

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

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Juan Antonio Zornosa Bonilla

* Abogado, magister en Ciencia Política, especialista en Planeación del Desarrollo Regional y doctor en Historia de la Universidad Nacional. Profesor de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Nacional, y director del Laboratorio de Ciencias Sociales y Económicas (FCHE).

ISSN 2145-0439

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