Jaime Rojas - Tatiana Polania, autor en Razón Pública
Foto: Alcaldía de Medellín

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Aunque la tasa de desempleo disminuyó en diciembre, esta cifra debe analizarse con cuidado para tener claridad sobre lo que viene.

Jaime Rojas* y Tatiana Polania**

Por fin, menos de dos dígitos

El 29 de diciembre pasado, el DANE publicó el informe de desempleo correspondiente al mes de noviembre: la tasa de desempleo nacional está en 9 %, dos puntos porcentuales por debajo de octubre —y la cifra más baja desde el mismo mes en 2018—.

Este dato ha sido celebrado por algunos, principalmente por el gobierno nacional, y ha sido tomado con cautela por parte de otros.

Por eso importa revisar las cifras con detalle, examinar los argumentos que planteó el DANE e involucrar a todos los sectores, para vislumbrar los posibles panoramas de 2024.

Tasas de ocupación, desocupación y participación

La tasa de desocupación fue del 9 %, mientras que la tasa global de participación se situó en el 64,1 %, y la tasa de ocupación alcanzó el 58,3 %.

Estos indicadores muestran una evolución respecto del mismo mes en 2022, donde la tasa de desocupación era del 9,5 %, la tasa global de participación del 63,4 %, y la de ocupación del 57,4 %. En el contexto de las 13 ciudades y áreas metropolitanas, la tasa de desocupación en noviembre de 2023 fue del 8,7%, con un aumento en la global de participación y la de ocupación respecto del año anterior.

Se destacan los resultados de la población ocupada según rama de actividad, donde sectores como Transporte y almacenamiento, Construcción y alojamiento y Servicios de comida mostraron aportes significativos al aumento de la población ocupada. Además, se analiza la población ocupada según posición ocupacional, destacando las contribuciones de los trabajadores por cuenta propia y los obreros empleados particulares.

la informalidad se disminuyó en el país en general, pero en los municipios se muestra un mejor resultado, con una reducción de 2,5 puntos porcentuales.

Por otra parte, la población fuera de la fuerza de trabajo ascendió a 14.281.000 personas en noviembre de 2023, concentrándose principalmente en Oficios del hogar y Estudiantes.

El boletín incluye un ranking de ciudades según la tasa de desocupación para el trimestre móvil septiembre-noviembre de 2023, donde Quibdó, Riohacha e Ibagué presentaron las mayores tasas de desocupación.

Foto: Gobernación del Magdalena - Sectores como servicios de comida; transporte y almacenamiento, y construcción y alojamiento aportaron significativamente a la variación de la población ocupada.

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Brecha de género e informalidad

Un componente positivo tiene que ver con la disminución de la brecha de desempleo entre hombres y mujeres. Esta estuvo en 3,7 puntos porcentuales, mientras que en el mes de octubre fue de 4 puntos porcentuales y en noviembre de 2022 fue de 4,5.

Si bien esto es resultado de una caída del desempleo en los dos grupos, la tasa de desempleo en las mujeres cayó más que la de los hombres, mientras que la variación porcentual de los hombres se registró en 0,1 en las mujeres fue de -5,2. Al revisar la contribución por rama de actividad económica, todas las contribuciones fueron positivas en el caso de las mujeres, salvo en manufacturas y comercio. En el caso de los hombres se presentan más ramas en las que la contribución es negativa.

Otro dato positivo tiene que ver con la disminución de la informalidad en 2,6 puntos porcentuales en el promedio nacional, experimentando una caída mayor en los centros poblados y rurales dispersos. En concreto, este aspecto se puede considerar positivo pues la informalidad se disminuyó en el país en general, pero en los municipios se muestra un mejor resultado, con una reducción de 2,5 puntos porcentuales. En las 13 grandes ciudades, fue de 0,3 puntos porcentuales.

Otros aspectos a tener en cuenta

Por otro lado, existen otros escenarios a los que se les debe prestar atención.

El primero de ellos es que se descubrió que la tasa de desempleo nacional llegó a 10,2 % en noviembre, al revisar la serie de desempleo desestacionalizada, es decir corrigiendo el efecto de las fluctuaciones periódicas. En ese sentido, se llegó a los dos dígitos y se vio un aumento en comparación con los meses anteriores desde agosto, cuando se estuvo en un 9,4 %.

Esto puede ser una señal de la desaceleración económica que atraviesa el país. Recordemos que la tasa de crecimiento del PIB para el tercer trimestre del año fue del -0,3 % y que muy pocos sectores mostraron una variación positiva. Por lo tanto, es posible que el comienzo de año traiga un comportamiento no tan favorable en la cifra de desempleo.

Se espera también que el Banco de la República empiece una fase de reducciones de la tasa de interés, que permitan mover los mercados de crédito y por lo tanto el despegue de la actividad económica.

Un segundo elemento tiene que ver con las cifras de población ocupada según ramas de actividad económica. Si bien es bueno que sectores como el de construcción, haya presentado una variación positiva en la cantidad de trabajos, es llamativo que sectores como Manufacturas y comercio haya mostrado contribuciones negativas a la tasa total de desempleo.

En términos territoriales, se destaca que Arauca, Mocoa y Quibdó son las ciudades de menor desempeño y que mantienen tasas de desempleo por encima del 20 %, superando ampliamente el promedio nacional. Por otra parte, San José del Guaviare, Bucaramanga y Leticia son las tres ciudades de mejor desempeño. En cuanto a las tres grandes ciudades, Bogotá, Cali y Medellín, sus respectivas tasas de desempleo son del 10,4 %, 10,9 % y 9,6 % respectivamente.

¿Qué se espera para 2024?

Finalmente, el comportamiento del desempleo en este 2024 dependerá principalmente de la recuperación de la economía. En ese sentido, hay que considerar dos factores importantes:

  1. la recuperación de la economía mundial;
  2. las decisiones de política monetaria y de política fiscal.

Frente a la recuperación económica mundial es difícil hacer algún pronóstico debido a que los conflictos armados internacionales y la desaceleración de las economías de China y de Estados Unidos hacen que la incertidumbre sea alta para este comienzo de 2024.

En cuanto al segundo factor, la ejecución del gasto de una manera adecuada puede ayudar a la creación de empleo, sobre todo formal. Si bien 2023 finalizó con un buen desempeño en recaudo tributario y en el déficit fiscal, se espera que para 2024 se presente una programación del gasto más austera que se ajuste al espacio fiscal limitado.

Se espera también que el Banco de la República empiece una fase de reducciones de la tasa de interés, que permitan mover los mercados de crédito y por lo tanto el despegue de la actividad económica. Sin embargo, estaría sujeto a que la inflación tenga un comportamiento aceptado por la autoridad monetaria. En otras palabras, tiene que estar dentro de los puntos porcentuales de la inflación objetivo.

No obstante, hay un último factor importante frente a las expectativas de desempleo y esto corresponde al efecto del aumento del salario mínimo para 2024. Con un aumento del 12 %, aplicaría en promedio a 2,5 millones de trabajadores y se puede especular frente a la responsabilidad de este aumento para los empleadores. Sin embargo, el efecto estará condicionado seriamente por el comportamiento de la actividad económica del país.

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Jaime Rojas - Tatiana Polania

Escrito por:

Jaime Rojas - Tatiana Polania

*Docente del programa de Negocios y Relaciones Internacionales de la Universidad de la Salle. **Docente del programa de Economía de la Universidad de la Salle.

ISSN 2145-0439

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