Iván Camilo Jiménez Uribe, autor en Razón Pública
Foto: Cámara de Representantes

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Avanza la polémica reforma laboral en Colombia, el primer debate aprueba cambios significativos. El derecho sindical en disputa, garantías de papel e intereses políticos.

Iván Camilo Jiménez Uribe*

Diversidad y discrepancias: el camino de la Reforma Laboral en Colombia

El pasado 18 de junio de 2024 se aprobó, en el primer debate, por parte de la Comisión Séptima de Cámara de Representantes, el texto de lo que podría empezar a decantarse como una reforma laboral. La discusión, que había iniciado en el segundo semestre de 2023 —después de presentarse el proyecto por segunda ocasión—, había tenido serios problemas para avanzar en el curso de la actual legislatura. 

Las discusiones de las ponencias por parte de los congresistas mostraron distintas posiciones de los ponentes y divergencias con respecto a algunas concepciones del Ministerio del Trabajo, que llevaron a que en una primera parte del debate se aprobaran apenas 17 artículos y el debate fuera hasta la segunda legislatura de 2024. 

Por otra parte, la situación económica y política del país, junto con las discusiones por fuera del congreso sobre el mundo del trabajo presionaban aproximaciones distintas a las originalmente planteadas, que tienen en cuenta la diversidad del ámbito laboral en Colombia: además de las empresas de distintos tamaños que contratan trabajadores formales, las hay bajo formas colaborativas, cooperativas y populares, la mayoría de las cuales con contratos de trabajo informal y cuyos trabajadores no están sindicalizados. Más aún, tanto en las empresas como en las organizaciones sindicales, hay diferentes posturas y visiones del derecho del trabajo.  

En el intervalo del debate en torno a la reforma liberal, fue archivado el proyecto de la reforma del sistema de salud y  a la vez el gobierno presentó el proyecto de la reforma pensional a la Comisión Séptima, lo que conllevó la postergación de los debates de la reforma laboral hasta la próxima legislatura.  

Balance preliminar y próximos pasos

Hacia el final de la legislatura, y ante la posibilidad de que se hundiera la reforma laboral,  la negociación en el congreso permitió que el proyecto siga su trámite durante la legislatura que comienza en el 20 de julio del año en curso.  

El panorama es extraño si se tiene en cuenta que apenas fue el primer debate, en una comisión de apenas 20 congresistas y que aún quedarían otros tres debates por cumplir.

Foto: Alcaldía de Bogotá - El Ministerio del Trabajo ha anunciado que en materia colectiva intentará la regulación por vía de decretos, situación que en su visión resultaría posible para temas álgidos.

El recuento de lo que se avanzó hasta ahora se observa en un informe presentado por GDP Consultores (un emprendimiento liderado por Esteban Gálvez, Diego Escallón y Juan Manuel Santos Arango), en el cual se resalta que el texto aprobado en primer debate  cambió en un 63.27% respecto del proyecto original. Se recalcó que en los apartes de los  derechos individuales se eliminaron 4 artículos, se modificaron 33 y se aprobaron 29 sin cambios, mientras que en el aparte de los derechos colectivos (que era la apuesta principal del Gobierno) se eliminaron 19 artículos, se modificaron 6 y se aprobaron 7 sin cambios. El panorama es extraño si se tiene en cuenta que apenas fue el primer debate, en una comisión de apenas 20 congresistas y que aún quedarían otros tres debates por cumplir. 

Entre lo aprobado, que seguirá para debate en la plenaria de Cámara de Representantes y luego pasará al Senado, podrían destacarse los recargos nocturnos que pasarían de comenzar a las 09:00 p.m. a empezar a las 07:00 p.m. El cambio progresivo de los recargos por trabajo dominical y/o festivo del 75% al 100%, y los incrementos en las tarifas indemnizatorias por terminación del contrato, que eran muy esperados por buena parte de los trabajadores dependientes del país. 

Seguirán en debate la laboralización del contrato de aprendizaje (hoy no es un contrato laboral), la imprescriptibilidad de las acciones de cobro de las entidades del Sistema de Seguridad Social (hoy prescriben en cinco años) y las cargas que se quieren imponer a procesos de automatización, descarbonización y transición energética (hoy no existen), tres elementos que seguramente serán muy discutidos por una buena parte del empresariado. 

El proyecto continúa con sendas imprecisiones técnicas, como la concepción de  que una persona prepensionada es a quien le faltan tres años para completar semanas de cotización en Colpensiones  —hay personas que pueden estar a tres años de completar las semanas de cotización, pero a 10 años de cumplir la edad de pensión—, o imponer la realización de procesos disciplinarios para las terminaciones con justa causa —situación que francamente no tiene sentido cuando la causal es, por ejemplo, el reconocimiento de la pensión. 

Equidad y legislación sindical: tendencias y controversias

En materia colectiva, las organizaciones sindicales afines al Gobierno ya manifestaron su inconformidad con las eliminaciones, pero también podrían destacar la creación de un proceso judicial especial para asuntos sindicales (hoy no existe), la necesidad de contar con participación paritaria de mujeres (hoy no existe dicha obligación) y la actualización del listado de conductas antisindicales. 

Ahora, la prohibición de los contratos sindicales seguramente tendrá contradictores en el mismo sector sindical, al tiempo que la regla que se genera a los tribunales de arbitramento para que tengan competencia de resolver sobre la totalidad de peticiones del pliego y no puedan reducir o cambiar beneficios ya existentes en laudos o convenciones anteriores. Esto pondrá en tela de discusión si en realidad los tribunales estarán resolviendo en equidad. 

Ahora bien, el Ministerio del Trabajo ha anunciado que en materia colectiva intentará la regulación por vía de decretos, situación que en su visión resultaría posible para temas álgidos como la negociación colectiva por industria y la unidad de negociación —para empresas y sindicatos—, las cuotas sindicales y eventualmente la huelga; grandes temas que se esfumaron del proyecto de ley. A su vez, se está a la espera de que salga una sentencia de la Corte Constitucional en una demanda sobre la constitucionalidad o no de los pactos colectivos. 

Más desafíos en sectores claves

Entre las normas aprobadas hay algunas innovadoras, aunque poco ambiciosas. En el sector agropecuario se establece el contrato de trabajo rural con el jornal agropecuario, mientras que en materia de tecnología se regula nuevamente el teletrabajo y el trabajo en plataformas de reparto.  

Es imposible tener empleos de calidad si no tenemos empresas de calidad.

Si bien son normas positivas, faltó comprensión sobre las diferentes modalidades de trabajo en el sector rural colombiano, y en particular que es un sector donde hay mucho trabajo cooperativo y colaborativo (como en la pesca, en los cultivos, incluso en la ganadería y el cuidado de animales). Por otra parte, en lo que respecta a la tecnología, tecnológico, se sigue ignorando la migración del mundo al capitalismo digital con plataformas de crowdsourcing, economías colaborativas digitales, staffing internacional y la infinidad de alternativas que da la tecnología hoy, las cuales no se reducen al teletrabajo o a un domiciliario con una bicicleta y un celular. No está mal, pero la reforma podría innovar y reconocer las realidades para reconocer el trabajo como actividad humana y protegerlo en todas sus modalidades, sin importar la existencia o no de un empleador. 

Por último, un par de artículos indican que se crearían programas de apoyo para las empresas rurales y otros para las MiPymes, que faltaría ver como lo desarrollan y con qué enfoque, porque realmente es allí donde se debe trabajar para producir empleos dignos y decentes. Es imposible tener empleos de calidad si no tenemos empresas de calidad. 

Quedarían tres debates pendientes para la legislatura comprendida entre julio de 2024 y junio de 2025, cuyo resultado sería el hundimiento o la aprobación de la reforma laboral en curso. En la plenaria de la Cámara de Representantes el apoyo al gobierno es mayoritario, aunque no avasallador. En el Senado de la República, donde quedarían el debate de la Comisión Séptima y de plenaria, el Gobierno tendría serias dificultades para conseguir la aprobación de la reforma. A esto se suma el que los posibles cambios en el gabinete de ministros y la convocatoria a una asamblea nacional del Pacto Histórico por las reformas sociales, el 20 de julio de 2024, podrían causar efecto en la forma en que se tramita la reforma laboral, o incluso abrir otras alternativas para el actuar del Gobierno Nacional, a través de facultades reglamentarias o medidas derivadas de la asamblea por las reformas sociales.

Quisiera en todo caso, abrir una última reflexión para todo el mundo del trabajo sobre la reforma y sus capacidades por medio de un mensaje: 

 El mundo evoluciona cada vez más hacia un camino en el que el capitalismo digital, las economías colaborativas, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental, desplazarán poco a poco al capitalismo industrial —anclado al contrato de trabajo y a las garantías económicas prestacionales (prima, cesantía e intereses sobre las cesantías)— como modelo dominante. Tarde o temprano, será momento de valorar al ser humano que trabaja y al ser humano que hace empresa —que ambos merecen protección y en ambos confluyen intereses comunes y no necesariamente contrapuestos—; de preferir la seguridad en el ingreso, la felicidad y el bienestar por encima de las prestaciones económicas periódicas de la ley. Pero, sobre todo, será momento de entender que, solo viéndonos desde nuestra parte más humana, sensible y vulnerable, construimos valor en el mundo, incluso en el mundo del trabajo. Eso, no depende de ninguna reforma legal, que al fin y al cabo, podría convertirse en una simple garantía de papel, depende de que cada uno de nosotros y de nosotras, desde la posición en que se encuentre, se preocupe y se esfuerce por hacer del mundo a su alrededor un lugar mejor. 

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Iván Camilo Jiménez Uribe

Escrito por:

Iván Camilo Jiménez Uribe

*Profesor del Observatorio Laboral de la Pontificia Universidad Javeriana

ISSN 2145-0439

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