De Atenas a Washington en tres olas – Parte 2 - Razón Pública

De Atenas a Washington en tres olas – Parte 2

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En la columna anterior habíamos hecho un brevísimo recorrido por la historia de la democracia, desde sus orígenes preatenienses hasta el siglo XX, preguntándonos qué impacto tendrían los resultados electorales en EEUU para la historia de la democracia actual. Ya conociendo que el ganador fue Donald Trump, vamos con un diagnóstico a vuelo de pájaro de la democracia hoy.

Politólogos como Anna Lührmann, Staffan Lindberg y Larry Diamond afirman que la tercera ola de democratización iniciada en los años 70s ha llegado a su fin. Diamond describía a partir de algunos de los índices más usados para medir la democracia, como desde 2006 el número de países que eran democráticos se había estancado, lo que podría indicar que habíamos llegado a la cresta de la tercera ola, proceso que llamó inicialmente una “recesión democrática”.

Figura 1. Crecimiento de la democracia en el mundo 1973-2013. Tomado de Diamond (2015)

Pero en los últimos años, tomando como base los mismos índices Diamond señala que no solo el número de países democráticos ha disminuido – aunque levemente- sino que además en los que ya eran democráticos, la calidad de su democracia ha disminuido considerablemente, llamando a este proceso ya no una recesión sino una “regresión democrática” o una “erosión democrática”. Por su parte, Anna Lührmann y Staffan Lindberg a partir de los índices de V-DEM son aún más contundentes al afirmar que en la última década hemos entrado en la tercera ola de autocratización.

Figura 1. Tres olas de autocratización. Tomado de Lührmann y Lindberg (2019)

Aunque otros importantes politólogos como Adam Przeworsky desconfían de este tipo de indicadores y son más escépticos a la hora de afirmar la existencia de olas o contraolas autoritarias en la actualidad, sí coinciden en afirmar que existen señales de alerta con respecto al estado de la democracia.

Si bien no han desaparecido ni los golpes militares ni los autogolpes civiles, en la actualidad la amenaza a la democracia muchas veces ya no viene en esta forma, pues lo que los académicos llaman erosión democrática se presenta de una manera más lenta y gradual.

Inicia con la existencia de líderes, candidatos, mandatarios o partidos con prácticas y discursos populistas y radicales, que tratan de ponerse por encima de las instituciones. Logran poco a poco mayorías estables en el legislativo y cooptar la rama judicial y los órganos de control, de tal manera que van concentrando el poder en el ejecutivo. Los jueces y los órganos de control afines al gobierno inician investigaciones y persecuciones selectivas a opositores, medios de comunicación u ONGs críticas. Un congreso y jueces afines aprueban modificaciones a la constitución que favorecen al ejecutivo, para que pueda reelegirse en persona o en cuerpo ajeno. Todo esto mientras se realizan elecciones periódicas y multipartidistas, lo que mantiene un aura de democracia estable al ojo desprevenido.

Figura 2. Formas de autocratización o quiebres democráticos. Tomado de Lührmann y Lindberg (2019)

Al igual que analistas como Steven Levitsky y Daniel Ziblatt consideramos a Trump un riesgo para la democracia en EEUU. De todas las democracias consolidadas, según los datos de Larry Diamond, EEUU fue la que más puntos bajó en su calidad democrática, sobre todo durante los cuatro años iniciales de Donald Trump, es decir, sufrió una erosión democrática. Trump nunca reconoció su derrota electoral en las elecciones del 2020 ante Biden y alegó que éste ganó por un fraude masivo. Incitó el intento de golpe de estado del 6 de enero del 2021 con la toma al Capitolio Nacional durante la ratificación de la elección de Biden. Prácticamente antes de las elecciones del pasado 5 de noviembre afirmaba que, si no ganaba las elecciones, sería como consecuencia de un fraude, deslegitimando de antemano el sistema electoral y los posibles resultados.

Tabla 1. Índice de Freedom House (escala de 0-100). Tomado Diamond (2020)

Aunque Trump es un líder con talante autoritario, populista y con un discurso polarizante, es el reflejo de problemas estructurales que vive la sociedad norteamericana. Peter Turchin, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt han realizado algunos de los mejores diagnósticos de los problemas que han llevado al surgimiento de líderes extremistas como Trump y el deterioro de la democracia en EEUU. El aumento de la desigualdad, la pauperización de la población, especialmente de la clase media obrera blanca no universitaria, la sobreproducción de élites, el racismo estructural en muchas de sus instituciones, diseños institucionales anacrónicos – como el Colegio Electoral-, el uso cada vez mas constante de tácticas constitucionales duras por parte de Demócratas y Republicanos, la radicalización de los discursos de amigo/enemigo, entre otros aspectos, son algunos de los factores que, para estos autores explican el estado actual de la democracia norteamericana.

Así como lo fueron sus primeros cuatro años, estos cuatro años serán otra prueba de fuego para la democracia norteamericana. Por ejemplo, una posible propuesta de Trump de optar por un tercer mandato sería una prueba de fuego para los pesos y contrapesos. Si bien las investigaciones académicas señalan que las democracias de renta alta y vieja data -como la norteamericana- es muy poco probable que colapsen, eso no las exime de tener profundos deterioros en sus reglas del juego democráticas. Recordemos que poco probable no es sinónimo de imposible.

Acerca del autor

Armando José Mercado
Armandomercado@razonpublica.org.co |  + posts

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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Armando José Mercado

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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