Ataques entre Israel e Irán: causas y consecuencias
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Ataques entre Israel e Irán: causas y consecuencias

Escrito por Cesar Nino

El ataque del 13 de abril no fue una sorpresa para Israel porque Irán lo anunció de antemano. ¿Cuál era la intención del ayatolá y cuáles son las implicaciones del contraataque de Israel?

César Niño*

Crónica de un ataque anunciado

El primero de abril Israel dio de baja al menos a dieciséis personas, incluidos siete altos cargos de la Guardia Revolucionaria Islámica, entre quienes se encontraba el general de brigada, Mohammad Reza Zahedi. Este fue el asesinato selectivo de mayor valor estratégico de un funcionario iraní desde el ataque con drones en el que murió el general de división, Qassem Soleimani, el 3 de enero de 2020 en Bagdad. 

Este 13 de abril Irán atacó por primera vez de manera directa a Israel, como esperada represalia del ataque. El ayatolá, Alí Jamenei, y el presidente, Ebrahim Raisi, anunciaron públicamente el 2 de abril que Irán vengaría la muerte de sus militares y que habría una respuesta sin precedentes.

La ofensiva iraní fue anunciada con once días de anticipación y no fue por lo mismo una sorpresa o no ofreció ninguna ventaja sobre Israel en términos estratégicos. Los misiles Shahab-1, Zolfaghar, Shahab-3 y Emad-1 y de los drones modelo Shahed-136 tardaron entre dos y tres horas en asomarse al espacio aéreo de Israel, un tiempo suficiente para que las fuerzas defensivas bloquearan el ataque.

El ataque combinado de 300 drones y misiles se preparó a través de Teherán y contó con la participación de actores delegados o proxys como Yemen, Siria, Líbano e Irak. 

Una vieja hostilidad

La hostilidad entre Tel Aviv y Teherán ha venido aumentando desde hace al menos cuarenta y cinco años. 

El punto de partida fue la Revolución Islámica de 1979 en Irán y la caída del sha Mohammad Reza Pahlevi, quien huyó del país. Antes de la revolución, Irán e Israel sostuvieron relaciones diplomáticas cordiales, pero con el derrocamiento del sha y el ascenso del ayatolá Jomeini, Irán adoptó una postura de política exterior antioccidental y antiisraelí. El régimen iraní puso en su agenda de seguridad a Israel como un Estado ilegítimo que, gracias a su proximidad con Washington, lo convertía en un enemigo natural.

La proyección de Teherán sobre Medio Oriente empezó a configurar una postura a favor de la causa palestina y en contra de Israel, con la narrativa de que Tel Aviv era un opresor en la región. Mientras Irán es considerado por las potencias occidentales como un Estado canalla por no ser una democracia liberal y romper las reglas del derecho internacional, es un aliado de China y Rusia. De hecho, los drones que ha usado recientemente Vladimir Putin para atacar a Ucrania desde febrero de 2022 son de fabricación iraní.

Al parecer la meta era restablecer el sistema de disuasión. Por eso, el mensaje de que está dispuesto a asumir riesgos, pero también a responder militarmente, agudiza la idea de romper el tabú de atacar territorio israelí.

El gobierno teocrático de Irán se ha encargado de velar porque el sistema legal y su organización social estén condicionados por la Sharia. Su represión a la ciudadanía y persecución a opositores, sumado a su apoyo a organizaciones terroristas como Hezbolá en Líbano, Hamas en Gaza y Huties en Yemen para bloquear el Mar Rojo, e incluso al régimen de Bashar-al Assad en Siria, ha puesto a Irán en un lugar en el que Occidente no confía. 

Washington y la Unión Europea afirman que Teherán es un patrocinador del terrorismo y que el régimen iraní planeó los atentados en Beirut de 1983 así como el de la Asociación Mutual Israelita Argentina en 1994 o algunos otros tantos actos de saboteo sobre infraestructura occidental. Conviene recordar que el expresidente Mahmud Ahmadineyad dijo públicamente en 2005 que “Israel debe ser borrado del mapa”. Esto ha hecho que Israel haya entrado en conflicto con esos grupos terroristas y por defecto, con Irán, quien hace uso de ellos como delegados para la consecución de sus fines en términos regionales y globales. 

¿Irán ataca o se defiende de Israel?

El ayatolá, Alí Jamenei dijo en sus cuentas oficiales horas después del ataque a su consulado en Siria del 1 de abril de 2024 que “este crimen no pasará sin que el enemigo reciba castigo y venganza”. El régimen iraní invocó el Artículo 51 de la Carta de la ONU apelando a la legítima defensa para justificar su ataque sobre Israel. 

Sin embargo, teniendo en cuenta las condiciones y características de los hechos, el ataque de Irán se aleja de la legítima defensa porque no actuó para repeler un ataque israelí, sino como represalia armada o como un castigo, un hecho que también es ilegal. Del mismo modo, la respuesta de Israel en Gaza tras los hechos contra su población por parte de Hamas del 7 de octubre de 2023 se alejó del principio de legítima defensa. 

Es cierto que el ataque sobre el consulado iraní a manos de Tel Aviv es una violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. Pero también lo es el de Irán. Si Israel decide responder de forma armada a Irán, tampoco sería una actuación en legítima defensa, sería represalia y castigo.

La naturaleza del ataque iraní

No obstante, el 13 de abril Irán hizo lo suficiente como para ser visto como una respuesta creíble al ataque de Israel en Damasco. Un ataque limitado, restringido y telegrafiado diseñado para evitar una escalada significativa en respuesta por parte de Israel. Teherán dio aviso a través de Turquía para que Estados Unidos y sus aliados se preparasen y pudieran apoyar la defensa de Israel. Pero ¿por qué hacerlo de una manera que aumenta las probabilidades de que Israel responda directamente contra el propio Irán? ¿Cuál era el propósito?

  1. Jugar con las emociones del enemigo: la campaña creó incertidumbre y pánico entre los israelíes mediante una intensa guerra psicológica en discursos oficiales, mensajes diplomáticos, medios y redes sociales. Un ejemplo fue la advertencia en hebreo del ayatolá Jamenei en su cuenta en X, anunciando un castigo inminente. Al parecer, su propósito era satisfacer a la base política más radical de Irán, desmoralizar a las Fuerzas de Defensa Israelíes y a la población civil israelí, manteniéndolos en constante alerta emocional. Si no hubiera sido así, y se hubiera atacado por sorpresa con alguna célula terrorista, tal vez la población iraní no lo hubiera tomado como una respuesta por la honra nacional.
  2. Probar las defensas del enemigo: horas antes del ataque del 13 de abril, Hezbolá lanzó una serie de ataques coordinados desde Líbano hacia Israel. Seguramente fue una forma de tantear y medir la capacidad de respuesta de los sistemas de defensa de Israel. Luego, vino el tan anunciado ataque convencional. Este despliegue táctico contribuye a analizar la reacción del oponente y ajustar las estrategias subsiguientes en función de ello.
  3. Un ataque tímido: aunque Irán tiene un arsenal de misiles hipersónicos como los Fattah-1 y el más grande arsenal de misiles balísticos de Medio Oriente, decidió usar drones Shahed-136, más lentos y detectables incluso sin radares sofisticados. Su ataque tímido no debe subestimarse, pues Irán ha construido un complejo militar industrial de gran envergadura en colaboración con aliados estratégicos como Rusia y China. 

Sin embargo, el 13 de abril, Irán decidió desplegar una gran cantidad de drones desde su territorio, lo que les permitió pasar por varias capas de defensa aérea en Irak, Siria y Jordania. Los drones y misiles fueron registrados en tiempo real por los medios de comunicación. Irán demostró que podía lanzar un ataque desde su territorio y alcanzar a Israel. Necesitaba que el mundo lo viera. 

Al parecer la meta era restablecer el sistema de disuasión. Por eso, el mensaje de que está dispuesto a asumir riesgos, pero también a responder militarmente, agudiza la idea de romper el tabú de atacar territorio israelí. Irán no tiene una experiencia destacable en guerra regular, salvo en la guerra Irán-Irak (1980-1988) que le significó un desempeño mediocre y grandes derrotas estratégicas. Irán quiso un ataque espectacular, pero no fatal. Fue una señal de movimiento sin llegar a una guerra abierta.

¿Qué significó para Israel el ataque de Irán?

Israel no estaba gozando de un gran respaldo por sus acciones sobre Gaza. Sus operaciones en dicho territorio han sido criticadas por las evidentes violaciones al derecho internacional humanitario y por los crímenes contra la humanidad. La popularidad del gobierno de Netanyahu estaba en picada y el rechazo de las potencias a sus acciones cada vez cobraba más peso en los círculos diplomáticos. 

Sin embargo, el ataque de Irán parece ser un bálsamo, al menos por el momento para el gobierno de Israel. Justo en la noche del 13 de abril, las potencias occidentales y las árabes cerraron filas en su apoyo a Israel. En efecto, se distrajo la atención sobre la crisis humanitaria en Gaza y se empezó a ajustar la narrativa sobre un respaldo incondicional a Israel en caso de una escalada ulterior. 

Por otra parte, horas después del bloqueo de misiles y drones se cotizaron al alza las acciones de las empresas del complejo militar industrial israelí, como Elbit Systems, Israel Aerospace Industries y Rafael Advanced Defense Systems. 

Para Israel el ataque significó el reforzamiento de la tesis de “eficacia comprobada” al tener un éxito superior al 99 % de bloqueo de misiles y drones iraníes. Aunque las potencias occidentales han criticado las acciones de Israel sobre Gaza y le han exhortado a que no responda al ataque iraní, se ha construido la idea de que el mundo está contra Irán. Al menos, hay un triunfo de imagen de Israel sobre Irán.

Respuesta internacional al ataque iraní

En medio de la jornada de ataques sobre Israel, se convocó de urgencia el Consejo de Seguridad de la ONU y se invitó a que no se escalara el conflicto. Estados Unidos, Francia y Reino Unido fueron los primeros gobiernos en condenar el ataque y mostrarse prestos a ayudar a Israel luego de semanas de reparos sobre las acciones de Netanyahu sobre la población gazatí y las misiones humanitarias en la zona. 

Según Aron David Miller, exfuncionario del Departamento de Estado: “lo que hicieron los Estados del Golfo el 13 y 14 de abril sugiere que, por más comprometidos que estén sus ciudadanos con la cuestión palestina, están preparados para velar primero por sus propios intereses nacionales”. En el mundo árabe, Jordania, Irak y Egipto cerraron sus espacios aéreos y sus cancillerías se mostraron preocupadas invitando al desescalamiento inmediato de las acciones hostiles. 

Así mismo, es destacable el papel de los Estados del Golfo. Jordania interceptó buena parte de los misiles y drones, permitió a Estados Unidos usar su espacio aéreo, mientras que los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita compartieron información de inteligencia sobre el ataque planeado. En cuestión de horas, la coordinación de fuerzas multinacionales de seguridad produjo resultados sorprendentes a favor de Israel.

Washington, que pronto tendrá elecciones presidenciales, invitó a Israel a abstenerse de responder militarmente o actuar en forma de represalia armada sobre Irán. Sin embargo, el ataque corroboró la alianza estratégica casi inquebrantable entre Tel Aviv y Estados Unidos, donde nuevamente se deja ver que Israel significa un activo importante en la política exterior y de seguridad nacional estadounidense. 

Por otra parte, a occidente no le conviene abrir un frente nuevo de guerra. Los recursos y esfuerzos diplomáticos se encuentran en Ucrania, Taiwán, Gaza y buena parte del norte de África. Que a eso se le sume un conflicto armado abierto con Irán, dejaría el espacio libre para debilitar las alianzas y ponerlas a caminar por el filo de las contradicciones geopolíticas. 

Por último, China también se sumó a las preocupaciones para llamar a la calma y contención del conflicto. Si el conflicto escala, significa mayor presencia de Estados Unidos en la región lo que significaría un gran obstáculo para Beijing en sus planes en Medio Oriente. 

El siguiente paso de Israel y posibles implicaciones

El ataque a Irán significa un acto de equilibrio difícil para Estados Unidos. El gobierno de Biden quiere prevenir un conflicto regional y al mismo tiempo mostrar el respaldo a la seguridad de Israel. Pese al apoyo de Estados Unidos, Israel se siente obligado a responder al ataque iraní. Biden ha expresado una postura de cautela, permitiendo que Israel interprete su respuesta. Esto podría llevar a Israel a actuar de forma independiente ante Irán, incluso sin un respaldo explícito de Washington. Mientras tanto, el G7 ha acordado un paquete de sanciones a Irán, como represalia no armada.

Foto: X: Prime Minister of Israel - Aunque la imagen del gobierno de Netanyahu estaba en caída por sus acciones sobre Gaza, el ataque de Irán ha mejorado esta imagen y ha causado un ajuste de narrativa en la que se respalda incondicionalmente a Israel en caso de una escalada.

La ofensiva iraní fue anunciada con once días de anticipación y no fue por lo mismo una sorpresa o no ofreció ninguna ventaja sobre Israel en términos estratégicos.

Si Israel responde por la vía armada sobre territorio iraní tampoco sería legítima defensa. Sin embargo, las opciones y probabilidades empiezan a barajarse. En primer lugar, Israel puede seguir con su plan de sabotaje al proyecto nuclear iraní, asesinatos selectivos a científicos involucrados en el desarrollo de armamento nuclear o incluso a altos mandos militares, como ha venido haciéndolo. 

La próxima agresión entre Israel e Irán podría tener lugar en el ciberespacio. Los dos Estados tienen una larga historia de ofensivas en línea entre sí, circunstancias que sugieren estar sobre la mesa cuando Israel reflexiona sobre represalias por el ataque de Irán. En esta oportunidad, Israel ha entrado en un dilema estratégico de gran envergadura. 

A Tel Aviv no le conviene escalar el conflicto en la región, pero Netanyahu está tan acorralado políticamente por no triunfar sobre Hamas y sus violaciones al derecho internacional humanitario, que le conviene escalar. Se espera que la diplomacia haga lo suyo y evite un recrudecimiento de la tensión.

Un conflicto armado entre Israel e Irán significaría la intervención de Estados Unidos que sería desastrosa tanto para los intereses estadounidenses como para la estabilidad en Oriente Medio. Es probable que si Israel no responde militarmente al ataque Irán no vuelva a atacar a Israel, pero si sucede lo contrario, en el conflicto se arrastrarán más actores que producirá mayores costos humanos, de recursos económicos y militares. 

Si la administración Biden establece una línea roja con Israel para prevenir un ataque a Irán, podría lograrse un grado significativo de estabilidad en la región. Esto no solo contribuiría a la distensión entre dos antiguos enemigos, sino que podría mejorar las perspectivas de Biden para una posible reelección presidencial, al demostrar su capacidad para distensionar a dos viejos enemigos. 

No hay que olvidar que el ataque de Irán fue racional y limitado. La mejor respuesta que puede ofrecer Israel es recalibrar sus acciones en Gaza, proteger a la población civil mientras que con la ayuda de la inteligencia estadounidense se encarga de hacer volver a los rehenes que tienen los terroristas de Hamas. 

Otro paso que Israel puede dar es impulsar la creación del Estado de Palestina después de asegurar su ventaja militar contra Hamas. Por ahora, lo que viene es una escalada de preocupaciones geopolíticas pues el equilibrio para Irán puede suponer un completo desequilibrio para Occidente.

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