Así pasamos de la radiodifusión al podcast | Razón Pública 2024
Inicio TemasArte y Cultura Así pasamos de la radiodifusión al podcast

Así pasamos de la radiodifusión al podcast

Escrito por Mateo Giraldo B.

Un recorrido de cien años de cambio en la cultura entre el descubrimiento de la radio y el podcast que oímos en un celular.

Mateo Giraldo B.*

Lo que entendemos por cultura

La cultura siempre se ha creado con las manos y las palabras. Los seres humanos han construido la historia mundial y moldeado el mundo mediante la manufactura y el lenguaje hablado. Al punto de crear ambientes acondicionados y artificiosos de ciudadela basados en el apoyo de ensamblajes técnicos. Las ciudades son cultura y técnica diseñadas para proporcionar dinámicas y ritmos perdurables que sostengan la vida de las personas.

La urbe se caracteriza por la eficacia técnica. Toda necesidad humana se satisface al oprimir un botón, abrir una llave o con un breve desplazamiento físico. Las ciudades modernas están creadas sobre capas técnicas superpuestas: calles y rutas de acceso, mecanismos de comunicación y edificaciones crean los pilares de esta forma de vida y cultura, así como las conexiones de servicios (agua, electricidad, gas, etc.). En las pasadas cuatro décadas se le ha sumado la capa tecnológica y digital, menos palpable pero fundamental hoy.

La anterior comprensión de cultura y técnica la expone el filósofo anarquista francés Jacques Ellul en The Technological Society y Propaganda: The Formation of Men’s Attitudes (1964) y en «La edad de la técnica» (2003, ed. Octaedro) -La technique ou l’enjeu du siècle, 1955-. La técnica no se limita a las máquinas. «La técnica es un fenómeno total, un orden sistémico que ha llegado a expandir la lógica de la máquina a todos los ámbitos de la cultura humana», indica el pensador. Tanto así que el vivir la cultura en la ciudad se ha convertido en una realidad independiente de muchos fenómenos de la naturaleza, con su propia ley de eficiencia e instrumentalización de las actividades diarias humanas.

Lo interesante es entender la centralidad de las manos y la palabra para crear, impulsar y vivir la cultura. Lenguaje y manufactura despliegan la cultura y ahí habitan las personas.

La palabra cultura es polisémica y cada vez carga con más sentidos y significados, debido al uso continuado de herramientas digitales. Aun así, se puede indicar que la cultura es el conjunto de todos esos objetos materiales, ordenaciones sociales, conocimientos asimilados, conductas compartidas, creencias, emotividades y símbolos comunes.

La palabra cultura lleva en su raíz el cultivo, el morar y el mudar. Cultura viene del latín cultura. Está compuesta por la palabra cultus que significa “cultivado, y luego, trabajado, cuidado, adornado, enseñado”; y por el verbo colere, que significa “cultivar y habitar”.

Cultura también está vinculada a la palabra griega kel- que es “girar, revolver, mover y mudar”, y que comparte raíz con κύκλος (kyklos), es decir, “rueda”. De ahí las palabras “ciclo, bicicleta, enciclopedia, ciclón”. El sufijo -ura (resultado de la acción) se asemeja a “asignatura, escultura, escritura o fractura, entre otras”.

Esta diferencia con la radio radica en la flexibilización de la triada comunicativa de emisor–transmisor–receptor, en la que toda persona con conexión y herramientas básicas de internet puede cumplir cualquiera de los tres roles.

Rastrear la genealogía y los usos del término moderno «cultura» nos llevaría a profundizar en la historia del pensamiento humano, lo cual daría para toda una exploración extensa.

Sin embargo, para tener un panorama amplio, se puede decir que, en varias lenguas europeas, la palabra «cultura» tiene su fundamento en el concepto latino utilizado por Cicerón en sus Tusculanae Disputationes (45 a.n.e.), quien escribió sobre el cultivo del alma, o «cultura animi«, utilizando una metáfora agrícola para describir el desarrollo de una cultura.

Después, el filósofo, historiador y jurista alemán, Samuel Pufendorf, le dio una reinterpretación a esta metáfora en un concepto moderno con un significado similar. Para este autor cultura significa «todas las formas en que el hombre, por medio de las artes (técnicas) y las ciencias (saberes), comienza a superar su barbarie original, a hacerse plenamente humano, y a desplegar su humanidad» (Velkley, Richard, 2002, «The Tension in the Beautiful: On Culture and Civilization in Rousseau and German Philosophy». Being after Rousseau: Philosophy and Culture in Question, pág. 11, The University of Chicago Press).

Además del trabajo manual (ej. carpintería, herrería, ingeniería, jardinería, agronomía, artesanía, gastronomía, entre otras), las dinámicas sociales y culturales se dan por medio de la palabra.

Toda instancia sociocultural necesita una simbiosis de palabras para organizar pensamientos y comunicación, así sea la más básica. La escucha y el habla han posibilitado mutua comprensión y trabajo conjunto entre humanos, aunque también desavenencias. Las palabras han sido vehículo de gestación de acciones y designios comunes.

“Las canciones llegaron antes que los pensamientos”, así lo justifica el paleoantropólogo francés José Braga (“Homo habilis” en Diccionario de Prehistoria, 1999, París, Encyclopædia Universalis y Éditions Albin Michel, pág.  544, “Encyclopædia Universalis”).

Las palabras, es decir sonidos y gesticulaciones, permiten manifestar la vida compartida. El habla y las voces intensifican la convivencia y se dirimen conflictos internos o sociales al vivir. Por este motivo histórico de la oralidad cultural, esta reflexión se centrará en la voz y en el habla.

Foto: TIC sin barreras - Además de las labores de arreglo de la realidad, —como oficios del hogar, leer, hacer deporte— el tiempo libre es usado para la conexión a dispositivos digitales.

La radiodifusión, el siglo XX

La radiocomunicación es la tecnología que permite la transmisión de señales mediante la modulación (frecuencia o amplitud) de ondas electromagnéticas. Estas ondas no necesitan un medio físico de transporte, por lo que pueden propagarse por el vacío (Graf, Rudolf F., Dictionary of Electronics, 1975, pág. 468).

La válvula termoiónica (un tipo de tubo de vacío) fue inventada por el físico inglés John Ambrose Fleming en 1904. Así, dos años más tarde, el inventor canadiense Reginald Fessenden hizo una de las primeras transmisiones de audio en la víspera de Navidad de 1906.

Contagiados por la idea de esta revolución tecnológica, se empiezan a sumar otros nombres como el de Charles Herrold, inventor y pionero de la radio estadounidense, quien comenzó a transmitir en California en 1909 y continuó con las transmisiones de audio durante el año siguiente. Su estación, de igual nombre a su apellido Herrold, más tarde se convirtió en KCBS.

Por su parte, en La Haya, Países Bajos, PCGG comenzó a transmitir el 6 de noviembre de 1919, y esta fue posiblemente la primera estación comercial. La BBC en 1922, por su innovación tecnológica y comunicativa, se fusionó con el Estado y recibió una Carta Real en 1926 que la convirtió en la primera emisora nacional del mundo, seguida por la Radio Checa y otras estaciones europeas a lo largo de la década de los años veinte del siglo XX (Ellingson, Steven W, Radio Systems Engineering, 2016).

La radio llegó a Colombia en los primeros años de la década de 1920 y el año crucial de la radio en Colombia fue 1929. En Bogotá y en Barranquilla nacieron las primeras emisoras. El 5 de septiembre de 1929 se creó la emisora oficial del Estado, la HJN. Esta fecha marca el inicio de la radio en el país.

Todo desarrollo tecnológico ha traído consigo efectos cotidianos en la vida de las personas. Las dinámicas socioculturales, políticas y económicas siempre se han visto directamente afectadas por la creación y el surgimiento de una nueva herramienta técnica de acceso común (ej. rueda, imprenta, teléfono, aeronave, computadora, internet, teléfono móvil). En este caso, la radiodifusión trajo consigo una nueva manera de comunicación social y un nuevo ritmo de interacción entre las personas.

Al igual que en otros sectores de capitalización económica, después de la Revolución Industrial en el siglo XVIII, la radio comenzó a tener emisiones desde la esfera pública y desde el sector privado. Los estados y grandes empresarios iniciaron numerosas y cuantiosas inversiones para conectar, mediante audio-escucha, comunidades y países.

Cabe decir que además de los efectos incontrolados de aceleración en los procesos de comunicación y diseminación cultural, la radio difusión se convirtió en un mecanismo de poder y, por lo mismo, fue desarrollado como un “modelo de negocio”.

Hay diferentes fórmulas económicas que permitieron financiar emisoras. Por ejemplo, los pagos directos del gobierno o préstamos de recursos de técnicos públicos; los pagos indirectos del gobierno, como las licencias de TV y radio; la venta de propaganda, publicidad o patrocinio; las suscripciones públicas o de socios; o más adelante, cuando desde poblaciones locales lograron acceso a estas facilidades por medio de becas de fundaciones o de las donaciones de voluntarios, prestando así su tiempo, habilidades y recursos (frecuentes en iniciativas o apuestas comunitarias).

La radiodifusión creó una nueva época, un nuevo periodo temporal en el que la «compresión del tiempo y el espacio» y la percepción y experiencia humana cambió, permitiendo que la información y las prácticas y saberes culturales llegaran a una amplia audiencia mundial.

Noticias, música, narraciones, audio-relatos, alocuciones oficiales de dignidades interestatales, entre otras variaciones en su contenido, fueron la manera de colectivizar comprensiones de lo real y de la vida en general. Asimismo, las nuevas tecnologías de radiodifusión, como los satélites y los cables, han potenciado y flexibilizado la transmisión de información, permitiendo mayor rapidez en mayores distancias.

La radio causó esta sensación de que la velocidad de la comunicación es casi instantánea. Acceder y palpar información a esta velocidad se convierte en algo rutinario y habitual aunque no deja de sorprender. Esto da un paso más con el arribo de la computadora, la internet y la tecnología digital.

Podcast, tiempo libre e internet

En tiempo de la internet cada persona con conexión a la gran red puede acceder a imágenes y audio de todo tipo y a todo nivel. El tiempo libre es utilizado ya no solo para realizar labores manuales de arreglo de la realidad (ej. hacer oficios, cocinar, limpiar, leer, escribir, etc.), sino que ahora la conexión a dispositivos digitales se hace más potente vía pantalla (screen), audio e internet.

Es así como el podcast, o blog de audio, surgió a finales de los años noventa del siglo XX, donde se guardaron y se publicaron archivos multimedia digitales en internet, en la forma de series de audios con episodios que un usuario pudiese descargar a un dispositivo personal o escuchar en línea. En 2012, Apple añadió una aplicación original de podcast a su teléfono inteligente (iPhone), que permitió a los oyentes acceder a sus programas de audio o radio grabados favoritos.

Durante muchos años, los blogs o bitácoras digitales tuvieron gran acogida por los internautas. Estos sitios web fueron destinados como diarios personales de autor o autores, con contenidos de interés especifico que suelen actualizarse con frecuencia y a menudo son comentados por los lectores.

Por mucho tiempo, el podcast cumplió un papel similar al blog escrito, aunque con menor número de usuarios y con el énfasis en creación de audio, no escritura. Sin embargo, adquirió gran potencial y frecuencia de uso durante y después de la pandemia de la COVID-19. Esto repotenció la radio y la necesidad de percibir e interactuar con el mundo por medio del sonido y las voces. El podcast vivió en los últimos cuatro años un particular auge o boom.

Al igual que la radio, el podcast permite establecer un contexto de intimidad con el usuario. La diferencia está en que cada usuario elige sus canales o portales de escucha, sus temáticas de interés y sus tiempos de conexión. A través del podcast, al igual que de otros formatos comunicacionales, las personas se divierten, aprenden, se animan, se entretienen, se distraen o se informan.

Esta diferencia con la radio radica en la flexibilización de la triada comunicativa de emisor–transmisor–receptor, en la que toda persona con conexión y herramientas básicas de internet puede cumplir cualquiera de los tres roles. Asimismo, el webcasting, el broadcasting digital y el streaming han conseguido grandes niveles de audiencia mundial.

Las palabras, es decir sonidos y gesticulaciones, permiten manifestar la vida compartida. El habla y las voces intensifican la convivencia y se dirimen conflictos internos o sociales al vivir.

Es seguro que la palabra podcast ha resonado para todos en el último tiempo, muchos ya son frecuentes seguidores de podcasts específicos, y otros, así aun no sean conscientes, es muy posible que hayan accedido a algún tipo conversación sonora ya sea a podcasts de entretenimiento, podcasts informativos, podcasts de formación, podcasts de ficción, pódcast periodísticos o investigativos, podcast de entrevistas o podcast de opinión sobre diversos temas de curiosidad y obsesión personal.

Solo faltaría pensar en ejemplos propios y cercanos de audioblog para comprender su gran impacto en líderes de opinión y en ciudadanos del común como difusión de la gran cultura humana.

Por último, en coyunturas de desinformación y desconfianza hacia medios de comunicación y autoridades nacionales o estatales, la autenticidad del podcasting ofrece oportunidades únicas para todas las disciplinas, saberes y artes.

Por ejemplo, partiendo de las notorias tensiones geopolíticas por el control de los recursos naturales de cada continente, siempre harán falta esfuerzos institucionales, corporativos, colectivos o personales por crear investigaciones en profundidad de los hilos del poder y las fianzas, por la creación de consciencia de justicia social, o por la apuesta de aumentar la transparencia económica, la confianza en lo común y la libertad vital de cada persona. Es decir, crear plenitud mejorando la forma de existir nosotros mismos y en común con otros en el mundo, a partir de la oralidad cultural: sonidos, palabras y silencios.

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies