Inicio TemasConflicto, Drogas y Paz Asesinato de líderes, la corona de todos los virus

Asesinato de líderes, la corona de todos los virus

Escrito por Carlos Guevara
Lideres sociales asesinados

carlos guevaraAl despedirme de él, le dije “¡pilas por ahí!”. Él contestó “tranquilo, Carlitos, que cuando nos toque nos tocará; mientras, trabajaremos”.

Carlos Guevara*

Amigo y líder social

Conocí a Marco Rivadeneira en 2011, en uno de los tantos viajes que la vida me ha permitido hacer para trabajar con defensores y ayudarlos en su protección. En ese entonces estaba en Putumayo.

Entre nosotros hubo una amistad profesional y personal perdurable. En todas mis visitas al Putumayo me veía con él; me contaba sus análisis sobre la situación de derechos humanos en este conflictivo pero rico territorio. Siempre fue un hombre de pocas palabras y muchas acciones: un defensor en todo el sentido de la palabra.

La última vez que lo vi fue en 2019, durante un evento —precisamente sobre protección de líderes sociales— organizado en Bogotá; allí volvió a levantar la voz en nombre de las comunidades del Putumayo.

Nos saludamos, y, al despedirme de él, le dije “¡pilas por ahí!”. Él contestó “tranquilo, Carlitos, que cuando nos toque nos tocará; mientras, trabajaremos”.

El pasado 19 de marzo, mientras dialogaba con población campesina en el corredor Puerto Vega-Teteyé del Putumayo, hombres armados raptaron a Marco de la reunión que coordinaba; después lo asesinaron.

Le tocó, Marco.

La cuarentena y los asesinatos

Con la pandemia de la COVID-19, el mundo entró en cuarentena; también se congelaron la economía, las relaciones humanas y —al parecer— la empatía por la otra pandemia incontrolable en Colombia: el asesinato de líderes sociales.

Este virus les ha costado la vida a más de 400 activistas, desde 2015, según las cifras más conservadoras, como las de OACNUDH; otras fuentes —INDEPAZ, Somos Defensores o la Defensoría del Pueblo— indican 800 asesinatos. Es posible que pronto encontremos la vacuna contra la COVID-19, pero no está a la vista una cura para frenar el asesinato de líderes.

La dificultad para frenar los asesinatos se conoce gracias a investigaciones como la recién publicada por el Instituto Colombo Alemán para la Paz (CAPAZ) y la investigadora Carolina Naranjo.

Este documento explica que la situación de los defensores y líderes no mejorará en ausencia de un esfuerzo serio del Estado para adaptarnos a los estándares internacionales; hay que dejar de lado las diferencias políticas para aplicar con urgencia los remedios en los territorios más afectados.

Asesinato en colombia de lideres

Foto: Facebook Somos Defensores
Ni la cuarentena ha contenido a los grupos violentos que siguen asesinando a los líderes sociales.

El otro virus

“El gran reto en el 2020 será detener a estos grupos y sus acciones de terror entre la población y, por ende, entre los líderes y defensores. Pero el comienzo del 2020 no fue muy prometedor, pues el paro armado del ELN tuvo impactos significativos en zonas como Catatumbo, Arauca, Chocó, Cauca y Nariño. Igualmente, este año será clave para aterrizar las campañas sobre visibilidad y desestigmatización en el ámbito local, adaptar sus mensajes a cada contexto regional y conectarse con las agendas locales… Dichas campañas deberán complementar los mensajes de condena a los asesinatos de líderes sociales y resaltar el papel de quienes defienden y promulgan el goce efectivo de los derechos humanos. En otras palabras, los líderes sociales y personas defensoras de derechos humanos son el motor de la paz territorial, y como tal deben ser reconocidos, valorados y protegidos”—Carolina Naranjo Escobar

Los asesinatos no dan tregua. Durante la cuarentena decretada por el Gobierno de Colombia, los actores armados están moviendo sus fichas en los territorios. Sería terrible descubrir que los asesinatos aumentaron con el aislamiento obligatorio, pero no hay duda de que durante los últimos años la media mensual de homicidios se ha mantenido en doce casos.

La falta de una respuesta estatal contundente es del todo inaceptable.

El asesinato de Marco y el de otros activistas durante la cuarentena no es algo nuevo. Lo más grave es considerar como normal ese promedio de homicidios; no debería haber ningún asesinato.

He aquí la cruel realidad de los defensores: ningún observatorio o entidad podría señalar un solo mes de los últimos cuatro años en el que no haya habido por lo menos cuatro asesinatos.

Somos el país del mundo con mas homicidios de estos activistas, como lo confirmo Michel Forst, Relator Especial de la ONU para la situación de defensores.

Aunque los homicidios ocurridos en marzo bajo la cuarentena no superen el promedio, no podemos ignorar que estas muertes recientes tienen particularidades que ameritan observación detallada.

Le recomendamos: La defensa de los líderes sociales está en cuidados intensivos

El aislamiento de los líderes

Por ejemplo, el asesinato de Marco, además de execrable, es en exceso preocupante, dada la visibilidad de este activista ante el Gobierno colombiano y sus nexos con las instituciones. Además, su muerte precipitará el éxodo de otros líderes de la zona; hoy, no se conocen medidas orientadas a devolverle la calma a la región.

Hamilton Gasca Ortega fue asesinado en Piamonte, Cauca; como Marco, era un líder muy reconocido en la zona. Mataron a Hamilton y a sus dos hijos; su esposa e hijo menor están desaparecidos.

Las muertes de Marco y de Hamilton demuestran que se ha agravado el riesgo para los defensores de derechos: ya no se cierne solo sobre los líderes locales; también ataca a quienes tienen una representatividad regional.

Y es que, en temas de protección, los defensores ya tienen que acudir incluso a acciones judiciales para exigir que el Estado haga su tarea, garantizando la vida y el trabajo de estos activistas.

Lider social asesinado

Foto: Facebook Marco Rivadeneira
Marco Rivadeneira, líder social asesinado.

Instancias judiciales y defensa de derechos humanos

“Los nueve demandantes, provenientes de todo el país, no han tenido otra alternativa que exigir mediante una tutela la protección de su derecho a ejercer un liderazgo y abogar por la defensa de los derechos humanos… La petición se radicó hoy en el Tribunal Superior de Bogotá, y fue acompañada con un acto simbólico con acompañamiento de algunos líderes y de los colectivos de abogados que fueron apoderados para llevar el proceso, entre ellos Dejusticia y La Comisión Colombiana de Juristas”—Santiago Vega

Pues bien, la semana anterior, el Juzgado Cuarenta y Cinco Civil del Circuito aceptó la tutela en sentencia de primera instancia. Los desarrollos normativos respecto del derecho a defender los derechos humanos deben ser objeto de análisis minucioso en el futuro.

Mientras tanto, las respuestas del Gobierno siguen siendo desconcertantes, como la más reciente salida de la ministra del Interior Alicia Arango: como preludio a la muerte de Marco Rivadeneira, dijo durante la Mesa por la Vida en Puerto Asís, el 3 de marzo de este año, que morían más personas por robo de celulares que por ser líderes.

A renglón seguido, la misma funcionaria, en una audiencia de control político del Congreso, alegó que solo ha habido ocho homicidios de líderes en el 2020. En la misma audiencia, Carlos Ruiz Massie, jefe de la Misión de Paz de la ONU, replicó que ha habido 64 homicidios en este año.

Nuestros gobernantes se aferran a posiciones torpes: basta ver cuánto se demoró el presidente Duque en cerrar el aeropuerto El Dorado para frenar la llegada de la COVID-19.

Si Colombia es un solo cuerpo, tiene enfermedades de larga data y malos hábitos; por supuesto, tiene muy buenas probabilidades de recuperarse de la COVID-19 y, aún más, de más de cincuenta años de guerra e inequidad social.

Le recomendamos: Gobierno sin política para proteger a los líderes sociales

Pero la corona de todos los virus se la lleva esta pandemia de asesinatos de líderes, cuya cura no está en lavarse las manos, como lo está haciendo el Estado y, de paso, todos los colombianos.

Paz en la tumba de Marco Rivadeneira… seguiremos trabajando.

* Investigador en conflicto armado y derechos humanos, con diez años de experiencia en protección defensores de DD. HH, comunicador social de la Universidad Minuto de Dios, especialista en Dirección de Cine, Video y TV de la Universidad Europea de Atlántico (España), y máster en Comunicación Política y Empresarial de la Universidad de Málaga (España).

 

Artículos Relacionados

1 Comentario

Avatar
Javier Dairo abril 7, 2020 - 10:13 pm

Definitiva y lastimosamente hay que aceptarlo y reconocerlo, desde el 7 de agosto de 2018 en Colombia no se ve gobierno interesado en garantizar y mucho menos en vigilar que se respete la vida de los lideres sociales, ambientales, comunitarios y mucho menos de los defensores de los derechos humanos, «ESA ES LA TRISTE REALIDAD DE COLOMBIA»; lo que si es palpable es que esto se debe a que el titiritero AUV, Capo#82, Narco-parapolitiquero, corrupto, terrateniente, latifundista criminal y expresidente, que impuso LA MAFIA, descendiente de PABLO ESCOBAR GAVIRIA, hace más de 30 años, «ESTÁ, AUNQUE EN CUERPO AJENO, EN SU 3° PERIODO DE INSEGURIDAD Y CRIMINALIDAD», ¿cierto que es muy duro tener que aceptarlo mis amiguis de estos FOROS ?

Responder

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies