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Arte y Cultura en Bogotá: ¿plataforma política?

Escrito por Luis Rincón
Luis Alejandro Rincon

Luis Alejandro RinconLa improvisación fue el rasgo dominante en un ejercicio de construcción colectiva tendiente a definir los lineamientos de la política pública de Cultura que deberá incorporarse al Plan Distrital de Desarrollo. Reflexiones de un observador participante…

Luis Alejandro Rincón *

Los hechos escuetos

BOGOTA

El pasado 25de febrero se celebró el “II Encuentro Arte y Cultura por Bogotá”. El lector pudo haber recibido en su buzón de correo electrónico la invitación que nos sirve de ilustración para este análisis. El encontrón con la realidad me dejó sembrados varios interrogantes, que intentaré compartir en un análisis sin pretensiones, pero desde un ambiente más sereno.

Arte y Cultura por Bogota
 

1. En el plano formal y político, resalta una gran contradicción: ¿Cómo es posible que una Administración presente un proyecto para la comunidad a nombre de un grupo o partido político?¿Se trata de utilizar la Alcaldía para promocionar, captar personas, grupos y comunidades hacia dicho partido? Era claro que los presentadores y funcionarios actuaban en esta dualidad que crea de hecho mucha confusión, mas cuando el presentador del Proyecto lo hizo a nombre del "Nódulo cultural progresistas" y termina su presentación con consignas del mismo sector político.

2. Se presenta un esqueleto basado en los ejes normales de todo proyecto: de Misión, Visión, etc.,“Proyecto" que iba a ser discutido y está siendo discutido en diferentes instancias para llevarlo a la comunidad, en un supuesto "ejercicio democrático". Sin embargo la bondad de la propuesta participativa deja muchos interrogantes como son:

  1. El "Proyecto" es un esqueleto cerrado y marcado por una concepción determinada del Arte, la Cultura y la comunidad, donde en principio tratándose de temas mayores, la base del proyecto es decir su CONCEPCION, el aparato ideológico y metodológico que lo sustenta debería y podría ser discutido y analizado. Pero no fue  así, ya que el objeto de la reunión era deuna parte legitimar tal esqueleto y de otra "llenarlo apresuradamente de insumos" para su legitimación.
  2. Era visible que los promotores y funcionarios de esta área, estaban más preocupados por el aval de los grupos,ONG’s y sectores culturales que participábamos que por su real discusión, dando por sentado que las bases conceptuales, metodológicas, programáticas, son las correctas y por tanto no había lugar a cuestionamiento alguno, como intentamos hacerlo varias veces sin ninguna recepción o discusión por parte de los que dirigían las discusiones. Se trataba era de ver “qué más se agregaba al proyecto, que más ideas se podrían dar”, sin darse cuenta ni siquiera de la posibilidad de reflexionar sobre esas ideas que se manejaban, nada más ni nada menos, que Arte, Cultura, Comunidad, Creatividad, etc., conceptos que en si mismo hacen parte del corpus de la Ciencias Humanas y de la misma Estética y que se desarrollan en un intenso debate entre escuelas en el mundo de hoy. Podríamos aceptar en aras de la discusión, que se trata de proyectos “prácticos” de un conjunto de acciones denominadas “prácticas artísticas” hacia la comunidad. Si eso fuera así, ubicado en las puras acciones, sería aceptable y aún loable, que se trabaje con y por la comunidad desde el arte. Desafortunadamente no es así, ya que estas “prácticas” están encerradas en un aparato ideológico que necesariamente la hace cuestionables o por lo menos motivo de reflexión.

3.Lo que resulta de todo esto es una serie de paradojas, que se plantean de hecho sin resolverlas, sino más bien dejando la bondad del proyecto en una caricatura, por no decir en un disfraz que podría ocultar,en sus misma buena intención- que no dudamos-, intereses que pueden no necesariamente ir en beneficio de la comunidad. Resumámoslos en un ejercido de síntesis que podrían ser debatidos, aún y especialmente en forma fraternal con los Progresistas, para su real perfeccionamiento. Partimos del interés colectivo, del deseo de que nuestra ciudad y los ciudadanos que la habitan puedan mejorar su calidad de vida. No es un ejercicio de discusión en abstractoo un deseo de oponerse, ya que reconocemos lo reiterado: la bondad del proyecto que debe ser rescatado sí y solamente sí sus enfoques y metodologías son corregidos y se acepta la posibilidad de un intercambio de ideas diferentes hacia una unidad programática que beneficie a los ciudadanos de la capital, enuna visión realmente democrática, establecida de abajo hacia arriba.

La paradoja de base se encuentra entre los conceptos, categorías utilizadas, de honda calado como son los del Arte, La Cultura y la Creatividad, por un lado y de otro el aparato metodológico que lleva a la práctica tales conceptos. Dejo la discusión sobre los problemas conceptuales de fondo y quizá abordarlos en otro momento, para ver las contradicciones manifiestas y sin resolver del proyecto, ya que ellas obligan a un debate serio y sustentado, pero que no tienen por ahora lugar en este escrito.

Al no existir esa discusión, que exige la naturaleza de esos conceptos mayores, se obvia por una mirada tecnicista y mecanicista, donde los “expertos” y funcionarios “tajan por lo sano” en fórmulas “concretas”. De esta paradoja resulta que dichos conceptos son ideologizados en forma partidista y por esa vía reducidos a cosas útiles, es decir a mercancías y mercados, como explícitamente se dice en diversas partes del proyecto. En este punto resalta y decepciona, que pensando en la diferencias que esta Administración podría tener con las otras de Mockus-Peñaloza, realmente no las hay. Se ha retomado los elementos que vienen desde la era Mockus, con su impronta y en parte con sus tecnólogos y burócratas y especialmente con sus tesis “desarrollistas”, comolas dichas del mercado y la inserción de la Cultura en el aparato productivo. Por eso ante la pregunta acerca de los artistas, la respuesta es que “no se trata de formar artistas sino la de formar administradores, técnicos, gestores, programadores del campo cultural, hacia la formación de mercados y públicos”!

La siguiente paradoja se ubica en el desprecio y aún mofa “a los que se dicen creadores y artistas”, entendiendo como tales de alguna manera como” iluminados que caen del cielo” y a la creación como un acto de una elite de iluminados. Si bien se puede aceptar el rechazo a la idea del arte como propiedad de élites, y desde allí se llama a unos “artistas sin sede” y a grupos de artistas”, sin embargo queda en suspenso ese rechazo perse al artista de profesión, a los jóvenes que salen de las academias. Allí el proyecto cae en un pantano en cuanto a la definición de los artistas y colectivos. Por eso si bien se puede aceptar que ser artista no es solamente cuestión de académica y desde allí abrir las puertas a artistas de oficio comprobado y con una Obra que lo legitime, sin embargo es obvio que no se puede rechazar en la práctica a la academia.

La que considero más grave y pone en tela de juicio el proyecto es la manera práctica, como considera la escuela. Teniendo estos proyectos, desde los tiempos de Mockus un carácter “populista” se separa el Proyecto de la academia y de la escuela, ya que al parecer los proyectos que se presenten o “prácticas artísticas” no consideran las especificidades de las Localidades, como de las escuelas que funcionan en cada una de ellas. El Proyecto hace caso omiso a ellas, ya que no menciona los PEIS, que son el trabajo colectivo de administradores, docentes y comunidad defiendo el perfil de su escuela. Por eso, lo que ha venido sucediendo desde Mockus y el proyecto no lo considera es que los PEIS deberían tener un componente estético, sea por el área no formal o sea por el área formal cuando está definido el área de estética. Lo normal es que estas “Prácticas artísticas” estuvieran articuladas con la escuela a través de los PEIS. Como en este campo, hasta ahora no se ve diferencia entre esta Administración y las pasadas, resulta que estos son unos “agregados”, añadidos, al lado de la Educación y la Escuela  y fuera de sus dinámicas, reglamentación y funcionamiento.

Y aquí nos situamos en el problema mayor que resulta de todo esto y tiene que ver con el arte en la escuela y los docentes de estética o de artes, sobre todo cuando se está vendiendo la idea del “Humanismo”. El problema en concreto pasa por la ubicación del arte, la estética como disciplinas que deben estar integradas al pensum. Porque resulta que las áreas de humanidades, en los proyectos neoliberales y que han aplicado a la letra los gobiernos nacionales, conllevan a eliminación de las diferentes áreas de humanidades dejando sin trabajo a los docentes de estas áreas y eliminando del curriculum tanto las artes como la filosofía!

Resulta paradójico que una administración que habla de “Humanismo” de una “Bogotá Humana” y que este Proyecto se inscriba dentro de la política de “la Ampliación de la jornada única en educación”, que se nos hace importante, lo haga no dentro de sus dinámicas y especificidades sino como valor agregado, sin darse cuenta que el proyecto sino empieza por rescatar la dignidad de los docentes en estas áreas humanistas por excelencia y el rescate en pleno derecho del lugar que les corresponde a esta áreas definidas en el Pensum y Currículo, la bondad del proyecto humanista se convierte en un vulgar “inversión en cultura y arte” donde los que se benefician no es necesariamente la comunidad y la escuela, como debería ser, como hasta ahora ha sido en alguna medida, – parto de mi experiencia como “interventor en Cultura” que ejercí en un momento en una localidad – un derroche de recursos.

Como telón de fondo está el problema de la democracia. Cuando Petro habló de que iba a llevar la discusión a las comunidades, que ellas participen, controlen y juzguen las políticas públicas de la administración en un ejercicio democrático, consideramos que a pesar de las diferencias que podamos tener con Petro y su estilo de trabajo, así como las diferencias frente al desarrollismo y progresismo, eso no puede ser motivo de rechazo frontal u oposición porque si de sus políticas y la bondad de las mismas. Sin embargo el ejercicio que realizamos al participar en este encuentro nos dejo toda una serie de dudas, acerca de este tipo de “participación democrática” que hasta ahora no ha hecho más, en este campo, que repetir el modelo mockusiano-peñalozista, con uno que otro funcionario y tecnólogo clave que viniendo de esos lares reproduce dichos modelos y sin cambiar el fondo, si bien puede cambiar la forma.

Y así como dice el refrán popular ¿los asistentes, resultamos “cargando el bulto “para llenar un esqueleto?. Siendo un comienzo, ojalá esta Administración corrija los errores vistos y de verdad oriente su rumbo hacia una efectiva democracia de base, y no termine como las administraciones pasadas sumiendo más a la ciudadanía en la frustración.

* Antropólogo, pintor y catedrático. Director de la Fundación Centro Interdisciplinario en Medio Ambiente (CIMA).

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