El Amazonas: un tesoro del planeta - Razón Pública
Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible

El Amazonas: un tesoro del planeta

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Un mundo sin el Amazonas no es posible. Su belleza y riqueza natural hacen de esta región un lugar único en el planeta. Por esto, su protección y cuidado es una obligación para todos.

Mateo Giraldo B.*

Maravilla natural

El Amazonas, al ser una vasta selva tropical que produce oxígeno y absorbe CO2, desempeña un papel vital en la regulación del clima global y la conservación de la biodiversidad. Esta región del planeta Tierra no solo es a una vasta extensión de selva-agua, sino que es un pilar crucial para el equilibrio ecológico y la salud de nuestro planeta. 

Ubicada en América del Sur y extendiéndose a través de nueve países (Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinam y Guayana Francesa), el Amazonas es una maravilla natural que abarca aproximadamente 6.7 millones de kilómetros cuadrados. 

Esta región alberga una diversidad biológica (biodiversidad) asombrosa y desempeña un papel fundamental en la regulación del clima global, la conservación de la biodiversidad y el sustento de las comunidades locales.

Nombre, historia y geografía del Amazonas

Amazona es la mujer de cierta raza guerrera. Su nombre deriva del griego amazón, de a la σ (a=sin) γ μάζων (mazòn = pecho, mama, seno). “Según las fábulas eran de Capadocia (región del Asia Menor) y su capital era Temiscira y formaban un Estado guerrero en el cual los hombres no eran admitidos. Una vez al año hacían festejos con hombres y de los hijos que de esas uniones nacían, solo dejaban a las niñas con vida, y estas eran instruidas en las artes de la caza y la guerra, y para eso el manejo de la lanza, el arco y las flechas”. 

El río Amazonas fue bautizado por el conquistador Francisco de Orellana en 1541, a causa de las tribus hostiles en las cuales había mujeres que se batían contra los españoles con tanto vigor como los hombres.

Históricamente, el Amazonas ha sido un refugio para innumerables especies y culturas indígenas. Las civilizaciones humanas han habitado esta región durante al menos 11000 años, desarrollando una relación simbiótica con la naturaleza que les rodea.

Los pueblos indígenas han cultivado una comprensión profunda y respetuosa de su entorno, haciendo uso simbiótico y ecológicamente balanceado mucho antes de que el concepto de sostenibilidad se volviera popular en la sociedad moderna.

Geográficamente, el Amazonas es el sistema fluvial más grande del mundo, con el río Amazonas extendiéndose por más de 7000 km desde su origen en los Andes peruanos hasta su desembocadura en el Océano Atlántico. El río y sus afluentes forman una red fluvial que transporta una quinta parte del agua dulce fluvial del mundo, desempeñando un papel vital en la regulación del ciclo hidrológico del planeta.

Relevancia ecológica

El Amazonas es esencial para la regulación del clima global. Los árboles del Amazonas actúan como gigantescos sumideros de carbono, absorbiendo dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y ayudando a mitigar el cambio climático. Se estima que la selva amazónica almacena entre 80 y 120 mil millones de toneladas de carbono, lo que equivale a varios años de emisiones globales de combustibles fósiles, según investigaciones realizadas por el Intergovernmental Panel on Climate Change y publicaciones científicas en revistas como Nature y Science.

Además de su capacidad para almacenar carbono, esta región también produce alrededor del 20 % del oxígeno del mundo a través del proceso de fotosíntesis. Este papel vital en la producción de oxígeno le ha ganado el apelativo de «Pulmón del Mundo». Sin embargo, su importancia va más allá de la mera producción de oxígeno. La selva amazónica influye en los patrones climáticos de la Tierra, incluyendo la precipitación en regiones alejadas como Norteamérica, Europa y África.

La biodiversidad del Amazonas es otro aspecto crucial en su importancia ecológica. Esta región alberga alrededor del 10 % de todas las especies conocidas en el mundo, incluyendo aproximadamente 40000 especies de plantas, 2200 especies de peces, 1300 especies de aves, 427 especies de mamíferos y 2,5 millones de especies de insectos. 

Esta biodiversidad no solo es vital para la salud del ecosistema local, sino que proporciona innumerables recursos que benefician a la humanidad, desde plantas medicinales hasta nuevas fuentes de alimentos y materiales.

Según investigaciones científicas, realizadas por el investigador y director del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (PIK) en Alemania, el planeta Tierra tiene unos límites o fronteras planetarios (planetary boundaries). Este es un marco de 9 procesos fundamentales para la estabilidad del sistema Tierra y hay una serie de umbrales para estos procesos que, en caso de ser superados, pueden poner en peligro la habitabilidad del planeta. 

Los nueve límites planetarios son los siguientes: crisis del clima, acidificación de los océanos, agujero de ozono, ciclo del nitrógeno y del fósforo, ciclo del agua, deforestación y otros cambios de uso del suelo, pérdida de biodiversidad, contaminación de partículas en atmósfera y contaminación química. 

Según este esquema de realidad, podría deducirse que el Amazonas también tiene un gran valor para regular y mitigar el desbalance de estos 9 procesos fundamentales del planeta. Teniendo en cuenta esta tesis, la región amazónica, si es protegida y atendida debidamente ante fuerzas devastadoras humanas, tiene la posibilidad de aportar con su fuerza natural a equilibrar la desestabilización natural que vive el mundo en el presente.

Cultura y Sociedad

Para las comunidades indígenas del Amazonas, la selva es mucho más que un entorno natural. Es el núcleo de su identidad cultural y espiritual. Estas comunidades poseen un vasto conocimiento ecológico que ha sido transmitido de generación en generación, conocimiento que es crucial para la gestión sostenible de la selva, es decir, para su equilibrio ecosistémico. Las prácticas agrícolas tradicionales, como la tala y quema controladas y la agroforestería, son ejemplos de cómo estas comunidades han logrado vivir en armonía con su entorno.

La cultura amazónica también está intrínsecamente ligada a la biodiversidad de la región. Plantas y animales tienen significados simbólicos, materiales y espirituales profundos para los pueblos indígenas. Por ejemplo, la ayahuasca, una planta utilizada en rituales chamánicos, es considerada sagrada y se usa para la curación y la conexión espiritual. La preservación de la selva amazónica es, por lo tanto, también la preservación de estas culturas y sus formas de vida tradicionales, que sin duda tienen una voz todavía sin incidencia en el destino del mundo, pero que a su vez tienen mucho que aportar para conducir las decisiones mundiales relacionadas con diversidad cultural y equilibrio ecológico, que el cambio global emergente ya comienza a pedir.

La novedad en la estructuración de los procesos sociopolíticos y económico-culturales viene dada casi siempre por experiencias ocultas, o no actualizadas en su potencialidad, del pasado.

Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible - Para las comunidades indígenas del Amazonas, la selva es mucho más que un entorno natural; es el núcleo de su identidad cultural y espiritual.

La deforestación, impulsada por la agricultura, la ganadería y la explotación forestal es, por lo pronto, la mayor amenaza. Después, con la mentalidad de consumo desaforado, pretenderán las culturas colonialistas hacer perdurables grandes proyectos minero-energéticos.

Desafíos y Amenazas

A pesar de su importancia crítica, el Amazonas enfrenta amenazas significativas que ponen en peligro su existencia particularmente a causa de la extensión del capital, de la tendencia hiper-expansiva de capitalizar, en la inmensidad de la naturaleza (la vida), hasta el más mínimo elemento natural o humano. 

La deforestación, impulsada por la agricultura, la ganadería y la explotación forestal es, por lo pronto, la mayor amenaza. Después, con la mentalidad de consumo desaforado, pretenderán las culturas colonialistas hacer perdurables grandes proyectos minero-energéticos. Cada año, miles de kilómetros cuadrados de selva son talados, lo que no solo reduce la capacidad de la selva para absorber carbono, sino que destruye hábitats cruciales para innumerables especies, impactando así ciclos vitales del planeta como el del agua, los nutrientes y el biogeoquímico, entre otros.

Los incendios forestales, a menudo iniciados deliberadamente para despejar tierras para la agricultura, agravan el problema. Estos incendios liberan grandes cantidades de CO2 a la atmósfera y pueden alterar los patrones de precipitación local, creando un ciclo de retroalimentación negativa que puede llevar a la desertificación de partes del Amazonas.

La minería ilegal y la extracción desbordada de recursos también representan graves amenazas. Estas actividades no solo destruyen grandes áreas de selva, sino que también contaminan ríos y suelos con mercurio y otros productos químicos tóxicos, afectando a la vida silvestre y a las comunidades humanas.

Salud y bienestar del planeta Tierra

La conservación del Amazonas es esencial para la salud y el bienestar del planeta. Sin su vasta red de árboles y plantas, la capacidad de la Tierra para regular el clima se vería gravemente comprometida. 

Iniciativas como la delimitación de territorios indígenas para su gobernanza originaria, la promoción de derechos territoriales y el hacerlos participes del camino económico y cultural de la humanidad son pasos cruciales para asegurar que estas comunidades puedan continuar desempeñando su papel de guardianes de la selva y de guías del planeta.

Además, la pérdida de biodiversidad en el Amazonas tendría consecuencias impredecibles para los ecosistemas de todo el mundo, incluyendo la pérdida de especies que podrían ser cruciales para la medicina y la agricultura del futuro.

Las comunidades indígenas del Amazonas deben ser reconocidas en sus esfuerzos por proteger la selva. Su voz es única y da luces sobre la posibilidad de un mejor porvenir, más equilibrado entre cultura y naturaleza. Su conocimiento y prácticas tradicionales son invaluables para la conservación sostenible del Amazonas. 

Iniciativas como la delimitación de territorios indígenas para su gobernanza originaria, la promoción de derechos territoriales y el hacerlos participes del camino económico y cultural de la humanidad son pasos cruciales para asegurar que estas comunidades puedan continuar desempeñando su papel de guardianes de la selva y de guías del planeta.

En síntesis, la idea de que el Amazonas es un tesoro ecológico y cultural de inmensa importancia para la humanidad y el planeta es reiterada con gran razón y sindéresis. Su capacidad para regular el clima, su vastísima biodiversidad y su significado cultural para las comunidades indígenas lo convierten en una región vital para la salud y el bienestar de la Tierra. Sin embargo, las amenazas de la deforestación, los incendios y la explotación de recursos requieren una acción urgente y coordinada a nivel mundial para ir frenando y desmontar las presiones que se ejercen cada día más sobre este territorio.

La protección del Amazonas no es solo una responsabilidad de los países que albergan esta selva, sino de toda la humanidad. La conservación de esta región crítica es fundamental para asegurar un futuro sostenible para nuestro planeta y las generaciones venideras. 

Es imperativo que se implementen políticas efectivas de conservación, se promueva la consciencia ecológica y se apoyen las prácticas tradicionales de las comunidades indígenas no solo para preservar este invaluable órgano impulsor de vida del mundo sino también para que sus comprensiones de la vida crezcan y así tener una más justa y verdadera humanidad.

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Mateo Giraldo B.

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Mateo Giraldo B.

*Investigador de la cultura con énfasis en acontecimientos emblemáticos de la historia y en la relación entre estética, ética y política.

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