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Alerta temprana: se acaban los bosques

Escrito por Carolina García Arbeláez
Jacamará Orejiblanco en la amazonía ecuatoriana.

Jacamará Orejiblanco en la amazonía ecuatoriana.

Carolina García ArbelézLa deforestación por cuenta de la ganadería, la agricultura, la minería y la infraestructura sigue a ritmos inclementes. ¿Por qué es urgente frenar este proceso, y qué está haciendo  Colombia – país de bosques- para lograrlo?

Carolina García Arbeláez*

Bosques moribundos

Si seguimos como vamos, durante los próximos quince años se talará en el mundo un área equivalente a 23 canchas de fútbol por minuto.

Para 2030 habremos perdido 170 millones de hectáreas de bosque, según el reciente informe Bosques Vivos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su nombre en inglés). Y con los bosques desaparecerán ecosistemas, fuentes de agua y miles de especies.

La situación es alarmante, sobre todo porque el 80 por ciento de esta pérdida se concentrará en once lugares, dos de los cuales se encuentran en Colombia: la Amazonia y el Chocó-Darién.

  • El bioma amazónico tiene actualmente el mayor frente de deforestación en el mundo. Las causas principales de esta deforestación son el cambio de uso del suelo para la ganadería y la agricultura a gran escala, el desarrollo de infraestructura, la construcción de represas, la minería y la tala ilegal.

En apenas medio siglo se perdió casi el 20 por ciento de la Amazonia – el bosque tropical y la cuenca hidrográfica más grande del planeta-. El 75 por ciento de las pérdidas ocurrieron en territorio brasilero; según el científico Antonio Donato Nobre, el terreno deforestado en Brasil equivale a  una carretera de 2 kilómetros de anchura desde la tierra hasta la luna.

Durante los próximos quince años se talará en el mundo un área equivalente a 23 canchas de fútbol por minuto.

El Informe de WWF afirma que, de no tomar acciones inmediatas en los nueve países que comparten la selva amazónica, para 2030 habremos talado más del 50 por ciento del Amazonas.

  • La situación del Chocó-Darién es también muy difícil. Esta eco-región, compartida entre  Panamá, Colombia y Ecuador, es la más lluviosa del mundo y alberga más de 8.000 especies de plantas.

El Chocó-Darién padece de distintas presiones, principalmente la deforestación para agricultura, ganadería, minería e infraestructura. Si las cosas siguen así, para 2030 se habrá perdido el 25 por ciento de esta selva tropical.

Bajo estas circunstancias Colombia, un país de bosques que alberga el 10 por ciento de la biodiversidad mundial –pese a que su territorio no representa ni el 1 por ciento de la superficie global- está en riesgo de perder gran parte de su capital natural.

Deforestación del bosque amazónico colombiano.
Deforestación del bosque amazónico colombiano.
Foto: Wikimedia Commons

Sin bosques no hay vida

El problema radica en que ni los Estados ni las sociedades reconocen plenamente el  valor de los bosques – por su biodiversidad y por los servicios eco-sistémicos que prestan-de modo que los talan para darle otros usos a la tierra y obtener ganancias de corto plazo.  

Y sin embargo los bosques son esenciales para nuestra supervivencia. Los bosques proveen agua, capturan carbono de la atmósfera y purifican el aire, regulan el clima, aumentan las reservas de agua subterránea por infiltración y mejoran la fertilidad de los suelos. Además, nos protegen de inundaciones y de sequías devastadoras. Tener una cobertura forestal sana es una de las mejores herramientas para evitar la escasez de agua y adaptarse a los eventos climáticos extremos que, a raíz del calentamiento de la tierra, son cada vez más frecuentes, intensos e impredecibles.

Alarma en la Amazonia y el Chocó

En octubre de 2014, el gobierno colombiano reveló que la deforestación en 2013 había abarcado un total de 120.933 hectáreas (el tamaño de Nueva York). Según el Ministerio de Ambiente y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), el 57 por ciento de la deforestación ocurrió en la Amazonía colombiana.

En abril de este año, el IDEAM publicó el cuarto boletín de Alertas Tempranas de Deforestación en Colombia para el segundo semestre de 2014, un monitoreo que hace cada seis meses desde 2013. Según el boletín, el 70 por ciento de las alertas tempranas se produjeron en siete departamentos: Meta, Chocó, Nariño, Antioquia, Putumayo, Guaviare y Caquetá. Los tres últimos son departamentos amazónicos.

Históricamente, las regiones más deforestadas de Colombia han sido el Caribe y la zona Andina, debido a que ahí se encuentran los mayores asentamientos humanos, al igual que el mayor desarrollo de infraestructura e industria.

Por su parte, la región amazónica y el Chocó biogeográfico se han caracterizado por conservar gran parte de su capa forestal. La razón es sencilla: en estas dos regiones millones de hectáreas tienen algún tipo de protección:

  • En el caso de la Amazonia colombiana, casi el 70 por ciento del territorio está compuesto por resguardos indígenas o por áreas protegidas.
  • Y en el Chocó los parques nacionales, los resguardos indígenas y las propiedades colectivas de las comunidades negras suman cerca del 90 por ciento del territorio.

Pero este panorama está cambiando a grandes pasos debido a las presiones del modelo de desarrollo extractivista. De seguir las cosas como van, para 2030 estas regiones serían dos de las once áreas donde se concentrará la deforestación a nivel global.

Una solución compleja

Afortunadamente, Colombia aún está a tiempo de cambiar el destino de sus bosques y lograr un desarrollo sostenible.

Diferentes estudios, incluyendo el del WWF, afirman que en el mundo es posible alcanzar una deforestación neta cero, sin que esto perjudique la provisión de alimentos, energía y productos maderables. Pero para lograrlo se necesitan políticas efectivas, mecanismos de control, incentivos económicos y la participación de múltiples actores.

Un mecanismo para disminuir la tasa acelerada de deforestación sin sacrificar la producción de alimentos es tecnificar la actividades agropecuarias. Esto es posible: Brasil, que había sido responsable de una cuarta parte de la deforestación global, logró disminuir en un 70 por ciento su tasa de deforestación y aumentar su producción de soja en un 80 por ciento.

En Colombia la ganadería es altamente ineficiente. Según cifras del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), de las 114.174.800 hectáreas que abarca el territorio nacional, 38,6 millones se destinan a la ganadería, y de estas solo 19,3 millones son utilizadas  adecuadamente.

Cultivo de soja en la municipalidad de Campo Mourao en Brasil.
Cultivo de soja en la municipalidad de Campo Mourao en Brasil.
Foto: Débora Casali

Para evitar que la frontera agropecuaria siga expandiéndose a expensas de los bosques, se necesitan políticas que desincentiven el cambio en el uso del suelo y favorezcan la industria que no contribuye a la deforestación.

Actualmente hay iniciativas por parte del sector privado, como la del Foro de Bienes de Consumo, que pretenden eliminar la deforestación de las cadenas de suministro de sus negocios para 2020. Sin embargo los esfuerzos aún son insuficientes: el crecimiento del sector agropecuario sigue siendo la principal causa de la deforestación en el mundo.

La tasa de deforestación también se puede disminuir mediante:  

  • El aumento de las áreas protegidas,
  • El pago por servicios ambientales que incentiven la conservación de los bosques,
  • La ejecución  de programas como la Red de Reducción de Emisiones de Carbono causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD), que conservan los bosques como estrategia para hacerle frente al cambio climático.
  • Proyectos de infraestructura amigables con el medio ambiente, que acentúen la reparación de vías existentes antes que la construcción de nuevas vías, que tengan en cuenta corredores de biodiversidad y que causen el menor impacto posible.

La luz en el camino

Colombia es un país donde los bosques suelen perder en la competencia por el uso del suelo. Pero eso no tiene que ser así por siempre. Podemos apostarle a los bosques como elemento de desarrollo y como herramienta para reducir las emisiones de carbono.

Esto ya está ocurriendo. Colombia se comprometió a llegar a un nivel cero de deforestación neta en la Amazonia en el 2020- y para esto ha recibido cooperación internacional-. A finales del año pasado los gobiernos de Alemania y Noruega anunciaron que le aportarán al país 65 millones de dólares durante los próximos cuatro años para ayudarle a cumplir su compromiso.

El crecimiento del sector agropecuario sigue siendo la principal causa de la deforestación en el mundo. 

Además, Colombia hace parte de la Iniciativa 20×20, que busca recuperar 20 millones de hectáreas degradadas en siete países amazónicos para 2020.

No son pocos los planes para reducir la deforestación y conservar los bosques en regiones como la Amazonia o el Chocó-Darién, pero estos no serán exitosos si no se conciertan  con el desarrollo de los demás sectores económicos.

El Plan Nacional de Desarrollo es la apuesta por la Colombia de los próximos años. No es claro si en su ejecución este Plan intensificará las presiones sobre los bosques o aplicará alternativas sostenibles que protejan nuestro capital natural.  

Lo único cierto es que los bosques están en peligro, los bosques se están acabando.

 

* Abogada de la Universidad de Los Andes, escribe historias free-lance para varios medios, fundadora de Tío Conejo, blog de medio ambiente de La Silla Vacía,  Oficial de Medios y Producción de Contenido para la WWF.

 

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