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Con el acuerdo Enel-GEB sigue perdiendo Bogotá

Escrito por Libardo Espitia
Libardo esptia

El acuerdo para fusionar ambas compañías es una muestra de la inferioridad histórica de Bogotá ante los capitales extranjeros.

Libardo Espitia*

Una nueva empresa

A mediados del mes pasado, las directivas del Grupo Energía de Bogotá (GEB) anunciaron la fusión de esta compañía con la italiana Enel y la creación de una nueva empresa de generación, transmisión, distribución y comercialización de energía. El GEB, es decir la capital, tendrá el 42,5 % de las acciones y Enel el 57,3 %.

De acuerdo con el documento “Redefinición de las inversiones del GEB en Emgesa y Codensa”, con el acuerdo entre Enel y el GEB, Emgesa absorberá a Codensa, Enel Green Power Colombia y ESSA de Chile, sociedad que engloba activos de Enel en Costa Rica, Guatemala y Panamá.

Si bien a primera vista parece que el acuerdo podría producir mayor rentabilidad y la posibilidad de incursionar en nuevas y saludables tecnologías, un análisis más profundo lleva a una conclusión distinta.

Con el acuerdo, el Distrito Capital sigue perdiendo participación accionaria, tal como ha ocurrido desde el proceso de transformación al que se sometió la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) entre 1996 y 1997 en la primera administración de Antanas Mockus.

La transformación de la EEB

En 1995, la Alcaldía de Bogotá argumentó que la viabilidad financiera de la EEB estaba en riesgo y que por ello debía ser sometida a un proceso de transformación. Sin duda, el proyecto hidroeléctrico del Guavio estaba desangrando la empresa, y esto exigía cambios que requerían la autorización del Concejo de Bogotá.

Con el acuerdo entre Enel y el GEB, Emgesa absorberá a Codensa, Enel Green Power Colombia y ESSA de Chile, sociedad que engloba activos de Enel en Costa Rica, Guatemala y Panamá.

En enero de 1996, a través del Acuerdo 01, el Concejo avaló la transformación de la EEB:

  • El artículo 1 estableció que la empresa pasaría de ser un establecimiento público a ser una Empresa Industrial y Comercial del orden distrital;
  • El artículo 2 transformó la EEB en una sociedad por acciones regida por el Estatuto de los Servicios Públicos Domiciliarios. Además, se indicó que la nueva sociedad por acciones podría tener participación privada máxima del 49 %, con lo cual la ciudad conservaría el control;
  • El artículo 3 se facultó al Distrito Capital y a sus entidades descentralizadas para participar como accionistas de la nueva empresa; y
  • El artículo 6 autorizó a la entonces EEB, así como a la sociedad resultante, para realizar inversiones o participar en otras entidades o asociaciones con objetos relacionados o actividades relacionadas con los servicios públicos.

El 28 de mayo de 1996 el alcalde aprobó los nuevos estatutos de la EEB y el 31 de mayo aprobó su transformación en una sociedad por acciones con una capital cercano a los 1.800 millones de dólares aportados por los siguientes socios:

  • Distrito Capital: 90,6% ;
  • Nación: 9,3 %;
  • Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB): 0,05 %;
  • Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB): 0,01%; y
  • El resto de accionistas: 0,01 %.
Foto: Superintendencia de Industria y Comercio - La fusión es un mal negocio para los bogotanos

Hacia la privatización

Pero, contradiciendo el mandato del Acuerdo 01 de 1996, la Junta Directiva de la EEB tomó la decisión de quitarle las actividades de generación y distribución de energía, para pasárselas a dos nuevas compañías: Emgesa y Codensa. Sobre la base de las valoraciones contratadas, la Junta Directiva estimó que estas empresas valían novecientos millones de dólares.

El proceso de transformación de la EEB concluyó el 15 de septiembre de 1997, con su adjudicación a los consorcios Luz de Bogotá y Capital Energía, creados por la Empresa Nacional de Electricidad (Endesa) de España con capitales irrisorios.

Con esta adjudicación, se capitalizaron el 48,5% de las acciones de Emgesa y Codensa, así como el 11% de las acciones de la EEB, por un valor de 2.177 millones de dólares, precio en apariencia superior al inicialmente fijado por la junta directiva de la EEB. Así fue la operación:

 Capitalización de Emgesa, Codensa y EEB.

 Empresa  Porcentaje capitalizado Inversionista (millones de dólares) Total (millones de dólares)
Luz de Bogotá Capital Energía
Emgesa 48,5 % 810 810
CODENSA 48,5 % 1.085 1.085
EEB 11,0 % 141 141 282
1.226 951 2.177

Fuente: Historia de la Empresa de Energía de Bogotá.

Aunque el Distrito Capital mantuvo la mayoría accionaria sobre Codensa y Emgesa por las acciones preferenciales suscritas, el control operativo y decisorio les fue cedido a los nuevos inversionistas.

Este proceso podría calificarse como “exitoso”, pero no lo fue. Los dineros no ingresaron al país por decisión del Gerente General del Banco de la República, Miguel Urrutia Montoya. Además, después de la capitalización, las juntas directivas de las tres empresas llegaron a la conclusión de que no requerían tanto capital y debían reducirlo en la suma de 1,2 billones de pesos, que les serían devueltos a sus socios bajo la figura de los procesos de descapitalización.

Estos procesos de descapitalización beneficiaron a Endesa y a la administración distrital en cabeza de Enrique Peñalosa, con lo que se concluyó que la inviabilidad financiera de la EEB no era tan cierta y que a la ciudad y al Concejo no se les dijo toda la verdad.

Años después, el 22 de noviembre de 2016, por iniciativa del alcalde Peñalosa, el Concejo aprobó el Acuerdo 651, por el cual autorizó la venta del 20% “de la participación accionaria en que se divide el capital social” de la EEB. Con esta venta, la ciudad esperaba recibir unos $3,5 billones en su presupuesto distrital.

La participación pública en la empresa era de siete mil millones de acciones ordinarias, equivalentes al 76,28 % del capital suscrito y pagado. Finalmente, la Secretaría de Hacienda informó que cumplidas las etapas primera y segunda del proceso de “democratización”, se vendió el 10,6 % del capital social de la empresa y se obtuvieron recursos por más de un billón novecientos sesenta millones de pesos. Quedó pendiente el 9,4 % de lo autorizado.

La desigual posición del GEB

En Colombia se comenzó a hablar de Enel cuando, en 2007, las compañías Acciona y la italiana Enel formalizaron la toma del control del 92 % de las acciones de Endesa. En 2009, Acciona vendió a Enel su participación del 25 % en Endesa, de modo que la empresa italiana pasó a controlar más del 92 % de la compañía.

Con la adquisición de Endesa, Enel no solo hizo presencia en Colombia sino en los demás países latinoamericanos donde la compañía ibérica tenía intereses. Como se explicó, Mockus entregó el control de Emgesa y Codensa a estos capitales extranjeros y vendió además el 11 % de la matriz de la EEB sin ninguna justificación.

Hoy vemos las consecuencias de estas equivocadas decisiones: aunque el Distrito tiene la mayoría accionaria sobre Emgesa y Codensa, por efecto de las acciones preferenciales que le restaron voto, los inversionistas privados manejan a sus anchas las decisiones estratégicas sin contar con la ciudad.

Con la adquisición de Endesa, Enel no solo hizo presencia en Colombia sino en los demás países latinoamericanos donde la compañía ibérica tenía intereses

Durante años, el GEB ha tenido que soportar los abusos de Enel. Por eso ha acudido a tribunales de abritramento para solucionar diferencias en la repartición de dividendos, conflictos de intereses y operaciones, desacuerdos con las marcas y el ingreso a energías renovables no convencionales. Esas diferencias quedan supuestamente zanjadas con el acuerdo entre ambas compañías.

Pero este acuerdo es solo una muestra de la inferioridad histórica del GEB. La compañía se vio obligada a ceder a los intereses de Enel y este es el resultado y era apenas lógico toda vez la inferioridad del GEB frente a Enel: mientras que la primera presta sus servicios en cuatro países, Enel hace lo propio en 30.

Esto no hubiese sucedido si la Junta Directiva de entonces, hubiera tomado las decisiones correctas pensando en los intereses de la ciudad de conformidad con sus obligaciones y con el mandato entregado por la máxima autoridad de la ciudad que es el Concejo en el Acuerdo 01 de 1996.

La junta directiva de la EEB estuvo conformada en ese momento, por el alcalde Antanas Mockus, José Fernando Isaza, César González, Miguel Esteban Peñaloza, José Eustasio Molano, Henry Herrera, el ministro de minas Rodrigo Villamizar y por Paulo Orozco como Gerente General.

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