2018: entre la política, la cultura y el circo - Razón Pública
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2018: entre la política, la cultura y el circo

Escrito por Nicolás Pernett
Festival Vallenato

Nicolas PernettAniversarios, elecciones, mundial de fútbol y las peleas de la cultura por cambiar la vida cotidiana serán protagonistas en el 2018. ¿Qué alcanza a verse de lo mucho que viene desde la atalaya de estos primeros días del nuevo año?

Nicolás Pernett*

La política y la cultura

El año que comienza será de elecciones en Colombia y eso se siente con fuerza en el sector cultural.

En este momento muchas entidades gubernamentales de este ramo no saben si empezar o continuar proyectos que venían realizando porque quieren esperar a ver quién queda de presidente. Si la tendencia política que gana en las elecciones es de derecha seguramente se suspenderán o cambiarán los proyectos destinados a reivindicar las minorías o a recordar a las víctimas del conflicto. Y si gana la izquierda habrá que hacer lo contario (aunque seguramente con la misma cantidad de dinero). Esto demuestra que en nuestro país la cultura sigue sometida a la burocracia más básica y a los vaivenes de la política (o de esa cosa nauseabunda que aquí llaman política y que no es más que una lucha de carteles por el control del botín estatal).

Sin embargo, mientras los medios de comunicación se llenarán de la narración minuto a minuto de los insultos, falsas acusaciones y vacías promesas que harán los candidatos durante el primer semestre y los voceros de la oposición durante el segundo (la “cosa política” que anunciaba en televisión la sinuosa Vicky Dávila), la cultura, entendida como prácticas sociales que cambian la vida cotidiana de las personas, seguirá moviéndose más allá de los megáfonos y las lechonas politiqueras.

Por ejemplo, es de esperar que en este año se mantenga la avalancha de denuncias de mujeres que han sido víctimas de acoso o discriminación, que se dispararon en Estados Unidos después de que las actrices de Hollywood empezaran a exponer a sus monstruos de camerino, y que seguramente llegará de rebote a Colombia como una ola climática que baja al sur.

Elecciones del 2018.
Elecciones del 2018.
Foto:  Alcaldía Mayor de Bogotá

Es cierto que en el país en los últimos años se han venido promulgando varias leyes para combatir los delitos contra la mujer (aunque hubo mucho de populismo legislativo en estas empresas). Sin embargo, la verdadera pelea por el respeto hacia las mujeres tiene que darse en el plano cultural: en la firmeza con que las empleadas se niegan a ser objeto de los juegos de poder de sus jefes; en la voz alzada de aquellas que son incomodadas en el transporte público y enfrentan a sus acosadores; en la madurez de millones de mujeres que deciden dejar de servirle a sus pequeños tiranos en el hogar. Y, sobre todo, en una nueva generación de hombres que respeten la diferencia y no se crean los reyes del mundo.

La manera en que los medios atiendan y difundan estas denuncias dirá mucho sobre el estado actual de esta sociedad que se debate entre las formas más avanzadas de la convivencia social pregonada por intelectuales y consignada en su Constitución y las expresiones más execrables de machismo y abuso exaltadas en sus costumbres y expresiones populares.

Este combate entre el viejo mundo en el que era natural el maltrato a las mujeres y uno nuevo que sea respetuoso con ellas no será una transición pacífica y amigable. Así como habrá iniciativas loables de educación feminista y legislación igualitaria, también habrá denuncias arbitrarias y persecución vengativa. Pero, para bien o para mal, esta es la forma en que se han dado muchos de los cambios culturales que han marcado el mundo de hoy.

Aniversarios memorables

Tomás Carrasquilla, escritor colombiano.
Tomás Carrasquilla, escritor colombiano.
Foto: Wikimedia Commons

Este año también será la oportunidad de conmemorar algunos aniversarios importantes.

Por ejemplo, en este primer mes se conmemoran los aniversarios redondos de dos de nuestros escritores más importantes. El 17 de enero se cumplirán 160 años del nacimiento de Tomás Carrasquilla, y el 21 de enero será el centenario de nacimiento de Elisa Mujica, una verdadera pionera y toda una institución en la escritura femenina del país.

Como todos los años terminados en 8, este también será para recordar el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, caído el 9 de abril de 1948, y que este año será conmemorado muy cerca del cincuentenario del magnicidio de otro líder político que luchó por los excluidos y cayó bajo las balas de la reacción: Martin Luther King, asesinado el 4 de abril de 1968. Las luchas de estos dos líderes parecen más vigentes que nunca en este año y será interesante ver cómo son recordados. Mientras el racismo que combatió King sigue cobrando víctimas todos los días en Estados Unidos, el país político de Colombia sigue alineándose del lado los ricos para que al poder no puedan entrar vientos renovadores, ya sea manteniéndolos a raya con leyes o con el poder de las armas (como hicieron con Gaitán).

La cultura, entendida como prácticas sociales que cambian la vida cotidiana de las personas, seguirá moviéndose más allá de los megáfonos y las lechonas politiqueras.

Otro evento que tendrá su cincuentenario este año, y que es mucho más amable que los antes mencionados, es el Festival Vallenato de Valledupar, que en medio siglo ha pasado de ser la expresión de una música minoritaria y despreciada a ser la pasarela de los hombres más poderosos del país, que cada año entre whiskies hacen oscuros arreglos mientras oyen la música de acordeón. Pero más allá del Festival lo que se conmemora este año es el vallenato, una de las expresiones culturales más originales de nuestro país, que el año pasado entró a hacer parte de las palabras consignadas en el Diccionario de la Real Academia, y que sigue siendo una de las músicas más disfrutadas del país, en continua evolución a pesar de la resistencia de los puristas.

A finales de año las conmemoraciones en Colombia y el mundo serán más políticas que artísticas. En Colombia se cumplirán 90 años de la masacre de las bananeras el 6 de diciembre y será una buena oportunidad para que historiadores, divulgadores y público unan fuerzas para vencer a los negacionistas que hace apenas unas semanas querían hacernos creer que la masacre nunca había sucedido. Mientras tanto en el mundo en el mismo mes se conmemorarán los 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento incumplido y burlado, pero por el que todavía vale la pena luchar.

Pum y circo

Mundial de fútbol 2018.
Mundial de fútbol 2018.
Foto: @Fifaworldcup_es

Lo más probable es que buena parte de los sucesos y conmemoraciones culturales pasen a un segundo plano por la omnipresencia de las elecciones, como ya dijimos, pero también porque a mediados de año se jugará el Mundial de Fútbol Rusia 2018. Sin duda será un placer ver jugar a las mejores selecciones del mundo y ver al equipo colombiano avanzar lo más lejos que pueda.

Pero el Mundial no es en Colombia un simple evento deportivo: es una verdadera conmoción social. Los medios hablarán sin parar durante los meses previos sobre lo que se viene y los locutores gastarán horas y horas de aire discutiendo y anticipando los escenarios posibles. Durante las semanas que dura el certamen las actividades se entorpecerán pues nadie quiere perderse ningún partido, por insignificante que sea. Y después de la eliminación de la Selección Colombia (apenas 3, 4 o 5 partidos después de haber llegado), seguirán varias semanas de análisis de lo que pasó y de recuperación por el trauma sicológico que significó salir del torneo. Por eso siempre he pensado que es muy agradable la fiesta del fútbol, pero que en Colombia los preparativos y la resaca de la misma son demasiado largos.

Más allá del Festival lo que se conmemora este año es el vallenato, una de las expresiones culturales más originales de nuestro país

Y así, entre elecciones y fútbol, el país pasará el 2018, un año en el que es muy probable que la guerra interna siga su curso, ya sin las FARC, pero con disidencias peleando el control de los territorios y nuevas fuerzas oscuras aniquilando líderes sociales y excombatientes de la guerrilla. Pero mientras suenan las balas de esta guerra sempiterna no nos faltarán horas de noticieros ululantes y folclóricos, entreteniendo con la “cosa política” y la pasión por nuestra Selección.

PD: No menos importante en este año será el cumpleaños número 10 de la revista Razón Pública, una de las empresas periodísticas más importantes del país, de la que me enorgullezco de ser colaborador desde hace varios años. Felicitaciones a Hernando Gómez Buendía y a todo su equipo de trabajo por soportar una década con el viento en contra pero con el respeto y aplauso de todos.

*Historiador.   

@NicoPernett

 

 

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