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Los diez mandamientos de los pueblos indígenas
ECONOMIA Y SOCIEDAD
Domingo, 11 de Diciembre de 2011 20:05

Hace unas semanas se celebró una cumbre muy particular: más de cien sabios indígenas – conscientes del valor de preservar su sabiduría ancestral – se reunieron por primera vez en Colombia. Sus conclusiones son ejemplo de profundidad y estrategia, como para estimular a sus hermanos menores – es decir, a los demás colombianos – a respetar de veras la alteridad.


Una cumbre de sabios

Los “Mandatos de Sol Naciente” o los “Diez mandamientos de los pueblos indígenas” es la expresión que se acuñó en el reciente encuentro de autoridades tradicionales, médicos y sabedores pertenecientes a una veintena de pueblos ancestrales, celebrado en la Maloka del Sol Naciente, en el municipio de La Vega, Cundinamarca.

Dicho encuentro fue auspiciado y coordinado por el Grupo “Región y Territorio” del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional, durante los días 1º a 6 de noviembre para hermanar los mandatos en torno del territorio, la gobernabilidad y la cultura mediante una Mesa de los Pueblos.

De la mágica Amazonas a la majestuosa Sierra Nevada, y desde las nieves de Güicán o Cocuy a Chiles y Cumbal, bajaron algo más que un centenar de seres de conocimiento, cuidadores de la sabiduría milenaria de los pueblos originales del continente, para reflexionar e intercambiar experiencias de vida, rituales ceremoniales, memorias de mitos de origen y acercamiento al conocimiento sobre plantas medicinales; contaron su tragedia frente a las instituciones estatales y a los empresarios privados, quienes no han ahorrado escrúpulos para expulsarlos de sus territorios a nombre de un presunto progreso económico o desarrollo nacional; revisaron los conflictos internos de gobernabilidad y expusieron el riesgo de comunidades al borde de la desaparición.

Y para agregar algo a sus mochilas de pensamiento tejido, se llevaron los diez puntos o mandatos, concertados en esta mesa, como temas de urgente tratamiento en el proceso de hermanamiento entre pueblos [1]. 

Sabiduría y claridad

A continuación se ofrece una síntesis fiel, pero apretada, del Acta de Sol Naciente, del 5 de noviembre de 2011, donde algunos conceptos resultan realmente sorprendentes por la profundidad conceptual o por la claridad estratégica:

1. Primero – dicen los abuelos – “si realmente el gobierno quiere repararnos, que nos muestre con hechos prácticos cómo va a restituir los vínculos de confianza, que se han roto por los continuos engaños y falsas consultas previas.”

Entre los pueblos ancestrales, la generación de confianza mutua se fundamenta en el intercambio de conocimientos espirituales, de experiencias de vida, de los calendarios de uso propio, el compartir recíproco entre los sabedores de cada comunidad. Trabajando por la restitución de la confianza dentro de las comunidades, los pueblos originarios deben retomar las rutas de intercambio, el camino para conversar con los otros pueblos desde los sitios sagrados de cada comunidad; es allí donde se realiza la verdadera consulta, acatando lo que ordenan los elementos ceremoniales, el Yatukwa, el Sewá, la visión de las plantas.  

2. Dicen los ancianos sabios que ya mucho han hablado los que creen saber sobre pueblos originarios y culturas indígenas, pero sin ninguna solución real, ¿Para qué más estudios y diagnósticos?

Desean identificar situaciones de conflicto comunes, asociadas con las instituciones, con las ONG y con las agencias de cooperación, en el ordenamiento jurídico político y en la validación práctica de los derechos reconocidos a los pueblos originarios. Reconocer que agentes externos generan conflicto dentro de las dinámicas internas de los pueblos es admitir, hasta cierto punto, que la forma de cabildo impuesta como gobierno local no ha funcionado en la mayoría de los casos.

Las comunidades deben hacer identificar las amenazas derivadas de conflictos asociados con el uso, aprovechamiento y apropiación del territorio. Estas valoraciones permitirán hacer seguimiento y acompañamiento por parte del consejo mayor de autoridades tradicionales, en quienes reside ancestralmente la autoridad espiritual, social y política.  

3. Si el gobierno nacional y los gobiernos locales están realmente interesados en contribuir con una sana y correcta reparación – dicen los abuelos – que empiecen por reconocer que el daño causado a los pueblos originarios lleva ya mucho tiempo, que no es suficiente contar victimas recientes, ni pago en dinero por daños materiales.

Dice la consulta adelantada desde los lugares sagrados que hay que curarlo todo: desde el nacimiento hasta la muerte, hay que ordenar desde la persona, la comunidad y el gobierno, hasta el pensamiento, lo que es igual a decir: “Restituir la justicia interna desde sus sistemas de pensamiento ancestral, cosmovisión y ritualidad” asociada con los tiempos cosmogónicos y calendarios.  

4. Actualizar la memoria del territorio, compilando relatos de cada pueblo sobre sus relaciones con el lugar ocupado; para identificar los daños causados, qué saneamiento y pagamentos deben hacerse, y las recomendaciones que se convenga realizar desde cada pueblo. “Hablar con la verdad, sobre la verdad de los hechos”, dicen los sabios indígenas.

Articular en red los saberes de los pueblos con el respeto del territorio sagrado. Valorar el estado de trabajo de la comunidad para evaluar cómo se encuentran el territorio físico y sagrado en términos de afectaciones, de dificultades, de amenazas. Realizar en detalle el trazado de la ruta de pagamento e intercambios, para la visita de unos pueblos a otros, durante los próximos años.  

5. Tanto los actuales órganos de cabildo como los funcionarios del Estado deben saber que existen autoridades mayores, espirituales y políticas, que han de ser consultadas de acuerdo con la tradición, no en hoteles, no en auditorios, sino en las malokas, en las kankwruas, para el reconocimiento y legitimación de los sabedores a través de la consolidación del consejo de autoridades.

Los abuelos sabedores recomiendan el intercambio de experiencias sobre el ejercicio del gobierno propio, saber de qué se ocupa el gobierno propio, en qué estado se encuentra, qué apoyos requieren de este grupo para que el gobierno propio se fortalezca.

Se recomienda a todos los pueblos hacer una evaluación del estado organizativo de la gobernabilidad interna y de las propuestas puntuales que pueden surgir para “que el Consejo Mayor de Autoridades trace mandatos en lo interno de cada pueblo…eso puede ser verdadera reparación”, dicen los ancianos.  

6. Concebir la salud como el estado de bienestar de la persona y de la comunidad, como el estado de bienestar del territorio mismo: no como piensan algunos funcionarios, el negocio de las EPS, de las medicinas de farmacia, de vacunas.

A los abuelos sabedores les interesa realizar un intercambio de saberes sobre las plantas medicinales de uso local. Es preciso reflexionar sobre el uso ordenado de la medicina tradicional. Debe hacerse en forma responsable el reconocimiento debido a los abuelos sabios y a los médicos tradicionales, quienes suelen ser las personas más confiables en el uso y manejo de las plantas sagradas.

Cada pueblo y consejo local de ancianos debe reflexionar acerca de qué saberes se trasmiten, qué formación debe tener la persona que los trasmite y qué saberes resultan pertinentes para llevarlo a escenarios ajenos. Corresponde a los hermanos mayores crear conciencia sobre el uso de la medicina tradicional, porque no se está utilizando adecuada y responsablemente. La medicina facultativa o de EPS también debe ser objeto de reflexión.  

7. Replantear la educación propia. Las comunidades locales y regionales necesitan revisar su propia escuela, entendida como espacio de aprendizaje y formación, como el eje articulador de las iniciativas de vida.

Se requieren encuentros comunitarios para responder por las funciones del aprendiz, las tareas del profesor y de la comunidad como sujetos de conocimiento que debe entregarse para perpetuarse, dicen los ancianos sabios: “Formar en la vida para la vida”.

Pensar iniciativas de formación que nos permitan ser capaces de educarnos a nosotros mismos para ser más autónomos, avanzar sobre la pertinencia del conocimiento que se imparte; la identidad y la cultura propias deben verse en los currículos.

Proponen intercambiar en encuentros futuros experiencias en salud, educación y alimentación. La responsabilidad de la educación es de los mayores, de la familia, del hogar, desde los sitios sagrados, desde el conocimiento del aprendizaje del uso de la planta sagrada de los abuelos, no del gobierno, educamos con nuestras acciones, con nuestras enseñanzas.  

8. Desarrollar procesos comunitarios para garantizar la autonomía o soberanía alimentaria. “Por ello debemos ser muy inteligentes al momento de escribir algo sobre nuestros sistemas de pensamientos. Lo alimentario ha de estar articulado a los ciclos y ritmos productivos conforme los ciclos lunares o calendarios ecológicos.”

9. A pesar de múltiples obstáculos, como restricciones económicas para el desplazamiento, la escasez de bienes materiales para la estadía, y el propio desinterés de cabildos y organizaciones regionales, los ancianos sabedores asistentes a la “Mesa de los pueblos para hermanar los mandatos” lograron acordar, después de cuatro días y noches alrededor del fuego ceremonial, trabajar entre los pueblos de forma sincronizada los calendarios agroecológicos, lunares, solares, de pensamiento o tiempo real.

10. Se comprometen como seres de sabiduría y cuidadores del conocimiento a “ordenar el pensamiento en términos de autodeterminación de los pueblos, para organizarse desde el interior hacia el exterior, desde los usos y costumbres de cada uno”.

* Director del Grupo “Región y Territorio” del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional de Colombia. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla  

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Reynaldo-Barbosa-Estepa

Reynaldo Barbosa Estepa *

 

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