Robledo, el Polo y la Presidencia

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Polo Democrático Alternativo.

Álvaro DelgadoEl partido de izquierda que ha tenido más fuerza electoral en Colombia se encuentra ahora en su peor momento. Su excandidata renunció al partido y su actual candidato no podría llegar a presidente. Lo mejor es que Robledo se quede en el Senado.    

Álvaro Delgado*

El Polo en crisis

La división en las filas del Polo Democrático (PD) que acaba de provocar su expresidenta, Clara López, vaticina la peor crisis de esta alianza creada por sectores progresistas –algunos de ellos afines al Partido Comunista– en la década de 1980. Este incidente también muestra el agotamiento de los soportes ideológicos que sostuvieron a este partido hasta la expulsión de los comunistas, que ocurrió justamente durante el liderazgo de López.

El mejor momento del PD fue cuando, reunidas alrededor de la figura de Carlos Gaviria, las fuerzas que bullían en su seno lograron consolidar el movimiento político unitario más importante de la segunda mitad del siglo pasado en Colombia. El Polo unió con sus consignas a importantes sectores organizados del movimiento sindical, el campesinado y el estudiantado, además de intelectuales progresistas y personas destacadas del mundo del arte y la cultura.

El gran mérito de Clara López fue haber comprendido la importancia del momento político que se abrió para Colombia cuando el sector capitalista menos retardatario decidió retar al ala violenta de la oligarquía y aceptó las negociaciones de paz con la guerrilla. No obstante, ese giro profundizó las diferencias políticas dentro del Polo, en gran parte gracias a los eternos mensajeros de la división y la intolerancia que se agrupan en el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR).

El liderazgo de Robledo

Expresidenta del Polo Democrático, Clara López Obregón.
Expresidenta del Polo Democrático, Clara López Obregón.  
Foto: Radio Televisión Nacional de Colombia

El senador Jorge Enrique Robledo –líder del MOIR y la figura más visible del Polo– seguramente entrará a comandar el partido, aunque probablemente compartirá el liderazgo con el senador independiente Iván Cepeda. Si esto último no ocurre las cosas no serán muy diferentes de como son ahora, pues la voz principal de la alianza seguirá siendo Robledo, con la única diferencia de que ahora quiere entrar en la lista de presidenciables para las elecciones de 2018.

Robledo es un muy buen parlamentario, a pesar de su arrogancia. Nadie esculca como él los archivos de los grandes negocios con los que se enriquece la clase capitalista que manda en Colombia. No obstante, sus buenos resultados en este aspecto no son garantía de generosidad o compañerismo. Se parece a los uribistas. Y sigue representando a ese MOIR que en los ochenta acechaba a los activistas de la juventud comunista en los barrios populares para sacarlos a piedra.

El pronunciado academicismo de Robledo –que en su caso lo lleva a un alejamiento de los sectores populares– y su desprecio por el resto de movimientos de izquierda, y sobre todo por el movimiento campesino armado, no le permiten apreciar la importancia de la conquista de la paz después de medio siglo de matanza. No comprende el panorama de lucha que se abre para la izquierda y tampoco los retos que supone para el país el fin de la guerra con las FARC en medio del renacimiento de los grupos paramilitares.

Robledo es un muy buen parlamentario, a pesar de su arrogancia.

El senador Robledo denuncia exitosamente los negocios de los dueños (y vendedores) del país, pero parece insensible ante el asesinato de líderes de paz y desplazados por la violencia. No se conocen sus iniciativas para una reorganización independiente de los sectores laborales de la ciudad y el campo. Y aunque promueve el movimiento campesino en defensa de la producción nacional, no demuestra el mismo interés político con las víctimas de la guerra.

Para complementar este análisis consulté con aquellos de sus amigos que pudimos encontrar.

  • Un simpatizante de la izquierda confiesa: “Robledo participa del sectarismo político de su partido, el MOIR. En el pasado cercano esto lo llevó a asumir posiciones que riñen con la realidad de nuestros días. Su oposición frontal a la gestión de Santos (toda la izquierda sabe quién es Santos y de dónde viene) lo hace ver como si estuviera en el bando contrario a la paz, y eso le quitaría miles de votos de simpatizantes de su gestión parlamentaria”.

Nadie pone en duda el papel admirable que ha cumplido en el Senado por la justeza y seriedad de sus debates, el rigor de su argumentación y hasta por la exactitud en el tiempo que gasta en sus intervenciones. Él sabe explicar todas las cosas con mucha claridad, serenidad y altura argumental.

  • Un periodista y escritor de izquierda añade: “Es el mejor exponente de los grupos de la Juventud Patriótica que militaron en la Universidad de los Andes. Otros dirigentes de esa generación –Luis Alfredo Pinto, Guillermo Perry y muchos otros más– son hoy mimados del sistema. Robledo jamás claudicó”.
  • Un compañero de militancia comunista cree que “la importante votación que recoge su nombre –no su partido– demuestra su gran capacidad de liderazgo personal. Si termina por imponerse como principal dirigente del Polo Democrático no sería de extrañar que exija marginar de ese partido a los comunistas”.
  • Otro interlocutor añade: “Excelente parlamentario, debería seguir ahí. No lo va a reemplazar nadie. Esa curul se va a perder y eso es una lástima. El politólogo Gutiérrez afirma que Robledo es una reliquia histórica (tomando lo de reliquia por su lado amable, claro). Él lo sabe muy bien: hace la diferencia en el Congreso. Como candidato presidencial no tiene ninguna opción. El Polo se queda con el MOIR y nadie más, y ese es el primer peldaño hacia su descenso final”.

¿Robledo presidente?

Jorge Enrique Robledo, Senador del Polo Democrático.
Jorge Enrique Robledo, Senador del Polo Democrático.  
Foto: Wikimedia Commons

Jorge Enrique Robledo cuenta con sobradas calidades académicas y una trayectoria impecable como senador y luchador social. En las últimas elecciones para el Senado obtuvo la nada despreciable cantidad de 196.500 votos, y no hay duda de que tiene los méritos y la inteligencia para ser presidente de Colombia.

A pesar de eso, en la coyuntura política y social de Colombia, y particularmente de la izquierda, su candidatura presidencial no sumaría votos por varias razones relacionadas con sus acciones, que muchas veces son expresión del sectarismo en el que reside el núcleo de su poder.

-En primer lugar está su posición frente al Acuerdo de paz que, con todas las dificultades, lograron firmar el gobierno y las FARC. Es lógico que al suscribir la paz este grupo quiera hacer política sin armas. O por lo menos ese fue uno de los argumentos más usados para atacar a las FARC durante sus más de cincuenta años de existencia: “dejen las armas y hagan política”, decían permanentemente los políticos de profesión.

El Polo Democrático se constituyó para unir a fuerzas de izquierda y sectores críticos del establecimiento.

Ahora, cuando la desmovilización de esa guerrilla es una realidad, desconciertan afirmaciones de Robledo como la que hizo este año cuando respondía una pregunta acerca de la coalición con grupos como el Partido Verde. El senador dijo: “[…] llevamos una serie de reuniones entre los que le acabo de mencionar, para que haya unas condiciones mínimas. Entre otras cosas, los acuerdos de La Habana –que nosotros respaldamos– incluyen esa idea. Que las FARC tengan un partido político nos amenaza a las fuerzas minoritarias”.

-En segundo lugar está la actitud de Robledo frente a los debates y problemas dentro de su propio partido. En 2005, como resultado de la unión del Polo Democrático Independiente y Alternativa Democrática, el Polo Democrático se constituyó para unir a fuerzas de izquierda y sectores críticos del establecimiento provenientes de muchas vertientes políticas. Este nuevo partido despertó muchas expectativas y la esperanza de romper con la tradicional política corrupta.

A partir de 2009 comenzaron claramente las disidencias dentro del Polo y poco a poco fueron retirándose de él miembros importantes. En 2010 lo hizo Gustavo Petro, quien representaba una fuerza importante dentro de la organización. Petro rechazó la pasividad y, en últimas, la negativa del partido a sancionar a Samuel Moreno –entonces alcalde de Bogotá– por los actos de corrupción que la Comisión de Ética había señalado.

Frente a esta situación nunca hubo una respuesta por parte de Robledo. Esta actitud no deja de ser contradictoria, pues el senador se ha caracterizado por su vehemencia en contra de la corrupción, pero no se pronunció de manera consecuente frente a la que se presentó en su propio partido. Esto es aun más llamativo si se tiene en cuenta que este escándalo de grandes proporciones dañó para siempre la credibilidad del Polo.

-Otro hecho que mostró la intransigencia del Polo en cabeza de Robledo –quien es el líder independientemente de quien sea el presidente del partido– fue la expulsión del Partido Comunista en 2012 como consecuencia de su acercamiento al movimiento Marcha Patriótica. ¿Tanto patriotismo para semejante disparate?

Con lo anterior puede notarse que el Polo Democrático no las tiene todas consigo, y en esas condiciones no habrá candidatura presidencial propia que valga. Por eso: Robledo, amigo, el pueblo está contigo, pero si sigues en el Senado.

 

* Periodista e historiador.

 

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Comentarios  

Daniel
+1 # Buen intentoDaniel 07-05-2017 19:08
Su candidatura no tiene opciones por no poner como eje central los acuerdos de La Habana? por favor, más allá de todo lo bueno y lo lindo del acuerdo de La Habana el plebiscito demostró lo impopular que es el acuerdo al ganar el no representado solamente por el uribismo al Si, que representaban todas las fuerzas de derecha e izquierda juntas, y segundo que culpa tiene Robledo que las Farc hayan demorado más de 50 años tratando de tomarse el poder y al final solo logren 10 curules en el congreso, por ultimo al autor parece olvidarsele que las FARC y el Partido Comunista no le tiraron piedras al MOIR, si no balas, bastante militantes del MOIR que mató las FARC en los campos de nuestro país.
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