Suscríbase

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Reunión de los presidentes Donald Trump y Enrique Pena Nieto.

Erick FernandezAunque todo el mundo está sintiendo los coletazos del nuevo ocupante de la Casa Blanca, su vecino del sur lo padece con más fuerza. No solo están los temas del muro y la migración: las consecuencias comerciales pueden ser desastrosas.

Erick Fernández*

Nadie lo creyó

Nadie creyó el 16 de junio de 2015, día en que anunció su candidatura, que Donald Trump podría llegar a convertirse en presidente de Estados Unidos. Nadie, excepto él.

Después, pocos pensaron que la retórica xenófoba de Trump tendría éxito en las urnas: “México nos manda a su gente, pero no nos manda lo mejor….Están trayendo drogas, crimen, violadores…”. Pocos lo pensaron, salvo Trump y algunos que siempre han tenido estas ideas.

Nadie imaginó que fuera real la consigna de un destino manifiesto del siglo XXI, personificado en el empresario neoyorkino: “Seré el más grande generador de empleos que Dios haya creado. Traeré de vuelta nuestros trabajos de China, de México, de Japón, de tantos lugares". Nadie lo imaginó, excepto él y algunos que durante los últimos años habían perdido sus puestos en Estados Unidos.

Nadie creyó que su proyecto de construir una “gran muralla entre Estados Unidos y México” pagada por los mexicanos fuera a tomar forma no solo como un lema de campaña sino como una obsesión personal a lo largo de casi 19 meses.

Ahora de presidente ha mantenido en pie su proyecto contra lo distinto, lo diferente, contra los inmigrantes y contra aquellos que no caben en el modelo de sociedad que tiene en la cabeza este personaje mediático transformado en político. Nadie lo creía, solamente él, un grupo de organizaciones racistas que estaban en la sombra y muchos ciudadanos que simpatizaban más bien calladamente con esas ideas.

Como resultado de ese discurso, Donald Trump logró ubicarse en el lugar número 12 entre los 13 precandidatos interesados -entre ellos algunos herederos de la tradicional clase política estadounidense- que buscaban la bendición del Partido Republicano para competir  en las elecciones del 8 de noviembre de 2016.

Nadie pensó que ese arranque duraría más de dos o tres semanas. Nadie lo creyó. Solo Trump y algunos medios que empezaron a perfilar al personaje como un rebelde movido por la incorrección política, el desconocimiento de la realidad y un alto nivel de inmoralidad, que funciona muy bien en la televisión pero no en la mojigata y doble moralista política norteamericana.

¿Qué pasó entre el discurso en el que anunció su interés en participar como precandidato y el momento de su conversión en el abanderado oficial de los republicanos, un año y un mes después?

Nadie tiene del todo claras las razones que lo llevaron a obtener la candidatura con una mayoría de delegados republicanos (1.725, frente a 475 de su más cercano contendor, Ted Cruz). En el centro de Cleveland, durante la Convención Republicana, todavía era difícil creer que los coros “America first” y “Make America great again” estuvieran sonando hasta la náusea, en cada encuentro, mitin y entrevista.

Es cierto que ya existe en distintas áreas de las frontera una muralla divisoria.

Como si se tratara de una bola de nieve, la candidatura de Trump fue creciendo para enfrentar a Hillary Clinton, representante de la experiencia política y de las decisiones basadas en hechos de la vida real. El 8 de noviembre de 2016 todavía pocos creían que los votos del Colegio Electoral favorecerían al abanderado republicano.

Ni las encuestas, ni los medios, ni los especialistas consolidados y advenedizos, ni los demócratas, ni la mayoría de los votantes, ni el resto del mundo anticiparon la victoria de Trump. Pero sucedió y a partir del 20 de enero de 2017, día de la toma de posesión de la nueva administración en Washington, el mundo ha empezado a ser otro.

Medidas contra México

Marchas en la frontera entre Estados Unidos y México, por los derechos de inmigrantes.
Marchas en la frontera entre Estados Unidos y México, por los derechos de inmigrantes.  
Foto: Wikimedia Commons

Este cambio se ha visto con particular fuerza en las relaciones entre México y Estados Unidos. Pero hay que recordar que esta relación nunca ha sido estable y más bien ha tenido un movimiento pendular, entre la confrontación y el servilismo.  

El 1 de septiembre de 2016, en plena campaña electoral, a poco menos de dos meses de las elecciones, el candidato Trump visitó al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. Esta visita sorpresiva fue muy criticada por diferentes actores sociales y políticos en México, así como por la candidata demócrata, dado que Trump todavía mantenía su propuesta de detener la inmigración y construir la muralla fronteriza entre los dos países.

En ese momento el presidente Peña Nieto no adoptó una posición firme de rechazo en su propio terreno y en su propia casa (literalmente, dado que el encuentro fue en la residencia oficial del presidente). Esa misma tarde, Donald Trump se dirigió al estado fronterizo de Arizona donde pronunció su discurso más contundente sobre la migración, en el que fijó su política en ese terreno  apocas horas de haber sido más discreto sobre el tema en México.

En Arizona Trump insistió en la construcción de la muralla fronteriza, el pago de la construcción por parte de México y la deportación masiva de los inmigrantes ilegales.

Este tipo de discurso ha sido una victoria mediática, pero se ha ganado el rechazo en ambos lados de la frontera entre los principales afectados: los migrantes, sus familias, las organizaciones defensoras de los derechos humanos, los sectores políticos más sensibles a la migración y por supuesto de la inmensa mayoría de los mexicanos.

Aunque es cierto que ya existe en distintas áreas de las frontera una muralla divisoria desde hace mucho tiempo, extenderla a lo largo de los poco más de 3.000 kilómetros que comparten ambos países es un mensaje claro de rechazo, discriminación, xenofobia y miedo, que ha sido recibido por las autoridades mexicanas con posiciones timoratas y sin una estrategia clara.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos.  
Foto: Canal Capital

Las deportaciones ya están en curso en la actual administración republicana (aunque no son nuevas pues durante el gobierno de Obama se mantuvieron en un nivel alto y continuo). Sin embargo, hoy son el resultado de una decisión ejecutiva que ha puesto a trabajar a marchas forzadas a los diversos consulados mexicanos ubicados en toda la Unión Americana para la protección de los connacionales en aquel territorio.

Otro punto de tensión en la relación bilateral ha sido la la decisión del presidente Trump de retirar oficialmente a Estados Unidos del Tratado Transpacífico, que era considerado por los estrategas comerciales mexicanos como una tabla de salvación para el futuro cercano de la economía nacional. Hoy el Tratado está en fase terminal antes de nacer.

Y no se puede dejar de mencionar la decisión del Ejecutivo estadounidense de revisar, corregir o concluir el Tratado de Libre Comercio de America del Norte-TLCAN (NAFTA por sus siglas en inglés), que desde 1994 ha sido el referente del régimen comercial en la región que comparte Estados Unidos con Canadá y México.

Según Trump, el TLCAN ha sido el culpable de que los estadounidenses hayan perdido sus empleos en los últimos años, Estados Unidos haya disminuido su competitividad internacional y las inversiones de las firmas estadounidenses se hayan relocalizado en México.

Pero para México este acuerdo ha sido el espacio para mantener más del 70 por ciento de su comercio internacional durante 23 años y para ocultar la falta de diversificación de sus exportaciones a pesar de ser uno de los países con mayor número de acuerdos comerciales firmados en el mundo.

Falta determinación

Mientras tanto, los niveles de aprobación del presidente Peña Nieto se mantienen en su punto más bajo (entre 12 y 18 por ciento, según diversas fuentes), debido a su tibieza ante las acciones del gobierno vecino del norte. La pasividad ante las amenazas telefónicas (filtradas a los medios) del presidente Trump a su homólogo mexicano por la falta de acciones en materia de seguridad interna y la desafortunada actuación del actual canciller Luis Videgaray en sus encuentros con políticos en Washington no muestran mucha fortaleza en la negociación.

Las deportaciones ya están en curso.

Esta situación ha llevado a que ciertas organizaciones sociales y empresariales, intelectuales y activistas hayan llamado a manifestarse contra Trump y contra la inacción del gobierno mexicano. El domingo 12 de febrero, en la Ciudad de México y en otras ciudades del país, muchos salieron a pedirle respeto a Washington y a pedir una política más transparente y estratégica de parte del régimen de Peña Nieto. También algunos grupos cercanos al presidente realizaron su propia marcha para “apoyar” al Ejecutivo mexicano.

Pero quedan muchos pendientes en los días por venir y sigue siendo evidente la falta de una estrategia digna por parte del gobierno mexicano. Vienen tiempos difíciles, por decir lo menos.

 

Escribir un comentario

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia)con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Que incorporen contenido racista, sexista, homofóbico o discriminatorio por razón de nacionalidad,sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad.
4. Que hagan directa o indirectamente apología del terrorismo o de la violencia.
5. Que apoyen diferentes formas de violación de derechos humanos.
6. Que incluyan contenidos o enlaces que puedan ser considerados como publicidad disfrazada, spam o pornografía.
7. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Comentarios  

Fernando Acosta Rive
0 # México en la era TrumpFernando Acosta Rive 17-02-2017 16:55
Saludos desde Guadalajara, México. Lo positivo que puede traer a México el estilo arbitrario, grosero e inhumano de Mr. Donald Trump, es que tanto la población como el gobierno mexicanos se den cuenta que es importante integrarse de verdad con otros países de nuestra América y empezar a realizar proyectos de gran escala con la República Popular China, la Federación Rusa, la República Islámica de Irán y con Canadá, fuera del TLC, por ejemplo. Convencerse que lo Mexicano vale y que se debe y se puede mejorar para construir nación en Paz y con Justicia Social. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, colombiano-mexi cano
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

Especial radiografia de la corrupción IX

El Valle del Cauca (segunda parte): política y corrupción en las ciudades

Cali, Colombia.

Javier DuqueEn treinta años han sido investigados –y a veces condenados– por corruptos más de veinte alcaldes y una gran cantidad de funcionarios de las grandes, medianas y pequeñas ciudades de un departamento que tiene fama merecida de pujante y de moderno.  

 Javier Duque Daza*

Compartir

Con tus redes sociales

Esta semana en Razonpublica