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Vamos hacia un racionamiento de la energía eléctrica

(Tiempo estimado: 4 - 8 minutos)

diego pradaSi se cumplen las previsiones climáticas, tendremos un apagón de cobertura nacional que puede ser muy grave. El gobierno debe tomar medidas inmediatas, como las seis que sugiere el conocido especialista en asuntos energéticos.

Diego Otero Prada

Parece que en materia de energía eléctrica, Colombia no aprende de sus experiencias. En 1982 tuvimos el primer racionamiento eléctrico de alcance nacional, y el problema se repitió en 1992-1993 a pesar de las advertencias que por entonces se hicieron. Pues hoy existe la posibilidad de un racionamiento para fines de este año y comienzos del próximo, sin que hasta ahora el Gobierno  haya tomado las medidas preventivas.    

¿En qué consiste el peligro?

En Colombia la capacidad de generación de energía está formada por el sistema hidroeléctrico (que produce un 66% del total nacional) y por el sistema termoeléctrico que genera el restante 34%.

Normalmente, los meses de abril, mayo y junio son de lluvias, seguidos por meses de verano en julio, agosto y septiembre y por lluvias en octubre, noviembre y diciembre. De esta manera, en  invierno las plantas hidroeléctricas operan más y en verano entran a funcionar las termoeléctricas. El problema se presenta cuando los ciclos hidrológicos normales no se cumplen, por ejemplo, cuando los meses de octubre, noviembre y diciembre sean secos.

Los embalses del país están bajando desde que terminó la temporada de invierno de abril a julio. A 9 de octubre de 2009, el nivel de embalsamiento promedio del sistema es de 63%, con una caída diaria de 0.4%. Si esta tendencia se mantiene, para el comienzo de noviembre llegaríamos a un nivel peligrosamente bajo (de 54.6%) y al final de noviembre la situación sería crítica. Por supuesto que si vuelve a llover las cosas se normalizan, pero las predicciones de los meteorólogos hablan de un Niño para finales de 2009, que se reflejaría en meses de poca lluvia sobre el territorio colombiano.

Igual que en 1992-1993, la falta de energía hidroeléctrica no alcanzaría a ser cubierta por el sistema termoeléctrico, debido a que el parque térmico es insuficiente y a que existen restricciones para transportar gas de la Costa Norte al Centro del país.

En estas circunstancias, si se produce el Niño -como es lo más probable- en los próximos meses vendrá un racionamiento de la energía eléctrica, cuya duración y magnitud dependerán de la intensidad del verano.

Un escenario muy negativo sería que se repitiera lo ocurrido en 1992-1993, es decir, que además de meses secos en octubre, noviembre y diciembre, tuviéramos meses secos en abril, mayo y junio en 2010: esto sería una catástrofe con racionamientos superiores al 20% de la energía eléctrica - y con el agravante de que no se prevé el ingreso de alguna central nueva en 2010 y 2011. En 1992-1993 estaba para entrar el proyecto hidroeléctrico de Guavio, así como el parque térmico que en 1992 funcionó a medias por reparaciones y daños y se recuperó en 1993. En la actualidad no tenemos nada.

La raíz del problema

Cualquier sistema eléctrico bien diseñado tiene en cuenta las variaciones climáticas -incluyendo entre ellas el fenómeno de "El Niño", un síndrome "erráticamente cíclico, con más de once mil años de historia" [1]. O sea, que el problema se presenta porque el sistema en Colombia no está bien diseñado.

La situación de 2009 es distinta de la de 1992, pero hay un parecido que conviene destacar: igual que en aquella época, durante los últimos años se ha venido actuando sobre la hipótesis del  sobredimensionamiento, es decir, sobre la creencia de que el país estaba muy bien dotado de plantas  para evitar cualquier corte de energía, lo que llevó a descuidar la instalación de nuevas unidades.

A diferencia de aquel entonces, hoy por hoy la mayoría del sector eléctrico, del carbón y del gas natural están privatizados y las leyes de mercado son las que rigen su operación. Las reformas de los noventa y la penetración del neoliberalismo en Colombia partieron de la premisa de que el gobierno no debía intervenir, y así pasamos de la planeación centralizada en materia de generación y transmisión de energía a un sistema puramente indicativo y bajo la iniciativa del sector privado. La propia Comisión "de Regulación" de Energía y Gas (CREG) actúa con criterios fundamentalistas de mercado.

Así como en el plano internacional, la desregulación, la privatización y la fe ciega en el mercado han llevado a la crisis financiera y económica, en Colombia la política neoliberal aplicada al sector energético está causando múltiples problemas y puede conducirnos a un racionamiento eléctrico a finales del año.

La falta de hidroeléctricas

Una consecuencia del racionamiento de los años 1992 y 1993 fue la de subestimar el papel de las hidroeléctricas y desplazar el énfasis hacia la construcción de termoeléctricas para que el sistema fuera "menos vulnerable". Pero, además, las termoeléctricas han dependido ante todo del gas natural, subestimando el potencial del carbón como fuente de energía eléctrica. Desde comienzos de los noventa las consignas en el sector han sido: gas natural para la generación de energía, para los carros, para las actividades productivas y para los hogares; y que el mercado lo resuelva todo.

El sector privado no instaló nuevas plantas porque las señales del mercado no le mostraron que fueran rentables. Esto fue cierto en el caso de las termoeléctricas, pero sobre todo en el de las hidroeléctricas, porque sus plazos de construcción están en el orden de seis a ocho años y al inversionista le interesa un retorno más rápido. Peor aún, el Estado también se dejó guiar por las señales de mercado y, además, porque no le interesa que su empresa generadora (ISAGEN) participe de nuevos proyectos cuando ha venido tratando de privatizarla.   

Las medidas necesarias

El gobierno está jugando, como en 1992, cuando se produjo la estación seca de finales del año, a que viniera la temporada de invierno de abril-junio de 1993, que no ocurrió y llevó a racionar casi el 25% de la energía eléctrica durante varios meses. Hoy sucede lo mismo: salvo por el discreto llamado del Presidente ( "pedimos a todos los colombianos que hagan un gran esfuerzo de ahorro de energía y de agua"[2] ) en el gobierno hay mutismo total, no hay medidas preventivas, esperando a que llegue la temporada de invierno. Y si no llega, no hay alternativa: racionamiento.

Algo se puede hacer. Propongo las siguientes medidas, algunas que deberían de haberse tomado hace tiempo:

- Primero, prohibir la venta de bombillas incandescentes para que todos los usuarios utilicen las eficientes, que consumen solamente la cuarta parte de la energía eléctrica de una incandescente de igual luminosidad. Igualmente, ordenar un plan de cambio de fluorescentes ineficientes a las nuevas tecnologías ahorradoras de energía eléctrica.

- Segundo, aunque es una medida impopular en el corto plazo, establecer un plan de racionamiento menor, por ejemplo, de una hora diaria.

- Tercero, preparar a todo el mundo para el uso de plantas diesel.

- Cuarto, tener listo un plan de instalación de plantas de emergencia.

- Quinto, acelerar la construcción de la infraestructura de transporte de gas natural de Ballenas al Centro del país.

- Sexto, prohibir cocinar y calentar agua con energía eléctrica, y en su lugar utilizar GLP y gas natural.

* Ingeniero eléctrico de la Universidad de los Andes, PH.D en economía de la Universidad de Pensilvania,  ex gerente del Instituto Colombiano de Energía Eléctrica, ex presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros Electricistas, Mecánicos, Electrónicos y Afines, consultor internacional, autor de numerosas publicaciones y actual Decano de la Universidad Central.  

Notas de pie de página


 

[1] "El Niño". En:  http://es.wikipedia.org/wiki/El_Ni%C3%B1o
(consultado el 9 de Octubre de 2009)

[2] http://elpais.com.co/paisonline/notas/Octubre082009/01ahorro.html

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