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La paz está herida pero la guerra está muerta

Hernando Llano AngelLa responsabilidad de hacer la paz recaerá sobre todos los colombianos. Comencemos  por reconocer que las banderas morales que esgrimieron tanto la guerrilla como el Estado deberán olvidarse para que la política le ponga punto final a esta guerra degradada. 

Hernando Llano Ángel*

Procesión de víctimas de la Masacre de Bojayá en el departamento de Chocó.

No hay paz perfecta

Como bien dijo el senador Álvaro Uribe en su mensaje a la opinión de esta semana, “la paz está herida: por eso mismo depende de todos los colombianos que la paz sane y que recobre plenamente la vida.

Sin embargo el anuncio del presidente Santos y de las FARC desde La Habana es todavía más importante: la guerra está moribunda.

Depende fundamentalmente de nosotros y de nuestro compromiso (no tanto de Santos, ni de Uribe, ni de las FARC, ni de la comunidad internacional) que la paz recobre su salud y fecunde generosamente sus frutos en nuestra tierra para beneficio de todos. Esto dependerá de si somos capaces de sepultar rápidamente la guerra y permitirle que descanse en paz, eternamente, sin prolongar artificialmente su vida.

El mayor peligro que en este momento nos acecha es la búsqueda de una paz perfecta, pues esta no existe en este mundo, que siempre estará lleno de conflictos y rencillas por resolver. Esto sería como hacer depender la paz de una justicia perfecta o de una discutible e incierta igualdad social. Si nos empecinamos en estos elementos, estaremos condenados a prolongar eternamente la guerra, con su secuela inacabable de dolor, degradación y víctimas.

Ya es hora de abandonar esos espejismos fatales, pues todos conocemos sus resultados: más de 220.000 víctimas mortales, de las cuales el 81,5 por ciento fueron civiles, y el mayor número de desplazados internos del mundo, cerca de 7 millones de compatriotas que han perdido sus parcelas y sus derechos vitales.

Además, ¿quién tiene el derecho a definir lo que significa una “paz perfecta” o una “justicia perfecta”? ¿Un Estado? ¿Un líder político? ¿Un partido o una guerrilla? La respuesta es simple: nadie. Por eso es responsabilidad de todos y todas que esta tragedia no se siga repitiendo en suelo colombiano.

Hoy tenemos una valiosa oportunidad política y una inmensa responsabilidad ética. Ningún ciudadano o ciudadana puede eximirse. Nos llegó la hora de la verdad. Para tomar una decisión tan trascendental vale la pena reflexionar sobre nuestra responsabilidad frente al pasado, el presente y el futuro.

Un pasado ignominioso

El Presidente Santos y Rodrigo Londoño luego de la firma del acuerdo de Cese al Fuego.
El Presidente Santos y Rodrigo Londoño luego de la firma del acuerdo de Cese al Fuego.
Foto: Oficina del Alto Comisionado para la Paz

Sobre el pasado, lo primero que tendríamos que reconocer es que este nos deja un vergonzoso saldo en rojo y una deuda de humanidad con cientos de miles de víctimas que tenemos que honrar. Y la primera y mejor manera de hacerlo es impedir que la guerra cobre más víctimas.

La segunda consiste en que los protagonistas de la guerra reconozcan sin ambages que en su obsesión por vencer al enemigo incurrieron en numerosas acciones degradantes e inhumanas, moralmente injustificables y políticamente ilegítimas. Ellos son los primeros que deben contar toda la verdad, para empezar a reparar a las víctimas.

¿quién tiene el derecho a definir lo que significa una “paz perfecta” o una “justicia perfecta”?

La primera verdad que deberían reconocer es su desvarío y soberbia, que todavía hoy ocultan bajo valores, principios, políticas y consignas que mancillaron y arruinaron con la sangre de sus víctimas.

En nombre de supuestos valores como “democracia”, principios como “Estado de derecho”, políticas como “seguridad democrática” y consignas como “revolución” o “justicia social” cometieron masacres, asesinatos, desapariciones, secuestros, “falsos positivos” y desplazamientos masivos.

Ni uno solo de los anteriores crímenes puede ser justificado ni legitimado ante las víctimas y sus sobrevivientes. Tampoco ante la conciencia ciudadana. Si esta los acepta estaría perpetuando eternamente la revancha y la venganza de nuevas generaciones, que más adelante, en nombre de la “justicia”, la “verdad” o las “instituciones democráticas”, tratarán de ajustar cuentas con los victimarios victoriosos.

La justicia transicional

En este contexto, la justicia transicional es imprescindible pues la degradación en que incurrieron todos los responsables directos de la guerra impide objetiva y legalmente declararlos inocentes plenos o culpables absolutos. Todos son responsables, según su mando y papel, de los actos cometidos o de las omisiones consentidas.

Estos actores deberían asumir explícitamente su responsabilidad para empezar a reparar a sus víctimas y honrar a sus familiares sobrevivientes, contando toda la verdad, sin refugiarse en ideologías o en dignidades gubernamentales. Ya pasó la hora de los comandantes y los héroes impunes; también la de los gobernantes inmunes. A todos les llegó la hora de las verdades y las responsabilidades históricas. Deben hacerlo para dejar de reclamar una dignidad y una identidad que ya perdieron, bien como revolucionarios o como estadistas, al ordenar, consentir o tolerar crímenes tan crueles y degradantes.

El dolor de las víctimas es igual, sin importar la legalidad o ilegalidad de su victimario. Ni el estadista ni el comandante revolucionario pueden reclamar  superioridad moral después de medio siglo de atrocidades. Por eso todos deben someterse a una justicia excepcional, que es la transicional, donde la culpabilidad es desplazada por la responsabilidad de la verdad, el castigo por la reparación a las víctimas, y la condena por la reconciliación con el enemigo de ayer, para permitir que la paz sea un ejercicio de la política y no siga siendo un botín disputado y arruinado por la guerra.

Se trata de construir la paz en serio, justamente entre los que ayer hicieron la guerra y cometieron los crímenes más repudiables creyendo obrar en defensa de valores y convicciones superiores. Quien aspire a ver a su enemigo de ayer tras las rejas implícitamente dice que él es moralmente superior a su adversario, cuando en realidad ambos comparten una responsabilidad similar por lo acontecido, ya sea por su acción o por  omisión como comandante guerrillero, como jefe de Estado o como líder político.

En estos casos la justicia no cede ante la paz, sino que la política se impone sobre la guerra, pues solo quienes aspiran a vencer en un campo de batalla pueden recluir a los vencidos en cárceles y negarles todo derecho a seguir existiendo políticamente.

¿Será esa la paz sin impunidad que pregona el Centro Democrático? De ser así nos esperan muchos años más de guerra e ignominia en la búsqueda irresponsable y moralmente criminal de una “justicia sin impunidad”, con el costo inadmisible e insufrible de la paz perfecta de las tumbas y las fosas comunes.

El presente y el futuro

El Ex-presidente y Senador por el Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez.
El Ex-presidente y Senador por el Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez.
Foto: Congreso de la República de Colombia

En lugar de ese futuro de vengadores implacables y gobernantes irresponsables e impunes, los ciudadanos tenemos frente a nosotros un presente de responsabilidad y un futuro de reconciliación.

Ni el estadista ni el comandante revolucionario pueden reclamar  superioridad moral después de medio siglo de atrocidades.

Tenemos la responsabilidad de valorar lúcida y sensiblemente el dolor de las miles de víctimas de esta guerra, más allá de las pasiones y los maniqueísmos viscerales que pretenden eximir a unos de toda responsabilidad y darle a otros toda la culpa.

Los ciudadanos deberíamos reconocer que no estamos dispuestos a vivir más en una sociedad dividida eternamente entre víctimas y victimarios, vencidos y vencedores, y comprometernos ética y políticamente a construir una sociedad reconciliada, por fin democrática, donde todos tengamos iguales derechos y oportunidades. Sin concederle a nadie, por ninguna razón, la potestad para disponer de la vida de sus semejantes en aras de absolutos inalcanzables como la “paz perfecta” o la “justicia perfecta”.

Esa es la inmensa responsabilidad que debemos asumir si se convoca el plebiscito: sustituir para siempre las tumbas por las urnas, la guerra por la política, las víctimas y los victimarios por la ciudadanía y por fin construir y vivir en un Estado democrático, que haga imposible para siempre la simbiosis mortal de la política con las armas.

 

* Politólogo de la Universidad Javeriana de Bogotá, profesor Asociado en la Javeriana de Cali, socio de la Fundación Foro por Colombia, Capítulo Valle del Cauca. Publica en el blog: calicantopinion.blogspot.com. 

@HernandoLlano

Lo que se acordó (y lo que no se acordó) en La Habana

Juan Carlos PalouEl anuncio de tres acuerdos importantes entre el gobierno y las FAR produjo mucha  alegría y despertó grandes expectativas. Pero este no es el final del proceso: ¿cuál es el alcance real de los acuerdos?

Juan Carlos Palou*

El Presidente Santos y el comandante de las FARC Rodrigo Londoño suscriben el acuerdo para el Cese al Fuego.

Sin cantar victoria

Muchos colombianos vimos con emoción la ceremonia de firma de los tres acuerdos entre el gobierno y las FARC sobre cese al fuego, garantías de seguridad y refrendación respectivamente.

Sin embargo la alegría no debe hacernos olvidar que todavía hay una evidente indiferencia de algunos sectores del país sobre el tema, y que la necia oposición del Centro Democrático a los avances de la paz se ha mantenido incólume. Necesitamos una dosis de sano realismo para ver que aún queda mucho trecho antes de festejar el Acuerdo Final, debidamente refrendado.

La del jueves 23 de junio fue la segunda ceremonia de firma de acuerdos parciales entre el gobierno y la guerrilla en La Habana ante la opinión pública nacional e internacional. La primera se realizó al suscribirse el acuerdo sobre el Sistema Especial de Justicia. Pero en aquella oportunidad quedaron varias preguntas sobre los verdaderos alcances del acuerdo.

Es comprensible que un proceso de negociación que ha durado tanto como este apele a  celebraciones públicas cuando se superan los escollos más difíciles. Estos actos tratan de insuflar optimismo a la opinión, o por lo menos de contrarrestar el escepticismo que se apodera de la gente cuando no percibe avances en el diálogo.

Pero este modelo de estimulación parece agotado y la opinión pública quiere ver el resultado definitivo, es decir, el Acuerdo Final. El presidente Santos dijo que la firma de este se hará en Bogotá, aunque al mismo tiempo nos recordó que tal decisión no puede ser unilateral sino acordada por las partes en La Habana.

Esperemos que se pueda lograr prontamente esta concertación, después de que se evacúen los temas pendientes. En ese momento sí se podrá iniciar completamente un proceso de construcción de paz, estable y duradera.

Las zonas de transición

Proceso de Paz del Caguán en 1988.
Proceso de Paz del Caguán en 1988.
Foto: Centro de Memoria Paz y Reconciliación

El acuerdo de cese al fuego tiene gran importancia política y una alta calidad técnica. Lo primero queda comprobado por la trascendental decisión de  poner punto final a la violencia entre el Estado y las FARC, después de 50 años de guerra.

La calidad técnica del acuerdo resulta de haber recogido los aprendizajes de la comunidad internacional en procesos de desmovilización de fuerzas armadas irregulares, así como las lecciones derivadas de otros procesos de paz en Colombia. Para constatar esta calidad tecina bastaría con notar la diferencia entre la llamada Zona de Despeje del Caguán en 1998 y las Zonas Veredales Transitorias de Normalización del presente acuerdo. La primera fue una concesión incondicional otorgada al inicio de las conversaciones, sin límites de tiempo ni reglas distintas de la de excluir a las autoridades estatales del territorio despejado. Las segundas son zonas delimitadas en el espacio y el tiempo, con tres propósitos específicos:

  1. Verificar el cese al fuego,
  2. Hacer posible la dejación de armas,
  3. Iniciar los procesos de reincorporación a la vida civil de la tropa guerrillera.

Durante su vigencia, las autoridades civiles desarmadas del Estado seguirán ejerciendo sus funciones y la Policía Nacional podrá ingresar en ellas cuando sea necesario (aunque cumpliendo los protocolos de la misión política internacional). Además, estas zonas no podrán durar más de seis meses, contados desde el día de la firma del Acuerdo Final.

Aún queda mucho trecho antes de festejar el Acuerdo Final.

En la definición de las reglas de juego de estas Zonas participaron tanto el conservatismo como el Centro Democrático, partido que propuso limitaciones dentro del debate parlamentario sobre la Ley de Orden Público. Por eso no tiene sentido que dos expresidentes digan ahora que la firma de estos tres acuerdos “pasó sobre el cadáver de los principios más elementales de la Constitución”(Pastrana) o que la “paz está herida” (Uribe), cuando, en su momento, ellos crearon caprichosa y unilateralmente las zonas de despeje del Caguán y de Santa Fe de Ralito.

Pastrana regaló la institucionalidad y Uribe la distorsionó. Y ambos, despóticamente, evitaron discutir cualquier norma para regular esos espacios supuestamente creados para la paz.

La dejación de armas

En un artículo reciente, el exguerrillero salvadoreño Joaquín Villalobos dijo que si “para firmar la paz se hubiesen tomado en serio los informes de inteligencia, tanto la guerrilla como el gobierno salvadoreño jamás habrían firmado el acuerdo que acabó con la guerra civil de El Salvador en 1992”.

También en Colombia, frente al tema de la dejación de las armas, muchos sectores parecen tener una mentalidad de sabuesos de inteligencia para advertir sobre todas las posibilidades de la trampa: que las FARC no van a entregar todas las armas, que seguirán haciendo proselitismo armado, que las venderán en el mercado negro al mejor postor, etc. Todo esto es posible, pero no dejan de ser hipótesis o riesgos que necesitan las debidas precauciones. Hay que confiar en la pericia y la experiencia de Naciones Unidas en este tipo de procesos.

El proceso que acaba de anunciarse implica el “registro, identificación, monitoreo y verificación de la tenencia, recolección, almacenamiento, extracción y disposición final”. Por eso, los métodos que se adopten deben minimizar el riesgo de que las armas en poder de las FARC sigan circulando en Colombia o en cualquier otro país, o queden disponibles para reiniciar la rebelión. 

Las garantías de seguridad

El Presidente Santos junto al Secretario General de la ONU Ban Ki-moon.
El Presidente Santos junto al Secretario General de la ONU Ban Ki-moon.
Foto: Presidencia de la República

Este segundo acuerdo tiene también varias virtudes destacables:

  • Primeramente propone una concepción amplia de seguridad que no se reduce a los miembros de las FARC sino que cubre a todos los habitantes, con atención particular a los integrantes de colectividades, movimientos sociales y defensores de derechos humanos.
  • Igualmente reconoce que la mayor amenaza para la paz son los grupos armados ilegales- las bacrim, los neoparamilitares o las guerrillas-.
  • Desde luego, para evitar un genocidio similar al de la UP, parte de las medidas de protección se refieren específicamente a los miembros del movimiento político que conformarán las FARC y a los excombatientes de esta guerrilla que opten por la reintegración.

Este acuerdo incluye un componente de construcción de Estado que puede verse en tres de los principios sobre las garantías de seguridad: 

  1. Asegurar el monopolio legítimo de la fuerza y del uso de las armas por parte del Estado en todo el territorio,
  2. Fortalecer la administración de justicia, y
  3. Asegurar el monopolio de los tributos para la hacienda pública.

Estos son rasgos esenciales de un aparato estatal que no han podido ser cumplidos por Colombia en la mayor parte de los territorios donde hacen presencia las FARC u otros grupos armados ilegales. Es pertinente y necesario aprovechar la futura implementación de los acuerdos para crear el Estado donde haga falta y fortalecerlo y democratizarlo donde ya tiene algún grado de efectividad.

Por otra parte, hasta el momento poco se ha comentado sobre el compromiso que enuncia el acuerdo para promover un “pacto político nacional y desde las regiones (…) para que nunca más se utilicen las armas en la política ni se promuevan organizaciones violentas como el paramilitarismo. Este pacto buscará la reconciliación nacional y la convivencia pacífica”. Este compromiso se conecta directamente con el propósito de “contribuir al surgimiento de una nueva cultura que proscriba la utilización de las armas en el ejercicio de la política” y “trabajar conjuntamente por lograr un consenso nacional (…) en torno a los valores democráticos”.

La refrendación

En este punto no se diluyó del todo la incertidumbre, pues se acordó atender la decisión que adopte la Corte Constitucional sobre la ley de plebiscito presentada por el gobierno. Pero la Corte podría rechazar el sistema de refrendación que intenta el gobierno y no proponer uno nuevo.sae la ley de rabateria, aunqie.

El acuerdo de cese al fuego tiene gran importancia política y una alta calidad técnica.

No obstante y como han dicho varios analistas, este compromiso es importante porque demuestra el reconocimiento por parte de las FARC de un órgano del Estado cuya legitimidad han rechazado durante 50 años. Esta nueva posición contrasta claramente con las posturas que el grupo guerrillero sostuvo hasta hace muy poco.  

La comunidad internacional

La participación de la comunidad internacional en los procesos de paz de Colombia tiene el importante antecedente de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA, cuyo mandato comenzó con la desmovilización de las AUC y se ha venido ampliando con intervenciones en otras políticas estatales de construcción de paz.

Esta vez Naciones Unidas tiene un papel protagónico en el proceso de desmovilización y dejación de armas de las FARC. No sobra señalar que tal intervención no hace imposible el incumplimiento de alguna de las dos partes. Pero esta veeduría, junto con las otras medidas, sin duda contribuirá a crear las condiciones para el éxito del proceso.

 

​* Consultor independiente

“Nueva economía”, pero con los errores de antes

Jorge Iván GonzálezEn vez de la locomotora energética, el gobierno quiere apostarle a la agricultura, la industria y el turismo, pero su insistencia en la austeridad y en las tasas de interés altas perjudica a estos sectores. La solución son las medidas contra-cíclicas.

Jorge Iván González*

El Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría.

Nueva economía y viejas prácticas

Esta semana el gobierno dio a conocer sus nuevas proyecciones sobre el futuro de la economía, así como los instrumentos que se propone utilizar para consolidar el crecimiento, en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. La “nueva economía” se basará en el impulso de la industria, la agricultura y el turismo.

Este proyecto significa un cambio de perspectiva radical con respecto a las opciones anteriores. Atrás quedaron las locomotoras del petróleo y de la minería. El nuevo énfasis de la política económica es por supuesto adecuado, y sin duda necesitamos instrumentos que permitan consolidar la industria, la agricultura y el turismo. Pero las medidas tienen que inscribirse en el marco de una muy decidida política contra-cíclica.

En medio de una coyuntura recesiva como la actual, no debería dudarse de las bondades de los instrumentos contra-cíclicos. Si quiere avanzar en esta dirección, el gobierno tiene dos factores a su favor: la devaluación del peso y los excedentes que quedaron de las bonanzas petrolera y minera.

Sin embargo en lugar de aprovecharlos, el propio gobierno le ha metido dos palos a la rueda: la austeridad, reflejada en una disminución del gasto público, y el aumento de la tasa de interés. Estas dos medidas impiden que la política económica opera en contra de la recesión des decir, que sea contra-cíclica.

El camino adecuado sería remover los dos obstáculos (austeridad y aumento de las tasas de interés), y potenciar las dos ventajas (devaluación y excedentes de la bonanza anterior).

No a la austeridad

Sede principal del Banco de la República en Bogotá.
Sede principal del Banco de la República en Bogotá.
Foto: momentcaptured1

Este no es el momento para la austeridad. Ni siquiera para la “austeridad inteligente” que predica el ministro de Hacienda. La reducción del déficit fiscal no tiene que ser inmediata y, además, no debería realizarse exclusivamente a través del recorte del gasto.

Es posible buscar otros caminos. Por ejemplo una reforma tributaria progresiva, que pondría el mayor peso de los impuestos sobre el 1 por ciento más rico de la población, no golpearía la demanda y contribuiría al cierre de la brecha fiscal.

Atrás quedaron las locomotoras del petróleo y de la minería.

El gasto público (funcionamiento e inversión) tiene un efecto multiplicador importante. En 2015 el PIB que más creció fue el de obras civiles, que aumentó un 5,4 por ciento, a un ritmo muy superior al del PIB global, que fue de 3,1 por ciento. El dinamismo de las obras civiles está directamente relacionado con la inversión pública en infraestructura, y por tanto no conviene disminuir un gasto que tiene una clara incidencia positiva sobre el PIB.

Los recortes al gasto público anunciados por el gobierno van en contra de la recuperación de la economía.

No al aumento de las tasas de interés

Esta semana el Banco de la República aumentó la tasa de interés de referencia al 7,5 por ciento. Esta tasa jalona hacia arriba los intereses sobre todos los créditos. La decisión, dice el Banco, obedece a la necesidad de frenar las tendencias inflacionarias. Pero este argumento tiene dos debilidades.

  1. Desconoce las causas estructurales de la inflación.
  2. Obstaculiza la recuperación de la industria, la agricultura y el turismo, que se han propuesto como los sectores líderes de la “nueva economía”.

Índice de precios al consumidor (IPC) por componentes (%) - Dic. 2014, dic. 2015, mar. 2016

Fuente: Ministerio de Hacienda, Marco Fiscal de Mediano Plazo, p. 36.

La inflación actual tiene causas estructurales profundas. La más notoria es la destrucción del aparato productivo que se dio en la agricultura. Colombia está importando 10,5 millones de toneladas de alimentos y, con la devaluación, los precios de estos han aumentado bastante.

Como se observa en el cuadro anterior, hasta marzo de 2016 la inflación promedio fue de 7,98 por ciento, mientras que la de alimentos fue de 12,35 por ciento, y la de perecederos llegó al 32,64 por ciento. Es evidente, entonces, que el mejor remedio contra la inflación es el estímulo a la producción agropecuaria nacional. Y el aumento de las tasas de interés no toca las causas estructurales del aumento de los precios.

En cambio, las elevadas tasas de interés, que no son el remedio para la inflación, sí suben los costos de los créditos y esto tiene efectos negativos sobre la productividad y la competitividad.

En Estados Unidos los bonos del Tesoro pagan 0,5 por ciento al año. Con esta tasa de referencia tan baja, los bancos comerciales prestan al 3 o 4 por ciento. Los inversionistas colombianos, en cambio, se tienen que endeudar al 12 o 13 por ciento al año. Esta diferencia tan alta pone a los empresarios nacionales en una clara desventaja frente a sus competidores internacionales.

Sí a la devaluación

Consejo del Gabinete Ministerial presidida por el Presidente Santos.
Consejo del Gabinete Ministerial presidida por el Presidente Santos.
Foto: Presidencia de la República

En las actuales condiciones de la economía colombiana la devaluación del peso es conveniente porque es un estímulo a la producción nacional. El 20 de mayo el Banco de la República tuvo una intervención fallida que buscaba reducir la devaluación. Quiso vender 500 millones de dólares de las reservas, pero finalmente solo se subastaron 411 millones.

El mejor remedio contra la inflación es el estímulo a la producción agropecuaria nacional. 

Estos recursos, que equivalen a 1.300 millones de pesos, se perdieron porque el impacto que tuvo esta intervención sobre la tasa de cambio fue mínimo. La subasta de estos dólares, que no consiguió el objetivo buscado, más bien favoreció a unos pocos especuladores privados, y se desperdiciaron recursos que hubieran podido aprovecharse para contruir o mejorar la infraestructura (colegios, hospitales, vías).

El Banco no debe pretender luchar contra la devaluación porque no puede modificar la tasa de cambio. El valor del dólar depende de las decisiones de la política monetaria de Estados Unidos y no de las intervenciones del Banco de la República de Colombia. En lugar de querer modificar el nivel actual de la tasa de cambio, el Banco debería buscar los mecanismos que permitan que la devaluación favorezca la competitividad de la producción nacional.

Sí al uso de excedentes

El Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE) se creó con el propósito de ahorrar en la época de bonanza y gastar en las coyunturas recesivas, es decir, se concibió como un mecanismo contra-cíclico.

Ahorro acumulado. Fondo de Ahorro y Estabilización, FAE. Millones de dólares (2012-2015)

Fuente: Ministerio de Hacienda., Marco Fiscal de Mediano Plazo, p. 119.

Actualmente, el FAE tiene 3.090 millones de dólares. Es decir, más de 9 billones de pesos. Estos recursos son cuantiosos y deberían contribuir a la consolidación de la “nueva economía”. El reto consiste en aprovechar de manera adecuada estos dineros.

Hasta ahora los excedentes de las regalías se han administrado mal. Entre otras razones, porque se han dispersado en numerosos proyectos (más de 10.000), muy pequeños y sin impactos regionales y estratégicos. La propia Contraloría General de la República  ha realizado una evaluación muy crítica, mostrando que la dispersión de la regalías no ha sido conveniente.

Si los más de 9 billones de pesos disponibles se distribuyen de a poquitos no se podrán utilizar los recursos de manera contra-cíclica. Para que se haga un buen uso de las reservas se requiere un claro liderazgo del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

Los excedentes disponibles en el FAE deberían contribuir a consolidar la “nueva economía”. Pero para poder fortalecer la industria, la agricultura y el turismo, es indispensable que los proyectos sean estratégicos y de amplia cobertura.

La lógica de la piñata (de a poquito para muchos) que ha guiado la distribución de las regalías ha sido perversa y debería modificarse. Todavía no se han dado cuenta de que el placer de la mermelada es débil y transitorio.

 

* Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic en este enlace. eijorgeivangonzalez29@gmail.com

Análisis

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Yolanda-PuyanaAnte los millones de niños y niñas abandonados o mal atendidos en Colombia, la adopción deseada es una bendición, tanto para la pareja como para el infante. Y si embargo los prejuicios homofóbicos prefieren negar ese derecho. El debate se reabre.

Yolanda Puyana Villamizar *

Entre la tradición y el racionalismo secular

Durante las últimas semanas han vuelto a agitarse las banderas contra la formación de familias de personas del mismo sexo. Estas uniones han sido calificadas como “antinaturales” y “dañinas para el bienestar de la sociedad” por la iglesia Católica, por el inefable Procurador –típico patriarca tradicionalista– y por otros dirigentes, con el respaldo de diversos sectores que se resisten a ver cómo cambia la sociedad y seguirán argumentando sobre la necesidad de recuperar la familia nuclear en Colombia.

¿Hasta cuándo quienes forman este tipo de grupos familiares deben seguir aguantando exclusiones y discriminaciones?

Los grupos familiares colombianos siguen cambiando a pesar de todo y los siguientes fenómenos son indicativos de la tendencia hacia una mayor secularización de la sociedad:

  • cada vez es más baja la tasa de fecundidad en las grandes ciudades;
  • el uso de anticonceptivos se ha generalizado;
  • aumenta la capacidad de las madres o de los padres para decidir sobre cuándo y en qué circunstancias desean un hijo o una hija;
  • aumentan los hogares monoparentales en cabeza de mujeres.

El derecho también evoluciona

La Constitución de 1991 promulgó una concepción sobre familia que sin duda excluye el derecho de las parejas homosexuales a conformarlas. Pero en ese momento también se dio un cambio fundamental: la separación entre las iglesias y el Estado y, por ende, un marco constitucional para que la ética personal rija la vida cotidiana de los grupos familiares.

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Según la última encuesta de Profamilia de 2010,
los hogares con jefes mujeres ascendieron al 34
por ciento en el país. 
Foto: Alcaldía de Galapa.

Durante veintiún años de vigencia de la Constitución, la Corte ha ido construyendo una interpretación flexible frente a los cambios de los grupos familiares y ha ido fijando una jurisprudencia clara ante las demandas de la población LGTBI, reconociendo que una pareja del mismo sexo —que cohabite en forma estable y comparta un proyecto de vida— puede constituirse ante la ley en una familia, lo que significa otorgarles el mismo respeto y la misma dignidad de las familias conformadas por parejas heterosexuales.

La Corte delegó al Congreso la legislación al respecto, suponiendo que si en dos años este no se pronuncia, tales familias tendrían los mismos deberes y derechos que las demás.

Un aspecto crucial de la legislación es regular el derecho de estas familias a adoptar. Hasta la fecha la Corte no se ha pronunciado, y esta misma semana se anunció el aplazamiento de la esperada sentencia sobre la acción de tutela que interpusieron dos colombianas casadas bajo leyes alemanas contra el Defensor Segundo de Familia de Rionegro (Antioquia) por negarles la posibilidad de adoptar.

Sí deben adoptar

Asumo la responsabilidad de usar mi imaginación para creer que los legisladores han “naturalizado” la paternidad y la maternidad: aún debe prevalecer la creencia de que los homosexuales y las lesbianas son enfermos y que van a trasmitir sus trastornos a la descendencia. Me pregunto ¿hasta cuándo quienes forman este tipo de grupos familiares deben seguir aguantando exclusiones y discriminaciones? Varias reflexiones me llevan a asumir una posición favorable al derecho que tiene la población LGTBI en Colombia a adoptar:

  • en primer lugar, porque entiendo que la paternidad y la maternidad son construcciones sociales, cambiantes e históricas;
  • en segundo término, porque las investigaciones científicas indican que tanto parejas del mismo sexo, como heterosexuales, son aptas para adoptar;
  • finalmente, porque considero que la situación de la niñez colombiana es tan difícil per se, que su cuidado y apoyo a partir del deseo, debería ser responsabilidad de todos y todas.

La familia, construcción social

Desde la Colonia, en Colombia tenemos documentación suficiente para mostrar cómo los padres han abandonado con frecuencia a su prole y ha sido común que las madres deban hacerse cargo de sus hijas e hijas [1].

Según la última encuesta de Profamilia de 2010, los hogares con jefes mujeres ascendieron al 34 por ciento en el país.

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14 países han aprobado la adopción por
parte de parejas del mismo sexo: Argentina,
Canadá, España, Israel y Uruguay entre otros.
Foto: cradle.org

En varias regiones –y en particular en la Pacífica y Caribe– ha sido común que las abuelas sean las madres de crianza y constituyan el centro del hogar, mientras que las jóvenes realizan actividades generadoras de ingreso [2].

Ante las nuevas condiciones de trabajo, muchas madres han tenido que migrar al exterior y reconforman familias en situación de transnacionalidad [3].

En general, las funciones paternas y maternas no han estado exclusivamente a cargo de quienes biológicamente han procreado, sino que cumplen un papel en la socialización. También lo hacen las redes parentales y sociales que ejercen estas tareas, incluyendo las interacciones afectivas y amorosas.

No obstante, la idealización de la familia nuclear patriarcal ha impedido reconocer esta realidad, fundamentando el ejercicio de la paternidad y de la maternidad en los lazos de consanguinidad exclusivamente.

 La homofobia sí hace daño

Hasta la fecha, 14 países han aprobado la adopción por parte de parejas del mismo sexo: Argentina, Canadá, España, Israel y Uruguay entre otros.

Se han adelantado investigaciones partiendo de hipótesis construidas sobre la idea de que las parejas del mismo sexo podrían tener características desfavorables para la adopción. Estas investigaciones han coincidido sistemáticamente en conclusiones similares a las de la Asociación Psicológica Canadiense, que cito a continuación: “Las creencias de que los adultos gays y lesbianas no son buenos padres, o que el desarrollo psicológico de los niños de padres gays o lesbianas está comprometido, no tiene bases en la ciencia. Nuestra posición se basa en una revisión que representa aproximadamente 50 estudios empíricos” [4].

La Corte delegó al Congreso la legislación al respecto, suponiendo que si en dos años este no se pronuncia, tales familias tendrían los mismos derechos que las demás. 

El juicio se sustenta en que tanto parejas del mismo sexo como heterosexuales, mostraron capacidades similares para desarrollar la crianza y el cuidado y cumplieron con una cualidad central para la adopción de niños o niñas: el deseo de ser padres y madres.

En el caso de Colombia, estos estudios apenas se inician: tras revisar el estado del arte [5], por ejemplo cita una investigación realizada en España según la cual los problemas de la crianza no se deben a la conformación sino a los conflictos dentro de la familia. Dice el texto: “La orientación sexual de los progenitores, en sí mismos, no parecen ser una variable relevante a la hora de determinar el modo en que se construye el desarrollo y ajuste psicológico de hijos e hijas”.

Lo que en cambio sí hace daño es la violencia contra las familias homoparentales, fruto de nuestra intolerancia e incapacidad de soportar la diversidad.

Toda adopción deseada es una lotería

En la última encuesta de Profamilia (2010) aparece un dato alarmante acerca de la desprotección de la infancia en Colombia: el 4 por ciento de los niños son huérfanos y el 7 por ciento viven con cuidadores que no son sus padres o madres biológicos.

Este último porcentaje crece en lugares dominados por las culturas Pacífica o Caribe, y que además se encuentran en regiones afectadas por el conflicto armado: 15 por ciento en el Chocó, 14 por ciento aproximadamente en Córdoba y Sucre. Al mismo tiempo, numerosos estudios han mostrado cómo la pobreza se concentra en niños y niñas, en particular, si estos han sido afectados por el conflicto armado.

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El 4 por ciento de los niños son huérfanos
y el 7 por ciento viven con cuidadores que
no son sus padres o madres biológicos.  
Foto: FAC.

Los estudios para evaluar la protección de menores por parte del ICBF indican que la mejor alternativa es sencillamente tener un hogar: padres y madres de crianza. El matoneo es intenso entre quienes cohabitan en instituciones y con frecuencia esos niños crecen hostiles y resentidos contra un sociedad que los abandonó.

Colombia sigue siendo una sociedad familista. Muchos de los niños que habitan en estos centros de protección se angustian, se sienten frustrados y sin salida cuando no encuentran quien los adopte y esperan ansiosamente que ese sueño se realice.

Mi experiencia como terapeuta en centros de protección de la Secretaria de Integración Social en Bogotá con niñas y niños declarados en abandono por un juez también me ha llevado a pensar que la mejor opción es la adopción, eso sí, con mecanismos legales y éticos bien definidos, a partir de una predisposición positiva de padres y madres para cumplir plenamente con esta función y habiendo recibido una orientación adecuada.

Me pregunto: ¿por qué prejuicios sin fundamento científico niegan el derecho a las parejas del mismo sexo a gozar de la paternidad y de la maternidad y a unos niños o niñas el derecho a desarrollarse en condiciones más favorables que las ofrecidas por las instituciones oficiales?

 

* Profesora especial de la Escuela de Estudios de Género en la Universidad Nacional de Colombia e investigadora de Género y Familia. 

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Comentarios  

Sentido Contrario
+1 # Sentido Contrario 07-05-2012 12:50
A este nivel deberían estar las respuestas que se hacen en contra de la adopción por parte de padres del mismo sexo; sin embargo, se siguen citando "estudios" que no existen, pasajes de la biblia y "leyes" que dictan cierta naturalidad en las relaciones heterosexuales sin profundizar en los aspectos sociales y constitucionale s de esta discusión.
sentidocontrarioorg.wordpress. com
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jpt12
+10 # jpt12 07-05-2012 14:02
No hay nada más rico y enriquecedor que leer una opinión con argumentos.
Seria interesante profundizar en el punto de vista de la iglesia.
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boferes
-11 # boferes 07-05-2012 22:07
No estoy encontra de los homosexuales y tienen derecho hacer su vida y casarse si quieren..pero a la hora de pensar en una adopción es claro que cientificamente esta demostrado que el ser humano requiere en su niñez una figura materna y otra paterna bien definidas. Ese derecho no se le puede negar a un menor por ensima de conveniencias sexuales en los mayores.
Como reaccionara un menor cuando empiece a crecer y se brlen de el en el colegio, por la condición de sus padres, ó como se sentira a penas vea que sus padres no son como los demas...recuerd en que son menores y esas cosas los marcan de por vida...señores. ...esto no es una charla...y nadie tiene derecho a pasar sobre la vida afectiva, sexual y emocional de un menor a menos QUE EL SOLO...LO ESCOJA...
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Andrés Medina
+2 # RESPETO.Andrés Medina 04-02-2015 17:47
Es simple, enseñar desde la cuna del hogar al niño o niña al respeto, a tolerar y a que todas las familias no son igual, porque hay quienes tienen diferentes estilos de vida.
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israel pedreros
0 # adopcion gayisrael pedreros 16-02-2015 20:53
amigo la discusion no es de tipo sexual, es de caracter humano,Entonces la sociologia les diria a ustedes que los delicuentes, asesinos, ect son parte del ejemplo de familias heteroxesuales??
Y si ese niño si se da cuenta que su padre tiene dos mujeres, es un borracho, drogadicto???
La discusion es de amor no de perfiles
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Valentina Novoa
0 # No estoy de acuerdo.Valentina Novoa 18-02-2015 02:29
Nosotros mismos somos los que creamos que los niños piensen de esa manera, ¿Acaso un niño se burla de otro por ser heterosexual?, todos somos personas solo debemos hacer que las personas y niños tomen conciencia y se den cuenta de que la homosexualidad es algo normal.. Tomemos el ejemplo de las personas que son homosexuales hoy en día y sus familias son heterosexuales, la preferencia sexual de la familia no influye en las decisiones de los hijos, además ya hay muchos niños que ven la homosexualidad algo normal y lo aceptan.
Solo falta que tengamos más cultura y tolerancia a los demás.
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Adrián
+2 # Adrián 12-05-2012 17:28
Cito a boferes:
No estoy encontra de los homosexuales y tienen derecho hacer su vida y casarse si quieren..pero a la hora de pensar en una adopción es claro que cientificamente esta demostrado que el ser humano requiere en su niñez una figura materna y otra paterna bien definidas. Ese derecho no se le puede negar a un menor por ensima de conveniencias sexuales en los mayores.
Como reaccionara un menor cuando empiece a crecer y se brlen de el en el colegio, por la condición de sus padres, ó como se sentira a penas vea que sus padres no son como los demas...recuerden que son menores y esas cosas los marcan de por vida...señores....esto no es una charla...y nadie tiene derecho a pasar sobre la vida afectiva, sexual y emocional de un menor a menos QUE EL SOLO...LO ESCOJA...


Recomendaciones para evitar comentarios como este:
1. Siempre es bueno leer primero el artículo antes de comentar.
2. También es bueno revisar la gramática al momento de comentar.
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JohanGB
+10 # JohanGB 23-05-2012 20:05
Muy interesante el artículo. Es claro que la familia es una figura meramente social y tradicional, así que no tiene nada que ver con "el orden natural" expuesto por los opositores de las familias homosexuales. La separación entre la legislación y la religión debe ser manifiesta en estas temáticas, como se menciona en el artículo, todos los estudios demuestran que no hay inferencia en la calidad de la crianza de los niños y la orientación sexual de sus padres. Nuestra sociedad debe aprender a aceptar las diferencias y dejar de ver a los homosexuales como enfermos que transmiten su "enfermedad" a los que los rodean.
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Noah
-7 # Noah 25-11-2012 05:02
Yo espero que esto sea una broma. A quién le cabe en la cabeza que la paternidad es una construcción social? es ridículo. La paternidad/mate rnidad es fruto de millones de años de evolución en la que la naturaleza encontró un modelo óptimo de reproducción: la sexual entre dos sexos. Nadie estaría escribiendo en esta página si no hubieran sido procreados por un hombre y una mujer.
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ana arroyo
+2 # ADOPCION ENTRE PAREJAS DEL MISMO SEXOana arroyo 15-05-2014 22:09
Estoy de acuerdo con la adopción entre parejas del mismo sexo, ya que la paternidad no es sinónimo de reproducción, sino de quien tenga la capacidad para brindar el cariño, amor, educación, calidad de vida y formación entre otros, de los niños que están a la espera de alguien quien les brinde todo para su feliz desarrollo como niños y su posterior madurez. Debemos tener en cuenta que nuestra legislación se quedó corta, señores el derecho es cambiante y evoluciona todos los días, no podemos quedarnos ni cerrarnos en lo que una vez dijo nuestra constitución que definió a la familia como núcleo fundamental de la sociedad, y que a demás se constituye por un vinculo natural o jurídico por la decisión entre un hombre y una mujer..., noooo; porq las parejas del mismo sexo no pueden conformarla también?, el hecho de que no puedan reproducir no significa que no puedan constituir familia, ni adoptar, ahora yo les pongo un ejemplo, donde está la figura paterna y/o materna cuando uno de los cónyuges o compañeros permanentes se separan; donde están las figuras M y P cuando los hijos los cría la abuela, la tía etc. Si ya sabemos que los estudios nos indican que no hay inferencia en la sexualidad del niño que crece dentro de una pareja del mismo sexo y así mismo sabemos que hay niños que crecen dentro de una pareja heterosexual y resulta este siendo gay, entonces porque no pueden estas parejas adoptarlos. Para que nuestro país sea un país desarrollado debemos dejar muchos conservatismo atrás, debemos desprendernos de lo que ya no sirve, de la vaquita del litro de leche todos los días, tenemos que seguir evolucionando, ASÍ como lo es el DERECHO POR SU NATURALEZA, asi como una vez fue fornicar, no se aceptaba y además la ley no le reconocía derechos a las parejas heterosexuales que convivieran en unión libre ey ya eso es pasado, ahora tienen las mismas garantías que las parejas casadas, entonces cual es la diferencia...
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Betty
+1 # La autoridad en disputaBetty 01-09-2014 20:53
Doctora Puyana estoy totalmente de acuerdo con lo que usted afirma en su bien estructurado artículo, la discusión no es de géneros,como ya lo había expresado Judit Butler en su texto "El Género en disputa". El concepto de familia es una construcción social, fundamentada en la sociedad binaria (hombre -mujer). Es una mentira decir que los niños con familias homosexuales crecen traumatizados y desarrollan lo que los más conservadores de los atavismos sociales llaman disfunciones. Lo que hay que reconocer al interior de cualquier tipo de familia son las figuras de autoridad, no las de género binario, para que funcionen adecuadamente. Albert Einstein decía que "es más fácil descomponer un átomo que acabar con un prejuicio".
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Ekaterina
-1 # Traumas a la CrianzaEkaterina 26-10-2014 22:10
No estoy de acuerdo, ¿no fue hace poco que se destapo la noticia de una pareja de homosexuales que abusaron por años a su hijo adoptivo?, si, se lo que me dirán "no puedes juzgar a todos", sin embargo voy mas allá, todos sabemos que gran parte de los homosexuales eligieron esa conducta de vida a raíz de un trauma, o sea, violación o soledad y rechazo ya sea de ambos padres, no entiendo ¿como pueden darle la libertad a personas que adopten hijos, sabiendo que su condición de vida es reconstruida a base de un trauma?. Lo que si se debería hacer es, ayudar a cuanto homosexual y lesbiana que a raíz de diferentes circunstancias cambiaron sus gustos sexuales y llevarlos al origen, a lo que eran en un principio, a que sanen y vuelvan a ser lo que realmente son, no lo que las heridas transformaron sino lo que la sanidad puede restaurar. Los medios se llenan de derechos para los homosexuales pero muy pocos hablan de la restauración y sanidad de estos, y que es real y verdad.
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israel pedreros
0 # adopcion gayisrael pedreros 16-02-2015 20:48
Lamento que las desciones humanas y juridicas en Colombia deban pasar por la pena y la inciencia de ciertos poderes, que a diferencia de paises donde se aplica una verdadera independencia juridica,
La discusion no se debe acomodor a los hipocritas, ni obnivular con mensajes de fe o no, por que estos son actos de amor inherentes al ser humano.
Ojala se debatieran un dia en forma seria sobre esos derechos fundamentales de los niños que son todos los dias vulnerados en la s familias que muchos consideran normales, soltemos la biblia, el decreto, la norma, es mejor un corazon y unas manos actuando que una boca profetizando y agrediendo. Cuando se invite a una movilizacion en contra de esto, de los violadores con sotana, de los padres heterosexuales abusadores de niñas, ahi estare
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Melina
+1 # No a la adopción de parejas gayMelina 18-02-2015 23:35
No estoy de acuerdo con la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Apelan a la igualdad y a los derechos, ¿Cuál igualdad? ¿Cuáles derechos? Los que tienen derecho son los niños y las niñas y a ellos no se les puede negar la posibilidad de vivir en una familia tradicional, hombre y mujer, algo que de antemano no lo convertirá en objeto de señalamiento por parte de sus pares... pues sabemos de la crueldad del ser humano y no tenemos derecho a exponerlos al estigma de la sociedad. No es un asunto de homofobia por mi parte, pero la sociedad colombiana no está lo suficientemente educada para afrontar con respeto y madurez una situación como la que se menciona. Estamos decidiendo por los niños, ellos son los que poseen los derechos, las parejas homosexuales no están en condiciones de reclamar un derecho que se han inventado, con todo respeto.
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israel
0 # prejuicios homofobicosisrael 25-03-2015 02:56
Los discursos de quienes niegan bajo cualquier cortina de humo razonable el derecho de adopcion, se apegan al discurso del derecho del niño, entonces deberiamos legislar _con el supuesto de que solo las parejas heterosexuales tienen el derecho amnifiesto_ a considerar los abusos, el abandono, el maltrato de todo tipo a que son sometidos miles de niños en colombia, para juzgar los maltratadores de esos niños--- vamos recapacitemos y no nos obnivulemos anttefalsas morales un discurrso homofobico que solo constriñe el derecho de un niño abandonado y maltratado a recibir un trato digno y amor, por fuera del discurso de genero, seamos un pueblo que dignifique no que condene.
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