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Presupuesto de la Nación 2017: ¿cómo cuadrar cuentas que no cuadran?

Jorge EspitiaEl Presupuesto para el año entrante está lleno de expectativas optimistas y acomodos contables. ¿Cuál es la realidad de las finanzas nacionales? ¿Dónde está la plata para las víctimas? ¿Cómo va a financiarse el posconflcito?

Jorge Enrique Espitia*

 

El Presidente Santos junto al Minhacienda Mauricio Cárdenas Santamaría.

Un presupuesto amarrado

El proyecto de presupuesto general de la Nación (PGN) de 2017 asciende a 224,4 billones de pesos, un 6,6 por ciento más que el presupuesto vigente en 2016. El PGN para el año entrante representaría el 24,8 por ciento del PIB.

Como indica el Cuadro 1, del total del PGN 2017:

  • El 61,1 por ciento (37,2 billones) corresponde a gastos de funcionamiento;
  • El 24,2 por ciento (54,3 billones) al pago del servicio de la deuda; y,
  • El 14,7 por ciento (32,9 billones) a inversión.

Dentro de esta composición del gasto resulta importante destacar la inflexibilidad del presupuesto, que es un problema estructural. La inflexibilidad se refleja tanto en el peso de los rubros del servicio de la deuda (24 por ciento), pensiones (17 por ciento) y Sistema General de Participaciones (16 por ciento), como en su contribución al crecimiento del presupuesto- estos tres rubros crecen por encima del PIB (6,6 por ciento) y de la inflación (4,0 por ciento)-.

La principal fuente de financiamiento del presupuesto público deben ser los impuestos.

Las inflexibilidades anteriores se asocian con instituciones y políticas económicas que inciden sobre el proceso presupuestal y que responden a intereses particulares antes que al bienestar general de la ciudadanía. Y a ellas hay que sumar la existencia de impuestos con destinación específica que hacen aún menos flexible el PGN. Por ejemplo el denominado “impuesto de guerra” que cerca de 9.000 contribuyentes aportaron entre 2003 y 2014 para financiar a las Fuerzas Militares y contrarrestar a los grupos armados ilegales; y la “contribución sobre transacciones financieras” (2xmil), “destinada exclusivamente a preservar la estabilidad y la solvencia del sistema financiero” (Decreto 2331 de 1998).

Y en este punto es preciso recordar que aún existen bienes públicos esenciales que el Estado colombiano no ha querido o no ha logrado proveer, como el derecho constitucional a la nutrición, al saneamiento ambiental, a la salud o a la vivienda.

Los ingresos fiscales

Sede del Banco de la República en el centro de Bogotá.
Sede del Banco de la República en el centro de Bogotá.
Foto: Wikimedia Commons

La principal fuente de financiamiento del presupuesto público deben ser los impuestos.

Por eso es importante comparar los valores esperados en 2016 y 2017: 121,5 billones de pesos en 2016 y 127,2 billones en 2017, vale decir un aumento del 4,7 por ciento. Este aumento es inferior al crecimiento esperado del PIB, o sea que la carga tributaria será menor el próximo año.  

Los economistas llamamos “elasticidad” a la relación entre dos tasas de crecimiento. Pues bien, la elasticidad de los impuestos con respecto al PIB entre 2016 y 2017 será del   orden de 0,7 – cuando debería ser igual a 1 si los impuestos aumentaran tanto como el producto-. Es más, como muestra la Gráfica siguiente, esta elasticidad difiere sustancialmente de los valores históricos:

Gráfica 1. Elasticidad de los Ingresos Tributarios de la Nación

Fuente: Minhacienda, Dane y cálculos propios

La observación anterior sugeriría una de dos posibles explicaciones: o el crecimiento económico para 2017 está sobreestimado, o los ingresos tributarios del proyecto de Presupuesto están subestimados.

Presupuesto y Plan Financiero

Delegaciones de Paz del Gobierno Nacional y las Farc en La Habana.
Delegaciones de Paz del Gobierno Nacional y las Farc en La Habana.
Foto: Oficina del Alto Comisionado para la Paz

Ahora bien, además del PGN deben tenerse en cuenta el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) y el Plan Financiero de cada año para saber exactamente cuáles pagos están programados de manera efectiva, o cuál será la proporción del presupuesto que sería ejecutada. Para el año 2017, el valor del PGN es exactamente igual al que aparece en el MFMP, lo cual permite inferir que se espera ejecutar el 100 por ciento de lo presupuestado.

Sin embargo al cruzar el Presupuesto con los planes financieros de 2016 y 2017 se observa que el gobierno nacional debe realizar un recorte presupuestal (aplazamientos) para cumplir la meta de déficit propuesta. Y dadas las inflexibilidades del presupuesto, la gran sacrificada es la inversión. Veamos:

-El gasto más inflexible es el de los intereses de la deuda pública, pero en primer lugar los valores para 2016 no cuadran con los que aparecen; en el proyecto de Presupuesto figuran 23.544 mil millones de pesos y en el MFMP figuran 27.074 mil millones, cifra que coincide con el cuadro de fuentes y usos de la deuda pública. En términos más simples: habrá que destinar unos 3.500 millones más al pago de la deuda de lo que está previsto en el Presupuesto.

-Como se sabe, es bastante difícil recortar los gastos de “funcionamiento” y por eso a pesar de la “austeridad inteligente” que anuncia el Ministro Cárdenas, la ejecución de este rubro estaría en un 96 o un 97 por ciento de lo presupuestado.  

            - En estas condiciones el peso del ajuste recaerá sobre la inversión. Los PGN de  2016 y 2017 contemplan valores de 28,9 y 24,3 billones de pesos, respectivamente; pero en el MFMP los valores respectivos son de apenas 16,5 y 10,0 billones, lo cual implica  aplazamientos del 43 por ciento este año y del 59 por ciento pare el año entrante.

Ingresos fiscales y gasto

En 2017 se agravará la diferencia entre los ingresos tributarios y el volumen de gasto.

En 2016 la brecha entre los ingresos tributarios (incluido el impuesto CREE) y el gasto total es de 89 billones y para 2017 de 97 billones, un aumento del 9,1 por ciento.  En el caso del “gasto primario” (o sea sin incluir el servicio de la deuda) esta diferencia aumenta un 2,4 por ciento, al pasar de 41,9 billones en 2016 a 42,9 billones en 2017.

Pese a la disminución del déficit fiscal primario (sin incluir el pago de la deuda) durante los dos últimos años (Gráfica 2), el gobierno no ha logrado consolidar un superávit que tranquilice a las calificadoras de riesgo; por el contario hay consenso sobre la urgen cia de una nueva reforma tributaria.  

Gráfica 2. Déficit fiscal total y primario de la Nación (por ciento del PIB)

Fuente: Minhacienda, Dane y cálculos propios

La creatividad contable

Dadas las inflexibilidades presupuestales, el gobierno nacional hace uso de la “creatividad contable” para presentarles a los diferentes agentes el cumplimiento de sus compromisos fiscales.

En 2017 se agravará la diferencia entre los ingresos tributarios y el volumen de gasto. 

La reclasificación contable, sin mayores esfuerzos fiscales adicionales, permite dar la apariencia de estar cumpliendo los compromisos adquiridos en el marco de la Ley de víctimas (Ley 1448 de 2011) y los que se avizoran a partir de los acuerdos de La Habana.

En el primer caso se incluyen los gastos en salud, educación primaria y secundaria  financiados con cargo al Sistema General de Participación, los cuales se incluyeron en la Constitución para proveerle estos bienes esenciales a todos los ciudadanos, independientemente de su condición de víctimas (Cuadro 2). Esta reclasificación contable le permite al gobierno señalar que ha gastado 55,4 billones de pesos de 2015 durante el período 2012-2017, cuando en realidad el “esfuerzo” ha sido de 26,2 billones es decir, 4,4 billones de pesos en promedio por año.  O señalar que le viene cumpliendo a la población víctima del conflicto armado cuando en realidad se han producido recortes presupuestales importantes o asignaciones que  distraen fondos que podrían haberse destinado a esa población.

En los acuerdos suscritos en La Habana ya pueden verse los indicios de esta “contabilidad creativa”. Sin haberse firmado, el gobierno nacional ya hizo “un análisis de equivalencias” en los rubros del PGN para mostrar cómo ha sido la evolución de su gasto:

“Durante los últimos años, el Gobierno ha llevado a cabo inversiones en proyectos relacionados con el posconflicto, entre los cuales se destacan las inversiones en el sector agropecuario y de desarrollo rural y a la atención a víctimas del conflicto. Para el primero, la inversión aumentó más del doble entre 2011 a 2015, y cerca del 75 por ciento de estos recursos fueron invertidos en proyectos relacionados con el posconflicto: capitalización rural y crédito, distritos de riego, el fondo de fomento agropecuario, programas de generación de ingreso y capacidades productivas, vivienda rural, fondo de comercialización, entre otros.  

Por su parte, la inversión en víctimas alcanzó en 2015 $11,7 billones, más de dos veces lo que se destinó a esa población en 2010, superando sustancialmente lo esperado. Esta inversión ha sido repartida entre asistencia, atención y reparación, entre otros. Los ejemplos mencionados muestran cómo, para dos puntos de los borradores de los acuerdos (Política de Desarrollo Agrario Integral y Víctimas), se han venido realizando inversiones de manera creciente en los últimos años” (MFMP de 2016, página 169).

Este tipo de equivalencias no es nuevo. En el caso de la Ley de víctimas, aprobada en 2011, la contabilidad creativa se ha hecho común desde 2002 hasta 2017: “Entre los años 2002 y 2017 el Estado colombiano ha asignado y ejecutado más de $ 94,2 billones en los programas, proyectos y actividades que buscan asistir, atender y reparar integralmente a la población víctima del conflicto armado” (Anexo al Mensaje Presidencial. Proyecto de Presupuesto General de la Nación 2017, página 253).

En suma, el uso de la contabilidad creativa le resta credibilidad al gobierno nacional frente a la sociedad civil, genera desconfianza entre las partes y reduce la transparencia que deben tener el Presupuesto General y las políticas públicas de Estado.

Pero todo parece indicar que la creatividad se profundiza en época de crisis.

 

La firma de la paz y la historia de Colombia

Medófilo MedinaA veces el fragor de las noticias no deja ver los cambios hondos que está viviendo una sociedad, pero la firma de una paz negociada entre el Estado y la primera fuerza insurgente será el comienzo de una nueva época en la historia de Colombia.   

Medófilo Medina*

El Presidente Santos junto a la Delegación de Paz del Gobierno Nacional.

Adioses que no se dieron

La paz es hoy el centro de la agenda nacional. El interés en ella subirá de punto a medida que se acerque el plebiscito. Y está bien que así sea.

Pero en el curso de los últimos decenios, Colombia ha estado ante unas ocurrencias verdaderamente históricas sin que al parecer la opinión se hubiera percatado de ellas:

Las emanaciones tóxicas de la guerra sin reglas y de la violencia difusa fueron invadiendo  la cultura colombiana. 
  • Desde mediados de la década de 1980 el café dejó de ser la vértebra del sector externo y el factor central de la economía y la sociedad. Esto había sido cierto durante más de cien años. ¿Qué consecuencias trajo el cierre de ese ciclo  prolongado? ¿Fue reemplazado el café por el petróleo,  o por el azúcar, las flores, el banano y la palma? Ciertamente que no.  ¿Fue reemplazado por las  economías subterráneas? Y en este caso ¿a qué costo ético, cultural y político?
  • Con  el bipartidismo liberal–conservador sucedió algo parecido. Solo que en este campo las cuentas no son de cien años sino de doscientos. A mi juicio los dos partidos nacieron en la Convención de Ocaña de 1828, se fraguaron en la Guerra de Los Supremos (1839-1841) y se formalizaron en 1849. Protagonizaron las guerras civiles del siglo XIX y la Violencia de 1945 a 1964. El bipartidismo dejó de existir como sistema con independencia de que sigan existiendo un partido liberal y un partido conservador que viven de sus tajadas burocráticas.

Y aunque no quepa la nostalgia por la desaparición del bipartidismo, resulta inevitable constatar que aún no se ha conformado un sistema moderno y democrático de partidos, y que tras siglas nuevas asoman las orejas del viejo clientelismo y se advierten las manifestaciones de la parapolítica y la prolongación de las patologías que desde mucho antes escoltaban el ejercicio de la política.

En contraste con los fenómenos anteriores, el proceso de paz no corre el riesgo de pasar desapercibido pues, en primer lugar, se trata de un movimiento planificado u originado en decisiones políticas explícitas. Pero existe la posibilidad indeseable de que no se pondere con  suficiente profundidad el significado de la firma del acuerdo, o de que las crispaciones del momento impidan asimilar la densidad histórica que implica la cesación convenida de la guerra entre el Gobierno y una parte decisiva de la insurgencia.

¡Más de 50 años!

Combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de los Llanos Orientales en 1953.
Combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de los Llanos Orientales en 1953.
Foto: Wikimedia Commons

Con frecuencia se repite sin pensarlo mucho que lo que ahora se denomina el conflicto interno cumple más de cincuenta años. En verdad cumple bastantes más,  porque ya en 1949 en Sumapaz, Sur del Tolima y Norte del Cauca estaban con las armas en la mano algunos de los  protagonistas de las guerrillas actuales: las autodefensas de entonces habían surgido para defender  ante todo la vida de los campesinos y no apenas sus tierras.

Si el núcleo del conflicto interno ha sido el enfrentamiento entre el Estado y las fuerzas militares insurgentes orientadas por un programa político  y social, en su transcurso se fue configurando una red de vasos comunicantes con los cultivos ilícitos y el narcotráfico. Dentro de este espacio de entrelazamiento surgieron otras ramas nefastas de la violencia, como el paramilitarismo.

Nacido como fórmula contrainsurgente, el paramilitarismo recibió el apoyo de sectores terratenientes y ganaderos así como el estímulo de brigadas del Ejército Nacional. Cuando pareció decaer, la asociación con los capos del narcotráfico le permitió un nuevo aire y asumir una escala mayor de organización y acción. A esas alturas los paras encontraron la manera de hacer compatibles sus fines contrainsurgentes con su reconfiguración como grupos autónomos dedicados a la acumulación económica.

En el rio revuelto de la violencia avanzó la historia muy conocida de monopolización de tierras, ensanchamiento de ganaderías,  fomento de la silvicultura y la agricultura industriales y con ellos se precipitaron las consecuencias inevitables, en primer lugar  el desplazamiento masivo de la población en diversas regiones. En esa pesca también participaron  empresarios que encontraron maneras de evadir el cumplimiento de demandas laborales de los trabajadores o de impedir la creación de sus sindicatos, o de  destruirlas en algunos casos.

Matrimonios malditos

En el ejercicio desbocado de una guerra sin reglas las guerrillas se fueron distanciando de las exigencias que les planteaba su propia plataforma ideológica y política. Las contravenciones se asumían como inevitables efectos secundarios de una medicina que debía seguirse administrando. A su turno las Fuerzas Armadas cohonestaron el debilitamiento de su misión de representar y ejercer el monopolio legítimo de la fuerza y el sustento de la pacificación normativa sobre la cual se ha afianzado el Estado moderno en diversos países.

El gamonalismo de estirpe decimonónica alimentó las alianzas nefastas que condujeron a la parapolítica y con ellas a nuevas élites regionales que jugaron un papel importante en la escogencia del primer mandatario. Operación que invariablemente se justificaba en nombre de la lucha contra la insurgencia.

Contrarrevolución cultural

Los Senadores del Centro Democrático José Obulio Gaviria, Alfredo Rangel y Álvaro Uribe.
Los Senadores del Centro Democrático José Obulio Gaviria, Alfredo Rangel y Álvaro Uribe.
Foto: Centro Democrático

Las emanaciones tóxicas de la guerra sin reglas y de la violencia difusa fueron invadiendo  la cultura colombiana. Ellas inundaban el lenguaje político y circulaban como moneda sana en los medios de comunicación -tanto en los noticieros como en ciertas telenovelas y dramatizados-.  

Aquella frase de escolar impulsivo: “Te rompo la cara marica” pudo presentarse como una muestra de elocuencia espontánea y no como una amenaza o un insulto. Esas ocurrencias no deben verse como piedrecillas de un anecdotario costumbrista que acabaría cubriéndolas bajo velos de simpatía. Forman parte de un fenómeno orgánico que he propuesto estudiar bajo el apelativo de una contrarrevolución cultural.

Entiendo el concepto no como restauración regresiva sino como anticipación preventiva. Antes que presentar una definición menciono algunos de los componentes de esta “contrarrevolución”, que examiné con algún detalle en mi libro El rompecabezas de la paz (Bogotá: La Carreta Editores, 2014):

  • Pautas de pensamiento y acción que se orientan y buscan legitimarse bajo la  conocida divisa de que el fin justifica los medios.
  • El sintagma del pragmatismo amoral.
  • La aceptación social del uso de la violencia en las relaciones entre las personas.
  • El culto al militarismo, bien sea el estatal, el insurgente o el paramilitar.
  • El recrudecimiento del autoritarismo y de las diversas formas de la intolerancia.
  • La exasperación de los sentimientos de revancha y castigo en el discurso público.
  • La expansión en ciertos medios sociales de la estética del Kitsch traqueto.

En virtud de la hegemonía cultural de un tipo de catolicismo funge como epítome de los anteriores componentes lo que K.W Deutsch presenta como la compatibilización inextricable entre valores de muerte y valores legítimos.

En la cultura de cualquier país pueden encontrarse algunos de los elementos anteriores, pero en el caso colombiano lo que inquieta es su presencia simultánea. 

La existencia de esa contracultura que ha echado raíces en tantos sectores sociales explicaría la facilidad con la cual se despliega un sistema de afinidades electivas entre manifestaciones que parecen diferentes. Es el caso de las manifestaciones recientes que fueron promovidas por un improvisado frente homofóbico y los que se muestran dispuestos a votar por el no en el plebiscito por la paz. El entrecruce de consignas y estigmatizaciones no debe dejarse sin estudio. Los ataques contra la ministra de Educación Gina Parody  con el pretexto de la revisión de los manuales de convivencia de los colegios y que contó con el infortunado pero sintomático concurso de sectores de la iglesia católica son parte de las grietas que atraviesan al mundo espiritual de los colombianos.

Desafío de época

He recordado el contexto y factores importantes del la guerra en Colombia y he esbozado elementos de orden cultural para llamar la atención sobre la necesidad de ver el conflicto interno como un sistema con historia.

También la búsqueda de la paz ha trazado su propia historia como algo que ha hecho camino al andar mediante la acción frecuentemente contradictoria de  gobiernos y guerrillas. Hay mucha distancia de por medio entre la Mesa de la Habana y los torpes movimientos iniciales de la paz como fueron la Ley 37 de “amnistía condicional” o la configuración de la primera y efímera comisión de paz, presidida por el expresidente  Lleras Restrepo en 1981 bajo la administración de Turbay Ayala.

Existe la posibilidad indeseable de que no se pondere con  suficiente profundidad el significado de la firma del acuerdo.

He presentado consideraciones sobre la cultura o culturas de los colombianos y colombianas sólo para presentar el orden de magnitud histórica en el que hoy se presenta el proceso de paz. Estamos ante un proyecto nacional con un potencial mega-incluyente que va más allá de los seis puntos de la agenda.  Esto es cierto  aún sin aludir al potencial para resolver el gran tema mal resuelto unas veces, aplazado otras de la articulación nacional del país mediante la incorporación democrática y equitativa de las regiones tan castigadas y a la vez promovidas por el conflicto interno.

Hoy los colombianos y colombianas estamos frente a la paz como una oportunidad de iniciar la construcción de un país distinto del que hemos conformado tanto nosotros como quienes nos antecedieron. Esa posibilidad nace de la centralidad creada por intereses o permitida por inercia del conflicto interno a lo largo de decenios. ¡El desafío es entonces de época!

 

*Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic en este enlace.

Los deportistas colombianos en Río 2016

Andrés Felipe HernándezAlgunos se quedaron sin medallas a pesar de ser favoritos, otros sorprendieron con sus resultados y unos cuantos confirmaron su altísima calidad en el deporte mundial. En conjunto, la de Río fue la mejor participación de Colombia en unos Olímpicos.

Andrés Felipe Hernández*

Banderas olímpica y de Brasil durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos 2016.

Juegos memorables

La actuación de los deportistas colombianos en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 fue sin duda excepcional: esta ha sido la mejor participación de Colombia en unas justas en la historia olímpica. Además, los espectadores nacionales sumaron una audiencia no registrada en el país en otros eventos deportivos de magnitud comparable, como el Mundial de Fútbol o el Tour de Francia.

En otras palabras: los Olímpicos que acaban de concluir fueron el evento deportivo internacional más exitoso y de más alto rating en la historia de Colombia.

Por primera vez nuestros deportistas obtuvieron tres medallas de oro, en competencias que demostraron su tenacidad para lograr los objetivos planteados y para participar con mucho éxito en lo que los griegos denominaban areté, “la lucha por la excelencia”.

Los dramas

La atleta y medallista olímpica Caterin Ibargüen.
La atleta y medallista olímpica Caterin Ibargüen.
Foto: Wikimedia Commons

Pero estos Juegos tuvieron de todo.

Por ejemplo, tuvieron drama: Sergio Luis Henao perdió la oportunidad de ganar la medalla de oro en la prueba de ciclismo de ruta por un accidente (no registrado en cámaras) junto a Vincenzo Nibali. En esta oportunidad la gloria se frustró por una caída – un fenómeno bastante común en el mundo deportivo- a pesar de la carrera bien planeada que llevó a cabo el equipo de ciclismo del país, conformado por Rigoberto Urán, dos veces segundo en el Giro de Italia y segundo en ruta en los Olímpicos de Londres 2012; Esteban Chaves, segundo en el Giro de Italia de este año; Miguel Ángel López, campeón del Tour del Porvenir en 2013, y Jarlinson Pantano, quien se destacó en el último Tour de Francia.

Pero el drama no se detuvo ahí. También se vio cuando Fernando Gaviria, campeón mundial de ciclismo de pista en omnium, quedó en el cuarto lugar y no alcanzó el podio en una carrera emocionante. Aunque el ciclista aclaró que había cometido errores y había “decepcionado” a la afición, un cuarto puesto en unas olimpiadas es sin duda un gran logro.

También en pista, Fabián Puerta, en el keirin, perdió la oportunidad de quedar dentro del medallero debido a una actitud reprobable de los jueces, que -en contra de las normas de la Unión Ciclista Internacional (UCI)- le dieron una segunda oportunidad de arrancar al británico Jason Kenny, quien al final ganó la competencia. Puerta terminó en el quinto puesto.

Sin embargo fue también el ciclismo, en su variación BMX, el que le dio los triunfos más esperados al país con la brillante actuación de Mariana Pajón, quien demostró su enorme calidad sobre la bicicleta: su concentración y desempeño lindaron con la perfección. Pajón tiene ahora, más que nunca, un sitial de honor en el presente y en la historia del deporte nacional.

Las sorpresas y los éxitos

Por su parte, Carlos Ramírez, también en BMX, dio la sorpresa al ganar en foto finish la medalla de bronce.

Pero las sorpresas no acabaron ahí. Nadie esperaba que una de nuestras boxeadoras lograra una medalla de bronce, pero Ingrit Lorena Valencia lo hizo en peso mosca 51 kg. También fue una sorpresa la medalla de plata de Yuberjen Martínez en el boxeo mini mosca (aunque fue un drama también que Ceiber Ávila, de quien se esperaba la medalla de bronce, perdiera su oportunidad frente al ruso Misha Aloian).

Como ya es habitual, las pesas fueron protagonistas para los colombianos que compitieron en Río. Óscar Figueroa logró la primera medalla de oro para el país en una exultante demostración de fuerza, resistencia y aguante, rematando así una carrera olímpica ejemplar que habría comenzado en Pekín 2008 si una lesión no le hubiese impedido participar en el certamen. Figueroa estuvo en Londres 2012 y allí consiguió la medalla de plata. En esta ocasión remató con el primer puesto por el que siempre había luchado. También en pesas, Luis Javier Mosquera obtuvo una inesperada medalla de bronce, por el dopaje de su rival  de Kirguistán, Izzat Artykov.

Caterine Ibargüen merece un capítulo aparte (en este caso un párrafo aparte): había logrado la medalla de plata en Londres 2012, había sido campeona en el Mundial de Atletismo de Moscú 2013, había ganado dos ligas de diamante (2013, 2014) y en 2015, en Pekín, fue campeona del mundo de atletismo. En esta oportunidad cerró con broche de oro con una espléndida sonrisa en su salto triple de 15,03 metros, y remató con un salto espectacular de 15,17 metros que  le aseguró el triunfo.

Política y deporte

El levantador de pesas y medallista olímpico Oscar Albeiro Figueroa.
El levantador de pesas y medallista olímpico Oscar Albeiro Figueroa.
Foto: Wikimedia Commons

Los deportistas que representan al país en competencias internacionales, más allá de que lo hagan en algunos casos para equipos privados, son un elemento de unidad nacional, y tienen más poder de convocatoria del que suelen tener los políticos que nos representan. La política divide y obedece a intereses fragmentarios, mientras que el deporte logra integrar a todas las regiones y a todas las ideologías, creando una conciencia más nítida sobre el sentido de nación. Por eso muchos comentarios de los deportistas pueden tener más eficacia política que las declaraciones de los propios políticos. 

Por ejemplo, poco antes del comienzo de los Juegos, el ciclista Winner Anacona, en respuesta a las felicitaciones del presidente Santos por la actuación de los ciclistas nacionales en el Tour de Francia, escribió que “@JuanManSantos @NairoQuinCo @jarlinsonpantan volveremos porque nos hemos hecho SOLOS en este bonito y duro deporte con la ayuda de pocos”. Esta respuesta sorprendió, ya que el ciclista había hecho parte del Team Colombia Coldeportes, que fue financiado por el Estado, pero reabrió el debate sobre el histórico desprecio de los gobiernos colombianos por el deporte.  

También Caterine Ibargüen denunció que no sería la abanderada del país por intereses de la empresa privada que financiaba al Comité Olímpico Colombiano (COC) y que exigía que el abanderado fuera el gimnasta Jossimar Calvo. El COC dijo que este había sido elegido por votaciones de los aficionados. Pero al final la abanderada fue la judoca Yuri Alvear, quien, después de haber obtenido la medalla de plata en los Juegos de Río, le agradeció a InderValle, al COC y a Coldeportes por el apoyo que había tenido. Ibargüen aseguró que es cierto que ella tenía más apoyo por parte del Estado ahora, pero dijo que aún faltaba mucho apoyo para los demás deportistas.

Tampoco Óscar Figueroa se quedó sin comentar el estado del deporte nacional y después de ganar su medalla de oro dijo que al gobierno nacional le hacía falta invertir más en el deporte.

Un triunfo de todos

En Anacona, Ibargüen y Figueroa se nota un deseo de luchar por el sector al cual  pertenecen y de hacer sentir su voz como ciudadanos activos dentro de una democracia, además de recibir un reconocimiento nacional más allá del triunfo coyuntural.

Pero los triunfos de los deportistas en Río pueden considerarse como triunfos nacionales más allá de lo simbólico, si se tiene en cuenta a todas las personas implicadas en el proceso de los atletas: entrenadores, metodólogos, médicos, fisioterapeutas, sicólogos, familias de los deportistas, institutos municipales, departamentales, empresa privada, ligas y federaciones coordinadas por Coldeportes y el Comité Olímpico Colombiano (COC) –entidades que reciben recursos del Estado-. 

Colombia había invertido en este año 37.239 millones de pesos en la preparación y premiación de sus atletas para los Juegos Olímpicos de Río 2016, lo cual representa un aumento con respecto al presupuesto que se le dedicó al deporte en 2014 y 2015, y que fue de menos de 30.000 millones de pesos.   

Así que se puede decir que todos los colombianos pueden celebrar y disfrutar los triunfos de los mejores representantes del deporte nacional en los torneos internacionales como si fueran propios.

 

* Historiador de la Universidad Nacional de Colombia. Miembro de la Asociación Colombiana de Investigación y Estudios Sociales del Deporte (ASCIENDE). Integrante del blog De ti habla la historia en el diario El Espectador. Ha realizado 162 emisiones, como conductor o coordinador, del programa radial De... Porte Académico, producido por ASCIENDE (UN Radio, 98.5 fm). 

 

Análisis

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Yolanda-PuyanaEl Procurador e incluso la Constitución creen que la familia es necesariamente nuclear y heterosexual. Pero la última Encuesta Demográfica demuestra que en Colombia hay muchos otros tipos de familia, un hecho abrumadoramente confirmado por los estudios históricos y antropológicos. La ley no debe estar al servicio de unos pocos.

Yolanda Puyana Villamizar*

Debate necesario 

Cuando están a punto de dictarse fallos trascendentales para gays o lesbianas en torno al derecho de adoptar hijos o hijas, el procurador Alejandro Ordóñez ha invocado la Constitución para oponerse a la aprobación de nuevas formas de unión familiar entre personas del mismo sexo.  

Dado que la Constitución de 1991 define a la familia como la "institución básica de la sociedad, cuya conformación se origina en vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla", el procurador sostiene que la familia no puede implicar "sino una pareja heterosexual y una decisión libre de formarla". 

Además comparte una metáfora usada por quienes creen, desde una ideología familista, que la sociedad tiene la forma de una cebolla, cuyo núcleo, o cuya "célula básica" es la familia. 

Pero tanto en la Constitución como en la mente del procurador persiste una imagen de la familia con una única conformación: la nuclear y heterosexual; - esposo y esposa con hijos- como si las formas familiares no cambiaran, como si el grupo estuviera excluido de nuevas conformaciones culturales y su definición obedeciera a leyes divinas o al orden biológico trasladado al orden social. 

Por el contrario, un rápido examen al proceso de construcción del concepto de familia nos lleva a proponer una visión distinta de estos grupos, comprendiendo que tienen un carácter histórico - es decir, humano - que son cambiantes y responden al contexto social. 

Con el objeto de sustentar esta afirmación invito a un breve pero rico examen del origen del concepto de familia desde la antropología y a observar las distintas conformaciones de los hogares en Colombia que se alejan, cada vez más, del hogar nuclear integrado por una pareja y los hijos e hijas. 

Funciones universales, formas diversas 

El concepto de familia se remonta a la Roma Imperial cuando - en medio de un patriarcado absoluto - se definió el grupo familiar como compuesto por un padre, adulto mayor, dueño de las mujeres, los hijos, los siervos y los animales. 

Calificar a la familia como una construcción histórica lleva a reconocer que varían sus caracterís­ticas, su dinámica y sus funciones, ya que sus miembros desarrollan variadas estrategias de sobrevivencia frente a las demandas de la sociedad. 

Por ejemplo, un campesino cuya economía productiva depende de la fuerza de trabajo de la familia, tiende a procrear muchos hijos, que aprenden a laborar con sus padres desde pequeños, pues se integran rápidamente a la vida adulta y contribuyen a la explotación económica de la parcela. 

En contraste, nosotros, citadinos y citadinas asalariados, planificamos los hijos a partir de los altos costos que su formación demanda y por lo general, presentamos una fecundidad baja. 

Claude Lévi-Strauss[1], en una discusión clásica sobre la universalidad de la familia, define dos características complementarias. Primero, como estructuralista, afirma que las funciones de la familia son universales y destaca las relaciones de parentesco, la procreación y la socialización de las nuevas generaciones, el matrimonio como vínculo reglamentado por la sociedad, la regulación de la vida sexual y la división sexual del trabajo. 

Al mismo tiempo, destaca su diversidad, en tanto varía la forma como las familias cumplen con estas tareas según los contextos culturales donde se desenvuelven. Lévi-Strauss plantea que su estructura se mueve desde el llamado tipo nuclear compuesto de padre, madre e hijos e hijas, hasta grupos que delimitan la relación conyugal a contactos esporádicos entre los sexos. 

En unas culturas, por ejemplo, se reglamenta el matrimonio de una adulta con un niño pequeño, para que la esposa críe a su propio marido. En otras, a las mujeres casi niñas se les asigna un marido ya adulto. También persisten funciones prohibidas diferentes para cada sexo y regulaciones de la sexualidad muy diversas. 

En el caso de los Chibchas, las relaciones de parentesco que regulaban las familias se definían por vía uterina y el tío materno era considerado el padre de los hijos o hijas. 

Refiere Lévi-Strauss que "No todos los grupos familiares son heterosexuales. En grupos africanos, por ejemplo, ciertas mujeres de cargo elevado estaban autorizadas a casarse con otras mujeres que, mediante el uso de amantes varones no reconocidos les dieran hijos. La mujer noble se convertía en el padre de los hijos de su esposa y transmitía a éstos, de acuerdo con el derecho paterno vigente, su propio nombre, estatus y riqueza". 

Sobre la relación entre familia y cultura, otras miradas clásicas de la antropología hicieron su aporte desde comienzos del siglo XX. Por ejemplo, Margaret Mead[2] encontró diferencias significativas en la forma cómo interactúan hombres y mujeres, por lo cual propuso comprender el sexo como moldeado por estas diferencias y no como tendencia natural. 

La familia colombiana, diversidad y movilidad 

En el caso de Colombia podemos destacar también la persistencia de múltiples formas familiares, en las que la familia nuclear ya referida, solo ha existido como una más

Desde la colonia, por ejemplo, los historiadores han destacado el mestizaje como parte de nuestra configuración y que, en últimas, somos hijos e hijas del pecado y de la ilegalidad[3]

A mediados del siglo XX, Virginia Gutiérrez de Pineda[4] destacó cómo en el país las formas familiares habían sido muy variadas; por ejemplo, en las costas Atlántica y Pacífica han primado la ilegalidad y la familia extendida; pero en otras regiones, como la cundi-boyacense, a pesar de la formalidad, ha sido corriente la presencia de madres solteras y de las uniones entre hombres ricos y mujeres pobres. 

Las formas familiares variadas siguen presentándose hasta nuestros días. Basta reconocer los resultados de la última Encuesta de Demografía y Salud de Profamilia del 2010[5]: al comparar los últimos datos con los del 2005, se revela un descenso de los matrimonios católicos, con el consabido aumento constante de la unión libre, el incremento de los hogares encabezados por mujeres, una notoria disminución de los hogares nucleares completos[6] y el correlativo aumento de los llamados hogares incompletos. 

En el país no todos los niños conviven con sus progenitores: "El 56 por ciento de los niños viven con ambos padres, 32 por ciento con la madre, 3 por ciento solo con el padre y 7 por ciento con ninguno de los dos"[7]

Otros estudios han indicado la persistencia de formas familiares en situación de transnacionalidad[8], derivada de los procesos de globalización laboral, situación en la cual madres y padres han tenido que migrar al exterior, si bien mantienen los vínculos afectivos y de proveeduría. 

¿Rigidez o flexibilidad? 

La enorme complejidad de las formas familiares y sus cambios en medio de un contexto social, económico y cultural también cambiante nos invitan a reflexionar acerca de los grupos familiares y a verlos como son: heterogéneos, históricos y variables. 

Me pregunto si al legislar no será necesario hacer el esfuerzo de anteponer una mirada ciega e ideologizante frente a las evidencias que las ciencias sociales están mostrando. Si un 7 por ciento de niños y niñas colombianos viven solos, ¿por qué no facilitar la adopción a quienes quieren este proyecto de vida? ¿Hasta dónde un legislador debe anteponer sus homofobias y su mirada rígida sobre la familia, en vez de aceptar que esta es una institución cambiante y dinámica? 

* Profesora e investigadora de la Universidad Nacional de Colombia.  

Notas de pie de página
 


[1] Levi-Strauss, Claude Polémica sobre el origen y la universalidad de la familia. Ed. Anagrama. (1973) 

[2] Mead, Margaret. Sexo y Temperamento: en tres sociedades primitivas. Paidos (2006) 

[3] Dueñas, Guiomar. Los hijos del Pecado. Universidad Nacional de Colombia. (1997) 

[4] Gutiérrez de Pineda Virginia. Familia y Cultura en Colombia. Universidad de Antioquia. (1996) 

[5] Profamilia. Encuesta de Demografía y Salud. Bogotá, Colombia. ( 2010) 

[6] El término hace referencia a la cohabitación de los miembros de la pareja. 

[7] Profamilia. (2010) Encuesta de Demografía y Salud. Bogotá, Colombia. 

[8] Puyana, Yolanda et al. Cambios y conflictos de los grupos familiares a partir de la migración internacional. www.humanas.unal.edu.co

 

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Comentarios  

Mauricio Sanclemente
0 # Mauricio Sanclemente 21-03-2011 16:52
Excelente artículo!. Ojalá el Procurador y las organizaciones fundamentalista s cristianas, católicas y conservadoras lo lean.
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carlos Alberto
0 # carlos Alberto 21-03-2011 17:30
Muy bueno el contexto. Efectìvamente mientras que unos llaman a sumarse a las ideas globales como punta de desarrollo, otros como el señor Ordoñez hipocritamente busca evitar que las manifestaciones culturales y sociales a las cuales tenemos derecho los colombianos y colombianas nos sumemos. El catolicismo va en franca caìda, su deuda con la sociedad de una u otra forma tendrà que entrar a a pagarse y seguramente el primer paso lo han dado sus propios feligreses al ir abandonando este Credo Religioso. Entonces amapararse en los designios divinos de la supuesta "normalidad" frente al como debe formarse una familia, escapa cada vez màs de los lineamientos ortodoxos, conservadores y cristiano catòlicos, eso si reasltar la temàtica homosexual y pedifìlica de algunos sectores representativos del Catolisismo, que en ùltimas son la evidencia de su hipocresìa.
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Martha Helena Villa
+1 # Martha Helena Villa 21-03-2011 17:50
Prel hecho que una institcon se resqebrahje, no tenemo ue tener lo exitente como valido, pr el corario deemos rfozar los ,valores necesrio para hacer de la familia un nucleo fuerte, o i LAS FAMILIAS " nuevas grantiza el buen funcionamiento de la sociedad, pues habra que incremetarlas.
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Marino Montoya
+2 # Marino Montoya 21-03-2011 18:11
Muy oportuno e interesante este artículo que muestra una realidad muy diferente a la que tiene en la cabeza el procurador y que urge a una reforma de la constitución pues tal como esta propuesta la familia excluye a la mitad de la población
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Jorge Alondra
-5 # Jorge Alondra 22-03-2011 01:10
Lo nuevo, no por nuevo, es mejor. Lo que hagan muchos no necesariamente es lo más conveniente. Estoy con el Procurador en este caso. Tiene que haber alguien que oriente (y aún tenemos la Constitución) la marcha de la sociedad.
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Gerson Guardia
+4 # Gerson Guardia 22-03-2011 14:19
Totalmente de acuerdo con la investigdora. El problema de la realidad de la familia està planteado con rigor y tratado con claridad, objetividad y al margen de materiales religiosos, morales e ideològicos tòxicos. Sus aciertos se basan en consideraciones cientìficas y culturales. Si la realidad en sus diversas manifestaciones evoluciona el Derecho y la Ley no pueden escapar al cambio y a la transformaciòn.
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Javier G.
+6 # Javier G. 22-03-2011 15:33
Me parece muy acertada su apreciación. El catolicismo (Y muchas otras religiones) sólo han adaptado las palabras de Jesucristo a su acomodo y conveniencia. Ya no estamos en los tiempos del ocultismo y nuestra sociedad -lentamente- está abriendo los ojos. La concepción de familia debe ser reevaluada y vista desde un contexto más amplio y menos subjetivo.
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juan
-3 # juan 22-03-2011 15:47
Evidentemente con esta exposicion se muestra que todas las otras formas de organizacion no han prosperado y estan caducas,que los gays hagan lo que quieran con sus cuerpos es su problema, pero que crien niños en una sociedad que ni siquiera maneja el concepto de valores fatal, nos falta educacion para que este modelo llegue a ser util o nos vamos allenar de GARAVITOS que es cristiano.
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Servando Castillo
-6 # Servando Castillo 22-03-2011 17:16
Por confundir el dinamismo, la modernidad y todos lo cambiante que hablan algunos, es que estamos como estamos. La Sociedad debe guiarse por personas mayores, expertas, maduras, con valores que amen lo que hacen y que amen a su semejante para poder pensar en mejorar a una sociedad desequilibrada, hipnotizada por la t.v., por la vagancia, por la droga, el alcohol y fuera de eso los trastornos mentales que tienen algunos, donde creen que lo bueno es malo y lo malo es bueno. Esta profesora , investigadora se ha confundido, tal vez ha leído mucho a confucio el padre de la confucion, ha perdido su tiempo y no creo que sus comentarios valgan la pena tenerlos en cuenta. No es cierto que las distintas conformaciones de los hogares en Colombia que se alejan, cada vez más, del hogar nuclear integrado por una pareja y los hijos e hijas, lo que pasa es que la sociedad se ha degradado tanto que es necesario aplicar lo mas sencillo: el hombre y la mujer creados por Dios para educar y formar hijos e hijas sanos fisica y mentalmente.
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julio c martinez h
+2 # julio c martinez h 22-03-2011 23:39
La familia como institución es colaborarse entre sus miembros en proyecto de vida. Ser ejemplo a la sociedad, no importando por quíenes este conformado. La iglesia católica criminalizando a la familia en unión libre. El procurador no representa el pensamiento de la inmensa población colombiana que no esta de acuerdo con su criterio.
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Luis Eduardo Payares
+6 # Luis Eduardo Payares 23-03-2011 02:52
Invita al debateEs cierto que la familia como institucion historica y social es cambiante mas aún, con las relaciones economicas y de produccion en que se mueve el mundo de hoy.El problema es más bien de caracter ético y de influencia religiosa.Se deben hacer estudios que hagan mas ilustrativo y aporten mas argumentos a la polemica.La familia nuclear ha fallado en la responsabilidad de formar y de educar a las nuevas generaciones o de lo contrario como explicar el aumento de la delicuencia juvenil,el maltrato infantil,el abandono,la falta de afecto y de amor....¿porque no dejar que parejas del mismo sexo que desean construir familia nos brinden nuevos cambios?
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Juan Camilo Correa
+2 # Juan Camilo Correa 23-03-2011 21:45
Totalmente de acuerdo con la investigacion, es hora de dejar las posiciones arcaicas, en las que es notoria las fakencias y problemas.No por ser hijo o miembro de una familia heterosexual se tienen mejores valores y se cumple una mejor funcion en la sociedad. lastima que el procurador se deje llevar por sus miedos internos y problemas personales.
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Juan Camilo González
0 # Juan Camilo González 24-03-2011 22:41
Como lo enuncio la Dra. Puyana un breve recuento y resumen del concepto de familia... Sin embargo se trata de sensibilizar al ciudadano de a pie, al igual al alto magistrado con sus conceptos conservadores, al igual que a ntro. querido Procurador... Ah y por supuesto a las personas que elegimos para que nos represente en el Congreso... Es hora de un gran debate, pero con buenos arguementos...
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Liss
+2 # Liss 20-01-2012 00:03
Yo lo que trato de saber son como son las familias ejemplo: Como tratan a sus hijos, cuales son sus costumbres etc de todas formas GRACIAS :cry: :cry: :cry:
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Pily
-2 # Pily 15-02-2012 16:29
Las mujeres colombianas somos virtuosas. y los hombres colombianos valientes y esforzados que las tratan como a vasos fragiles. La sociedad colombiana solo debería evaluar su rol,y su buena aplicación con responsabilidad .La constitución nada tiene que ver. El barbecho de la familia esta lleno de armonía y sana autoestima, pero se ha perdido por falta de juicio. ¿Còmo un fallo podrá cambiar las familias con él o sin el, esta es la sociedad actual. .No a la prepotencia.
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maria paula
0 # maria paula 28-06-2012 21:15
es muy bien el resumen sobre la familia colombiana muy exelente
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leon
-4 # leon 08-07-2012 18:59
dos hombres nunca tendran hijos lo mismo dos mujeres esyo no es lode DIOS entonses hay que respetar la institucion divina varon y embra creo y les dio hijos de resto no da hijos piensen
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Andrea López
-3 # Andrea López 08-07-2012 20:50
Cito a leon:
dos hombres nunca tendran hijos lo mismo dos mujeres esyo no es lode DIOS entonses hay que respetar la institucion divina varon y embra creo y les dio hijos de resto no da hijos piensen


León: le cuento que dios no existe.
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camila
0 # camila 07-08-2012 22:42
Debo comentar que cuando vamos a criticar sobre un tema especifico al menos debemos tener buena ortografía.
Si están en contra no muestren tanto su ignorancia y desfachatez ademas de esto debo agregar que vivimos en el siglo XXI no en la época arcaica, dejen de ser tan discriminatorio s y empiecen por tolerar.
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Javier V
0 # orgullo 3%Javier V 05-02-2014 21:59
Orgullosamente hago parte del 3% de padres cabeza de hogar convivo con mi hija de 14 años y considero que conformamos una hermosa familia basada en la sana convivencia, el respeto, el crecimiento espiritual, el cultivo de valores en pro de la sociedad, SI definitivamente somos una familia, ella estudiante adolescente, yo padre, gay, trabajador, estudiante y cumplidor de los estandartes de respeto y convivencia de nuestra ciudad.
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