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El blindaje de la paz

Hernando GómezExplicación y análisis de los cuatro seguros que adoptaron las partes en La Habana: acuerdo especial de DIH, incorporar el Acuerdo a la Constitución, espaldarazo de la ONU y vía exprés en el Congreso y en la Corte. ¿Son eficaces? ¿Son convenientes?    

Hernando Gómez Buendía*

 

Delegaciones de Paz del Gobierno Nacional y de las Farc

Alta cirugía

En su comunicado del 12 de mayo, el gobierno y las FARC anunciaron los siguientes pasos para darle seguridad jurídica a su acuerdo final:

  1. Añadir en el penúltimo debate sobre el Acto Legislativo para la Paz un nuevo artículo que le daría el carácter de “Acuerdo Especial” humanitario y haría de él un parámetro obligatorio para todas las normas referentes al proceso de paz (y en efecto el artículo ya se aprobó en penúltimo debate).  
  2. La ley que aprobaría el contenido de ese “Acuerdo Especial” necesita la 2/3 partes de los votos de los congresistas, pero estos no podrán modificar su redacción.
  3. Una vez que esta ley sea expedida, el gobierno impulsará otra reforma que incorpore íntegramente a la Constitución el acuerdo final.
  4. Todas las leyes o reformas atinentes al proceso de paz tendrán dos prerrogativas: la  de un trámite “exprés” en el Congreso, y la de estar sujetas al control “automático y único” de la Corte Constitucional.   
  5. El Acuerdo será inscrito ante el Consejo Federal Suizo en su carácter de depositario de las Convenciones de Ginebra, y
  6. El presidente pedirá al Consejo de Seguridad de la ONU que anexe el texto del Acuerdo a su reciente Resolución sobre Colombia.

Se trata entonces de utilizar no solo uno sino los cuatro seguros que venían ventilándose:

  • El del acuerdo especial de DIH (pasos 1, 2 y 5)
  • El de incorporarlo expresamente a la Constitución (paso 3),
  • El de facilitar su conversión en leyes o reformas constitucionales (paso 4), y
  • El del Consejo de Seguridad de la ONU (paso 5).

El  primer seguro quiere dar validez internacional y doméstica al Acuerdo, en tanto “los convenios sobre derechos humanos prevalecen en el orden interno” (artículo 93 de la Constitución). El segundo es el máximo seguro concebible dentro del orden jurídico colombiano. El tercero permite que el Acuerdo se plasme fácilmente en leyes o reformas. Y el cuarto es la convalidación mundial más elevada que puede recibir la salida negociada de un conflicto armado no internacional.

Los delegados del gobierno y las FARC echaron mano de todos los seguros porque estaban inseguros.

El acuerdo de blindaje fue redactado entonces por juristas avisados que trataron de “blindarse” contra los muchos obstáculos que podrían frustrar los seis pasos mencionados. Pero la sumatoria de cuatro fórmulas distintas, complejas y controversiales da pie a duplicaciones o inconsistencias, se presta a interpretaciones diversas y a debates confusos, implica riesgos y conlleva consecuencias negativas o imprevistas desde los puntos de vista jurídico y político.

Problemas con los seguros 

Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una misión especial para los diálogos de paz.
Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una misión especial para los diálogos de paz. 
Foto: Presidencia de la República

Los delegados del gobierno y las FARC echaron mano de todos los seguros porque estaban inseguros, porque saben que cada uno de ellos tiene problemas, limitaciones o implicaciones que podrían hacerlos fracasar. Por eso -y sin negar que son cuatro seguros muy potentes- es preciso recordar sus respectivos puntos débiles.

1. El acuerdo especial de DIH  

Según el ya famoso artículo 3 común de los Convenios de Ginebra, “las Partes en conflicto harán lo posible por poner en vigor, mediante acuerdos especiales, la totalidad o parte de las otras disposiciones del presente Convenio”. Tomado en un sentido literal y amplísimo cabría decir que cualquier cosa que conste en un acuerdo de paz entra en la órbita de los Convenios de Ginebra y por lo tanto puede ser objeto de un acuerdo especial.

Pero en efecto esos Convenios no se refieren a la paz sino al ejercicio de la guerra para tratar de humanizarla  (por eso son el “Derecho Humanitario”). Una reforma agraria o incluso una amnistía para los guerrilleros no caben bajo el Derecho de Ginebra, que en cambio versa sobre el tratamiento de prisioneros de guerra, soldados heridos o protección de los no combatientes. Por eso casi todos los acuerdos especiales en conflictos internos (Yemen, 1962; Nigeria, 1967; Salvador, 1990; Bosnia, 1992; Tayikistán, 1995; Filipinas, 1998…) han sido propiamente humanitarios (facilidades específicas para la Cruz Roja, tratamiento de rehenes que Ginebra no definió como “prisioneros de guerra”…), aunque en casos como los de Camboya (1991) o Irlanda (1998) se añadieran asuntos extra-humanitarios (por ejemplo sobre garantías políticas).  

Que yo sepa estas cláusulas “extra-humanitarias” no han sido objeto de controversias ante las cortes internacionales, de modo que su validez jurídica no ha sido establecida. Pero volviendo a Colombia queda la pregunta de si basta con que nuestra Constitución declare que lo pactado en La Habana es un “acuerdo humanitario” para que sea en efecto humanitario, o si estamos más bien ante un mero artilugio semántico para incorporarlo al “bloque de constitucionalidad” y darle así vigencia en el orden interno. 

No sería ésta la primera vez que los negociadores apelan al truco de cambiar el significado de las palabras: así lo hicieron a lo largo de las 63 páginas del acuerdo sobre justicia transicional y así, sin ir más lejos, lo hace el gobierno al bautizar como “plebiscito” lo que en realidad es una serie larguísima de referendos.   

Más todavía: la interpretación amplia del “acuerdo especial” añade fuerza al argumento de que no podía incorporarse en el penúltimo debate del Acto Legislativo para la Paz porque versa sobre asuntos – como el régimen agrario o la política de drogas- que no fueron discutidos con anterioridad.

2. El “articulito” de la Constitución  

Parece inverosímil y por eso trascribo aquí la fórmula de este segundo seguro:

“IV.- Una vez aprobado en el Congreso el Acuerdo Final firmado como Acuerdo Especial…, el Gobierno Nacional, mediante el procedimiento legislativo especial para la paz, impulsará inmediatamente un Acto Legislativo en el que se incorporará íntegramente a la Constitución Política el Acuerdo Final en un artículo transitorio, en el que tendrá que constar expresamente el Acuerdo de la Jurisdicción Especial para la Paz…”.

Es el súper-seguro. Pero es un esperpento porque de pupitrazo o por la vía exprés le monta a la Constitución un acuerdo más largo que la Constitución, que no fue concebido como Constitución, que mezcla normas abstractas con acuerdos puntuales, mandamientos con anuncios de intención, explicaciones con resoluciones, que por supuesto no ha sido armonizado con los 380 artículos restantes de la Constitución y que será por ende el paraíso de los rábulas.

Hay una sola nota de pudor en ese párrafo: que el artículo en cuestión sea “transitorio”.  Pero esto implicaría una fecha precisa para que se hagan realidad todas los ideales del Acuerdo – o bien que las reformas no sean o no tengan efectos permanentes-.

Y hay también una nota de impudor adicional: la justicia transicional será el único punto a incluir expresamente en la Constitución, o sea que la seguridad de los victimarios importa más que la de las víctimas y campesinos que dizque eran “el centro” del Acuerdo.

3. La vía exprés

Familiares de víctimas y desaparecidos en Trujillo, Valle del Cauca.
Familiares de víctimas y desaparecidos en Trujillo, Valle del Cauca.
Foto: Centro Nacional de Memoria Histórica

El acuerdo de blindaje reitera y hasta suaviza el procedimiento “abreviado” que el Acto Legislativo para la Paz  adoptaría como trámite de las leyes o reformas constitucionales que implementen los pactos de la Habana. Por eso en este punto me remito al análisis de Juan Carlos Palau en Razón Publica sobre “los peligros del afán” (deliberación insuficiente,  abuso del poder presidencial…).

Es el súper-seguro. Pero es un esperpento

La novedad consiste en añadir que todas esas leyes o reformas estarán sujetas al control “automático y único” de la Corte Constitucional vale decir, que la Corte conocerá ex oficio de estas normas y que no habrá lugar para otras acciones de inconstitucionalidad:

-Lo del control “automático” sin duda evita que las leyes cambien o se caigan después de haber producido sus efectos, como ocurrió con la de “Justicia y Paz” (975 de 2005), que la Corte Constitucional condicionó en 2006.

-En cambio con el control “único” se está rompiendo el sistema “difuso” que ahora existe en Colombia y que permite a cualquier juez o autoridad aplicar “las disposiciones constitucionales…en caso de incompatibilidad entre (ellas) y la ley o cualquier otra norma jurídica” (artículo 4 de la Carta del 91).

De ahora en adelante tendremos pues leyes de primera y leyes de segunda. El  congresista  o ministro inteligente dirá que su proyecto “implementa” algún párrafo o frase del Acuerdo para que pase por la vía exprés y sea inexpugnable una vez que la Corte lo revise. Es un re-aseguro poderoso pero caótico - y que de paso implica que los exguerrilleros tengan más  garantías jurídicas que los demás ciudadanos-.  

4. La ONU  

Por resolución 2261 de este año el Consejo de Seguridad había aprobado la  "misión política" que ayudará a "vigilar y verificar el cese el fuego y de las hostilidades” en Colombia. La idea ahora es anexar a esa resolución el texto de La Habana mediante la solicitud unilateral del Estado colombiano, o sea que la ONU “saludaría” y avalaría el acuerdo en su totalidad.

Este seguro formaliza lo pactado entre el gobierno y las FARC pero tiene dos problemas. Que un próximo presidente puede revocar esa declaración unilateral. Y que entretanto las resoluciones del Consejo suelen ser anodinas o que – al revés- autorizan intervenciones de terceros países, de modo que con el farragoso Acuerdo de La Habana estaríamos abriendo una caja de pandora ante las cortes, los gobiernos y los organismos internacionales.

En conclusión -y si se miran con rigor-

  • El seguro del “acuerdo especial” cuando más serviría para blindar un pedazo pequeño del Acuerdo.
  • El de la vía exprés reduce pero no elimina el riesgo de que el Congreso, la Corte o un futuro gobierno se nieguen a tramitar, validar o mantener las normas que implementen el Acuerdo.
  • El de la ONU compromete al Estado pero podría revocarse.
  • Y el seguro más seguro sería el de un “articulito” con sabor al “golpe de Estado” que anticipa Uribe. Sería paradójico que este esfuerzo ingenioso para blindar el acuerdo que concluye una guerra civil convirtiera la “resistencia civil” del uribismo en la antesala de otra guerra civil.

     

*Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga click en este enlace.

 

El debate de la droga: una discusión de sordos

Francisco E. ThoumiLos argumentos básicos en pro y en contra de la legalización tienen los mismos problemas lógicos y son igualmente débiles. Por eso esta controversia no lleva a ninguna parte. Más todavía: así nunca tendremos políticas eficaces.   

Francisco E. Thoumi*

 

Planta de cannabis sativa legalmente cultivada en el Estado de Colorado, Estados Unidos.

Dos argumentos análogos

Las discusiones sobre las políticas de drogas psicoactivas tienden a ser muy emocionales. Es natural entonces que muchos argumentos que se esgrimen en esta controversia estén cargados de emotividad y que  por eso no resistan un examen riguroso.

Para ilustrar este asunto comienzo por  describir las dos posiciones básicas:

  • Muchos médicos y funcionarios que se dedican a tratar adictos argumentan que ellos sí saben cuán dañinos son los efectos de la droga sobre la mente y el cuerpo humanos porque han trabajado con sus víctimas o porque han vivido la adicción en carne propia. De esta experiencia personal infieren que las drogas deben prohibirse.
  • Por otro lado muchos colombianos que han sufrido la violencia asociada con el narcotráfico argumentan que ellos sí saben cuán traumática y dañina resulta ser la prohibición de las drogas. De su experiencia concluyen que las drogas deben legalizarse.

Aunque parecen opuestos, estos dos argumentos tienen varias características en común:

-Primero, no se limitan a recomendar una política para su propia sociedad, sino que las generalizan a todo el mundo. Como muchas de las drogas se comercian internacionalmente, quienes quieren prohibirlas exigen que otros países no las produzcan y exporten, y quienes las quieren legalizar pretenden que otros países permitan su importación.

-Segundo, son expresados por personas totalmente convencidas de la validez de su argumento e intransigentes al respecto. Por eso mismo no tienen la capacidad de ponerse en la situación de sus contradictores y simplemente consideran que se trata de personas poco inteligentes, que no  entienden el problema o -peor aún- que actúan a sabiendas de que su argumento esconde otros intereses, o sea que proceden de mala fe.

La posición de cada quien es moralmente superior a la del contrario.

De aquí se sigue que la posición de cada quien es moralmente superior a la del contrario. Y así, desde la perspectiva de los partidarios de la legalización, la prohibición es inmoral porque da pie a la violencia, a la corrupción, al crimen organizado y a otros males sociales. Pero desde la perspectiva prohibicionista, la legalización es inmoral porque las drogas destruyen las vidas de los adictos y de sus familias y acarrea grandes costos sociales. 

-Tercero y en consecuencia, la posición contraria viene a ser explicada sobre la base de características o de presuntos intereses del país donde viven los contradictores. Los siguientes son algunos ejemplos de afirmaciones comunes en Colombia y algunos países latinoamericanos:

  • “Las políticas de drogas han sido instrumentos de dominación de minorías y de pueblos, especialmente los latinoamericanos”,
  • “Las políticas represivas contra las drogas son un pretexto de Estados Unidos para tener presencia en América Latina y controlar a sus gobiernos y a sus recursos naturales”,
  • “Los bancos de los Estados Unidos se quedan con un 95 por ciento de las ganancias y Colombia pone los muertos”,
  • “Las grandes empresas químicas promueven el prohibicionismo para aumentar sus ganancias vendiendo insumos para refinar cocaína o para erradicar coca”,
  • “Estados Unidos prohíben la cocaína porque no pueden producir coca y quedarse con el negocio”.

Y estos son algunos ejemplos desde la otra orilla:

Uruguay aprobó la regulación legal del cannabis en el año 2013.
Uruguay aprobó la regulación legal del cannabis en el año 2013.
Foto: Gonzalo G. Useta
  • “La cocaína está corrompiendo nuestra juventud y por eso hay que acabar los cultivos de coca”,
  • “Las drogas son tan importantes en Colombia que su economía depende de ellas”,
  • “La corrupción de los países productores de coca y cocaína es lo que les permite hacerlo”,
  • “Las guerrillas comunistas son el mayor cartel de la cocaína en el mundo y deben ser atacadas”,
  • “Las exportaciones de cocaína permitieron que Colombia no padeciera la crisis de la deuda externa durante la década perdida para el desarrollo latinoamericano durante los años ochenta”.

Todos estos argumentos presentan a los países productores de cocaína como víctimas de los países consumidores o viceversa. Como todos son víctimas, los otros deben cambiar sus comportamientos: la solución para los consumidores debe ser que los productores dejen de producir, y la solución para los productores que los consumidores dejen de consumir.

-Cuarto, aunque ambos bandos pretenden explicar el fenómeno de las drogas, ninguno de los dos se basa en estudios rigurosos sobre la etiología del consumo, producción y tráfico de drogas y ninguno reconoce el carácter circular de los males sociales.  Por ejemplo aquello de que “las drogas causan la violencia”

  • En primer lugar no es una afirmación estadísticamente válida porque la gran mayoría del tiempo, en la gran mayoría de los países o lugares donde se producen, trafican y consumen drogas, no se ha experimentado violencia notable o comparable a la que padeció Colombia durante la década de 1980.
  • Y en segundo lugar, aunque es verdad que las drogas aumentan la probabilidad de que surja la violencia (y la corrupción,), éstas a su vez aumentan la probabilidad de que surjan las drogas. Las relaciones entre estos fenómenos son circulares y no unidireccionales, de modo que  para resolver estos problemas se necesitan cambios sociales mucho más profundos que las simples políticas de prohibición o la legalización de las drogas.

Algo semejante ocurre con el consumo. La disponibilidad de drogas (oferta) sin duda aumenta la probabilidad de que surja la adicción en una sociedad, pero la misma existencia de adictos aumenta la probabilidad de que surja la oferta. En efecto, el uso y abuso de drogas varía enormemente en el tiempo y en el espacio, y muchas sociedades con disponibilidad semejante de drogas tienen niveles de consumo bajos, mientras hay otras con niveles altos, que requieren también grandes cambios  para resolver los problemas que las han hecho vulnerables a las drogas.

Dos argumentos débiles

Cultivo de coca en el municipio de El Tambo en Nariño.
Cultivo de coca en el municipio de El Tambo en Nariño.
Foto: Alcaldía de El Tambo - Nariño

No obstante su trasfondo emocional y sus falacias, los dos bandos arguyen que sus posiciones están basadas en la evidencia empírica y la ciencia, o sea que no dependen de emociones, intuiciones o creencias pre-formadas. Sin embargo – y al igual que en cualquier otra materia de importancia en la vida de la gente - las creencias e intuiciones basadas en la personalidad individual, en la experiencia de vida y en la cultura de cada quien tienen un peso importante. Como se ha demostrado en muchos experimentos (por ejemplo, el excelente Pensar Rápido, Pensar Despacio  de Daniel Kahneman), la razón simplemente viene a confirmar aquellos preconceptos.  

La experiencia personal puede ser un obstáculo para entender el fenómeno que interesa a la persona.

La experiencia personal sin duda es importante en la formación de creencias pero para no ir muy lejos y según el Diccionario de la RAE, conocimiento científico es aquel que “se obtiene mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente”. Esto implica que de las muchas creencias personales, apenas una fracción  tiene real validez científica. Cuando alguien deriva una creencia acerca de la sociedad a partir de su propia experiencia personal corre un riesgo muy alto de estar equivocado – un riesgo  similar  al de quien mira un árbol y de ahí concluye cómo es el bosque entero-.

Como bien se ha demostrado en los estudios sobre el conocimiento, la experiencia personal puede ser un obstáculo para entender el fenómeno que interesa a la persona. Este obstáculo es  una barrera psicológica que todos experimentamos cuando creemos algo pero no estamos dispuestos a poner en tela de juicio nuestra creencia.

Dado ese hecho – hoy confirmado hasta la saciedad- las experiencias personales deben ser utilizadas como una motivación para investigar el tema, pero no como una base o (mucho menos), como una demostración de la verdad. Las personas afectadas por la droga tienen pues un incentivo legítimo para estudiar el problema, pero deben guardarse de saltar de su propia experiencia a cualquier conclusión. Lo anterior implica revisar los ángulos desde los cuales se han llevado a cabo trabajos académicos rigurosos, evaluar toda la evidencia empírica - y no solo la que apoya las creencias de quien investiga-.

Así, si los adictos y quienes los tratan (que han padecido las drogas) o los colombianos (que han padecido la violencia asociada con el narcotráfico) realmente quisieran aprender sobre el  consumo, adicción, producción y tráfico de drogas, tendrían que estudiar la etiología de esos fenómenos antes de saltar a conclusiones directas desde sus experiencias. En otras palabras, tendrían que investigar por qué la experiencia que han tenido no es generalizable a toda la humanidad y unos tratarían primero de aprender por qué ellos o sus pacientes cayeron en la adicción y los otros por qué en su país el narcotráfico ha sido tan violento.

Mientras quienes debatan políticas de drogas no busquen responder preguntas como estas y se limiten a sentirse víctimas de fenómenos que su país no puede controlar – de modo que otros gobiernos son quienes deban cambiar sus políticas- los diálogos o debates seguirán siendo choques entre personas intransigentes y seguras de su verdad. Y por este camino no será posible diseñar políticas que de verdad resuelvan los problemas sociales asociados con las drogas psicoactivas adictivas.

 

* Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga click en este enlace.

 

¿Qué podrá significar la “resistencia civil” del Uribismo?

Álvaro VillarragaEsta forma de acción ciudadana es de larga tradición, pero no es claro que un partido como el Centro Democrático pueda apelar a ella, ni menos aún que se asuma contra los acuerdos de paz de La Habana. ¿Confrontación democrática u oposición desleal?  

Álvaro Villarraga S.*

 

El Senador por el Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez

 

Un llamado sorprendente

Ante la proximidad del Acuerdo Final entre el gobierno y las FARC, el ex presidente Uribe ha llamado a conformar un movimiento de “resistencia civil” en su contra, lo cual indujo al presidente Santos a pedir la movilización ciudadana en favor de la paz. El mecanismo popular para la refrendación de los acuerdos podría resolver esta crucial divergencia política.

Pero antes de eso existen dudas sobre el carácter del movimiento que está siendo convocado por el Centro Democrático, y en todo caso resulta sorprendente que sus promotores se declaren en “resistencia” cuando no les han sido negados sus derechos y cuando ejercen –además- una nada despreciable cuota del poder parlamentario, burocrático y mediático.

La “resistencia civil” ha sido un método de lucha contra la opresión, el colonialismo, el racismo, la discriminación y las aventuras bélicas. 

El llamado del Centro Democrático desconcierta aún más si se recuerda que los proyectos políticos encabezados por el hoy senador Álvaro Uribe han tenido estrechas relaciones con sectores y personas provenientes de élites de poder tradicional o emergente, personas que controlan redes clientelares o que inclusive han sido sindicadas de delitos comunes, de corrupción, o de vinculaciones con el paramilitarismo y el narcotráfico.

El desconcierto se agrava al observar que un ex presidente con tanto poder apele al concepto de “resistencia civil”, cuando ésta ha sido utilizada en demanda de derechos de colectividades subordinadas, excluidas o victimizadas y en medio de la falta de garantías para su actuación.   

Una noble tradición

La delegación de paz de las Farc en La Habana, Cuba.
La delegación de paz de las Farc en La Habana, Cuba.
Foto: Facebook Delegación de Paz FARC-EP

En efecto, la “resistencia civil” ha sido un método de lucha política, social, poblacional y ciudadana contra la opresión, el desconocimiento de los derechos humanos, el colonialismo, el racismo, la discriminación y las aventuras bélicas. Por regla general se ha tratado de movimientos civilistas y pacíficos que apelan a convocatorias amplias y se expresan a través de marchas, manifestaciones u otras acciones simbólicas desde sectores subalternos.

- Con su influyente ensayo publicado en 1946 “Del Deber de la Desobediencia Civil”, Henry David Thoreau fue uno de los pioneros de este modo de acción ciudadana. Contra la participación de Estados Unidos en la II guerra mundial, Thoureau acuñó el concepto de “democracia radical” que inspiró un movimiento de “desobediencia civil” o de no colaboración con las medidas del gobierno que se consideraban arbitrarias. Sus seguidores apelaron a la objeción de conciencia al servicio militar y a la objeción fiscal ante los impuestos de guerra.

-Ghandi pasó a la historia como el gran símbolo de la “resistencia civil”, pues logró la  independencia de la India a base de marchas, recuperación de símbolos nacionales y populares, resistencia masiva directa y pacífica ante la agresión oficial, negativa al pago de impuestos y huelgas de hambre, todo bajo el concepto de no-violencia.

-Martin Luter King, líder moral y político de la población negra de Estados Unidos, encabezó un vigoroso movimiento de desobediencia de las leyes de discriminación y de resistencia pacífica contra las prácticas injustas de las autoridades.

Experiencias en Colombia

Como muestro en la compilación titulada Exigencias humanitarias de la población civil y como muestra también el Informe del Centro Nacional de Memoria Histórica Basta Ya!, durante las últimas décadas se han registrado en Colombia muchas expresiones de resistencia ciudadana contra la exclusión, la arbitrariedad y la violencia. Entre estas experiencias sobresalen:

  • La resistencia de los pueblos originarios o indígenas en demanda de derechos y de respeto a su autonomía, territorios, cultura y autoridades tradicionales.
  • Las mujeres con sus redes, movilizaciones y demandas de no discriminación, diálogo, paz y no violencia en ámbitos públicos y privados.
  • Expresiones comunitarias y sociales diversas contra la guerra y por la paz que han dado lugar a grandes movilizaciones y a declaratorias de territorios y comunidades de paz o a figuras constituyentes informales de alta representación y legitimidad.
  • La resistencia de las víctimas ante ataques producidos por los diversos agentes de la violencia político-social y del conflicto armado.
  • Los movimientos juveniles especialmente notorios en zonas gravemente afectadas por la violencia, con figuras como la objeción de conciencia al servicio militar oficial y a toda forma de reclutamiento por parte de los grupos armados, o la expresión cultural y artística en contra de la violencia.
  • Las corrientes políticas altamente victimizadas como decir  partidos de oposición de izquierda, ONG de derechos humanos y movimientos sociales que persisten en su actuación bajo altos riesgos, recurriendo a medidas de protección como el acompañamiento internacional o la exigencia de compromisos humanitarios a las partes del conflicto.

Como concluye Esperanza Hernández en Intervenir antes de que Anochezca: “Las resistencias para la paz de Colombia evidencian valores y posturas de culturas milenarias, capacidades insospechadas para construir paz desde la no-violencia, procesos y acciones colectivas identificadas por sus protagonistas como ‘fuerza vital’, ‘ejercicio de autonomía’, autodeterminación o ´neutralidad activa´ (…) esencialmente poderes pacifistas transformadores…”.

Dos visiones de la paz

El líder del movimiento de independencia indio Mahatma Gandhi.
El líder del movimiento de independencia indio Mahatma Gandhi.
Foto: Wikimedia Commons

Con apoyo de su partido el Centro Democrático, el senador Uribe llama ahora a la “resistencia civil” frente a los acuerdos convenidos con las FARC.

Se trata según él de una forma de ejercer la oposición en el marco de la legalidad, para evitar que los graves delitos de ésta guerrilla queden impunes, que sus jefes puedan participar abiertamente en la política, que sus víctimas no sean reparadas y que se adopten las que estima oscuras reformas convenidas entre Santos y aquella organización “castro-chavista”. Más aún, conocido el último acuerdo sobre los mecanismos para blindar el proceso de La Habana, Uribe declaró que nos hallamos ante “un golpe de Estado a la democracia” e incluso ante  una “entrega del país a las FARC”.

Pero el gobierno y todos quienes dentro o fuera de Colombia respaldamos los acuerdos de paz tenemos una mirada diametralmente distinta de la del uribismo. Para nosotros se trata de una negociación de paz que por lo mismo implica concesiones de ambas partes: las guerrillas dejan de serlo y pasan a la política legal con garantías, a cambio de concederles una agenda de asuntos políticos, sociales e institucionales tocantes al origen, circunstancias y procesos actuales de conflictividad social y la violencia política. Lo contrario de la negociación fue la estrategia de guerra que el presidente Uribe utilizó en su intento de obligar las guerrillas a que se concentraran, desarmaran, identificaran, sometieran a la justicia y pasaran pasivamente a la legalidad - a la manera de una derrota militar que no se produjo-.

En cuanto a los acuerdos de La Habana, estos incluyen mecanismos de justicia transicional pero no de impunidad, porque conceden ciertos beneficios penales razonables a condición de compromisos con los derechos de las víctimas. Las reformas políticas y sociales convenidas se proponen ampliar la democracia, extender los beneficios sociales y atender en especial las regiones afectadas y derechos de las víctimas.

En todo caso, los compromisos de La Habana deben ser ratificados por el pueblo

Pero además y en todo caso, los compromisos de La Habana deben ser ratificados por el pueblo y han de plasmarse en proyectos legislativos u otras medidas de Estado, lo cual implica la actuación soberana de las distintas ramas del poder público.

Por todo eso carece de sentido declarar que los acuerdos le otorgan el poder a las FARC, máxime cuando se trata de que deje de existir esta guerrilla. Igual que sucedería con el ELN, los exguerrilleros amnistiados entrarían a aceptar las mismas reglas que valen para cualquier ciudadano. Como ha ocurrido con los pactos de paz en Colombia y en otros países, este proceso de reincorporación requiere garantías políticas para los excombatientes y apoyos para reintegrarse a la vida civil.

El Centro Democrático no está excluido de derechos, cuenta con representación parlamentaria, con alcaldías y con gobernaciones, no ha sido objeto de persecuciones y las autoridades no le han negado ninguna garantía para su expresión o sus actuaciones. Buena parte de sus dirigentes han sido objeto de condenas judiciales o están sujetos a investigaciones de vieja data por su presunta responsabilidad en hechos de paramilitarismo, narcotráfico, violación de los derechos humanos y delitos comunes -incluida la corrupción-; pero no puede decirse que hayan tenido menos garantías procesales que los demás ciudadanos de Colombia. Por tanto no podría pregonarse con legitimidad una acción de resistencia contra los actos en derecho de las autoridades judiciales respectivas.

Dos escenarios

En conclusión podría decirse  que al apelar a la “resistencia civil”, el Centro Democrático pone a Colombia ante uno de dos escenarios posibles:

  • Uno optimista: el movimiento ciudadano contra los acuerdos de paz entre el gobierno y las guerrillas, pacífico, dentro de la legalidad, con garantías, que vendría a constituir una sana competencia democrática al promover el “no” en el plebiscito o en las instancias respectivas de refrendación y desarrollo jurídico de los acuerdos.
  • Uno pesimista: un movimiento contra los acuerdos de paz acompañado de falsos señalamientos, estigmatizaciones, continuidad de sabotajes y ataques como homicidios, atentados y amenazas contra defensores de los acuerdos con las guerrillas.

Confiemos en que se hará verdad la primera hipótesis, pese a que se asoman síntomas serios de que podríamos ir al segundo escenario.  

 

* Directivo del Centro Nacional de Memoria Histórica, catedrático.

 

Análisis

(Tiempo estimado: 9 - 18 minutos)

gustavo wilchesLa seguridad energética es un derecho poco evocado, hasta cuando eventos catastróficos nos recuerdan que todas las formas de generar energía comportan algún nivel de riesgo para los humanos y para los ecosistemas, pero que la sociedad humana dispone de alternativas para vivir de una manera menos peligrosa.

Gustavo Wilches-Chaux*

Toda energía es "solar" 

01_flujos_de_energia

Casi toda la energía que utilizamos los seres humanos procede del Sol: 

02_o_el_ciclista_pedalea

-La bicicleta se mueve con energía solar: el ciclista pedalea con la energía que ha obtenido del banano que se comió. El banano es energía solar vuelta materia vegetal, gracias a la fotosíntesis que la planta del banano es capaz de realizar. O el ciclista pedalea con la energía que le aporta el bistec con que almorzó... que es energía que la vaca extrajo de la hierba... que es energía solar acumulada en el pasto a través de la fotosíntesis... 

-La energía que se obtiene al quemar leña (entre el 4 por ciento y el 10 por ciento de la que se consume en el mundo), es energía solar convertida en madera, gracias también a la fotosíntesis. La combustión de la leña es un proceso similar al que se lleva a cabo en el cuerpo del ciclista en virtud de la respiración. No en vano la combustión y la respiración generan energía, y como subproductos vapor de agua y dióxido de carbono (CO2). 

03_con_los_combustibles

-Con los agrocombustibles se obtienen hidrocarburos directamente de las plantas, saltándose el proceso de fosilización. 

-La energía derivada de los "combustibles fósiles" (que representa algo así como el 87 por ciento del total consumido por los seres humanos y equivale a unos 218 millones de barriles de petróleo diarios), es energía solar acumulada en plantas que, durante los varios millones de años que han permanecido encerradas bajo la superficie de la Tierra, se han convertido en petróleo y en carbón. En gran medida el cambio climático se debe a la liberación a la atmósfera, en corto tiempo, del gas carbónico que el planeta se tomó tantos millones de años para enterrar. 

04_la_energa_hidroelectrica

-La energía hidroeléctrica, que escasamente representa el 3 por ciento de toda la energía que se genera y consume en el mundo, se produce gracias a que el Sol evapora el agua y la sube a cotas altas de la superficie de la Tierra, desde donde luego cae a cotas más bajas. Las turbinas convierten la energía de la caída en electricidad. 

05_el_viento_que_mueve

-El viento que mueve los molinos que generan energía eólica o que simplemente impulsa una bomba de agua, es aire que se mueve debido a las diferencias de temperatura en la superficie de la Tierra y entre distintos segmentos de la troposfera (la porción de la atmósfera en donde el clima tiene lugar). 

06_la_energa_que_se_genera

-La energía que se genera de manera pasiva en los calentadores solares o de manera activa en las células fotovoltaicas, es energía que procede directamente y casi sin intermediarios, del Sol. Mientras más intermediarios existan entre el Sol y nosotros, sus usuarios, más costosa resulta la energía en términos ecológicos. 

-¿Y la energía nuclear, que hoy representa aproximadamente el 6 por ciento del total que se consume en el mundo? En otro texto conté una vez, que como resultado de un largo desvelo, descubrí (lo que ya antes otros sabían, por supuesto) que la energía derivada de la fisión (ruptura atómica) de elementos radioactivos, también es energía solar, pero de soles anteriores a ese Sol nuestro de todos los días. Nuestro Sol y los planetas que giran alrededor de él, se formaron hace unos cinco mil millones de años, a partir de desechos reciclados de explosiones de soles anteriores. Entre esos desechos están los elementos radiactivos con que se obtiene la energía nuclear. 

07_nuestro_sol_y_los_planetas

-¿Y la energía geotérmica, la que se genera a partir del calor del interior de la Tierra que suele aflorar a través de las fuentes termales? Tampoco es energía derivada de manera directa de nuestro Sol, sino que proviene del calor del núcleo terrestre que, en últimas, es el que alimenta la tectónica de placas y con ella la dinámica de los volcanes. Ese calor del núcleo de la Tierra se genera por la desintegración de isótopos radiactivos de uranio (U), torio (Th) y potasio (K) y por otros procesos físicos que existen allí desde la formación misma del planeta. 

08_tampoco_es_energa

No hay energía sin riesgos 

La obtención de energía de cualquiera de estas fuentes tiene impactos y riesgos ambientales: 

-La producción de los alimentos necesarios para nutrir (todavía de manera desigual) a una población de siete mil millones de seres humanos implica, entre otras consecuencias, la ampliación de la "frontera agrícola" sobre suelos con otra vocación. 

-El consumo de leña acelera los procesos de deforestación. 

09_El_uso_y_el_abuso_de_los_combustibles_fsiles

-El uso y el abuso de los combustibles fósiles, como es bien sabido, es la causa principal del cambio climático. La extracción de petróleo y de carbón acarrea múltiples traumatismos (y de pronto algunos beneficios, no proporcionales) para los ecosistemas y las comunidades de los territorios en donde esa extracción tiene lugar. 

-El mayor riesgo de los agrocombustibles se deriva de su condición de monocultivos, con todo lo que ello suele implicar. 

-La generación hidroeléctrica, aparentemente tan "limpia" en algunos aspectos, también produce grandes impactos sobre los cuerpos de agua intervenidos, sobre los ríos "atajados", sobre los peces y otras especies que viven en esos cuerpos de agua y, por supuesto, sobre las comunidades que existen en la vecindad del los embalses o que son desplazadas para su construcción. 

-La energía eólica generada por grandes legiones de molinos de viento, tampoco está exenta de impacto ambiental. Las aves resultan especialmente damnificadas por esta forma "limpia" de generar energía que nos hemos inventado los seres humanos. 

-No tengo a mano datos sobre impactos ambientales negativos de la generación directa de energía mediante celdas solares, pero supongo que los debe tener. Nada carece de impacto ambiental... salvo posiblemente el magnífico vuelo de los gallinazos. Siga el link 

Defender lo indefendible 

A pesar de la apología vehemente (y a veces demente) que hace de la energía nuclear nuestro admirado maestro James Lovelock en el libro La Venganza de la Tierra, donde formaliza su conversión a la religión pro-nuclear, ni la ciencia ni la tecnología más avanzadas cuentan aún con las herramientas necesarias para evitar un desastre nuclear. 

Muchos defensores a ultranza de la energía atómica nos han dicho en estos días que después del accidente de Chernóbil en 1986, se mejoraron las tecnologías y los reactores para garantizar que no volviera a ocurrir un desastre de esa magnitud. Pero trece años después, en 1999, se presentó otro accidente nuclear en Tokaimura, Links: http://www.paralibros.com/jonas/j90927n.htm http://www.time.com/time/world/article/0,8599,2053740,00.html http://www.world-nuclear.org/info/inf37.html Japón que, aunque mucho menos grave que el de Chernóbil, sí se debió a una sucesión de descuidos inexplicables en una sociedad tan avanzada tecnológicamente y tan disciplinada como la japonesa. 

Con sorpresa nos enteramos entonces de que en ese país funcionaban plantas nucleares con tecnologías obsoletas y sin los necesarios sistemas de control; de que los bomberos de una ciudad con varias plantas atómicas carecían de equipos de protección adecuados para enfrentar la radiación; de que las comunidades de la zona de influencia de las plantas tampoco contaban con la información ni con la preparación necesarias para actuar de manera adecuada en caso de un accidente nuclear. ¡Y esto no sucedió en un país del peyorativamente llamado "Tercer Mundo"! 

10_MANIFIESTO_CONTRA_LA_GUERRA_la_crisis_nuclear

La crisis nuclear que actualmente vive Japón y cuyas consecuencias todavía estamos lejos de conocer, parece haberse regido por la Ley de Murphy: en la central de Fukushima todo lo que podía fallar, falló. Lo mismo que sucedió con la explosión del pozo Macondo en el Golfo de México a mediados del año pasado: una desafortunada sucesión de fallas, fue anulando uno tras otro todos los mecanismos previstos para evitar un desastre. Pero, pese a la magnitud de los daños que produjo la explosión del pozo petrolero, allí no existió el peligro adicional de la radiación. 

Nadie por tanto debe poner en duda el hecho de que la energía nuclear todavía resulta demasiado peligrosa para la humanidad, aun cuando existieran (que no existen) garantías de que solamente se va a utilizar para fines de paz. Las demás formas de generación también implican impactos y riesgos, pero son más susceptibles de controlarse con la tecnología actual. 

Dos argumentos falaces En estos días, a raíz de la preocupación mundial y de la polarización de opiniones que ha sido reavivada por la crisis de Japón, alguien defendía la energía nuclear alegando que las otras fuentes de generación también tienen sus peligros. 

Concretamente argüía que la ruptura de la presa de un embalse para generación hidroeléctrica también representa una grave amenaza para las comunidades que se encuentran aguas abajo. Y en efecto, los muchos desastres ocurridos por esa causa no dejan lugar a dudas sobre los peligros de las fuentes hídricas. Pero aunque las personas pueden ser damnificadas en muchos aspectos, quien logra ponerse a salvo del impacto directo del agua no ha sido expuesto al peligro de la radiación. Quienes sobreviven a un desastre de origen distinto del nuclear no están expuestos a daños genéticos capaces de afectar a sus descendientes. 

Por otra parte el experto nuclear colombiano Jorge Vallejo, en entrevista reciente en El Radar (Link) de Caracol relativizaba la amenaza actual y potencial del colapso de los reactores de Fukushima, anotando que, sin que exista un accidente nuclear de por medio, uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres en Estados Unidos van a tener cáncer en algún momento de sus vidas. 

Ese dato (que presumo cierto aunque no lo he podido confirmar), no solamente no me tranquiliza, sino que me alarma aun más. Ya no solamente por los reactores nucleares en sí, sino por el significado de un modelo de desarrollo que conduce a que tantas personas estén condenadas a padecer de esa grave y muchas veces mortal enfermedad. El cáncer, como se sabe, surge de la interacción entre factores genéticos y determinados disparadores ambientales: tipo de alimentación, sustancias y radiaciones con las que se tiene contacto, incluso factores generadores de stress. Aunque si una persona se ve expuesta a un excesivo nivel de radiación Link, dudo que la predisposición genética juegue un papel importante en la aparición de ese mal. 

Tenemos alternativas 

No cabe duda de que los seres humanos necesitamos energía. Esto implica que tenemos que correr los riesgos inherentes a su generación. ¿Qué hacer entonces? Pienso al menos en cinco líneas de acción complementarias: 

-En primer lugar, me parece necesario apostarle a aquellas formas de generación cuyos riesgos se pueden controlar mejor: desde la obtención de las materias primas hasta el manejo de los desechos, pasando, claro, por los riesgos de la generación y la distribución. 

-En segundo lugar debemos mejorar la gestión del riesgo en todos los procesos de generación de energía no nuclear, empezando por supuesto con los combustibles fósiles y la hidroeléctrica. En este caso, la responsabilidad ética y social de las empresas generadoras, transmisoras y comercializadoras, así como de las empresas extractoras y transformadoras de materias primas, resulta de interés público, es obligatoria y es irrenunciable. 

-En tercer lugar, deberíamos preferir aquellas formas de generación que permitan más control social y contribuyan más al desarrollo regional. Sabemos que hoy la energía eléctrica se administra como una mercancía más, según las fuerzas del mercado, mientras que las regiones donde se genera (las que corren los riesgos consiguientes), son meras espectadoras que en general ni se enteran de quién, dónde y cómo se toman las decisiones que afectan su presente y su futuro. 

11_En_cuarto_lugar_y_aqu_s_sera_vlido_pensar

El derecho a la seguridad energética 

En cuarto lugar se debe impulsar el avance de tecnologías que promuevan, masifiquen y democraticen el acceso a la energía solar de de manera más directa. Los países más desarrollados, como Japón, tienen todo lo necesario para liderar esta iniciativa, que a partir de ahora debería entenderse como un derecho humano: el derecho a una energía segura -a una seguridad energética-. 

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La seguridad energética es un aspecto de la seguridad territorial (ver recuadro al final de este artículo) y puede definirse como la capacidad de un territorio para ofrecerles a sus habitantes -y de éstos para aprovechar- las condiciones de acceso a la energía necesaria para el funcionamiento de la sociedad, sin que la obtención ni el uso de la misma afecten negativamente ni a las comunidades ni a los ecosistemas. 



Para lograr este derecho se necesita una verdadera voluntad política basada en la presión social. Recordemos que el carro eléctrico Siga el Link 1{youtube}39K36Rw7LYc{/youtube} no solo ya estaba totalmente inventado en las primeras décadas del siglo pasado, sino que se comercializaba en igualdad de condiciones con los carros con motor de combustión interna. Sin embargo desde entonces se sabía que los intereses de la industria petrolera impedirían el avance de ese tipo de vehículo, tal y como finalmente ocurrió. Las declaraciones de los fanáticos de la energía nuclear, hoy más abundantes y contundentes que nunca (a pesar de las noticias agobiadoras que vienen del Japón), indican que el papel que cumplió la industria del petróleo contra el carro eléctrico en el primer tercio del Siglo XX, lo cumple hoy la energía atómica frente a otras formas de generación eléctrica que, de desarrollarse, le puedan competir.

13_Y_en_quinto_que_podra_se_tambin_primer_lugar_resulta 

En un artículo del año pasado mencioné el hecho paradójico de que medimos nuestro "éxito" en la vida, en función de nuestra capacidad para consumir materiales y energía, y por ende de nuestra mayor capacidad para producir desechos y para contribuir, mediante las emisiones de gases de efecto invernadero, a agravar cambio climático. Anotaba allí también, que "el mundo necesita embarcarse en una recesión planificada, con el reto de lograr lo que parece imposible en la teoría y en la práctica: reducir el tamaño y, por ende, el impacto de las economías depredadoras (sean capitalistas, comunistas, socialistas o como se quieran rotular), y al mismo tiempo incrementar la calidad de vida de los seres humanos, no medida en términos de nuestra capacidad de depredar sino de nuestro goce de existir." 

Vivir de otra manera 

Y en quinto lugar (que podría ser también el primero), resulta indispensable que aprendamos a reducir el consumo de energía, a depender menos del petróleo y de otras formas convencionales de generación. 

Es común, por ejemplo, en cualquiera de las ciudades de clima caliente de nuestros países, que los grandes auditorios estén totalmente aislados del mundo exterior y que dependan de grandes cantidades de electricidad para el aire acondicionado y la iluminación. Se dice que en muchos lugares el estatus de una persona o de una institución se mide por su capacidad para poner más fuerte el aire acondicionado en la oficina o en el carro. 

Por otra parte, he tenido la oportunidad de estar toda una semana en una maloca en la selva amazónica, donde la temperatura permanecía agradable y constante, a pesar de que afuera lloviera, hiciera viento, bajara la temperatura o aumentara el calor. El conocimiento de los sistemas pasivos de control de temperatura como estos, y otros propios por ejemplo de las construcciones tradicionales de los árabes, debería volverse obligatorio para los arquitectos, ingenieros y constructores, en un mundo cada vez más agobiado por el cambio climático. 

14_Anotaba_all_tambin_que_el_mundo_necesita



En solo catorce meses hemos sido testigos de un gran desastre en uno de los países más pobres del planeta, como es Haití, y en uno de los más ricos, como es Japón. Las consecuencias del segundo, por supuesto, van a tener sobre el planeta un impacto mucho mayor, en muchos sentidos, que las consecuencias del primero. 

El desastre que está afectando en este momento al muchas veces heroico pueblo del Japón, no es por supuesto el fin del mundo, pero sí puede marcar el comienzo del fin de un mundo basado en el consumo excesivo y altamente dependiente de formas de energía muy peligrosas para el planeta y en consecuencia para la humanidad.

Recuadro: La seguridad territorial

La seguridad territorial es un concepto "de doble vía", que busca que la sostenibilidad de las comunidades humanas avance de manera interrelacionada y en lo posible simultánea junto con la sostenibilidad de los ecosistemas, y viceversa. Esto se logra en la medida en que se evite que las dinámicas de los ecosistemas se conviertan en amenazas contra las comunidades humanas, y que las dinámicas de éstas se conviertan en amenazas contra los primeros. 

Seguridad territorial es la que evita que fenómenos o procesos, como por ejemplo, un terremoto, un huracán, una erupción volcánica, un cambio de gobierno a nivel nacional o internacional, la suscripción de un tratado de libre comercio, la agudización de tensiones políticas con países vecinos, o los efectos presentes y futuros del cambio climático, se conviertan en desastres para los habitantes presentes y futuros de ese mismo territorio y para los ecosistemas que forman parte de él. O sea, la que evita que fenómenos y procesos como los mencionados obstaculicen la capacidad de los ecosistemas y de los seres humanos para desarrollar al máximo sus respectivas capacidades.


* Gustavo Wilches: Blog AGUACEROS Y GOTERAS 
http://enosaquiwilches.blogspot.com/

 

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Comentarios  

Gustavo Wilches-Chau
0 # Gustavo Wilches-Chau 21-03-2011 21:26
Posdata: Recomiendo la lectura del artículo "El mayor fallo de Fukushima es Fukushima" de Rafaél Méndez de El Pais de España, reproducido en El Espectador.com
elespectador.com/.../...
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Alvaro
0 # Alvaro 22-03-2011 19:45
En el cuadro de seguridad territorial faltó una muy importante: la seguridad alimentaria.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Gustavo Wilches-Chau
0 # Gustavo Wilches-Chau 23-03-2011 01:11
Hola Álvaro: gracias por tu comentario. El primer óvalo de la esquina superior izquierda dice: SEGURIDAD, SOBERANÍA Y AUTONOMÍA ALIMENTARIA.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
bunkerglo
0 # bunkerglo 27-03-2011 15:23
Gustavo,
Eres un faro de luz en la horrible noche (ignorancia, desdén e importaculismo) nacional.
Gracias,
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
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