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Imágenes de La mujer del Animal

Cesar GaleanoEsta película es un retrato de la sociedad colombiana. Muestra el silencio y la indiferencia que nos caracterizan cuando se trata de combatir la violencia hacia las mujeres, pero también la falta de interés hacia el arte que se produce en nuestro país.

Julio César Galeano*

La película

Indignación, desesperación, impotencia y desprecio son algunas de las sensaciones que quedan cuando aparecen los créditos finales de La mujer del Animal. La más reciente película del director antioqueño Víctor Gaviria, conocido por los clásicos La vendedora de rosas y Rodrigo D, vuelve a una de las zonas marginales de Medellín para contar la historia del Animal. Un hombre que encarna el mal en todo su ser, que secuestra, viola, tortura y prácticamente esclaviza a la que él mismo llama su mujer.

En 2006, como parte de su investigación para una película acerca de un hombre que iba de barrio en barrio tomándose la justicia por mano propia, Víctor Gaviria andaba por las calles de Medellín oyendo historias cuando escuchó la de ese hombre conocido como el Animal, que aterrorizó a tantas mujeres en los años setenta. De inmediato se dedicó a investigar y llevar a la pantalla la historia de este hombre o, más bien, la historia de su víctima, porque ella es la verdadera protagonista del relato.

Es una historia difícil de asimilar por su alto contenido de violencia y maltrato hacia la mujer. Estos prácticamente no cesan en toda la película y se hacen mucho más intolerables cuando se toma conciencia de que todo lo que aparece en la pantalla sucedió en la vida real y ocurrió de manera incluso más siniestra, cuando nos enteramos de que estamos viendo una película que es prácticamente un documental.

Fui testigo de cómo algunas mujeres abandonaban la sala de cine mientras la violencia en la película iba en aumento. Mientras el Animal hacía cosas cada vez peores a casi todas las mujeres que aparecían en la pantalla y mientras se ganaba, con todos los honores, un puesto entre los más grandes villanos de la historia del cine.

Una historia muy real

Rodrigo D. No futuro, otra de las recordadas películas de Víctor Gaviria.
Rodrigo D. No futuro, otra de las recordadas películas de Víctor Gaviria. 
Foto: Señal Colombia

Pero la película va más allá de contar una historia. Se percibe también como una denuncia, como una terapia de choque contra el maltrato femenino, contra la indiferencia frente a ese drama y contra la aceptación social de este maltrato.

Durante sus dos horas de duración, La mujer del Animal encierra al espectador en una cámara séptica en donde son pocos los minutos en los cuales se puede escapar de la violencia física, verbal y psicológica. Son pocos los momentos cuando algún personaje tiene actitudes solidarias hacia la protagonista, pues la indiferencia y el silencio de los demás reinan durante todo el largometraje.

Y, por supuesto, no hay ni un solo momento que nos lleve a pensar que la protagonista se merece algo de lo que le sucede porque en este caso, como en la gran mayoría de casos de la vida real, ella es completamente inocente.

Varios minutos después de que ha terminado la película vuelve la tranquilidad. Se puede entender que la terapia ha terminado, se puede entender que desde la comodidad de nuestros asientos acabamos de ver una radiografía de algo que, aunque se escenifica en los años setenta, sigue ocurriendo de diferentes formas y con distinta intensidad a nuestro alrededor.

A veces de manera directa, a veces indirectamente, hacemos parte de eso. Los espectadores nos convertimos en esas figuras silenciosas e indiferentes que caminan cerca de la víctima y que se limitan a observar durante casi toda la película. Esas figuras que se contagian del miedo de la víctima o de la crueldad de los cómplices del Animal.

La película acaba por convertirse en un reflejo de nuestra sociedad, que con el paso de los años ha aprendido a convivir no solo con la corrupción y la violencia política, sino con la violencia intrafamiliar, y principalmente con aquella que tiene a la mujer como víctima.

No es irrelevante que de cuando en cuando alguna historia de feminicidio se convierta en un escándalo mediático que ocupa el lugar central en todos los medios de comunicación. Pero así como ocurre con la corrupción, de la cual sabemos que hay un gran número de casos que no nos muestran los medios, sucede –y tal vez en peor medida–con los casos de violencia hacia la mujer.

Lo común en esas situaciones es que las personas involucradas guarden silencio, que procuren que nadie se entere y, por supuesto, que jamás se haga justicia al respecto. De este modo, estos casos se convierten en situaciones que se extienden por años y, a veces, por décadas.

Según medicina legal, de veinte casos de violencia contra la mujer denunciados cerca de dieciocho ocurren dentro del hogar y la víctima suele ser cercana al victimario, que puede ser el papá, el esposo, el tío, el abuelo, el primo, el vecino, etc. Casos como el de Rafael Uribe Noguera y Yuliana Samboní, en el cual el perpetrador era un completo desconocido que atacó a la víctima sin una razón particular, son excepcionales.

Considerando estas cifras, es absurdo que predomine el silencio y la indiferencia. Es absurdo que muchos de estos casos superen el paso de los años y se conviertan, como pasó con la mujer del Animal, en situaciones a las que las personas se terminan acostumbrando y que después se convierten en anécdotas, en hechos del pasado frente a los cuales nunca se pudo hacer nada.

Tal vez la solución para esto no es buscar culpables en Maluma y sus “Cuatro babys”, en las narconovelas, en la pornografía o en todo el resto del reggaetón y la música de despecho. Aunque todas estas expresiones tienen algo que ver con la cuestión, el verdadero problema está en que la sociedad ha aprendido a aceptar estos casos, a verlos como algo común y a dejar su solución en manos del paso del tiempo o de las decisiones personales de las partes, en las que creen que por nada del mundo debe involucrarse la justicia o algún ente de seguridad.

Cine colombiano

Víctor Gaviria, el director de La mujer del Animal
Víctor Gaviria, el director de La mujer del Animal
Foto: Señal Colombia

La mujer del Animal pasó sin pena ni gloria por las salas de cine colombianas. Es comprensible que una película con tan alto contenido de violencia no pueda ganar cifras considerables en taquilla, a menos que se trate de Deadpool o de una película de Quentin Tarantino, que es lo que a la hora de la verdad interesa en las salas de cine.

Pero cuando veo esos emotivos comerciales de las empresas de cine colombianas en los que insisten en que jamás se cansarán de apoyar el cine nacional, me doy cuenta de que ese apoyo consiste en hacer un despliegue publicitario inmenso y dar meses en cartelera a películas de Dago García o cualquier otra que tenga como protagonistas a personas del elenco de Sábados Felices o de los Comediantes de la Noche.

Se trata de un apoyo selectivo y falso que no intenta en absoluto hacer crecer el cine colombiano, sino que busca seguir llenando los bolsillos de los mismos con las mismas películas.

En un país donde es normal escuchar gente en las calles diciendo “yo no veo cine colombiano porque todo es igual”, es bastante irónico que no se apoye al que se atreve a ser diferente. Al que, como en este caso, se atreve a contar otras historias que deben ser vistas y escuchadas en Colombia. Historias que van más allá de los grandes narcotraficantes y de los no tan grandes comediantes y humoristas.

Difícilmente llegaremos a un verdadero fortalecimiento de nuestro cine bajo estas reglas, por las cuales incluso una película como El abrazo de la serpiente tuvo un incipiente éxito en taquilla de 80.000 espectadores antes de su nominación a los premios Óscar y de cerca de 400.000 después de ella.

 

* Realizador audiovisual del Politécnico Grancolombiano. Cinéfilo, bloguero de cine en el portal Las críticas de Julius. Catedrático de cine y artes visuales.

 

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Comentarios  

Yuliana
0 # sOLICITUDYuliana 20-04-2017 11:22
Nos interesa como universitarios tener la pelicula. como la puedo tener ?
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Liliana
0 # Apoyo lo nuestroLiliana 23-04-2017 06:05
Muchos colombianos apoyamos y amamos lo nuestro, pero lamentablemente no somos todos
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

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