RazonPublica.com

¿Por qué es tan débil la izquierda colombiana?

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

Hernando Gómez Buendía*
La gran disputa política en Colombia no es entre izquierda y derecha sino entre la derecha y la derecha extrema. Los partidos reformistas y movimientos sociales tienen mucho menos fuerza que en el resto de América Latina. La explicación más cercana es el conflicto armado, pero este hecho tiene raíces –y tiene consecuencias– más profundas.

guerra-o-paz-1La gran disputa política en Colombia no es entre izquierda y derecha sino entre la derecha y la derecha extrema. Los partidos reformistas y movimientos sociales tienen mucho menos fuerza que en el resto de América Latina. La explicación más cercana es el conflicto armado, pero este hecho tiene raíces –y tiene consecuencias– más profundas.


Un país excepcional

Admito, para los puristas, que “derecha” e “izquierda” son conceptos esquivos, debatidos y cambiantes con el contexto nacional y con la época. También admito que en América Latina hay bastante discusión sobre qué significa la izquierda y hasta dónde se extienden sus límites [1].

Pero aquí adoptaré la noción convencional, donde la izquierda está formada por los partidos y movimientos comunistas, socialistas o populistas que abogan por la redistribución efectiva de la riqueza y se oponen a la hegemonía de Estados Unidos.

Hernando_gomez_Buendia_Hilario
Hernando_gomez_Buendia_Pumarejo
Hernando_gomez_Buendia_Lleras
Lo más izquierdista en Colombia: “burgueses progresistas” como  José Hilario López, Alfonso López Pumarejo y tal vez Lleras Restrepo.

Es la izquierda que gobernó en Argentina durante los primeros años de Perón o, aún, a su manera, con Cristina Kirchner; en Brasil, con Getulio Vargas; en Bolivia con Paz Estenssoro, con Juan José Torres o con Evo Morales; en Chile con Salvador Allende, en Cuba desde 1959, en Ecuador con Correa, en Guatemala con Árbenz, en México con Lázaro Cárdenas, en Nicaragua con el Frente Sandinista, en Panamá con Torrijos; en Paraguay con el curioso doctor Francia o el no menos curioso obispo Lugo; en Perú con Velasco Alvarado, en Uruguay con Battle y Ordóñez o con Tabaré Vázquez, y en Venezuela con Chávez, por supuesto.

El gran ausente de esta lista es Colombia: somos el único país de América del Sur (y casi el único de América Latina [2]) que no ha tenido una revolución social (tipo Bolivia, Nicaragua o México), ni un gobierno socialista o anti-yanqui. Lo más que hemos tenido son “burgueses progresistas” (la frase es de López Michelsen), como José Hilario López en el siglo XIX, Alfonso López Pumarejo en su primer gobierno y tal vez Lleras Restrepo hace ya 50 años.

También somos el único país donde la izquierda no ha pasado el umbral de la tercera parte de los votos en elecciones nacionales: el M19 logró un 26 por ciento en la Constituyente del 91, y el candidato del Polo Carlos Gaviria obtuvo un 22 por ciento en las presidenciales de 2006.

Más todavía, en el Senado los dos records fueron las cinco curules de la Unión Patriótica en 1986 y las diez del PDA en el 2006 —apenas una décima parte del poder legislativo— y muy por debajo de todos los vecinos latinoamericanos.

Débil, también el movimiento social

Esta debilidad excepcional de la izquierda colombiana se extiende por igual a las organizaciones populares:

  • Según la base de datos de la Escuela Nacional Sindical, tenemos la tasa de sindicalización “más baja de América Latina” y en efecto, “una de las más bajas del planeta” —tan solo 4,1 de cada cien trabajadores (la de Estados Unidos es 11,4, la de Finlandia es 71), y el número de huelgas en Colombia es notoriamente bajo.
  • En sus mejores momentos —el agrarismo de los años 20 o la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) de los 70— el movimiento campesino ni de lejos ha tenido la pujanza de Bolivia o de Brasil, de México o de Ecuador. Los estudiosos concuerdan en que la dispersión, la represión, o la cooptación por parte de los gobiernos de turno se han encargado de frustrar los intentos de movilización masiva del campesinado [3].
  • En fin, para no alargarme, me remito a la base de datos de las luchas sociales del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) y al paciente trabajo de Mauricio Archila y sus colegas sobre las protestas populares en Colombia a lo largo de los años [4]: aunque no es fácil la comparación estadística, son evidentes la fragmentación, el carácter esporádico y la escasa resonancia de las acciones colectivas de los trabajadores, usuarios de servicios, consumidores y abanderados de los “nuevos movimientos sociales” (ambientalistas, feministas, LGBTI…) y aún de los indígenas, si se los compara digamos, con Ecuador, Argentina o Venezuela. 

El peso del conflicto armado

La explicación más obvia de esta anomalía es nuestra otra gran anomalía: una historia inacabable de violencia política. Desde Rafael Uribe Uribe o Jorge Eliécer Gaitán hasta Pardo Leal, Carlos Pizarro o Bernardo Jaramillo, en Colombia los líderes de izquierda han sido sistemáticamente asesinados.

Los dirigentes campesinos, los sindicalistas, los voceros de los pueblos indígenas y las comunidades afro-descendientes, los desplazados que aspiran a recuperar sus tierras, suelen ser silenciados con la muerte, con la amenaza o con el exilio.

Hernando_gomez_Buendia_Gaviria
El M19 logró un 26 por ciento en la Constituyente del 91, y el candidato del Polo Carlos Gaviria obtuvo un 22 por ciento en las presidenciales de 2006.
Foto: Página de la Senadora Gloria Ramírez.

Según la Organización Nacional Indígena (ONIC) por ejemplo, más de 1.400 indígenas fueron asesinados entre 2002 y 2009 y –en vez de disminuir– la violencia “se agravó” en los últimos años (122 asesinatos en 2010 y otros 118 en 2011).

O según la Corporación Arco Iris, 127 campesinos que reclamaban la restitución de sus tierras han sido asesinados en los últimos seis años. Y en estas condiciones es evidente que las causas populares no pueden avanzar.

Pero el conflicto armado tiene otro modo más sutil y si se quiere más perverso de debilitar a la izquierda desarmada: las guerrillas no solo no han logrado ninguna conquista social, sino que han sido la traba principal para que surjan los movimientos populares en Colombia.

El punto es muy sencillo: detrás de cada movilización o protesta ciudadana, el gobierno, las fuerzas armadas, los medios de comunicación y la gente del común ven –o se imaginan, o quieren inventar, que para el caso es lo mismo– alguna forma de complicidad con los guerrilleros:

  • Ese ha sido el sambenito de los partidos de izquierda, desde el viejo Partido Comunista hasta el alicaído PDA e incluyendo al movimiento “Marcha Patriótica” que nació por estos días: el propio Navarro Wolff declaró que “me suena parecido a Unión Patriótica” y que “(los promotores del movimiento) deben tener información (sobre las FARC) que nosotros los ciudadanos de a pie no tenemos”.
  • Esta ha sido la razón para que uno tras otro se hayan roto los partidos y coaliciones de izquierda entre una línea civilista que rechaza inequívocamente la violencia y una línea que, en nombre de la paz, justifica la aparición de las guerrillas aunque sin apoyarlas. Como esta segunda posición no está libre de ambigüedad, trascribo acá de la entrevista del entonces candidato presidencial Gustavo Petro en Razón Pública: “Yo no soy crítico de la lucha armada en general. Yo tomé las armas alguna vez. En la realidad colombiana el uso de las armas está llevando a un fortalecimiento de la extrema derecha y el debilitamiento de una opción democrática… La persistencia de las FARC en las armas mueve mi crítica, pero yo no puedo criticar la historia de las FARC, no puedo criticar por qué surgieron, son realidades de nuestra historia.”
  • En todo caso, desde la derecha, éste ha sido un buen pretexto para reprimir o criminalizar las acciones populares en Colombia:
- el “Estado de Sitio” que rigió durante 66 años de los 105 que tuvimos la Constitución de Núñez (o 31 de los 42 años entre 1949 y 1991, o 17 de los 21 que transcurrieron entre la expiración del Frente Nacional y la Constituyente del 91);  

- los “estatutos de seguridad” y aún “estatutos antiterroristas”, que desde entonces penalizan determinadas acciones de protesta (incluso la nueva Ley de Seguridad Ciudadana castiga, por ejemplo, “la obstrucción” del transporte público), o que prohíben marchas, ilegalizan huelgas o ponen la policía a disolver protestas (dos ejemplos recientes: la hidroeléctrica El Quimbo y los encontronazos del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) con los estudiantes de Bogotá y Medellín).

  • Y ésta sobre todo ha sido la razón para que la gente, incluyendo a los estratos populares, mire con tanta desconfianza a los partidos que pretenden abanderar las causas populares.
La izquierda misma, por supuesto, ha agravado el problema:
  • Por intentar en unos casos el doble juego inaceptable de la “combinación de las formas de lucha”; en honor a la verdad hay que advertir que esta fórmula surgió en 1961, durante la reunión clandestina del IX Congreso del por entonces ilegalizado Partido Comunista, que fue adoptada en el X Congreso de 1964, y que ha sido rechazada por todos los demás partidos o movimientos políticos legales de la izquierda en Colombia.
  • Por la miopía de ser el mascarón de éste o aquel sindicato o aquel sindicalista (un hecho que Álvaro Delgado recordó la semana pasada en esta revista).
  • Por una historia de faccionalismos que nada tienen que ver con realidades colombianas porque nacieron de las divisiones más o menos esotéricas en el “campo socialista” (líneas URSS, China, Albania, Cuba…) además de las disputas burocráticas y las pequeñas vanidades.
  • Y también, porque ha estado empeñada en hallar la salida política de un conflicto que no quiere política (a diferencia, digamos, de las guerras centroamericanas, del IRA o de ETA) [5]. 

Raíces más profundas

Pero la debilidad de la izquierda colombiana va más allá de nuestro viejo conflicto armado, y en efecto proviene de raíces históricas muy hondas. A riesgo de simplificar, arriesgaré esta hipótesis más o menos hilvanada:

  • Somos un “país de regiones”, y en cada región hemos tenido una economía campesina que debilita la organización popular: el minifundio es insolidario, el latifundio es paternalista y la plantación es esclavista.
  • Hemos tenido un Estado débil y sin las rentas, digamos, de Venezuela, de Perú o de Panamá. En un Estado así la política no importa, y el bienestar de la gente depende más de su propia iniciativa.
  • No tuvimos, por eso, mucho empleo público, y tampoco tuvimos desarrollo industrial considerable. En un país donde, además, 6 de cada 10 trabajadores siguen siendo informales, el sindicalismo no podía prosperar.
  • En cambio hemos tenido el proceso de expansión de la frontera agrícola más prolongado de América Latina; la colonización ha sido una válvula de escape para evitar las grandes movilizaciones urbanas y ha reemplazado la protesta colectiva por la migración individual en busca de una quimera.
  • Después está el clientelismo como sistema político, que por definición evita la representación de intereses colectivos y hace primar la lealtad vertical hacia el cacique sobre la lealtad horizontal –o la “conciencia de clase”, como decían los sociólogos de antes.
  • La tradición católica y la familia patriarcal castellana (junto con el mestizaje, que fue disolviendo la identidad de “los de abajo”) confirman y refuerzan el predominio de las lealtades verticales, hacia “el patrón”, hacia “el jefe”, sobre los nexos de solidaridad con quienes tienen el mismo origen humilde.
  • Y por supuesto, no me podrían faltar la cultura del atajo y del sálvese quien pueda que constituyen nuestra impronta nacional y nos convierten en este gran país de solitarios.
Hernando_gomez_Buendia_marcha
En un país donde, además, 6 de cada 10 trabajadores siguen siendo informales, el sindicalismo no podía prosperar.
Foto: notiagen.wordpress.com.
La propia izquierda, otra vez, es parte de este juego. El maestro Fals Borda le dedicó buena parte de su clásico La Subversión en Colombia [6] a demostrar cómo y a explicar por qué los dirigentes populares que logran cierto éxito se dejan seducir cuando les abren las puertas de los clubes o cuando sus hijos llegan a colegios bilingües. Es la cooptación o “captación de anti-élites” por parte de las “élites”, a cuya cabeza están los “guerrilleros del Chicó” que se especializan en endulzar oídos.  

Tal vez ese conjunto de razones sirvan para explicar la otra gran anomalía de Colombia: somos el único país de América Latina (y hasta donde yo sé, de los pocos en el mundo) donde la gran política no es una disputa entre izquierda y derecha sino entre derecha y extrema derecha: ahora, sin ir más lejos, la oposición a Santos es Uribe y no es Polo.

¿Acaso aquí tendremos una pista para entender por qué, después de Haití, somos hoy el país más desigual del Continente y algo así como el cuarto en el mundo?


* El perfil del autor lo encuentra en este link.

 

HGB

Hernando Gómez Buendía*


















relacionados
Artículos relacionados






















Somos el único país de América del Sur  que no ha tenido una revolución social, tipo Bolivia, Nicaragua o México), ni un gobierno socialista o anti-yanqui. 


















































 
 
Tenemos la tasa de sindicalización  “más baja de América Latina” y en efecto, “una de las más bajas del planeta” —tan solo 4,1 de cada cien trabajadores.





































































 




 
Las guerrillas no solo no han logrado ninguna conquista social, sino que han sido la traba principal para que surjan los movimientos populares en Colombia.
















Comentarios   

 
Sandra Hincapié
0 #16 Sandra HincapiéSandra Hincapié 14-04-2014 16:06
Sería bueno aclarar qué es lo que entiende el autor por hipótesis o sistema de hipótesis aquí y cómo lo que presentó al final del artículo es una "hipótesis más o menos hilvanada"
Citar
 
 
Rosalba Torres
0 #15 La Izquierda en ColombiaRosalba Torres 13-04-2014 13:16
La verdadera razón es que el pueblo como tal no se propone liderar y educarse sobre el objetivo principal de La unión del pueblo sin detenerse en razones personales, siguiendo un mismo objetivo y reunirse en torno de una idea, una única idea, Que se el pueblo quien administre los bienes del pueblo que somos mayoría.
Citar
 
 
Jose Vielma López
0 #14 ¿Y la influencia de otros tópicos?Jose Vielma López 12-04-2014 16:08
La situación colombiana es compleja. Respeto el punto de vista del Doctor Gómez sobre la debilidad de la izquierda colombiana, sin embargo, además de la presencia guerrillera, sería interesante conocer el alcance que han tenido sus medios de información en la formación de la opinión pública colombiana, el poder ejercido por los sectores conservadores colombianos en el ejercicio de la gestión pública y su conexión con la globalización mundial de los países centrales, entre otros tópicos.
Citar
 
 
pedro antonio sierra
0 #13 pedro antonio sierra 22-11-2012 00:40
Maravillosos coomentarios, la pobreza económica y mental tambien inflluye para que la izquierda no llegue a su final .Bravo maestro por su articulo
Citar
 
 
Francisco J. Escobar
+1 #12 Francisco J. Escobar 09-07-2012 00:25
Excelente análisis. La verdad es que uno no entiende qué hace tan difícil que ideas de izquierda, así sean muy moderadas, se satanizan incluso a nivel de círculo de amigos.
Citar
 
 
Uber
-1 #11 Uber 24-05-2012 15:11
Hay aportes interesantes, pero con la lectura detenida del texto era fácil concluir que iba a terminar diciendo que la oposicón es Uribe. Ese es un desacierto de enormes proporciones. Solo puede surgir por ingenuidad o interés. No hemos visto a Uribe en las movilizaciones universitarias, ni en Santurban, ni con los lecheros, menos con la pelea de la ETB etcétera. Por el contrario si hemos visto al POLO. Lo otro sería que estemso hablando de una oposición entre compinches, asunto aparte.
Citar
 
 
Ángel Tarquino
+4 #10 Ángel Tarquino 20-05-2012 02:09
Excelente reflexión,sin embargo considero que otro factor que ha influido de manera significativa en la debilidad de los partidos y sectores de izquierda, ha sido el hecho de las divergencias ideológicas y políticas que han caracterizado sus planteamientos, sus programas e incluso sus reivindicacione s. El dogmatismo y la ortodoxia se convirtieron casi en verdaderas confesiones religiosas de las que se han distanciado muchos sectores sociales del país
Citar
 
 
RAFAEL E CACERES C
-3 #9 RAFAEL E CACERES C 19-05-2012 13:16
Indiscutible mente que ese comentario tiene suficiente lógica en cuanto a lo que vivimos todos desde hace muchas generaciones, pero sera posible si ese acumulado consignado en la historia lo detuviéramos e iniciáramos un nuevo proceso planificado donde lo principal seria la diversidad en todos los campos, teniendo nada mas como referente el ayer,incluyendo todos los sectores sin excepción con una voluntad política y al cabo de un tiempo miremos los resultados. Ahora quien tiene el sarten no lo presta, pero el todo es mayor que las partes.
Citar
 
 
cesarvmendoza
+3 #8 cesarvmendoza 16-05-2012 19:06
Para concluir, la democracia más vieja del mundo (la norteamericana) también tiene una dinámica de derecha y ultra derecha; somos el tercer país del mundo según el reporte de la ONU del año pasado detrás de Haití y Angola, y felicitaciones, es una acercamiento muy bueno a la problemática que más de la izquierda diría que del ejercicio mismo de la democracia en Colombia.
Citar
 
 
sergio benitez
-1 #7 sergio benitez 16-05-2012 13:41
Muy agradable esta caracterización de lo que le sucede a la izquierda en Colombia. Pero elude el hecho de que la guerrilla no nació necesariamente con carácter izquierdista sino con carácter reivindicador y colonizador, de ahí sus distancias con el resto de la izquierda. También olvida el hecho de que la derecha no siempre se muestra como de derecha.
Citar
 
 
hector
0 #6 hector 15-05-2012 20:17
El marco conceptual influye en el análisis y seguramente en las decisiones, más, es el transcurrir histórico el que genera conciencia. Podría decir que todo lo que vaya en contra de: la concentración de riqueza, la desigualdad de oportunidades, la desproporción igualitaria de poderes, el aprovechamiento de los recursos naturales en función de una actividad económica, el sometimiento y la imposición de las ideas, la educación basada en la obediencia y la tolerancia, el monopolio de la propiedad privada y la moral sustentada en el valor dinero, será de izquierda. En el campo de las ciencias naturales el equilibrio es dinámico, en el campo de las ciencias humanas el desequilibrio es dinámico por la concentración de poder y desemboca en la violencia o lo que hoy denominamos terrorismo. En la actualidad es terrorista el que lucha por mantener el desequilibrio y es terrorista aquel que lucha por el equilibrio, o como diría usted, el populista.
Cuando se quiere mantener el desequilibrio, no mediante la puesta en escena de las ideas y de los argumentos, si mediante la fuerza y las armas, elimina cualquier otra posibilidad o la mantiene en el umbral, como es el caso Colombiano. A nivel internacional se refleja esta situación, pero los poderes cambian, porque las fronteras se multiplican.
Democráticamente el Presidente elegido, debe servir a los intereses de todos y acercar las partes, pero hace poco un Presidente bombardeo su propio pueblo para someterlo. Mientras concentraba la riqueza en unas manos y utilizó todos los recursos de los contribuyentes para lograr ese objetivo y a la luz de los hechos, que tenemos: Hoy, un día desafortunado, el intento de asesinar el ex -ministro Fernando Londoño. Dígame, usted, ilustre y respetado pensador y analista, que debemos esperar, ó seguiremos buscando más razones para resolver el interrogante que usted plantea en su artículo..
Citar
 
 
JMGiron
+1 #5 JMGiron 15-05-2012 17:29
Muy bien. Quizás habría que insistir en cómo la debilidad de la izquierda es fruto también de un falta de educación y a la corrupción; la primera como estrategia de exclusión de los sectores hegemónicos (la iglesia no educó para ser ciudadanos sino cristianos); la segunda como desligitimación cotidiana del contrato social que es el estado.
Citar
 
 
pedro antonio sierra
0 #4 pedro antonio sierra 15-05-2012 00:05
Maestro hernando gomez, su analisis es admirable
Citar
 
 
emmaflood
0 #3 emmaflood 14-05-2012 21:20
Creo que parte del problema de la falta de sindicalización , escasez de votos tienen que ver con la tendencia muy arraigada del colombiano a buscar soluciones individuales.Ej :Los taxistas recién desde hace poco tiempo se unen para pedir aumento, antes lo resolvían cobrando de más o en el caso del honesto, trabajar más horas
Citar
 
 
juan Publico
-1 #2 juan Publico 14-05-2012 18:39
Interesante analisis... muchos puntos que demuestran que la situacion colombiana es compleja.
Es necesario adicionar otros aspectos para analizar la izquierda, su historia y su actulidad:
- En Colombia, como en ningun otro pais de latinoamerica a existido un aparato PARAESTATAL ARMADO con tanto daño SISTEMATICO al pueblo colombiano (masacres, amenazas, muertes selectivas, TERROR en general).

- Exterminio de expresiones populares y organizaciones como la Union patriotica y el movimiento social A Luchar. Y no solo de sus dirigentes sino tambien de la gran mayoria de sus militantes a SANGRE Y FUEGO.

- En Colombia, como en otros paises de america latina se ha presentado una fuerte degradacion de las fuerzas armadas institucionales : accion conjunta entre paramilitares y militares, corrupcion, Narcotrafico verificado entre otros notables casos de vincualcion de los militares a acciones ilegales e inaceptables.

- Una avanzada neoliberal que a degrado las condiones de vida digna del pueblo colombiano: una constitucion violada con mas de 20 reformas casi estructurales, una apertura neoliberal que ha dejado en claro el papel de Colombia en la division internacional del trabajo: mano de obra barata y fuente de recursos primarios.

- una institucionalid ad viciada: mas del 70% de los senadores del pais del anterior periodo legislativo con vinculos con el paramilitarismo.

Todas estas condiciones y aspectos de la vida nacional ponen grandes y unicas particularidade s a colombia que obviamente ponen al pueblo y sus organizaciones y expresiones populares en debilidad sistematica.
Citar
 
 
Eduardo Sáenz Rovner
+3 #1 Eduardo Sáenz Rovner 14-05-2012 09:36
Para entender la debilidad de la izquierda colombiana es indispensable leer el capítulo sobre Colombia en el libro de Charles Bergquist, Los trabajadores en la historia latinoamericana , publicado en los años 80.
Citar
 

Escribir un comentario

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia)con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Que incorporen contenido racista, sexista, homofóbico o discriminatorio por razón de nacionalidad,sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad.
4. Que hagan directa o indirectamente apología del terrorismo o de la violencia.
5. Que apoyen diferentes formas de violación de derechos humanos.
6. Que incluyan contenidos o enlaces que puedan ser considerados como publicidad disfrazada, spam o pornografía.
7. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Compartir

en tus redes sociales

Esta semana en RP