Suscríbase

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Alarma por casos de corrupción.

Eduardo LindarteNo es un problema reciente ni se reduce a la política. La corrupción tiene raíces hondas en nuestra forma de organización social, en nuestra historia, nuestra geografía y en el grado precario de desarrollo moral que ellas conllevan. Pero existen remedios.

Eduardo Lindarte*

Universidad Manizales

Extendida y persistente

Odebrecht, Reficar, los comedores escolares, Interbolsa, la Guajira, el cartel de los pañales, el carrusel, Estraval, Córdoba…. La lista de casos de corrupción en Colombia parece interminable. ¿Qué está pasando?

La extensión y persistencia de las prácticas corruptas en Colombia demuestran que no se trata de un fenómeno ocasional y aislado, ni que es exclusivo de la política, sino que estamos ante tendencias profundamente arraigadas en la cultura que afectan los códigos morales más profundos.

La primera reacción ante este alud de corrupción es poner en entredicho la eficacia de los organismos de control y del sistema judicial. Pero aunque el papel de estas instituciones es muy importante, hay que notar que su actuación tiene ciertos límites y se reduce a los hechos cumplidos: estas entidades no hacen mucho en la prevención y poco o nada a la hora de combatir las raíces sociales del problema.

A estas últimas me propongo dirigir la atención en este artículo.

Los niveles de la moral

“La listas de casos de corrupción parecen interminables en nuestros días.”
“La listas de casos de corrupción parecen interminables en nuestros días.” 
Foto:  Observatorio, Transparencia y Corrupción

Empecemos por entender las etapas del desarrollo moral, que consiste en avanzar de una concepción centrada en el interés personal hacia el reconocimiento cada vez más extenso de  los derechos ajenos. En los estudios sobre psicología infantil (especialmente en los textos ya clásicos de Jean Piaget o de  Lawrence Kohlbert) se han identificado varios niveles o fases sucesivas en el proceso de construcción moral:

  • En la fase o bajo la orientación egocéntrica yo y lo mío son lo central.
  • En el nivel etnocéntrico los grupos a los cuales pertenezco y con los cuales me identifico pasan a ser el foco referencial: la familia, la comunidad local o el país como un todo (por ejemplo, en el nacionalismo).
  • Bajo la orientación mundo-céntrica, toda la humanidad constituye mi foco de referencia, y
  • En el plano cosmo-céntrico mi orientación se extiende a todos los seres vivos.

El proceso de desarrollo moral es acumulativo, o sea que el reconocimiento de los derechos se va ampliando sin excluir los referentes anteriores. Pero no todos los niños ni en todas las culturas se completa el proceso, de modo que la moralidad de muchas personas adultas corresponde a las etapas iniciales.

Los estratos altos y medio-altos son los mayores agentes de la corrupción en Colombia.

Los niveles superiores de esta escala —mundo y cosmo-céntricos— son esenciales para fundamentar una moral genuinamente interesada por los temas ambientales. Y en el nivel etnocéntrico el individuo necesita al menos abordar al país como un todo para fundamentar una moralidad genuinamente preocupada por la corrupción.

Aquí es donde está el problema: muy pocas personas alcanzan el nivel etnocéntrico ampliado. Es decir, a pocos les importa el país como un todo. Veamos por qué.

País dividido

Para empezar consideremos el origen de nuestra estructura social. Esta proviene de la conquista española, la cual entronizó una jerarquía de castas fundamentadas en la pureza racial durante más de tres siglos. La Independencia, auspiciada por los criollos blancos, llevó a la abolición formal de las castas pero no acabó las prácticas sociales de exclusión o discriminación por razones de sangre.  

Esto implicó la persistencia de sistemas de relaciones de dependencia personal, lo cual ha impedido el desarrollo de una solidaridad nacional democrática, elemento esencial para una moral colectiva genuina. Más bien, la solidaridad se ha ejercido dentro de redes familiares y de clientelismo, que son muy limitadas.

La otra cara de la moneda ha sido el elitismo que dicha jerarquía entraña y que implica un sentido de privilegio o de no estar sometido a reglas o límites. Por eso se han acuñado  refranes como “las leyes son para los de ruana”. Esto es importante porque los estratos altos y medio-altos son los mayores agentes de la corrupción en Colombia. Desde luego, se encuentra la criminalidad más abierta en los estratos inferiores, pero esta nace en parte de las dificultades de acceso a las oportunidades económicas.

El tránsito hacia una economía de mercado, que se dio en el país mientras se mantenía la estructura anterior, significó la creciente intensificación de un nuevo criterio de éxito: el económico. La individualización que conllevaba esta visión de éxito se ha traducido en el  abandono progresivo de los valores tradicionales que daban prioridad a la lealtad y a la obediencia. Esta erosión de valores implicó el regreso desde niveles etnocéntricos más amplios a unos menos amplios, hasta llegar al nivel puramente egocéntrico.

Por otra parte, la conformación física del país (compuesta por regiones separadas, heterogéneas y con precarias vías de comunicación) dio lugar a una nación fragmentada en donde los “otros” no están articulados con el centro. Por ejemplo, en lo simbólico, apenas hacia 1920 el país tuvo oficialmente un himno nacional. Y tampoco contribuyó a la integración la persistencia del conflicto armado.

Ligado a lo anterior aparece la ausencia de un Estado con la fortaleza suficiente para garantizar el reinado de la ley y la responsabilidad política de los elegidos (especialmente en la periferia). Tal como lo han mostrado, entre otros, los trabajos de Fernán González Alejandro Reyes y Francisco Gutiérrez, lo que ha existido históricamente es un acomodo entre élites nacionales, regionales y locales: las primeras conceden a las segundas un amplio grado de autonomía a cambio de su respaldo.

Esta fragmentación mina por completo la independencia y efectividad de las escasas y débiles instituciones nacionales, estimula el clientelismo y permite la corrupción. Por ejemplo, muy recientemente el presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, Juan Martín Caicedo, habló de este fenómeno con referencia a la adjudicación y realización de obras.

Por otra parte, el limitado crecimiento económico del país y la concentración de sus beneficios han significado niveles de apenas subsistencia para la mayoría de colombianos. Como ha explicado el sicólogo Abraham Maslow, esta precariedad en las condiciones de vida obliga a concentrar la atención en satisfacer las necesidades más básicas, pero no permite pensar en los niveles superiores, donde se fundamentan la moralidad y la solidaridad.

¿Se puede hacer algo?

El más reciente caso de corrupción en el país, la empresa Odebrecht.
El más reciente caso de corrupción en el país, la empresa Odebrecht.  
Foto: Wikimedia Commons

Sin duda los grandes cambios sociales del último siglo han incidido sobre los patrones de  la moralidad, y en algunos contextos o sentidos han ayudado a crear nuevas solidaridades unificadoras o integradoras. Por ejemplo, la concentración demográfica en centros urbanos, la industrialización, el cambio tecnológico, la generalización de la educación y el desarrollo de los medios de comunicación (hasta llegar a Internet). A esto se suman la expansión demográfica y el rejuvenecimiento de la población.

El Estado es percibido como un botín, una fuente de la cual hay que aprovecharse si la oportunidad lo permite. 

Todo esto constituye el fundamento de una nueva esfera de opinión pública crecientemente crítica, cuya presencia e impacto se muestra en la cada vez mayor censura popular no solamente a la corrupción y criminalidad sino al irrespeto de los derechos fundamentales, de género y animales, entre otros.

No obstante, la mayoría de colombianos viven todavía marcados por relaciones de dependencia personal, en condiciones no muy alejadas de la subsistencia y con solidaridades ancladas primariamente en redes familiares extendidas, lo cual inhibe el desarrollo de una moral universal. Solamente el crecimiento de una clase media próspera, segura e independiente puede llevar a fortalecer la capacidad moral.

La intensificación mundial del capitalismo neoliberal viene imponiendo modos de vida caracterizados por la primacía del consumo, el cual tiene un referente esencialmente privado e individual que erosiona los valores y las solidaridades más amplias. En tal sentido, el capitalismo actual auspicia una regresión a identidades ancladas en lo egocéntrico. Lo mismo hacen las tendencias de concentración del ingreso y de la riqueza, especialmente fuertes en países como Colombia.

Esta situación refleja la gran dificultad para interiorizar las normas de equidad en sociedades permeadas por la injusticia. Las dificultades de una moral incluyente se reflejan, por ejemplo, en el escaso rechazo de los condenados y señalados por corrupción en sus comunidades. Esto se manifiesta asimismo en la tranquilidad con la cual estos hacen despliegue público de sus riquezas.

En ausencia de una moral de base amplia, el Estado es percibido como un botín, una fuente de la cual hay que aprovecharse si la oportunidad lo permite. Y tampoco el sector privado escapa a tendencias similares. Sin duda, las dificultades para acceder a canales alternativos de movilidad social pesan en este problema, como también pesa el anhelo desbordado de riqueza fácil y rápida.

Mientras no entendamos, reconozcamos y actuemos frente a estas raíces sociales y psicológicas de la corrupción, difícilmente habrá avances sostenibles en su contención. Desde luego, mejorar la actuación de las autoridades de sanción y prevención es muy importante. Pero es fundamental construir una moralidad ciudadana más amplia a través de enfoques de formación inteligentes con didácticas apropiadas para todas las dimensiones involucradas: socio-económicas, cognitivas, emocionales y valorativas.

 

* Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad Autónoma de Manizales. Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor.

** Economista de la Universidad Nacional, M.A en Sociología de Kansas State University, Ph.D. en Sociología de la Universidad de Wisconsin,  docente y consultor a comienzos de la vida profesional, técnico y consultor de organismos internacionales en el medio, y actualmente docente y coordinador del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Manizales.

 

Escribir un comentario

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia)con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Que incorporen contenido racista, sexista, homofóbico o discriminatorio por razón de nacionalidad,sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad.
4. Que hagan directa o indirectamente apología del terrorismo o de la violencia.
5. Que apoyen diferentes formas de violación de derechos humanos.
6. Que incluyan contenidos o enlaces que puedan ser considerados como publicidad disfrazada, spam o pornografía.
7. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Comentarios  

Gmendez
0 # PhD en estudios políticosGmendez 06-02-2017 17:03
A la pregunta del profesor Lindarte ¿Por qué tanta corrupción? ... yo respondería jesuíticamente con otra pregunta: ¿Por qué tanto desarrollo? Ese es el punto: uno y otro son inseparables. Aquella no es un defecto o enfermedad de aquel, sino una de sus premisas fundamentales.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Alfonso Sanchez
+2 # En el clavoAlfonso Sanchez 07-02-2017 11:25
Este artículo da verdaderamente en el clavo al identificar que la corrupción es un producto de la estructura socioeconómica imperante y que prevención debe partir desde los fundamentos educativos y sociales. Estos deben incentivar el concepto de que la transparencia,l a rendición de cuentas y la sanción política son bienes deseados y buscados en una sociedad que quiere acabar con el flagelo.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
JORGE MILLAN
+1 # AbogadoJORGE MILLAN 07-02-2017 17:22
Excelente punto de vista, no muchas veces tenido en cuenta al momento de analizar el flagelo de la corrupción. Mis felicitaciones al autor. Saludos cordiales desde Mendoza, Argentina.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Miguel Pacheco
0 # ¿No hay esperanza?Miguel Pacheco 07-02-2017 21:13
Por lo que plantea y después de más de 500 años, un cambio en eo corto e incluso mediano plazo no parece posible. En el mundo ¿Existen experiencias de cambio en un olazo razonable?
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Gladys Luna Hallo
-2 # Viveza criollaGladys Luna Hallo 07-02-2017 21:59
Una sociedad en la que se aprecia como atributo "la viveza criolla" no puede estar bien. Se califica de "pilo" al que se mete en la cola, al que se pasa el semáforo, al que le da para la gaseosa al policía y se libra de la multa que le correspondía asumir. Al que compra las películas piratas, al que roba luz o agua o señal de internet o cable, esa es la regla, el colombiano no debe ser lento, tiene que ser pilo. No solo se ensalza al tramposo, se denigra al correcto. El que hace la fila, el que cumple la norma, el que no da coima, el que paga lo que corresponde, el que sede el paso; ese es un quedado, un pastuso o definitivamente no es un colombiano. Que mal autoestigmatiza r la nacionalidad.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Dario
+1 # PastusoDario 08-02-2017 12:03
Exacto...me siento orgulloso de ser pastuso y no de ser "avispado " pero mas torcido gancho de ropa
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Gmendez
0 # Viveza OccidentalizadaGmendez 08-02-2017 14:39
Estimada Gladys, sí lo que Ud. quiere decir es que una sociedad no puede estar bien si se premia ganar a cualquier precio, de acuerdo. Pero cuando el ganar es lo que más nos enseñan en las mejores y peores escuelas, en los mejores y perores barrios, en las mejores y perores universidades, y ser un perdedor es lo peor... de ahí a ganar a cualquier precio no hay sino un pequeño paso.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
John Faber Morales
0 # Ni para un evento quedaJohn Faber Morales 08-02-2017 14:21
Es increíble todo el descalabro económico que genera tanta corrupción, seguro también toca mi bolsillo porque como siempre me quedo con las ganas de asistir a un evento como el Festival Internacional de cine de Cartagena. Esperemos las ollas que siguen a Odenbreht para saber cuantas veces digo "ni para un evento queda" saludos al profesor Lindarte también desde la Autónoma Manizales
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Pablo Beltrán
+2 # Estudiante.Pablo Beltrán 09-02-2017 12:07
dejare esta pequeña sita de un libro llamado Colombia: proyecto nacional y la franja amarilla: "como decía Bernard Shaw, hay momentos en los que el pueblo no necesita más moral necesita dinero. Tener con que comer no garantiza que alguien se porte bien, pero no tenerlo francamente exige que uno se porte mal" (Ospina, 1995 p. 30).
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Edgar
0 # MUY BUEN ESCRITOEdgar 11-02-2017 12:19
Buen documento , muy bien explicado; siempre he dicho que en Colombia, país hermoso, el problema numero uno es la corrupción.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Carlos Diaz C
0 # NuestraDecisionCarlos Diaz C 13-02-2017 08:49
Siempre me he preguntado si la corrupción esta en nuestros genes, de porque no hacemos nada contra esos actos corruptos de los políticos? Creo que aun hay tiempo de enderezar. La naturaleza ende raza bloque tuerce el hombre.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
luis francisco
0 # Reflexión Eticaluis francisco 13-02-2017 09:29
Excelente artículo...los planteamientos son muy claros y contundentes... ¡¡¡¡¡ la solución al problema de la corrupción....e s complicado máximo cuando somos una Nación...demasi ado moralista y poco ética....y ahí esta la clave la reflexión ética de los actos morales...¡¡¡¡
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
David Campos
0 # Administrador PúblicoDavid Campos 13-02-2017 11:11
Buenas tardes


Quisiera expresar mi complicencia con el autor al acertar en tan amplias certezas acerca del comportamiento del Colombiano en general y desafortunadame nte en su degenere y cancer automata llamdo corrupción. Es importante saber que en temas socioantropolog icos hasta el calor influye en los comportamientos de los compatriotas es por eso que se hace importante pensar en las catedras direccionadas hacia la razón y en la educación realizar importantes avances para asi desde la raiz atacar el problema


DAvid Felipe Campos
Administrador Público
Universidad Politécnico Grancolombiano.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
yesica bastidas
+1 # porque tanta corrupcion en colombiayesica bastidas 17-02-2017 14:48
El rápido desarrollo de la sociedad colombiana en las últimás décadas y la económicas de diferente origen le han dado un lugar de privilegio en la escala social de valores al enriquecimiento lícito y también al ilícito. La tenencia de dinero genera aprecio social, y su carencia lleva a la situación contraria. El atractivo del dinero es suficientemente grande como para que se olviden los reparos respecto de la forma como éste es obtenido; desde el punto de vista de la actividad social de una persona, en Colombia probablemente causa una sanción social mayor no tener dinero que haberlo obtenido a través de la corrupción.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
FARID MORIANO
0 # ¿porque tanta corrupción en Colombia?FARID MORIANO 24-02-2017 20:46
En Colombia este en un problema con inicio en el año 1998, no es reciente, ni se reduce todo se reduce a la política. La corrupción es dada al mal uso de un poder mandatario para obtener algunas ventajas ilegitima de forma privada.
Algunas personas piensan en solo su bienestar social y solo les interesa tener algún poder, y por esto valiendo de su dinero o apellido para conseguir lo que desean
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Fernando Gomez
0 # acertadoFernando Gomez 19-03-2017 17:32
Felicito al articulista por este aporte para tener una mayor comprensión de este flagelo de la corrupción, de ello rescato que precisamente las causas históricas identificadas, deben ser las que hay atacar o al menos empezar por ahi.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
diana gallego
0 # MAS INFORMACIONdiana gallego 19-04-2017 18:38
Buen día, me gusto mucho el articulo y estoy investigando acerca del tema. Donde puedo encontrar mas información?. Estoy convencida que la falta de educación y cultura es la principal causa de corrupcion
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

Especial radiografia de la corrupción IX

El Valle del Cauca (segunda parte): política y corrupción en las ciudades

Cali, Colombia.

Javier DuqueEn treinta años han sido investigados –y a veces condenados– por corruptos más de veinte alcaldes y una gran cantidad de funcionarios de las grandes, medianas y pequeñas ciudades de un departamento que tiene fama merecida de pujante y de moderno.  

 Javier Duque Daza*

Compartir

Con tus redes sociales

Esta semana en Razonpublica